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este el que deberá adoptarse, y el que la Diputacion en cumplimiento de su lealtad y deberes deberá proponer para llenarlos.

Estima en primer lugar que se debería prohibir perpetuamente la fundacion de todo mayorazgo ó vínculo por un padre de familias en perjuicio de las legítimas de sus bijos, de forma que supiesen que no habían de venir á solicitar licencia para ello; porque en esta clase de fundaciones son mas positivos, de mayor tamaño y mas visibles los perjuicios que para favorecer á uno solo y al nombre de la casa sienten los demás de ella.

Que por personas tituladas no se pudiese fundar mayorazgo de aquí en adelante que excediese de los dicbos cuarenta mil ducados de renta, ni bajase de seis mil, ni por Caballeros particulares que excediese de veinte mil, ni bajase de tres mil, guardándose en ello la proporcion que se advierte.

One se estableciese una ley ó edicto probibitorio de personas que no pudiesen fundar mayorazgo por sí ó por sus primeros hijos, por los perjuicios de distraccion, engreimiento y abandono que pudieran respectivamente resultar contra el Estado; ó por la clase y condicion de las familias; y asi pudieran comprenderse en el edicto todas las personas que no gozasen nobleza ejecutoriada, al menos en posesion, todo magistrado público, todo comerciante ó mercader; y por la última razon toda persona ni sus hijos que ejerciese ó hubiese ejercido oficios ó ejercicios mecáuicos de república, aunque sean de los que estan declarados por honrados en ella; y muchísimo menos toda otra persona de inferior condicion , porque esta ni sus descendientes hasta determinada generacion no lo hubiesen de poder fundar ni pedir licencia para ello.

Que todas las demás personas que resultan libres para poderlos fundar, conforme á las reglas anteriormente señaladas, hubiesen de necesitar de Real licencia para ello, pidiéndola en la Real cámara, á cuya consulta la concediese ó negase S. M. segun los méritos de la solicitud.

Que no se vinculasen ó aprisionasen bienes rústicos raices y estables, cuyo valor capital eu venta bajase de diez mil ducados, no extendiéndose la prohibicion á predios urbanos ni á las fábricas de estos reinos, de cualquiera clase y valor que sean, porque en estas particularmente perjudica tanto la division, como utiliza por el contrario la union en un solo dueño.

Con estos grillos civiles parece que no se necesita de otros para contener el abuso de fnndaciones y vinculaciones, sin extinguirlas del todo ó causar en ellas un grave perjuicio ó un riesgo muy probable de su deterioro ó extincion , como parece lo seria el precisarlas á que hubiesen de ser en su mayor parte en censos, juros, efectos de villa, acciones del Banco, ú otros semejantes; porque aunque parezca fijo el rédito de estos efectos, dejando á un lado la experiencia, no cabe duda en que su propia naturaleza no admite con mucha propiedad la perpetuidad, seguridad y certeza que trae consigo el apelativo de fijo.

Además de que los censos como impuestos sobre hipotecas no libertan del todo la prision de ellas, y tal vez su adquisicion por los censualistas, cuando quizás arruinadas ó destruidas no valgan lo que debian valer. Siendo igualmente de considerar que la mayor prosperidad de los bienes estables rústicos, no consiste precisamente en que circulen de una mano á otra, sino en que el que los posea los haga producir debidamente segun su respectiva clase y proporcion. Por lo mismo la Diputacion no puede dejar de reclamar con la debida reverencia sobre este particular para que no se añada á las fundaciones y vinculaciones el insinuado nuevo impedimento.

3.° El punto tercero se reduce á proponer las reglas y precauciones con que se podria expedir una Real cédula que remedie el abandono de las tierras vinculadas, ó prohibidas de enagenar y promover su cultivo, riego y plantacion, y sobre ello no pueden dejar los Diputados de hacer presente con la misma respetuosa sumision, que en el reino de Sevilla será muy raro el ejemplar que se halle (si es que se halla) de estos perjuicios, porque ha sido tan excesivo el prurito de plantar, especialmente olivares, de algunos años á esta parte, que en muchos baldíos de diferentes pueblos se han plantado indebidamente, dejando por parajes tan sumamente estrechos los caminos que no pueden pasar dos carros encontrados.

