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á don Sancho que le sucedió en el reino, y al infante don Fernando, que le arrastró un caballo, y murió sin dejar hijos. Tuvo tres hijas, la primera llamaron Berenguela, que casó con Ricardo rey de Inglaterra, y murió sin dejar sucesion, doña Teresa que murió doncella, y doña Blanca, que casó con Tibaldo conde de Champaña, padre de Tibaldo que sucedió despues en el reino de Navarra.

CAP. XLVI–De la batalla en que fué vencido el rey don Alonso de Castilla por los moros, junto á la villa de Alarcos.

Como en España cada dia iban perdiendo tierra los infieles, el miramamolin de África, que era el señor universal de los moros de poniente, llamado Jucef Mahozemut, enviaba continuamente gente de guerra, para defender los reinos y señoríos que en ella poseía ; y en este tiempo pasó gran poder y número de moros, Este Jucef era nieto de Abdelmon, principal caudillo de los moros, que se llamaron almohades, que se levantaron contra los almoravides en tiempo del emperador don Alonso rey de Castilla, y los echaron del señorío de Africa, siendo reyes y señores de toda la tierra. Fué vencido y muerto su rey Abohali, y quedaron apoderados en el señorío de toda África, y pusieron la silla de su imperio en Marruecos; y en el tiempo del mismo rey de Castilla pasaron á España y quedaron pacíficos señores de todos los reinos y señoríos que los almoravides en ella poseian, sin hacer entónces otro daño en tierra de cristianos. Estos almohades con su miramamolin Jucef, llegaroná Sevilla con gran ejército, y la ocuparon, y de allí movieron por la campiña de Córdoba, y pasaron adelante hasta llegar á la sierra, de la cual se enseñorearon, ganando los mejores lugares y castillos que por ella habia. Era tan grande el poder del miramamolin, que quedaron debajo de su señorío los reinos de Tremecen, Marruecos, y Tunez, y toda la Andalucía, y nunca pasaba á España, segun el rey don Alonso el diez escribe, con ménos de cien mil de caballo, y en esta sazon tenia muy grande disposicion de hacer mucho daño en la conquista contra los reyes de España; señaladamente por tener el rey de Castilla guerra con los reinos de Leon, Portugal y Navarra, y algunas veces con el de Aragon, y era tan grande la miseria de aquellos tiempos, que segun el mismo rey don Alonso el diez escribe, pasaban con el miramamolin, y se juntaban con él unas veces ricos hombres, y otras el infante don Pedro de Portugal, y el rey de Navarra; y esto no nos causa tanta admiracion, como cuando oimos, que el conde Julian trajo los moros á España, porque fué causa de su perdicion, y si bien lo considerásemos, no es ménos de maravillar, pues estuvo en este tiempo tan cerca de perderse, porque el rey don Alonso no era mas de rey de Castilla y de Toledo. Pero él fué de tanto valor, y en la necesidad sus ricos hombres le sirvieron con tanta lealtad, que pudo resistir á la mayor pujanza de la morisma de aquellos tiempos, aunque se vió en tanta tribulacion y peligro. Cuando supo que los moros venian con propósito de pasar adelante por estorbar el grande daño y estrago que en la tierra hacian, ayuntó toda la gente que pudo, y movió contra ellos por les dar batalla, caminando muy apresuradamente á les tomar el paso, por donde pensó que habian de entrar, y llegó hasta la villa de Alarcos con demasiado ánimo, no queriendo esperará sus gentes que le iban á servir en aquella guerra, y hubo batalla entre ellos; la cuál fué muy

cruel y sangrienta, y en ella quedó vencido el rey don Alonso, y los suyos. Fué esta batalla á diez y ocho del mes de julio, del año mil y ciento y noventa y cinco, de la cual sacaron al rey los suyos casi por fuerza, y le pusieron en salvo, habiendo determinado de morir en el campo peleando.

CAP. XLVII—De la muerte del rey don Alonso de Aragon, y como dispuso de sus señoríos,

