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rey entónces en esta guerra con sus gentes en Villafeliz, don García obispo de Tarazona, don García Romeu, don Jimeno Cornel, don Miguel de Luesia, Jimeno de Aivar, Arnaldo de Alascon, don Ladron Aznar Pardo, mayordomo del rey, Atho de Foces, Asalido de Gudal, Pedro de Crexel, Pedro de Falces y muchos otros caballeros.

CAP. LXI.-De la gran batalla de Ubeda.

Por este tiempo se hace mencion en memorias antiguas, que el rey don Alonso de Castilla hizo una muy grande entrada por tierra de moros, con el infante don Fernando su hijo, juntando las huestes de Guadalajara, Huete, Cuenca y Velez, y allí se dice que llegaron al Ajarchia de Játiva, hasta la mar, y por el mes de mayo del año mil doscientos once se volvieron. Despues desto, segun en aquellas memorias se afirma, el rey de Marruecos con los moros de allende el mar, y de aquende cercaron á Salvatierra y un castillo que llamaban de Dios, por el mes de julio, y detúvose en aquel cerco hasta el mes de setiembre y aplazaron los castillos, hasta que el rey de Castilla fuése en su socorro, que estaba en la sierra que llamaban de San Vicente con sus huestes y no los pudo socorrer, y mandó que entregasen á Salvatierra á los moros. Estando en aquella sierra el infante don Fernando entró la via de Portugal, haciendo la guerra que llamaban fonsado, cuando iban á poner cerco sobre alguna fuerza importante, é iba sobre Trujillo y Montanches, y volvióse sin hacer efecto ninguno para su padre, por el mes de agosto, y fallecióá catorce del mes de octubre siguiente, y fué una de las grandes adversidades que aquellos reinos padecieron, perdiendo su príncipe sucesor en tal edad y en guerra tan peligrosa, que los moros habian pasado los montes de la Sierra Morena, y hacian la guerra en la comarca del reino de Toledo. Estaba determinado el rey de Castilla de aventurar el negocio, y dar la batalla á los moros; y hizo llamamiento general, para que fuesen á servirle todos los caballeros y hijos dalgo de su reino, y hizo grandes aparejos en la ciudad de Toledo para esta jornada; y los reyes de Aragon y Navarra juntaron toda la caballería de sus reinos para ir á valer al rey de Castilla, pues del suceso desta batalla dependia el remedio óperdicion de todos. Otorgó el papa Inocencio, que fué uno de los muy señalados pontífices que ha habido en la Iglesia de Dios, la cruzada á instancia grande del rey, y por la solicitud y buena industria de don Rodrigo Jimenez arzobispo de Toledo, prelado de grandes letras y autoridad, de quien tantas veces se hace mencion en estos anales, que fué enviado por el rey de Castilla, cuando se ganó por los moros Salvatierra, á Francia, Alemania y á Roma, y el sumo pontífice concedió cruzada é indulgencia general por toda la cristiandad, porque la fama se divulgó, que el rey de Marruecos en esta empresa habia amenazado, que lidiaria con cuantos adoraban la cruz. Fué tan grande el concurso de las gentes que vinieron fuera del reino, y se juntaron de toda España á esta empresa de la ciudad de Toledo, que no bastando lo poblado de la ciudad, ni los lugares de su comarca, estaban en tiendas por las vegas y campos de las riberas de Tajo, y las talaron todas, y en un territorio que llamaban Alcardete, é hízose daño grande en aquella comarca, porque se detuvieron mucho tiempo en ella Llegó áToledo el rey de Aragon en la

