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contingencia y dilaciones, bajo del apercibimiento que os hago desde ahora de que si para el citado dia no se hallaren presentes, ó hallándose no tuviesen los nominados vuestros poderes amplios y bastantes, mandaré formar y concluir todo lo que se hubiere y debiere hacer de la misma forma y manera como si todos los Diputados de estos mis reinos se hallasen presentes con los poderes que se requieren: asegurándoos que en todas ocasiones experimentaréis mi Real gratitud. De Aranjuez á treinta y uno de mayo de mil setecientos ochenta y nueve—Yo el Rey— Por mandado del Rey nuestro Señor, Manuel de Aizpun y Redin—Y por cuanto para dar cumplimiento á la precitada Real órden se dió específico llamamiento en el dia veinte y ocho de junio próximo pasado á todos los Capitulares que se hallaban en esta ciudad, y en su virtud habían quedado en el Ayuntamiento de dicho dia nombrados en tales Diputados á Cortes los Señores D. Francisco irrigues de Yanguas, Marqués de Villafranca, Caballero de la Real y distinguida Orden Española de Cárlos III; y á D. Joaquin de Cistué, Hijodalgo, ambos Capitulares Regidores de la misma: y por cuanto para concluir de dar el debido cumplimiento á dicha Real órden, otorgándoles los poderes que S. M. manda á dichos Señores nombrados en el citado Ayuntamiento del dia veinte y ocho de julio último, se ha dado tambien en el dia de hoy especifico llamamiento á todos los Capitulares que se hallaban en esta ciudad á fin de otorgarlos en el Ayuntamiento de este dia: por tanto en nombre y voz de dicha ciudad y su Regimiento y por todas las demás villas y lugares de su tierra, señorío y jurisdicion, por quienes prestamos voz y capcion en forma, en virtud del presente otorgamos, concedemos, conferimos y damos nuestro poder amplio y general cumplído y el que de derecho se requiere y sea necesario á los dichos Señores D. Francisco Iñiguez de Yanguas, Marqués de Villafranca, y D. Joaquin Cistué nuestros concapitulares Regidores de dicha ciudad, especial y señaladamente para que juntos ó de por sí in solidum pasen á la villa y Corte de Madrid, y en nombre de esta dicha ciudad de Zaragoza, villas, lugares y tierras de su jurisdicion intervengan y se hallen presentes en el dia, puesto y lugar y donde por S. M. se les señalare para jurar y que juren al Serenísimo Señor D. Fernando por nuestro legítimo Príncipe y Señor conforme á las leyes, fueros y antigua costumbre de los reinos, segun y por la forma y manera que los Principes primogénitos y herederos de ellos se suelen y acostumbran jurar, en cuyo acto hagan y ejecuten ambos Procuradores juntos ó de por sí todos los actos, ceremonias, requisitos y circunstancias que para la mayor estabilidad, seguridad, permanencia y solemnidad de dicho acto se requieran y sean necesarias: y asimismo para en caso de que S. A. se sirviese hacer el de guardar las leyes, privilegios y esempciones de estos reinos aceptarlo en la forma que mas sea de su Real agrado, para cuyo Gn y efecto y todo lo demás á este caso concerniente y sus incidencias, les damos y atribuimos el poder y facultad que de hecho y derecho sea necesario, y el que por leyes del reino se requiera. Otrosí para que en nombre y voz de dicha ciudad, villas, lugares y tierras de su jurisdiccion, puedan dichos Procuradores juntos ó de por sí in solidum, concurrir y concurran en Cortes con los demás de las ciudades de los reinos, y en ellas puedan tratar, entender, practicar, conferir , otorgar y concluir por dicho acto de Córtes todos y cualesquiera negocios que se propusieren y pareciere conveniente resolver, acordar, convenir, decidir y delerminar, así en beneficio del Rey nuestro Señor, como de todos y cada uno de los reinos de esta monarquía, y acerca de ello hagan con el mayor respeto todas las proposiciones, súplicas, instancias, recuerdos, memoriales y recursos que sean necesarios y mas convenientes á este Gn é intento, de suerte que en todo quede efectuado el ánimo de S. ¡VI. al tenor y forma de dicha Real carta, de tal manera que por falta de explicacion, poder y facultad, no deje de tener cumplida y puntual ejecucion cuanto en dichas Córtes se tratare, confiriere y resolviere, pues para todo ello les damos todo nuestro poder , amplio, cumplido, general y bastante, cual de derecho se requiere y es necesario, y sin ninguna limitacion, ántes bien, con libre, franca y general administracion, y la obligacion y relevacion que conforme á derecho es necesaria. Y prometemos tener por firme y valedero cuanto por dichos nuestros Procuradores en, y á cerca delo sobredicho, fuere otorgado , dicho, hecho y procurado, y no revocarlo en tiempo ni manera alguna. Hecho fué lo sobredicho en la ciudad de Zaragoza á once dias del mes de julio del año contado del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo mil setecientos ochenta y nueve, siendo á ello presentes por testigos Luis Moma! y Manuel Estevan , maceros de dicho Ilustrísimo Ayuntamiento residentes en la expresada ciudad de Zaragoza. Está continuado y firmado de todos los Señores otorgantes y testigos el precedente poder, en su nota original segun fuero de Aragon—Sig f no de mí Joaquin de Lasala, Notario del número de la ciudad de Zaragoza, y Secretario de su Ilustrísimo Ayuntamiento, que á lo sobredicho presente me hallé.