Por el mes de marzo del año siguiente, estando el rey de Aragon en Zaragoza, se procuró de reducir á su obediencia á don Pedro Jimenez de Urrea, que se tenia por agraviado dél, por le haber quitado el honor de algunos lugares que tuvo su padre, en los cuales pretendia suceder, y se concordó con él, por medio de don Artal de Alagon, alférez del rey, y de Jimen de Artusella, á quien habia hecho merced el rey del puerto de Salou y de otros heredamientos en el campo de Tarragona , que era muy favorido y privado suyo, y de Galindo de Antillon, Guillen de Agramonte, Jordan de Pina y de otros ricos hombres, y fué á su servicio. De allí partió para la ciudad de Lérida, á donde vinieron el maestre de la caballería del Temple, en las provincias de ultramar, que se decia fray Gilberto Horal, y Ponce de Rigaldo, maestre en el reino de Francia, y Arnaldo de Claramonte, que era maestre de la misma órden en la Proenza, y en algunas provincias de España; y ante ellos y en presencia de Pedro de Colonge comendador de Tortosa, y de Bernardo de Soron comendador de Gardeñ y de Ramon de Garob, y Ponce Menescal, comendadores de Monzon, y de Ramon Ferradella comendador de Corbins, y de fray Folch comendador de Azcon , dió el rey á su órden las villas y castillos de Alhambra y Orrios, y la Peña de Ruy Diaz, que se dijo tambien la Peña del Cid. Esto fué por el mes de abril, de allí partió el rey para Barcelona, y pasó á Perpiñan, á donde fué agravado de una larga dolencia, de la cual falleció, á veinte y cinco de abril del mismo año , teniendo sus reinos y señoríos en grande paz, no solamente los desta parte de los montes Pirineos, pero el condado de la Proenza, y los otros estados de Francia , reconociéndole como á señor Soberano en todo Bearne, Cascuña, Bigorra, Comenge, Carcasona, Beses, y Mompeller. Tuvo de la reina doña Sancha tres hijos, al infante don Pedro, que quedó sucesor en el reino de Aragon, y en el principado de Cataluña, y en los condados de Rosellon y Pallás, y en todo el derecho que le pertenecia desde la ciudad de Beses, hasta los puertos de Aspa; y al infante don Alonso, que fué instituido heredero en el condado de la Proenza, Aimillan, Gavaldan y Redon, y en el derecho que le competia sobre Mompeller, de que el señor de aquella villa le habia hecho reconocimiento. Al tercero hijo, que llamaban Fernando, dedicó para que fuese monge de la órden de Cister en el monasterio de Poblete, que él habia dotado de grandes rentas, y se comenzóá fundar en tiempo del príncipe don Ramon su padre, á donde el rey don Alonso se mandó enterrar; y fué de allí adelante dedicado para las sepulturas de los reyes de Aragon, como ántes lo habia sido el monasterio de San Juan de la Peña. Dejó al infante don Pedro debajo del poder y tutela de la reina doña Sancha su madre, ordenando que ella gobernase y poseyese sus estados y reino, hasta que fuese de edad de veinte años. Tuvo cuatro hijas, de que en su testamento no hace mencion: la primera doña Costanza, que estaba casada con Emercio rey de Ungría, que despues casó con el emperador Federico rey de Sicilia, y doña Leonor, y doña Sancha, que casaron con padre, é hijo, ambos condes de la ciudad de Tolosa, y doña Dulce, que fué monja del monasterio de Jijena, de la órden de San Juan, que es una muy insigne y real casa que él y la reina doña Sancha su mujer, fundaron cerca de Sariñena, junto á las riberas del rio Alcanadre, de religiosas, hijas de ricos hombres y caballeros princi" pales. Por enmendar el rigor del testamento de la reina doña Petronila su madre, que en la sucesion del reino de Aragon excluyó las hijas, admitió las suyas, en caso que muriesen sus hijos sin dejar herederos varones, y las llamó á la sucesion del reino. Fué príncipe muy piadoso y caritativo, y dejó grandes rentas á los monasterios y órdenes de su reino, principalmente á los del Temple y San Juan, y era tan honesto en su vida y costumbres, que mereció sobrenombre de Casto. En el mismo año que falleció el rey don Alonso hubo gran hambre y pestilencia en el principado de Cataluña.

CAP. XLVIII. – De las cortes que se convocaron en la villa de Daroca, á donde tomó el infante don Pedro la posesion del reino.