octava de Pentecostés del año de mil doscientos doce, y fué recibido por el arzobispo y clero con procesion, y aposentóse en la huerta del rey, adonde estuvo aguardando sus gentes. Fueron con élá esta guerra don García Frontin, obispo de Tarazona, don Berenguer obispo de Barcelona, don Sancho conde de Rosellon su tio, don García Romeu, don Jimeno Cornel, don Guillen de Peralta, don Miguel de Luesia, Aznar Pardo, don Nuño Sanchez, hijo del conde don Sancho, y de doña Sancha Nuñez, hija del conde don Nuño de Lara, don Lope Ferrench de Luna, don Artal de Foces, don Pedro Maza, don Atorella, Jimeno de Aivar, don Rodrigo de Lizana, don Pedro Ahones, el conde de Ampurias, Ramon Folch, don Guillen de Cardona, y don Guillen de Cervera, Berenguer de Peramola, Guillen Aguilon de Tarragona y Arnaldo de Alascon. De Francia é Italia, asimismo llegaron con devocion de servirá nuestro Señor en esta santa guerra grandes compañías, entre las cuales fueron señalados por principales caudillos, los arzobispos de Narbona y Burdeus, y el obispo de Nantes, y con ellos venian muchos varones y señores principales, con tanto número de gente de guerra, que por la relacion que el rey de Castilla envió al papa Inocencio del suceso de la victoria que de los infieles tuvo, se afirma, haber sido entre caballeros y escuderos, y la otra gente extranjera, doce mil hombres de caballo y cincuenta mil de ápié, y es menor número del que el arzobispo don Rodrigo en su historia escribe, que dice haber venido á esta guerra de gente extranjera diez mil de caballo, y cien mil infantes. El número de los nuestros no se refiere tan en particular, ni se declara por la historia que mas antigua tenemos de las cosas de Aragon á esta guerra, y todos cotejados con los enemigos eran muy pocos. Mlas Pedro Tomich escritor catalan afirma, que con la gente de Aragon y Cataluña, y la del conde de Fox, que vino á su servicio, eran tres mil y quinientos de caballo y veinte mil peones, y que destos los quinientos de caballo, y los diez mil de á pié eran aragoneses; pero el arzobispo don Rodrigo, que muy en particular hizo memoria de los extranjeros principales, no nombra al conde de Fox, ni es verisimil haberle olvidado, de quien tampoco hace mencion la historia general de Castilla. Entre los otros, el mismo Tomich hace mencion, que fuéá esta tan famosajornada Armengol, conde de Urgel, siendocosa averiguada y muy sabida que el conde Armengol era muerto cuatro años ántes, y solamentedejó la hija que sucedió en aquel estado, no embargante que en la historia general de Castilla, y en otra de Portugal, se dice, haberse hallado en ella el conde de Urgel, y cuanto yo conjeturo lo entienden por don Guerao de Cabrera, que muerto el conde Armengol, se intituló, como dicho es, conde de Urgel pretendiendo suceder en aquel estado, y estaba en Castilla. Detúvose el ejército en Toledo tantos dias, aguardando la gente que cada dia iba llegando, y partieron á veinte de junio, á una parte los que llamaban ultramontanos, á quien dieron porgeneralá don Diego Lopez de Haro, y á otra parte iba el rey de Aragon con su ejército, y el rey de Castilla de la misma manera apartado con el suyo, y fueron por sus jornadas hasta llegar á Malagon, que estaba por los infieles, y poniéndose en defensa, fué entrado por las compañías de los extranjeros, que era la gente forastera que concurrióá esta guerra, y pusieron á cuchillo todos los moros que estaban en defensa de aquel castillo, y dióse combate muy recio

á Calatrava, hasta que se dió, y ganaron á Alarcos, Benavente, Piedra Buena y Caracuel, y pasaron el puerto que llamaban del Muradal. Habia llegado el rey de Marruecos, con todo su campo á ganar un lugar, que llamaban la Losa, y tenian tomados los pasos á los nuestros, y atravesaron la sierra, y fuéron á asentar su campo en las Navas, que llamaban de Tolosa. Cuando los reyes se acercaron á los enemigos que se pusieron en la sierra junto á las Navas, ordenó el rey de Aragon su ejército, y en la delantera estuvo don García Romeu, que fué uno de los muy sefialados caballeros que hubo en sus tiempos, y en las batallas de medio, en el un lado iban con el un escuadron don Jimeno Cornel, don Aznar Pardo, don Artal de Foces, y don Atorella, y con la otra batalla al otro lado iba, segun en una historia antigua parece, don Pedro Maza. En la retaguarda se puso el rey, y con él estuvieron el conde don Sancho, y don Nuño Sanchez su hijo, que se armó aquel dia caballero novel, y el conde de Ampurias, y don Miguel de Luesia, que llevaba el estandarte real, y los mas caballeros de su casa y corte, y el conde don Suero. lba á otra parte el rey don Sancho de Navarra, con la gente de su reino, y con los consejos de Segovia, Medina y Avila, y llevaba el estandarte real un rico hombre de Navarra, que se decia Gomez Garces de Agoncillo. Pedro Tomich, y otros que le han seguido, hacen mencion, que habiendo gran diversidad entre los reyes sobre el ordenar la batalla, porque cada uno queria señalarse y aventajarse en aquella jornada, fué entre ellos acordado de estar á lo que ordemase un caballero de Ampurdan, llamado don Dalmau de Crexel, que afirma este autor, que era el mas sabio y experimentado, que ningun otro caballero que en España hubiese, y que estando ausente fué por aquella diligencia al campo, y ordenó que la vanguarda se diese al rey de Castilla, por ser la guerra en su tierra, y al rey de Aragon dió la retaguarda por honrarle, entendiendo que le habia de caber gran parte de la gloria del vencimiento. El discurso y suceso de la batalla, en la cual fueron los moros vencidos, se escribe en aquella relacion que se envió al papa, por el arzobispo don Rodrigo, y en la historia general de Castilla y en otros anales del mismo tiempo, muy difusamente, y por todos se encarece el esfuerzo y valor de los reyes, y salió della el rey de Aragon herido de una lanzada, aunque no fué peligrosa la herida, y el miramamolin se escapó con algunos de los suyos. Esta fuéaquella famosa y grandebatalla, que losantiguos llamaron la de Ubeda y de las Navas de Tolosa, en la cual fué la mayor matanza de aquella gente pagana que jamás se vió, desde que ellos se hicieron señores de las tierras de España, y pereció entonces el nombre y poder de los almohades, que eran los mas poderosos de toda la morisma, que pusieron á España otra vez en condicion de ser vuelta debajo de su señorío. Algunos escriben, que murieron treinta y cinco mil de caballo, y entre la otra gente que llegaron á doscientos mil, y en las letras que al papa se enviaron, no se declara el número de la gente de caballo, y se refiere haber muerto mas de cien mil hombres de gente armada y de guerra. Esta victoria fué un lúnes á diez y seis del mes de julio, de mil y doscientos y doce, y en memoria della se celebra en cada un año la fiesta del triunfo de la Cruz en la iglesia de Toledo y en algunas otras diócesis, porque fué hecho tan milagroso, que de los cristianos afirma el arzobispo don Rodrigo, que apénas

