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haya quicn pueda desempeñarlas con honor de la corona y sin gravarse á esta. Tambien se ha experimentado en ocasiones en que el Estado por sos urgencias ha suspendido sueldos, ó los vasallos han estado en necesidad que en algunos de estos casos las personas poderosas por mayorazgos , por comercio ó asientos han socorrido así al Estado como á los particulares.

Sin embargo de unas y otras razones siempre soy de sentir conviene mucho el prohibir la union de mayorazgos, y califica mucho mas mi opinion teniendo presente el que unos Reyes tan celosos y piadosos en favor del Estado han establecido esta ley tan favorable á él; pero estando como estoy asegurado de que el Consejo de Castilla se compone de ministros tan sabios y prudentes que meditarán, como acostumbran, teniendo presentes todos los antecedentes; viendo tambien que la intencion de nuestro Rey y Señor ha sido que pasára al Real Consejo la Real cédula, como resulta de la misma,

Es mi dictámen que el Real Consejo de Castilla se sirva arreglar esta materia en los términos equitativos, justos y prudentes que acostumbra, que estoy pronto i adherir mi dictamen con la mayor satisfaccion al de dicho Consejo; y si para esto es necesario nueva órden de S. R. M. soy de sentir que se le haga la súplica que convenga. Madrid y octubre i dore de mil setecientos ochenta y nueve—Joaquin de Cistué.

Los Señores D. Antonio Nontis y D. Ignacio Ferraa\M\, Caballeros Procuradores por Mallorca. dijeron que al voto que dieron y entregaron firmado el dia doce se ks habia ofrecido adicionarle con varia* refiexione* que babian bocho despues, \ que lo ejecuUriaa si se hallaban «vn oMado aV poderlo nacer, y habiesoosfOes concedido kyeron su voto con dichas aducciones en la forma siguiente: Los Diputados del reino de Mallorca han reflexionado el Real decreto de veinte y ocho de abril y Real cédula de S. M. y Señores del Consejo de catorce de mayo de este año, relativas á fundacion de mayorazgos, y dicen: que á nombre de su provincia se suplique á S. M. quiera declarar no se deben comprender aquellas islas en las providencias dadas en dichas Reales resoluciones por los motivos de que los perjuicios de los mayorazgos de España que se proponen evitar las citadas disposiciones de S. M. no se veriQcan en los fideicomisos de Mallorca, por no tener estos la perpetuidad de los mayorazgos, por admitir detracciones para dotes y legítimas, por ser muchos de ellos electivos entre los hijos, y finalmente porque en nada perjudican á la agricultura, ántes bien la hacen florecer en la isla tanto como en la provincia que mas del continente , aplicándose por lo general con mucho desvelo los dueños de heredades vinculadas á mejorarlas, por tener, como siempre han tenido las detracciones de las mejoras para testar de ellas como les parezca, con arreglo todo á su derecho municipal, costumbres y derecho civil con que sobre tales puntos de fideicomisos se ha gobernado aquella isla, en la que tampoco han perjudicado los fideicomisos á las artes, comercio, navegacion y servicio de S. M. en sus ejércitos y Real Armada, pues por cálculo impreso en el folio doscientos cuarenta y seis de las actas de la sociedad de Mallorca , resulta que en el año de rail setecientos setenta y ocho habia seis mil mallorquines empleados en el Real servicio por mar y tierra, cuando proporcionalmente al que prestaba el continente de España solo le correspondian mil novecientos treinta y nueve hombres, hallándose al mismo tiempo las artes y navega

cion de aquella isla en un ostado ventajoso, que la hacen honor, como depondrá cualquiera que lo haya examinado y acreditan en gran parte los estados continuados en las actas impresas de la misma sociedad.