Á diez y seis de mayo deste mismo año, se celebraron en Zaragoza las honras y exequias del rey don Alonso, y el mismo dia fueron por el infante don Pedro su hijo, confirmados los fueros, usos, costumbres y privilegios del reino de Aragon, que el rey don Alonso el primero y el rey don Ramiro y el príncipe don Ramon Berenguer les habian concedido estando presentes don Ramon de Castellezuelo obispo de Zaragoza, don García Frontin obispo de Tarazona, don Gombal obispo de Lérida, don Ricardo obispo de Huesca, don Fernan Ruiz de Azagra, que sucedió en el señorío de Albarracin á don Pedro Ruiz su hermano, don Guillen de Castellezuelo, mayordomo de la corte del rey, señor en Huesca, don Pedro Ladron alférez, señor en Teruel, don Artal de Alagon, don Pedro Cornel, don Jimeno Cornel, don Berenguer de Entenza señor en Calatayud, don Martin Perez de Villel señor en Foces, don García Ortiz señor en Aranda, don Pedro Jimenez de Urrea señor en Urrea, García de Albero, Miguel de Santacruz, don Jimeno de Rada, don Bernardo de Benavente, Ramon de Estada, y otros ricos hombres y caballeros del reino; y para el mes de setiembre siguiente, fueron llamados á cortes en la villa de Daroca los prelados y ricos hombres, mesnaderos y caballeros y procuradores de las ciudades y villas del reino; y fué á ellas la reina doña Sancha, con el infante don Pedro su hijo. De voluntad y consentimiento de la reina y de la corte, tomó el infante la posesion del reino y se intituló rey, y tornó á confirmar generalmente á todo el reino y á los particulares dél sus fueros, costumbres y privilegios. Tomó entónces á su mano todos los honores y feudos de las ciudades y villas de la corona real que tenian los ricos hombres, para los repartir y confirmar, segun le pareciese, y confirmó á Fortuño Cabeza, maestre del Hospital en el reino de Aragon y aquella orden, la concesion que su padre por su testamento les hizo de la villa y castillo de Samper de Calanda. En el principio de su reinado, se puso toda la gente de guerra en órden, porque el rey determinó de socorrer al rey don Alonso de Castilla, que tenia sus reinos en el postrer peligro, al tiempo que el rey don Alonso de Leon y el rey don Sancho de Navarra, que habían ofrecido de hallarse con él á dar la batalla al rey Ju

cef, despues que supieron que era vencido en Alarcos Se recogieron y comenzaron de hacerle guerra dentro en su reino; y entónces el rey Jucef pasó con muy poderoso ejército á poner cerco sobre Toledo, y llegó á cercar á Cuenca. Por esta entrada de los moros, el rey don Pedro mandó juntar toda la gente de guerra en Daroca, que era la principal fuerza de sus fronteras contra los moros y la mas importante. En el año siguiente en el reino de Aragon y principadojde Cataluña, comenzaron algunas disensiones y discordias entre los ricos hombres que se partieron en dos bandos, por las diferencias qué habia entonces entre Armengol conde de Urgel, y Ramon Roger conde de Fox; el cual con los caballeros de su parcialidad entró hasta Urgel y tuvo la ciudad cercada, y la entró por fuerza de armas, y hizo mucho daño y estrago en aquellas comarcas, de que se siguieron grandes novedades y alteraciones en Cataluña.

CAP. XLIX.— De la discordia que se movió entre el rey don Pedro y la reina doña Sancha su madre y de las vistas que sobre esto hubo, entre los reyes de Castilla y Aragon y de la concordia que alli se capituló.