Legalizacion—Los Notarios del Número y Caja de la ciudad de Zaragoza, capital del reino de Aragon, que abajo signamos y firmanos, certificamos y damos fée que Don Joaquin de Lasala es notario del mismo Número y Secretario de dicho Ayuntamiento de esta ciudad, como la procedente escritura de poder se titula y nombra , fiel, legal y de toda confianza, y como tal á todos los poderes y demás actos y escrituras signadas y firmadas por el mismo en la forma que los tal precedente, siempre se les ha dado y da entera fée y crédito así judicial como extrajudicialmente; y para que conste damos la presente en Zaragoza fecha ut supra—En testimonio de verdad—(Hay un signo)—Francisco Antonio Torrijos (sigue su rúbrica)—En testimonio de verdad—(Hay un signo)—Nicolás Bernues^(Sigue la rúbrica).

RELACIÓN

de la antigüedad y sitio de Medina del Campo y sus ferias, y de la

coulralacion de ellas, y del estado qnc tienen hasta hoy 18 de

octubre de 1C0G.

(Este papel es copia de otro que se conserva en Medina del Campo).

La villa de Medina del Campo tiene su asiento en los últimos fines de Castilla la Vieja, que confinan con el reino de Leon; y los términos de su jurisdiccion hacen raya entre estos dos reinos, quedando ella de esta parte, y las ciudades de Salamanca y Zamora en la de Leon. Y esto lo muestran hoy las ruinas de los castillos que la ribera del rio Epanejo están, el cual corre por su jurisdiccion

hasta entrar en el Duero, y de estos castillos tomó el nombre Castilla.

El gobierno de esta villa ántes que hubiese Condes, fué en su principio de república, y así todos los oficios de regimientos, escribanías, fieldades, procuraciones del mismo, porteros que acompañan la justicia con varas y pregoneros son hoy á provision de los siete linajes de ella, que cada linaje provée dos regimientos y dos escribanías, y S. M. despacha el título; y sus renunciaciones y los demás oficios en vacando, cada linaje provee el snyo. Y de los anuales como son alcaldes de hijodalgo, procurador de linajes y mayordomo de la villa, tienen la provision por título cada año, guardando su antigüedad y costumbre al linaje qne le toca. Y de los beneficios eclesiásticos tienen la eleccion los parroquianos, como patronos, y el cabildo mayor la del abad. Y así ni los Reyes proveen en ella oficio sino es corregidor y alguaciles, despues que de cien años á esta parte se quitaron los alcaldes ordinarios; y de escribano de rentas y aposentador de ferias, despues que les concedieron los derechos que adelante se dirá. Ni el Papa provée beneficio, que es testimonio bastante de su principio libre en lo temporal y espiritual (1 ), y qne la han sustentado los jneces, Condes y Reyes en estos oficios y preeminencias.

Desde su principio ha sido plaza comun de estos reinos y de los convecinos, donde los hombres de negocios en cien dias que tienen de feria (2), han concurrido á per

(1) Eso de que la villa de Medina del Campo gozase del principio libre en lo temporal y espiritual, es ó equivocacion ó ignorancia del que escribió este papel.

(2) Véase nuevamente la descripcion de Medina del Campo y su estado actual, hecha por el viajero D. Antonio Ponz, Secretario do la Heal Academia de S. Fernando, en el tomo XII, carta XV, p¿

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