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ron sus votos con separacion, que leyeron y entregaron
firmados, y son como se sigue:

Cervera por medio de su Diputado D. Juan Francisco
Ramon hizo presente sobre la cédula que trata de plan-
tíos etc., que las yerbas y pastos de su término era uno
de los únicos dos propios de la dicha ciudad, por cuyo
motivo aunque cualquiera dueño de tierras puede cercar-
las; pero no cerrarlas de manera que no pueda entrar el
ganado lanar á pastar las hierbas, cuyo dominio tiene la
ciudad: este propio siempre que se ha arrendado las car-
necerías lo ha cedido la ciudad á favor de los arrendata-
rios , y está valuado en mil doscientas libras catalanas, las
que son parte de su dotacion. Por lo que y por razon de
la ordenanza practicada en la ciudad se paga á los dueños
de las tierras el daño que les ocasiona el ganado á los tri-
gos , cepas y olivos, parece se deberia suspender en Cer-
vera la cédula referida: cuyo conocimiento deja á la alta
comprension de S. I. el Señor Presidente y demás Se-
ñores que componen este tribunal. Buen Retiro en la Sala
de los Reinos diez y siete de octubre de mil setecientos
ochenta y nueve—D. Juan Francisco Ramon.

Sobre la Real cédula de fecha de quince de julio de mil setecientos ochenta y ocho, que es la del número cuatro el segundo Diputado de la ciudad de Cervera dice: que condesciende con llena satisfaccion por considerar utilísima la dicha Real cédula, á excepción que en cuanto la facultad que se da á los arrendatarios de poder cercar ó cerrar las tierras que tengan arrendadas , aquella sea solo privativa ó peculiar de los propietarios de dichas tierras, porque delo contrario se seguirían los graves inconvenientes que otros Caballeros Diputados lian hecho presente en sns dictámenes.

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Y aunque la dicha ciudad uno de sus propios consiste en ser dueña de todas las hierbas y pastos del término de dicha ciudad, y de poder cercar ó cerrar dichas tierras se pudría disminuir dicho propio; pero considerando que las que en el dia puedan disfrutar de dicha concesion son muy pocas, y por consiguiente ser casi ninguno el perjuicio que sufriría dicho propio, á lo menos notable, y en el caso que en lo venidero lo experimentase, entónces podría el Ayuntamiento suplicar á S. M. lo que tuviese por conveniente. Madrid diez y siete de octubre de mil setecientos ochenta y nueve—D. Mariano Salat y Mora.

Los Señores D. Juan Fabregues y Boixar y D. Antonio Oriol, Caballeros Procuradores por Tortosa, dijeron que sobre el cuarto punto tienen que añadir y adicionar su voto, lo que ejecutarán y entregarán para la primera sesion que se celebre.

El Señor D. Juan Gil y Rada , Caballero Procurador primero por Tarazona, adiccionó su voto sobre el cuarto punto , que leyó y entregó firmado y es como se sigue:

Señou: El Doctor D. Juan Gil y Rada, abogado de los Reales Consejos, Regidor de la ciudad de Tarazona reino de Aragon, su Diputado y Procurador de Córtes en las presentes, vista y examinada con la debida reflexion la Real cédula de S. M. (que Dios guarde) de quince de junio de mil setecientos ochenta y ocho, número cuarto, en Ja cual por punto y regla general se concede á los dueños particulares de tierras y arrendatarios la facultad de que puedan cerrarlas ó cercarlas para hacer plantíos de árboles silvestres, frutales, olivares, viñas con arbolado, huertas con hortaliza y otras legumbres, quedando prohibido á los ganados el pastar sus hierbas segun y en la forma que se prescribe en dicha Real cédula , venerándola con sn mas profundo respeto, adiccionando para mayor claridad á lo que sobre la misma tiene expuesto, es su dictámen , salvo mejor, que la dicha general facultad de cerrar para plantíos, no debe extenderse en lo que mira á la referida ciudad de Tarazona, á las tierras de dueños particulares y arrendatarios que existan dentro de las dehesas llamadas de Valorías y Carrera Cinquentrenigo, que lo son del dominio de la misma ciudad en virtud de Reales donaciones remuneratorias de los Señores Reyes predecesores, confirmadas en los reinados sucesivos y sus hierbas destinadas desde que se las donaron, que excede de tres siglos, para el pasto del ganado del abasto de las carnecenas públicas de dicha ciudad, que se arrendaban con ellas y estaba en tanto grado prohibido á otros ganados, que no se podia ni puede romper la mas mínima porcion de tierra por persona alguna en dichas dehesas, bajo de cierta pena y quedar en estado de inculta la roturada para pastarla el ganado del abasto de las expresadas carneccrias; y que aun las rompidas de tiempo antiguado en que se presume y cree hubo algun disimulo dejándolas de cultivar por espacio de diez años sus dueños no las podian laborear bajo de determinada pena, y quedaban incultas y de el dominio de dicha ciudad en conformidad de las referidas donaciones y Reales ordenanzas municipales que sucedieron, para mas amplio y extenso pasto del ganado del abasto de dichas carnecerías, que lo es privativo suyo; y aunque desde que este adquirió otros pastos, siempre y continuamente ha pasturado las hierbas de la mencionada dehesa de Carrera Cintruenigo, y dado en arrendamiento para otros ganados las de la nominada de Valoráis, y aun al presente y de algunos años á estaparte pace porcion de ellas el de dichas carnecerías, las demás las arrienda, de todo lo cual se persuade, que siendo crecidísima parte de tierras las que se hallan laboreadas en las citadas dehesas, si haciendo uso los dueños de ellas de la general facultad de cerrar, que confiere la expresada Real cédula , las cierran y plantan , decaeria notablemente el propio de carnecerías de dicha ciudad, que lo es uno de los que tiene en virtud de Reales privilegios y donaciones, y tambien las mencionadas dehesas, ejecutoriados en los años de cuarenta y uno ó cuarenta y dos de esta centuria en juicio contradictorio con el Señor Fiscal de S. M. en los Reales tribunales de la Junta de Baldíos y Consejo de Hacienda, y se seguida otro grave perjuicio á i;i causa pública en dicha ciudad , pues correspondiendo, como corresponden con arreglo á los citados títulos para ampliacion del pasto del referido ganado de dichas carnecerías, las hierbas de las tierras que de tiempo antiguado están roturadas y se siembran, recogido el fruto, faltaría este á sus vecinos, mas reparable en las circunstancias de ser escasos los de trigo y cebada que producen el terreno y término de la dicha ciudad.

Igualmente es de parecer, salvo superior, que la dicha facultad de cerrar que atribuye la referida Real cédula no debe extenderse á las tierras que existen en los montes de la expresada ciudad y se hallan roturadas, pues siendo estas una porcion de mucha consideracion y dilatado territorio cerradas y plantadas, se escasearian notablemente los frutos de trigo y cebada á los vecinos de dicha ciudad y demás sus moradores, perjuicio que sobre que seria gravísimo, especialmente siendo, como lo son de primero órden y clase, llegaria á ser intolerable usando dichos vecinos de la facultad de escalias que les concede un expreso fuero de dicho reino, como diariamente se experimenta: á que se atimentaria en dicho caso otro daño de abultada consideracion y es, de que siendo las hierbas de dichos montes muy limitadas para el pasto de los ganados de los vecinos de la referida ciudad y de otros pueblos que los pastean en virtud de legítimos títulos, se estrecharían tanto sus pastos que no se podría mantener sino una muy escasa porcion de ganado en ellas, y se vulneraria y turbaría la facultad que tiene la dicha ciudad por Real privilegio confirmado de adesar en los dichos montes y el dominio en estos en virtud de irrefragables títulos: y suplica á S. M. con su mayor veneracion, que actuado su justificadísimo de lo que lleva expuesto sobre la referida Real cédula número cuatro, Reales decretos y cédula, número primero, segundo y tercero, penetrado de las superiores reservadas luces que comunica el Señor de las Alturas á las Supremas potestades, se digne resolver lo que estime por mas conforme, que obedecerá rendido, como feudo glorioso de vasallo fidelísimo. Madrid y octubre diez y siete de mil setecientos ochenta y nueve—Doctor Juan Gil y Rada.

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Los Señores D. Juan de Arenzana y D. Francisco Baca y Cáceres, Caballeros Procuradores por Segovia, dijeron que sobre el punto del cerramiento de prados tienen que hacer varias reflexiones que formalizarán y entregarán para la primera sesion.

El Señor D. Andrés Antonio de Agniar, Caballero Procurador primero por Galicia, dijo que por haber estado enfermo no ha podido extender su voto sobre los cuatro puntos, lo que hará y entregará para la primera sesion.

El Señor D. Juan de Aysa, Caballero Procurador de Jaca, por sí y su compañero el Señor D. Antonio de Hago

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