En este tiempo, siendo el rey de Aragon de edad para regir sus reinos, estando en Zaragoza vinieron á su corte el obispo don Ramon de Castellezuelo, fray Pedro de Montagudo, maestre del Temple, don Jimeno Cornel mayordomo del rey, don Miguel de Luesia alférez, don Blasco Romeu, don Guillen de Castellezuelo, don Bernardo de Benavente, Atorella, Pedro Sese, don Artal de Alagon, don Pedro Gutierrez, Asalido de Gudal, Guillen de Tarba repostero del rey y otros ricos hombres y mesnaderos, y comenzó por su persona á entender en el gobierno y administracion de la justicia. Pero desde el principio de su reinado nació gran disension y discordia entre él y la reina doña Sancha su madre, de que se recrecieron grandes alteraciones en el reino, y la reina estuvo con mucho temor y recelo de su hijo y no fué tan servida ni acatada de sus privados y ministros, como fuera razon; y no se fiaba de su hijo y se habia recogido á los lugares fuertes, que eran suyos, que se habian alzado por ella, apartándose de la obediencia y señorío del rey. Por causa desta discordia se vieros los reyes de Aragon y Castilla, y la reina doña Sancha en Hariza, el último dia del mes de setiembre del año de mil y doscientos; y allí se concordaron, que la reina dejase los castillos y villas de Hariza, Embite y Epila, que por estar en la frontera de Castilla, y ser importantes, eran ocasion de recelarse el rey de Aragon de su madre, y harta parte de sus diferencias, porque se conocia que la reina queria tener libre entrada y salida para las cosas de Castilla; y entónces la reina con voluntad del rey de Castilla su sobrino, alzó la mano de aquellas fuerzas, y por bien de paz y concordia, el rey le dió la villa de Azcon, y el castillo y ciudad de Tortosa, y otras villas y castillos de Cataluña, que el rey don Alonso le habia señalado por contemplacion de su matrimonio. Estuvieron con el rey en estas vistas don Pedro Fernandez de Azagra señor de Albarrazin, que sucedió por este tiempo en aquel estado á don Fernan Ruiz su padre, don Guillen de Castellezuelo, don Jimeno Cornel, don Bernardo de Benavente, don Jimeno y don Miguel de Luesia, don Jimeno de Rada, don Pedro Jimenez de Urrea, don Pedro Ladron, don Lope de Valtierra, don Jordan de Peralta, y Asalido de Gudal. Quedaron entónces conformes madre é hijo, y este mismo año casó la infanta doña Leonor hermana del rey, con don Ramon conde de Tolosa. Pero no pasó mucho que volvieron á la misma contienda, quebrando el rey el asiento y concordia que habian tomado, mas interpúsose todo el reino entre ellos para los poner en paz, y por medio de algunos ricos hombres que fueron don Berenguer de Entenza, don Guillen de Castellezuelo, don García Romeu, don Guillen de Cardona, Alberto de Castelvell, y Ramon de Vilademuls, se vieron en Daroca por el mes de noviembre de mil doscientos y uno, y quedaron concordes y bien avenidos. Estos ricos hombres hicieron pleito homenaje á la reina, que el rey su hijo la trataria de allí adelante con el acatamiento y reverencia que se le debia, y seria amparada en la posesion de las villas y castillos que le habia dejado el rey don Alonso su marido. Con esto la reina mandóá los alcaides, que en su nombre estaban en su estado, que hiciesen homenaje por ellos al rey. En esto tambien intervinieron don Ramon de Gurb, maestre de la caballería del Temple, y don Jimeno Lavata, que se llamaba maestre de Amposta, don Jimeno Cornel, don Garci Ortiz, don Artal de Alagon, Pedro Sese, don Miguel de Luesia, Arnaldo Paladin, y Arnaldo de Foya. Año de mil doscientos y dos,á diez y nueve de junio, hubo un reencuentro en el campo de Agramonte en Cataluña entre don Ramon de Cervera, y los vecinos de aquella villa de Agramonte y en él fué vencido don Ramon, teniendo consigo cuatro mil peones; y alguna gente de á caballo armados de lorigas, y fué desbaratado desolos ochocientos peones que tenian los de Agramonte. Este año el primero del mes de noviembre se mudaron los monjes de la órden de san Bernardo, que residian en el monasterio que se fundó en la casa de Junqueras como dicho es, y se pasaron al lugar de Rueda, que está sobre las riberas de Ebro junto al lugar de Escatron que les habia dado el rey don Alonso. En el año siguiente de mil doscientos y tres, Ramon Roger conde de Fox, y Arnal de Castelbó, y otros barones de Cataluña de su bando, fueron rotos y presos, siendo cincuenta de caballo, y quinientos de pié, por el conde de Urgel, y fué esta victoria á veinte y seis de febrero.

CAP.L.- De la ida del rey de Aragon á la Proenza, por concordar al conde don Alonso su hermano, y al conde de Folcalquer, y de la concordia sobre lo limites deCastilla y Aragon, á la parte de Moncayo.

Por este tiempo se habia movido en la Proenza grande discordia , entre el conde don Alonso hermano del rey, y Guillermo conde de Folcalquer, que era tio de Garsenda, mujer del conde don Alonso. Este matrimonio, se habia concertado con el conde Guillermo en vida del rey don Alonso, y concluido el desposorio, y muerto el rey, el conde de Folcalquer se alzó con algunos lugares y derechos del estado, y dote de su sobrina. Sucedió que teniendo á su mano la villa y castillo de Sistarico, que pertenecia á la condesa su sobrina, estando apoderado della los vecinos mataron á los que tenia en su guarda, y recibieron dentro la gente del conde de la Proenza, y juráronle por señor, de que se siguió gran disension y guerra entre ellos, ayudando al conde de Folcalquer, el conde don Sancho tio del rey de Aragon, á quien el rey dió el condado de Rosellon, Ugo de Baucio, Ramon de Baucio, Pedro de Nigela, y Ponce de Monlauro, que eran muy poderosos en aquella tierra y muchos señores del reino de Francia. Por causa desta guerra, el rey partió para

la Proenza, y en Aguasmuertas trató de reducirlos á buena concordia, porque el conde su hermano era

