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leYES DE ARAGN.

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título de rey que habia tomado. Era una perpétua guerra la que en este tiempo se (hacia á los moros, que se habia ya descuidado, dejando las armas como gente que no tenia mas que ganar, y que habia rematado la guerra, y tras la prosperidad sobrevino el descuido y torpeza, y comenzaron á buscar por premio de las guerras pasadas, sus regalos y vicios. Por el contrario á los cristianos iban creciendo cada dia las fuerzas, y acudian particulares socorros, juntándose por las montañas los que estaban encastillados en ellas, y otros muchos que pasaban de Guiana, y de la Proenza.

CAP. VI.- Del señorio que Carlo Calvo hijo del emperador Ludovico tuvo en el condado de Barcelona, y de los condes Wifredos que tuvieron aquel gobierno.

Quedaron los condes de Barcelona, Ampurias, Rosellon, Cerdania, Urgel, Pallás, y Ribagorza, sujetos á los reyes de Francia, cuyos súbditos y feudatarios eran, y así casi en los principios del reinado del rey Iñigo Arista, en el año de ochocientos y cuarenta y cuatro, Carlo Calvo hijo del emperador Ludovico, y nieto de Carlo Magno, que era rey de Francia, otorgóá los que habitaban en la ciudad de Barcelona, y en su condado, hora fuesen españoles, ó godos, las mismas libertades y franquezas, que tenian los francos sus naturales, que eran mucho mas privilegiados y exentos que las otras naciones, tanto que el franco ó sálico, que era una misma nacion, solia pagar un sueldo de doce dineros de pena, y los otros súbditos del rey, hora fuesen de Sajonia, ó frisones, si ofendianá un franco, eran castigados en cuarenta dineros, y así los francos gozaban de mayor exencion, y les eran recompensados los daños en aquella suma mayor que á los otros, que eran habidos por de menor condicion, y no tan exentos y privilegiados como ellos. Fué tambien concedido á los del condado de Barcelona, que juzgasen entre sí por sus leyes , que eran las antiguas góticas, que permanecieron mucho tiempo, exceptuando, que en delitos de homicidio, rapto, é incendio, estableció el rey Carlos que fuesen juzgados por el conde, que en aquella provincia presidiese, y por sus jueces y ministros, y declaró, que pagasen servicio real, y si por ventura sirviesen con algo al conde de su voluntad , por serles benigno y justo, no les causase perjuicio en lo venidero, ni fuese reputado por censo ni tributo, ni por esta causa el conde, ó sus sucesores pudiesen alegar costumbre, ni imponerles nuevos géneros de exacciones. Aunque ántes desto en tiempo del emperador Carlo Magno, cuando los moros tornaron con gran poderá sojuzgar la tierra, afirman los autores catalanes, que los barones y señores permitieron, que sus vasallos cristianos hiciesen tributo á los moros de diversas cosas muy graves, y deshonestas, que llamaron malas costumbres, que duraron hasta nuestros tiempos en muchas partes de Cataluña, y á estos vasallos llamaron de Remenza. En estas memorias antiguas jamás se nombra ni se hace mencion de quién era conde de Barcelona, ni parece en otras muchas escrituras que yo he visto originalmente del monasterio de Ripoll del tiempo del emperador Ludovico, que aquella provincia se llamase Cataluña, ni en autores de aquellos tiempos se lee tal nombre, sino solamente España, Gotia y Septimania, que se dijo por los septimanos, cuya colonia fué antiguamente Biterras, que comprendian la mayor parte de Lenguadoque. Por esta causa vengo

á conjeturar, no ser tan cierto lo que se afirma por diversos autores nuestros y extranjeros, haber to. mado el nombre de los godos ó cotos, y alanos, que dicen haber poblado en ella, pues siendo tanto tiempoántes la entrada de aquellas naciones, se hallará en lo antiguo alguna memoria y rastro de su nombre y tengo por mayor error el de Lorenzo de vala. que tuvo por opinion, que aquella tierra conservó el nom bre de un lugar llamado Catalo, de quien él dice que hace mencion Plutarco, tratando de las cosas de Sertorio, siendo muy cierto que aquel autor lo refiere por Castulo, lugar muy nombrado y famoso en los oretanos, á los confines de la Bética, que esta tan distante de lo que hoy se llama Cataluña, y por mayor desatino tengo, pensar que se llamase así del nombre de aquel Oger Catalon, de quien las historias no verdaderas, ni de autoridad de Cataluña ha_ cen solamente mencion. Ciertamente YO maS me inclinaria á ser de la opinion de Florian de Ocampo, autor muy diligente y curioso de las antigüedades y principios de los pueblos de España, que afirmaba haber permanecido este nombre, de unos pueblos Queantiguamente se llamaron castellanos, que estaban en el antigua Cataluña, entre los ausetanos y lacetanos de los cuales es mas verisimil, que se dió el nombre á Cataluña la vieja y que en ella duró aquel apellido, y fuera de sus comarcanos no era conocido de los extranjeros. Aunque en la memoria de que arriba se hace mencion, no se refiere, quién era en este tiem po conde de Barcelona, es muy averiguado y conforman todos los autores catalanes, que tenia el gobierno della Wifredo señor del castillo de Arria, en el territorio de Confrent, junto al rio Ter, en los límites del condado de Cerdania, pero no tenia el directo dominio de la tierra, ni el feudo della, como por lo que está dicho se colige. De cosas dignas de memoria que hayan pasado en su tiempo, ninguna ha durado, mas de que escribe ser muerto en Francia, año de ocho cientos cincuenta y ocho por envidia que dél tuvieron algunos principales barones del reino, señaladamente el conde Salamon, que dió á entender al rey Cárlos que se queria alzar con el condado. Dejó wi. fredo un hijo que se llamó del mismo nombre y que dó muy niño, y escriben haberse criado en la corte del conde de Flandes que era entonces Balduino, y el primero que tuvo título de aquel condado, y afir man que casó con su hija, y que fué recibido por conde en el condado de Barcelona, y quedó confir. mado en aquel estado y gobierno por el rey de Francia. Tambien escriben estos autores, que estando en la corte del rey de Francia, teniendo cierto aviso, que los moros le corrian y le talaban y estragaban la tierra y le habian hecho muy grande daño, pidió al rey le diese socorro con que pudiese resistirá los enemigos, y no pudiendo darle gente, por estar ocupado en la guerra de los normandos que le destruian la tierra, le dió el feudo del condado de Barcelona para él y sus herederos, porque no lo habian tenido sus predecesores. Esto escriben, que fué en el año de ochocientos setenta y cuatro, y que desde entónces con grande solicitud y cuidado comenzó este príncipe á hacer guerra á los moros, é iba juntando todas las gentes que pudo, y cobró las tierras que habian ganado. En el reino de Asturias, y Leon, por el mismo tiempo sucedieron las cosas prósperamente al rey don Alonso el tercero deste nombre llamado el Magno, el

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