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el Rey, con mayor contento que nadie dezir sabria, lleno el pecho de ternezas, sobresalto y alegría, á su diosa entre los braços sin sentido recebia; У

ella le dió tanta quenta del discurso de su vida, у dixóle

que

Roldan, quando con ella venia la aguardó como valiente, mas que otra cosa no auia; el Rey dió crédito luégo á quanto le referia (que amor haze que se crea , de la persona querida, qualquier disculpa que sea, aunque parezca fingida); y entre sí consigo mismo este discurso hazia : Si Orlando dexo de gozar tu gallardía, yo no lo pienso hazer que gran necedad seria, y para dar el asalto miéntras que se aperceuia , cerca de donde él estaua vn grande rumor se oya; y subiendo en su cauallo para ver lo que seria, vió asomar vn cauallero, que armado en blanco venia,

por necio

y pequeño pendoncillo,
que por cimera traya,
y en su postura mostraua
tener mucha valentía.
Sacripante sale al passo,
y

á bozes lo desafía; no paró el otro en razones, у

al contrario arremetia , y á su 'cauallo y á él por el suelo los ponia, y sin hablarle palabra, a rienda suelta partia : no le siguió Sacripante porque vna pierna tenia debaxo de su cauallo y mouerse no podia; leuantose él más corrido que ymaginarse podria, ayudándole la dama, que á leuantarle acudia; у

ellos estando en aquesto, vn mensagero venia, que en busca del que passó andaua todo aquel dia; у

dél pudieron saber que la que passado auia Bradamante se llamaua, por fama bien conocida: quedó el moro pensatiuo sin saber lo que haria, y corrido y disgustado en su cauallo subia

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ROMANCE TRIGÉSIMO SEGUNDO.

y braua,

A los moros de París
con furia terrible
arremete Rodamonte,
el brauo moro de España;
con vna bandera roja
que en el ayre canpeaua,
y vn leon pintado en ella
con la boca ensangrentada,
que vna hermosa donzella
libremente lo enfrenaua,
como el rayo acelerado
que rompe la nube y baxa;
va por las armas el moro,
que de nada se guardaua,
de vn cuero escamoso y duro
cubierto el cuerpo lleuaba,
que fueron armas de aquel
que á Bauilonia fundara,
que pensó con su soberuia
vencer a Dios en batalla;
y para este sólo effeto
la

gran torre edificaua,
y para lo mismo hizo
de Rodamonte la espada:
no es menos soberuio el moro
su nieto que la lleuaba,
que si en este mundo vuiera

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camino

que

le lleuara, vuiera subido al cielo sin que

el miedo le estoruara; del ancho foso no mira el agua

donde le daua, que el lodo hasta los pechos passa con presteza estraña; y entre el fuego y las saetas, á muchos la muerte daua; у

subiendo sobre el muro las almenas destroçaua, tan gran estrago hazia, y á tantos vidas quitaua, que el primer foso no caben los que muertos arrojaua; y no contento con esto, otro foso

que

allí estaua, que la hondura que tiene mirando atemorizaua, le passó de vn salto luego, y con la furiosa espada rompe, destruye, destroça quanto delante hallaua: con artificios de fuego los de dentro les tirauan á los del foso primero que con Rodamonte entrauan, y passaron de onze mil los

que en vn momento abrasan; el moro buelue los ojos, у viendo lo que passaua, y el fuego que á las estrellas

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