muy mozo y mal gobernado. Ambos tuvieron por bien, hallándose el rey presente, que hubiese treguas,

y dejar su diferencia á lo que él determinase, con consejo de los condes de Narbona y Tolosa , y de ciertos prelados. Fué declarado, que el rey tomase á

su mano á aquella villa y castillo, y la tuviese por

ambos condes á costa del de la Proenza; y si él, ó

Garsenda su mujer muriesen sin dejar hijos, volviese al conde Guillermo; adjudicó las salinas y puertos de Tarascon al conde de la Proenza, y los demás hasta Lombardía, que hubiese en aquellos estados, que fuesen comunes. El rey encomendó el castillo á Guerao de Vilanova, para que lo tuviese en su nombre,

perdonó generalmente el conde de Folcalquer á los

de Sistarico, que se le habian rebelado, y con esto quedaron conformes, y confederándose para servir al rey

de Aragon; y detúvose en Aguasmuertas; y en su comarca hasta el verano de mil doscientos y cuatro, ordenando que se armasen algunas galeras para pasar con ellas á Roma, como lo tenia deliberado. Parece por memorias antiguas, que en este mismo año se vió el

rey con el rey de Castilla, en el campillo que llamaban

Susano entre Agreda y Tarazona, y que fueron estas vistas para concertar las diferencias que tenian sus súbditos, sobre la division de los términos de aquellas fronteras, y nombráronse dos ricos hombres del reino de Aragon, y otros del reino de Castilla, los que fueron nombrados por Aragon, fueron don García Romeu, y Pedro Sese, y fueron á ponerse en Verdejo, y los que venian por el reino de Castilla se juntaron en Sauquillo, y con ellos se hallaron diversas personas de Tarazona y Agreda, y de los otros consejos de aquellas fronteras. Todos éstos se fueron á juntar por mandado de los reyes en la Laguna Rota, que estaba

entre Verdejo y Sauquillo, y allí declararon en conformidad, que se incluia en el reino de Aragon todo el monte de Moncayo, por las vertientes de las aguas hácia Aragon, y como van á salirá la Laguna Negra, y de allí á Peña Amarilla, y á las Peñas Royas, y al Campillo Susano, y á la Peña Melgrana, y Piedrahita, que eran mojones que partian los límites entre los reinos de Castilla y Aragon.