murieron veinte y cinco, y así generalmente se atribuyóá manifiesto socorro y obra de nuestro Señor, que resiste á los soberbios y da su favor y gracia á los humildes, porque renovando los milagros antiguos, dió tan gloriosa victoria de la gente pagana á su pueblo cristiano. El arzobispo, autor tan grave, encarece mucho el gran esfuerzo y valor de don Jimeno Cornel y de don García Romeu y de Aznar Pardo, que con otros caballeros de Aragon y Cataluña se señalaron en esta jornada. En la historia general de Castilla se escribe que la tienda del miramamolin, que era de seda bermeja muy ricamente labrada, se dió al rey de Aragon, y que don Diego Lopez de Haro, por mandado del rey de Castilla, repartió el despojo y dió todo lo que se halló en el cerralle del miramamolin á los reyes de Aragon y Navarra, diciendo , que el rey su señor se debia contentar con la honra de la batalla. Tambien desta victoria alcanzó grande gloria el rey don Sancho de Navarra, que se señaló en ella con los suyos muy valerosamente y desde entónces tomó las armas de las cadenas de oro en el campo rojo y en el medio una esmeralda, que despuestrujeron los reyes de Navarra en sus escudos, porque ántes solamente trian el escudo de campo rojo, que fueron las armas de los reyes sus antecesores. Al tercero dia despues de la batalla, pasaron adelante los reyes con sus ejércitos y fueron ganados los castillos de Vilches, Ferral, Baños y Tolosa, y prosiguiendo el camino hasta Baeza, halláronla desierta, que se habian recogido los moradores della áUbeda. Esto fué al sexto dia despues de aquella victoria, y dentro de dos dias fué entrada por aquella parte que habia cercado el rey de Aragon, y el primero que subió en el muro, fué un escudero de don Lope Ferrench de Luna. Los moros, porque los dejasen ir libremente, ofrecieron grande suma de dinero y fué aceptado el partido salvándoles las vidas, y la villa se derribó por el suelo. Comenzó á haber luego mortandad y pestilencia entre la gente de guerra, de que murió gran número, y fueron forzados los reyes de se volverá Calatrava, á donde llegó el duque de Austria, que fué Leopoldo el séptimo deste nombre, hijo del duque Leopoldo, que con grande compañía venia á hallarse en la guerra de los moros, el cual se volvió desde allí con el rey de Aragon, que era, segun el arzobispo don Rodrigo escribe, su deudo, y este parentesco, á lo que yo conjeturo, fué por parte de la reina doña Sancha, madre del rey don Pedro , que fué hija de la emperatriz doña Rica, que sucedia por parte de su madre de la casa de Austria, porque la reina doña Sancha y este duque Leopoldo eran nietos de Leopoldo cuarto, marqués de Austria, y de Inés su mujer, que fué hija del emperador Enrico cuarto, que habia"sido primero casada con don Federico duque de Suevia, y de aquel matrimonio fué madre de Federico duque de Suevia, padre del emperador Federico el primero, y madre de Conrado, que fué rey de romanos, y por esta parte el rey don Pedro tenia mucho deudo en las mas ilustres casas del imperio, señaladamente con las de Austria y Suevia. Vuelto el rey desta tan señalada jornada á su reino y con tanta gloria de haber sido tan gran parte de la victoria, estando en Tahuste á siete del mes de noviembre deste año, se concertó matrimonio de una hija suya, que se llamó doña Constanza, con don Guillen Ramon de Moncada, su senescal, y para el dia que se celebrase, les hizo donacion para ellos y sus hijos y sus sucesores de los castillos y villas de Seros y Aitona y Sosez, y lo que poseian Ermesenda de Castellezuelo,

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