Sin embargo como la ley de que se trata haya de ser general, y para cuando se verifique el caso de la necesidad de su observancia, parece que se pudiera establecer, mandando que siempre que estén abandonadas las tierras y destruidas las fincas ó atrasadas considerablemente sin culpa del poseedor del vínculo á que tocan, ya por pobreza , ó por otras causas inculpables, se lo obligase á que las arrendara por el largo tiempo de diez ó doce años á quien las pretendiese mejorar, ó adelantar segun su clase, la viña como viña, el olivar como olivar y así de las otras, pagando en el interin anualmente aquello que la tierra pudiese y debiese ganar, si fuese arrendada solamente á pasto, con tal que cumplido el tiempo del arrendamiento haya de dejar la linca mejorada á beneficio de su dueño, que ha dejado de percibir por aquel tiempo todo lo que debiera como tal; y que en el caso de no cumplir el arrendatario con su obligacion en la mejora y adelantamiento, se le pudiese despojar de la finca y darla á otro, y exigir de aquel completamente por el tiempo que la tuvo, todo lo que deba ganar segun su estado.

Así parece se consulta el beneficio público y no se perjudica la propiedad de aquellos que la tienen, ni la constitucion de los mayorazgos, para los cuales el daño mas sensible estriba en la desmembracion y enagenacion de una raiz, aunque sea dándola á enfitéusis , porque si en poder de un poseedor se atrasa, en el de otro que le suceda se adelanta y florece, como lo vemos cada dia.

No se habla del caso en que el abandono ó destruccion resulte por mala conducta de los poseedores , porque para estas circunstancias el derecho ha establecido reglas y remedios bastantes á favor de sus inmediatos sucesores.

Tambien pudiera contribuir mucho á promover el cultivo, riego y plantacion en general de tierras, mandar que para cada arrendamiento que sus dueños hiciesen de ellas se hubiesen de tasar por los Ayuntamientos de los pueblos, en cuyos términos se hallasen, con intervencion del dueño y arrendatario, y que no pudiese aquel llevar ni este pagar por ellas mas que lo que resultase de la tasa.

Y que el que hiciese nuevo riego ó plantacion á su costa, gozase la excepcion de derechos Reales por los cinco años primeros de su produeto y utilidad.

Sobre el punto de la deduccion de las mejoras hechas en fincas mayorazgadas, parece muy justo se deduzcan por los herederos del poseedor que las bizo, las tres clases de ellas que se previenen en el artículo setenta y dos y advertencia tercera; pero tambien lo parece que el poseedor pueda exigir y exija de los herederos el pago de cuantas reparaciones y replantaciones no se hayan hecho y deban hacerse, ejecutándose á cuenta del caudal comun ántes de dividirse y con intervencion de la justicia.

Tambien parece que la deduccion de mejoras de que se acaba de hablar, debería solo ser en el caso de que con ellas se excediese la respectiva cantidad que cupiera al mayorazgo segun su clase, esto es, que á los titulados que pudiendo fundarse en su principio basta cuarenta mil ducados , ó en los de particulares hasta veinte mil y lo sean respectivamente de menos, no sean deducibles las mejoras interin ellas quepan en las citadas cantidades . pues parece que en cuanto á la libertad no hay diferencia entre hacer una cosa de una vez ó hacerla poco á poco.

Cuando mas pudiera prevenirse que en el caso de que el valor de la mejora pasase de diez mil ducados, fuese necesario Real permiso para su agregacion y no deduccion por dichos herederos.

4." Pasando al último punto sobre cerramiento de tierras, á que es relativa la Real cédula de quince de junio de mil setecientos ochenta y ocho, no puede dejar la Diputacion de hacer presente con todo rendimiento que en el reino de Sevilla por el exceso ya notado de plantíos de todas clases, apenas tienen los ganados una hoja que comer; y siendo este ramo y su fomento de mas primera atencion que puede serlo el plantío por la mayor necesidad de las carnes para el alimento natural del hombre, no parece que por lo respectivo á dicho reino se debiera estrechar mas de lo que están los pastos con cercas y cerramientos; ántes por el contrario se debería mandar que las justicias de los pueblos señalasen el tiempo y la ocasion en que pudieran los ganados entrar á pastar en las viñas y olivares, pues tambien puede seguirse y sigue liuneiicio á las mismas posesiones en estercolado.

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