CAP. LI–Que el rey fué con su armada á Roma, á don

de le coronó el papa Inocencio y constituyó por esto su

reino censatario á la Iglesia. Los reyes de Aragon no acostumbraban antiguamente recibir la corona del reino al principio de su reinado, con las ceremonias y pompa que despues se usaron, salvo armándose caballeros, cuando eran de edad de veinte años, ó al tiempo que se casaban. Desde entónces tomaban título de reyes, y comenzaban á entender en el regimiento de su reino en guerra y paz, con consejo y parecer de los ricos hombres de la tierra. Pareció al rey don Pedro, que convenia á la dignidad de su estado, coronarse con la solemnidad y fiesta que se requeria á príncipe que tiene el poder que representa supremo señorío, y ordenó de recibir la corona de mano del sumo pontífice, y que se diese tal concesion, que sus sucesores la pudiesen recibir del arzobispo de Tarragona, que era el metropolitano de su reino, como se usaba en otros reinos y señoríos de la cristiandad. Aficionóseá esto, por ser entónces pontífice Inocencio tercero, varon de gran religion y santidad, que en este mismo tiempo habia promulgado muchas decretales, entre las cuales era una, que cuando quiera que un príncipe delinquía contra otro, pertenecia la correccion y castigo del tal delito al sumo pontífice, y otra que declaraba, que aquel era verdaderamente emperador, á quien el papa mandaba fuese dada la corona del imperio. Este pontífice tenia gran aficion á las cosas del reino de Aragon, y favoreció en la conquista y guerra de los moros al rey con muchas gracias espirituales. Considerando el rey esto y la devocion que los reyes sus antecesores tuvieron á la santa sede apostólica romana y que el rey don Ramiro el primero constituyó su reino tributario á la Iglesia, determinó de irá recibir la corona del papa, como de señor soberano en lo espiritual y que tenia en la tierra las veces de Cristo, como vicario suyo, y porque la principal empresa que habia determinado seguir, era la conquista de las islas de Mallorca y Menorca, propuso de pasar por Génova y Pisa, para tratar con aquellas señorías, que se pusiese entre sus tierras y estados paz y tregua, y con su ayuda mas facilmente se hiciese la guerra á los moros, y envió por esta causa sus embajadores al papa, para que le suplicasen; tuviese por bien de enviar un cardenal por legado, que con autoridad de la sede apostólica interviniese en aquella concordia que pensaba asentar entre los pisanos y genoveses. Recibió el papa esta embajada muy benignamente y respondió al rey, que pues de su voluntad podia estar bien confiado y cierto, le estaria mejor, que hiciese su viaje derecho caminoá Roma, porque en su presencia seria mejor instituido de lo que convenia á aquella empresa, y con mas estimacion y favor de la sede apostólica, podria á la vuelta tratar con los pisanos y genoveses y concluir lo que deseaba mas fácilmente, mediante el legado que se le daria. Tratábase en la misma sazon por medio del papa matrimonio entre Federico rey de Sicilia y doña Costanza hermana del rey, reina de Ungría, por la muerte de Emerico su marido, del cual, segun en los anales de Ungría parece, quedó un hijo, que se llamó Ladislao, que vivió pocos meses, puesto que el arzobispo don Rodrigo afirma, que de aquel matrimonio no hubo hijo ninguno, y en la misma sazon iban embajadores del rey Federico al papa, para concordar lo deste matrimonio, y con esta respuesta el papa despidió á los embajadores del rey, á trece del mes de agosto, deste año de mil y doscientos y cuatro. Partió el rey de la Proenza con cinco galeras y con buena armada de navíos y fué muy acompañado de barones catalanes y proenzales, y entre ellos se nombran el arzobispo de Arles, el Preboste de Magalona, el electo de Montemayor, don Sancho tio del rey, hermano del rey don Alonso, Ugo de Baucio, Trogelin de Marsella, Arnaldo de Foxa, y salióá tierra en el puerto de Génova, á donde se le hizo grande recibimiento y fiesta: De allí siguió su viaje, y entró en el puerto de Hostia en el mes de noviembre del mismo año, y surgió á la isla que hacen los brazos del Tibre, entre el puerto y el lugar de Hostia, adonde le salieron á recibir algunos cardenales con el senador de Roma y otros señores romanos, que le acompañaron hasta llegar al palacio de San Pedro, y allí hizo reverencia al papa y fué aposentado en el mismo palacio, en la casa de los canónigos. Al tercero dia que era la festividad de la Presentacion de nuestra Señora, salió el papa del palacio de San Pedro acompañado de los cardenales y obispos y clero, y del senado, maestres justicieros, condesycaballeros y pueblo de la ciudad de Roma, y fué al momasterio de San Pancracio de la otra parte del Tibre,

TOMO IV.

adonde con gran solemnidad y ceremonia, fué el rey ungido por manos de Pedro obispo portueni, y el papa le coronó luego y mandó dar las insignias reales, que llamaban manto, colobio, cetro, globo, corona, mitra, que algunas dellas apénas se entienden, y recibió dél juramento corporal, por el cual ofreció, que siempre le seria fiel y obediente, y átodos sus sucesores católicos y á la Iglesia romana, y conservaria su reino fielmente en su obediencia, defendiendo la fé católica y persiguiendo la herética pravedad y guardaria la libertad é inmunidad eclesiástica, y ampararia sus derechos en toda su tierra y señorío, y procuraria guardar en ellos paz y justicia. De San Pancracio volvió el papa al palacio de San Pedro, y cabe él iba el rey con aquellas insignias reales, con grande fiesta y regocijo del pueblo romano, y entrando en la capilla de San Pedro, puso el rey sobre el altar el cetro y diadema, y tomó la espada de mano del papa armándose caballero, y ofreció allí su reino á San Pedro príncipe de los apóstoles y al papa y sus sucesores, para que fuese censatario de la Iglesia, como ya se habia hecho otra vez en tiempo del rey don Ramiro el primero, y dello entregó entónces instrumento al papa, para que le recibiese debajo del amparo y proteccion de la sede apostólica, obligándose de pagar en cada un año perpetuamente, doscientos y cincuenta mazmodines en servicio y reconocimiento de la gracia y merced que habia recibido en ser coronado por sus manos. Despues desta pompa y solemne coronacion, mandó el papa que fuese acompañado de muchos cardenales, y de los señores romanos por la ciudad, hasta llevarle á la iglesia de San Pablo, á la ribera del Tibre, á donde estaban sus galeras, y entrando en ellas se hizo á la vela, y no se hace mencion por nuestros autores, ni hallo en las memorias de aquellos tiempos que se tratase lo de la empresa y conquista de Mallorca, como lo tenia deliberado, ni que se concluyese lo del matrimonio de la reina de Ungría con el rey de Sicilia, aunque esto despues se efectuó Entónces fué concedido por el papa Inocencio, que cuando los reyes de Aragon quisiesen coronarse, pidiéndolo primero á la sede apostólica, de mandamiento especial fuesen coronados en la ciudad de Zaragoza, por manos del arzobispo de Tarragona, prestando caucion idónea de cumplir lo que se habia por el rey don Pedro otorgado, concediendo que por la misma forma fuese celebrada la coronacion de las reinas. Escribe el autor de la historia general de Aragon, que entónces el papa por honra de la casa de Aragon ordenó, que el estandarte de la Iglesia que llaman confalon, fuese di visado de las colores y señales de los reyes de Aragon. que eran las armas de los condes de Barcelona, variadas de listas de oro y colorado, y esto tambien se confirma por otro autor mas antiguo, que fué en tiempo del rey don Jaime el Conquistador, y juntamente con esto tambien afirma que el rey cedió al papa el derecho que tenia del patronazgo de todas las iglesias de su reino, y concedió á los prelados y capítulos, que pudiesen elegir librementesin su consentimiento, lo que ántes no se solia permitir, de lo cual ninguna mencion se hace en el reconocimiento que se hizo al papa Inocencio. Deste censo y reconocimiento que el rey hizo al papa, vuelto á su reino mostraron los ricos hombres y caballeros muy gran descontentamiento, y protestaron que no les pudiese causar perjuicio, y segun en la historia general se refiere, el rey se escusó con decir, que el solamente habia renunciado su derecho y nó el dellos, y fué esto cansa, que muchos años despues puso

