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cro del glorioso Abad Sto. Domingo. 121 Sucedió entonces una cosa notable. El arco donde querian colocar el sepulcro en el hueco de la pared era mas corto que el sepulcro, y abriendo lugar en los sillares bajos se sintieron las piedras de arriba, de nodo que se desplomaron algo de sus lugares. Metieron el sepulcro en esta mala disposicion del arco:y antes de cerrarle llegó todo el concurso á venerarle, metiendo sus cabezas en el sepulcro, y apenas se apartó la última persona cayó de arriba un sillar de mas de cuatro arrobas, conociéndose andaba aquila mano del Señor, no solo por el lugar preciso que dió para reverenciar al Santo, sino porque siendo la piedra tan pesada, y dando en la losa del sepulcro que estaba en hueco, ni la quebró, ni maltrató las molduras que tenia. Con esto mudó el Abad de parecer sobre el sitio del sepulcro, y le colocó en el relicario que habia hecho en la Iglesia, al lado del evangelio, en el crucero. 122 Perseveró allí el santo cuerpo 44. años, hasta el de

1604, en que el Abad Fr. Alon

so de Velorado le trasladó con las demas reliquias al nuevo re

licario que fabricó en su primera prelacía, y allí se conSCIV3.

123. Cinco años despues el Abad Fr. Rodrigo de Peralta doró el sepulcro en el año de 1609, y abrió en él una ventanilla de media vara en cuadro para que sin levantar la losa puedan los devotos ver y adorar el santo cuerpo incorrupto, resguardado con una regilla. Para esta maniobra sacaron el sagrado cadáver, y el P. M. Fr. Gaspar Ruiz Montiano en su Crónica MS. dice: “Me hallé presente... y doy fe, » que le puse sobre sus pies, y » tenia tan firme toda la com» posicion y trabazon de los » huesos y junturas, que con » solo un dedo de mi mano, » que la tenia arrimada para » que no se cayese, se tenia el » cuerpo en sí tan derecho co» mo si estuviera vivo, con » haber pasado desde el dia » de su muerte hasta enton» ces 330. años.” Lo mismo escribe Castro: y yo puedo asegurar la maravillosa integridad que muestra mirado por la ventanilla, sin que se vea el mas mínimo indicio de corrupcion: por todo lo cual sea Dios glorificado.

SAN GONZALO, MONGE.

124. De otro santo varon nos dá noticia el Mro. Castro en la pág. 306, sin que la hubiese en muchos años ó siglos antecedentes. Su nombre fue

Gonzalo, como testifica la inscripcion que dió motivo á buscar y descubrir el cuerpo. Habia en la pared del cláustro por la parte que mira al Occidente un título ilustre, que decia:

Hic jacet humatus vir omni vita beatus
GONSALVUS dictus, & cum justis sit benedictus.
Tu qui me cernis, cur non mortalia spernis
Tali namque domo clauditur omnis homo.

Este elogio de un varon del todo vienaventurado, supone una vida inculpable: y el decir que le bendigan entre los justos, publica haber tenido una perseverancia final que le salvó.

125. Excitaron las voces de esta piedra la atencion de un Abad muy docto y observante, llamado Fr. Gerónimo de Nebreda, el cual al fin de su Abadia determinó descubrir el tesoro allí escondido, y en efecto le hallo en el año de 1578. á 18. de junio, despues de algunos conatos en que por dos veces desistieron del empeño por no encontrar lo que deseaban: pues refiere Castro que hallaron catorce cuerpos de hombres (enterrados allí despues del que buscaban.) Tercera vez persistieron en cabar, y entonces fue Dios servido manifestar el se

pulcro, que era de piedra, curiosamente labrado, con dos cruces, una por la parte de la cabeza, y otra á los pies. Dentro habia otra inscripcion como la referida: y (segun escribió el mismo Abad Nebreda, copiado en castellano por Castro) “fue hallado un cuer»po vestido con su cogulla ne»gra, y envuelto en un lienzo » muy delgado. Estaba embal» samado, y con gran lustre y » resplandor. No tenia cabeza, » ni brazos: pero los huesos no » estaban confusos, sino cada » cual en su órden y compostu»ra natural: y como creyése» mos, asi por el rótulo que se » descubrió, como por la dig»nidad y traza del sepulcro, y » por ver que le faltaba la cabe»za y brazos, que era varon » santo el que allí estaba enter

nrado; nos pareció á todos el »trasladar dicho cuerpo á otro »lugar mas digno, que pocos » dias antes se habia preparado »muy acaso y sin estudio algu»no, junto al altar de las once »mil Virgenes, poniendo en »él la misma lápida del título »que fue hallada. Fueron pre»sentes á esta invencion y tras»lacion todo el convento y fa»milia de esta casa, y muchos » del pueblo que en el esclare» cido dia de S. Juan Bautista »vinieron incadas las rodillas »por tierra devotísimamente, »y á porfia besaban y adora»ban los sagrados huesos, Hasta aqui Nebreda. 126 Como el sepulcro era muy pesado y puesto en hondo, se contentaron con sacar la perla de la concha. Trasladaron el sagrado cuerpo al crucero de la iglesia junto á la puerta de la sacristía: y hoy (escribe Castro, año de 1687) está alli en un sepulcro de piedra, labrado para ponerle, con la inscripcion hallada dentro del antiguo. El M. Fr. Gaspar Ruiz, (dice Castro) esegura que habiendo tenido en sus manos los huesos de este santo varon despedian de sí un olor y fragancia tan grande y extraordinaria, que excedia al bálsamo y otros preciosos oloTomo A(KVII,