Que aun cuando se experimentasen en Mallorca los inconvenientes que los mayorazgos producen en España, y por lo mismo pareciese á S. M. aplicarle los remedios de aquellas providencias, se dolierá hacer presente á S. M: que la cantidad de tres mil ducados de renta líquida, que se señala para poderse fundar mayorazgo, exije un capital de mas de cien mil ducados: que en Mallorca por lo reducido del pais, pasará regularmente mas de un siglo sin que un particular junte este caudal libre, y por lo mismo no se hará una vinculacion en todo aquel tiempo: que sin esta acaso no habrá familia que viva con decencia y proporcionando enlaces ventajosos que la conduzcan á la nobleza, y como en un siglo acaban muchas casas de las nobles, no habrá quien las reemplace, pudiendo llegar el caso de quedar aquella provincia sin esta principal clase, que siempre ha servido con tanto esmero á sus Reyes y ha sido el principal apoyo de su pais en sus apuros y calamidades. La prueba demostrativa de que es excesiva la cantidad de cien mil ducados para la fundacion de un vinculo en aquella isla, se toma de la reflexion de que de ochenta casas nobles que tendrá la ciudad de Palma, habrá cuarenta de ellas que escasamente tendrán los tres mil ducados de renta unas, y otras no llegan á tenerlos, sin embargo de que las haciendas que poseen se componen de dos, tres ó cuatro fideicomisos, por lo que cuando la isla de Mallorca por el mal estado de su agricultura, artes é industria (que no se verifica) necesitase los remedios contenidos en los citados Reales decretos y cédulas, debería suplicarse humildemente á S. M. por el reino de Mallorca se limitase á la cantidad de cuatrocientos ó quinientos ducados de renta líquida la necesaria para fundar vinculaciones, permitiendo estuviesen situados los bienes sobre tierras ó rentas civiles indistintamente, pues de la clase de estas últimas no se conocen por lo general en aquella isla, sino los censos, y estos están tenidos por los bienes de peor calidad por los motivos, primero, porque no se admiten el aumento de mejoras que reciben las tierras en las que logra el poseedor conveniencia y recreo; segundo, porque los censos están mas expuestos á confundirse y perderse segun acredita la experiencia, y por lo mismo son bienes menos á propósito para fundar sobre ellos el lustre de las familias por medio de los mayorazgos, verificándose igualmente los mismos ó mayores inconvenientes en las acciones de los bancos.

Por lo respectivo al artículo setenta y tres de la Instruccion de Estado dicen: que el medio que se propone seria de perjuicio muy notable en Mallorca, pues resultaría destruyese los fideicomisos que en ella hay fundados basta aquí, y consecuentemente el lustre y decencia de los que respectivamente los poseen, cuando por el método actual sucede que si un poseedor de vínculo tiene alguna precision de dinero , se carga un censo sobre los bienes de fideicomiso de que tiene detracciones, y cuando tiene una cosecha feliz lo redimen, quedando su hacienda sin aquel gravámen en el estado anterior.

Por lo que mira á la Real cédula de S. M. y Señores del Consejo de quince de junio de mil setecientos ochenta y ocho relativa á cerramiento de tierras: conviene Mallorca se haga súplica á S. M. para que se lleve á efecto en la isla lo resuelto en ella, como muy útil á la causa pública, con tal que la disposicion del artículo tercero, por el cual se concede facultad de cerrar terrenos al dueño y al arrendatario, se entienda conviniéndose este con aquel para ello, pues de lo contrario se verificarian inconvenientes de mucha monta en aquel pais, siendo muy distinto el interés de dueño al del colono en la formacion de tales obras, tanto en el sitio, como en el modo, pues el arrendatario nivela la utilidad al tiempo que ha de disfrutar dichas obras y el dueño para todos los succesivos, á mas de que como el espacio que dura un arrendamiento no puede exceder de nueve años en la isla, y la formacion de arbolados por lo general exije mayor espacio de tiempo para dar frutos de consideracion , tales empresas solo pueden manejarse con utilidad dirigidas y manejadas por el espíritu del propietario. Madrid diez y siete de octubre de mil setecientos ochenta y nueve—D. Antonio de Montis—Ignacio Ferrandell.

El Señor l). Joaquin de Ciria, Caballero Procurador primero por Calatayud, que no pudo dar su voto en los dias doce y trece de este mes por haberse ausentado al Real Sitio del Escorial á besar la mano á nombre del Reino á SS. MM. y AA. por el feliz cumpleaños del Serenísimo Príncipe de Asturias D. Fernando, dijo que se conforma en todo con el dictamen de su compañero el Señor D. Tomás Casanova; y por lo respectivo á la adquisicion de manos muertas ó cuerpos inmortales insinuado por el Señor D. Tomás Quartero, Caballero Diputado de Borja, suplica al Consejo tenga presente lo que con tanto acierto tiene escrito sobre el particular el Ilustrísimo Señor Conde de Campomanes, nuestro dignísimo Presidente.

Los Señores D. Juan Francisco Ramon y D. Mariano Salat y Mora, Caballeros Procuradores por Cervera, die

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