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en gran turbacion y trabajo al rey don Pedro su nieto, procediendo el papa contra él á privacion de su reino, como contra vasallo y súbdito de la Iglesia. Estos mismos autores escriben, que el rey se vino á la Proenza, porque supo que el conde de Folcalquer quebrantando la paz que tenia con el conde de la Proenza, le habia prendido con gran traicion, y ayuntó todos los barones y caballeros proenzales, y con su ejército hizo cruel guerra en el condado de Folcalquer, y libróá su herII110.

CAP. Ll.- Del servicio que se impuso en el reino de Aragon y Cataluña que llamaron el monedaje.

Vuelto el rey á sus reinos, hubo grandes discordias y alteraciones, así en Cataluña como en Aragon, por la guerra que entre sí tenian los condes de Fox y Urgel, y el rey estuvo en Jaca con gente de guerra en principio del mes de agosto del año de mil doscientos y cinco, y fué muy acompañado, y con gran corte, porque se había de ver con el rey de Inglaterra , é iban con el rey don Ramon de Rocaberti arzobispo de Tarragona, don Gombal obispo de Tortosa, don García obispo de Huesca, don Ranon obispo de Zaragoza, Arnaldo de Alascon mayordomo del rey, Iñigo Martinez de Sobiza señor en Borja, don Artal de Alagon, don García Romeu, á quien el rey hizo entónces merced del castillo y villa de Pradilla, don Jimeno Cornel, Pedro de Pomar, Asalido de Gudal, Adan de Alascon, Aznar Pardo, Pedro de Alcalá, Atho de Foces, Rodrigo de Estada, Bernardo de Benavente, Pedro Sese, Jimeno de Luesia. Fué el rey don Pedro muy pródigo, y de las rentas reales hacia grandes mercedes, disminuyendo y memoscabando su patrimonio, y de aquí se vino á tratar de imponer en la tierra nuevas exacciones y tributos, é introducir un nuevo género de servicio, que llamaron el monedaje, en todo su reino y señorío, y estando en Huesca en fin del mes de noviembre del mismo año, se despacharon provisiones para todo el reino. Este servicio se impuso en Aragon y Cataluña, y se repartió por razon de todos los bienes muelles y raices que cada uno tenia, sin eximirá ninguno aunque fuese infanzon, ó de la órden del Hospital, ó de la caballería del Temple, ó de otra cualquier religion, y tan solamente se eximian los que eran armados caballeros, porque en aquelios tiempos se preciaban mas los reyes y grandes senores de la regla y orden de caballería. Pagábanse por los bienes muebles á razon de doce dineros por libra, exceptuándose ciertas cosas, y era muy grave género de tributo. Por csto, y por causa del censo que nuevamente se habia reconocido á la sede apostólica, y por el patronazgo que el rey habia renunciado, se concordaron y confederaron por la conservacion de la libertad y defensa della los 1icos hombres y caballeros, y la ciudad de Zaragoza con las otras ciudades y villas del reino, y de alli adelante aquel género de servicio fué despues con voluntad del reino concedido mas limitada y moderadamente.