res: y que el polvo de algunos huesos parecia en lustre y resplandor como oro molido. 127 Como la noticia se reduce á la inscripcion referida, ignoramos cuanto ella no declara: y asi no consta el tiempo en que floreció, ni las virtudes en que mas sobresalió. Pero aun que faltan al cuerpo la cabeza y brazos, no es preciso indicio de que fuese mártir: porque esta circunstancia no pudiera haberla dejado de expresarelautor del epitáfio, siendo la mas principal, si constase tal cosa. Posible es, que las llevasen por reliquias á otra ú otras partes aunque hoy no consta donde paran. 128 Lo cierto es que el conjunto de circunstancias muestra haber tenido los antiguos á este Monge por varon santo: pues esto daá entender el lienzo muy fino en que le envolvieron: el honorífico sepulcro: la inscripcion repetida con el testimonio tan plausible de omni vita beatus: el haberle sepultado sin cabeza y brazos, ó haberlos sacado para otra parte. 129 Castro añade la circunstancia de que le sepultasentan resguardado en lo hondo: pero esto no fue asi en el dia delentierro, pues no habian de cabar por debajo de los catorce cuer

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1. Fuera de la ciudad de Burgos, al otro lado del rio por el puente llamado de Sta. María, está el convento de S. Agustin, muy conocido y frecuentado por la milagrosa imágen del santísimo Cristo. No tenemos noticia de su principio, pero consta ser bien antiguo.

2 Algunoshan recurrido al tiempo del Conde Diego Porcelos: otros le suponen en el del Conde Fernan Gonzalez, por unos que firman escrituras con título de Ermitaños: pero es menos arriesgado confesar

que se ignora el origen, que introducir por cimientos piedras no seguras. 3. Lo mas autorizable es que antes del año 1040. vivian alli los Ermitaños Agustinos alabando á Dios de dia y de noche en su iglesia dedicada al Apóstol S. Andres, con cuyo título perseveró el convento, hasta que Dios le honró con el Santísimo Cristo , y recibió el que mantiene de S. Agustin. 4 Esta es la primera mencion que del convento expresa el libro del Santísimo Cristo, escrito en el año de 1554. en virtud de escrituras antiguas, sobre que el glorioso padre S. Domingo de Silos, cuando vino á Burgos á valerse del Rey D. Fernando I. hizo una casita junto al Monasterio de S. Andres, y vivió alli en conversacion de los dichos religiosos ermitaños cierto tiempo. Lo mismo adoptó el Mro. Castro en la vida de S. Domingo de Silos, refiriendo que asistia de noche y de dia con los santos religiosos del convento de S. Andres á las alavanzas divinas. Esto era porque estando la ermita donde el santo vivia, muy cerca del convento de S. Andres, no permitia su ardiente devocion faltará lo que podia aumentar su merecimiento, El P. Castél Blanco se propasó en la vida de S. Juan de Sahagun á decir que puede ser acompañase S. Domingo á los agustinos en el mismo hábito, y observando la misma regla: pero ni lo sostuvo (pues añadió sea asi, ó no sea) ni tuvo fundamentó para apuntarlo: pues el santo era profeso de S. Millan, y perseveró siempre en aquel sagrado hábito y profesion hasta la muerte. 5. La casita donde vivió junto al convento de S, Andres de Burgos, dice el libro men

cionado del Cristo, que muerto S. Domingo de Silos fue consagrada en ermita por el Obispo de Oca D. Gonzalo , y que hasta entonces (esto es, hasta el año de 1554.) se intitulaba S. Domingo. Castro nombró el Obispo D. Gonzalo, ó D. Gomez: pero ni en Oca, ni en Burgos habia Obispo Gonzalo, cuando murió S. Domingo. El que asistió á su feliz tránsito fue D. Simon II. El que concurrióá consagrar la iglesia de Silos era D. Gomez II. como vimos en el tom. preced. y es muy creible que éste consagrase en ermita la casita donde vivió en Burgos, dedicándola á su nombre, despues de consagrar la iglesia, donde descansa el cuerpo, que recibió desde luego la advocacion de S. Domingo, Acaso hallando el nombre del Obispo D. Gomez con la G, leyeron Gonzalo. Sábese que en el año de 1554. perseveraba la ermita con nombre de S. Domingo: hoy se intitula de la Magdalena, por cuanto en el año de 1580. puso alli un devoto la imagen de la santa Pero la ermita y sus pertenencias son del Monasterio de S. Domingo de Silos, por haberlas recibido el santo de algunos bienhechores mientras vi

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