CAP. LIII. – De la guerra que los reyes de Castilla y Aragon hicieron contra el rey de Leon.

Despues que el rey de Castilla perdió la batalla de Alarcos, en la cual fué vencido de los moros con tanto peligro de su reino como se ha referido, tuvo grande queja de don Alonso rey de Leon su primo, y de don Sancho rey de Navarra, porque confederándose en uno despues de aquella victoria, entraron con gentes de guerra por su reino. El rey de Leon entró por tierra de

Campos, y el de Navarra por Soria y Almazan, haciendo gran daño y estrago en su tierra. El rey de Aragon, desde que comenzó á reinar tuvo con él paz y amistad, ofreciendo de valerle en la guerra de los infieles. Con esto pudo el rey de Castilla no solo resistir al rey de Leon, pero entrar en su reino, y tomóle entónces á Bolaños, Valderas, Castroverde, Valencia, el Carpio y Paradinas, y otros castillos. Por causa destas guerras Jucef miramamolin de los moros, que era rey de Marruecos, y tenia el señorío universal de toda la morisma de España, entró por la tierra de los cristianos adelante, y puso cerco sobre Talavera, Maqueda, y Toledo, que se defendieron con gran valor, pero destruyó á Santolalla, y otros lugares que no tenian defensa. Pasó en esta sazon á Castilla el rey de Aragon, por favorecer al rey don Alonso, que estaba muy acosado en la guerra de los moros, y por valerse contra el rey de Leon su adversario, y pasando de Avila ambos reyes, prosiguieron el camino para el reino de Leon con grandes huestes, y tomaron muchas villas y castillos hasta llegar á Astorga, y volviendo por tierra de Salamanca y Avila , que eran del reino de Leon, hicieron gran daño en aquellas comarcas. Despues desto concordáronse los reyes de Leon y Castilla, mediante el matrimonio de doña Berenguela hija del rey de Castilla, con el rey de Leon, habiéndose apartado el rey de Leon de doña Teresa hija de don Sancho rey de Portugal, por autoridad de la sede apostólica, de la cual tuvo dos hijos, y dióle el rey de Castilla las villas y lugares que habia tomado de su reino; y todos tres juntos entraron por el reino de Navarra y ganaron á Roncesvalles y Aivar, que pretendia el rey don Pedro de Aragon ser suyos, y le fueron entónces restituidos, y ganaron otros muchos lugares de Alava y Guipuzcoa. Era el rey de Leon tan bullicioso y de poca firmeza y constancia en lo que prometia, que aprovechó poco el deudo que con el rey de Castilla se habia renovado, y no pasó mucho tiempo, que comenzó á revivar la contienda que con los reyes de Castilla tuvieron sus antecesores, sobre los límites de su señorío, pretendiendo que lo que el rey su suegro le habia dado, era propio patrimonio suyo, pero el rey de Castilla por tenerle cierto y Seguro, con recelo de la guerra de los moros y navarros, concordose con él, y viéronse en Cabreros. Esto fué por el mes de marzo de mil doscientos y seis, á donde quedó asentado, que el rey de Castilla diese al infante don Fernando su nieto, hijo del rey de Leon, que nació pocos dias ántes, áMonreal, Carpio, Almansa, Castroteva, Malderas, Bolaños, Villa Frechosa y los Sieros, y que la reina doña Berenguela su madre le diese á Cabreros, y los castillos de sus arras, que eran en Galicia, San Pelayo de Lodo, Aguilares de Mola , Alba de Bunal, Aguilar de Pedrajo; y en tierra de Campos, Vega, Castrogonzalo, Valencia, y el cas– tillo de los judíos de Mayorga, Villalugan y Castroverde; y en Somozas, Colle, Portilla, Aillon y Peñafiel; en Asturias, Siero cerca de Oviedo, Aguilar, Gonzon, Tudela, Curiel, la Isla, Lugaz, Ventosa, Buanga, Miranda de Mieva, Buraon, Peñafiel de Ailer, Santacruz de Vuen, con que el rey de Leon le diese á Luna, Arbuzo, Gordon, Herrera, y allende destas villas áTiedra y á Alba de Aliste, que tuviese por juro y heredad, y le mandase prestar los homenajes como á heredero suyo después de sus dias en el reino de Leon. En todos estos lugares, que eran en aquel tiempo del reino de Leon, se habian de poner alcaides vasallos y naturales del mismo reino, que hiciesen homenajes por

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