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cabello, vizconde de Beses. En este año, por el mes de mayo, estando el rey ocupado en las cosas de la Proenza, la reina doña Sancha, segun parece en memorias antiguas, entró en el condado de Ribagorza, y se apoderó de todas las fuerzas y castillos, que eran de la corona real,

CAP. XXXV–Que el rey de Aragon fué en ayuda del rey de Castilla, contra los moros que tenian la ciudad de Cuenca, y se ganó y pasóá hacer guerra al rey de Murcia.

Hacia el rey de Castilla por este tiempo, guerra á los moros, con intencion de cercar la ciudad de Cuenca, que era la mas principal, y de las mas fuertes de aquellas comarcas, y estaban en su defensa grande número de infieles de guarnicíon. El rey de Aragon dejando las cosas de Navarra bien proveidas, y gente que acudiese á los lugares de la frontera, á donde la mayor necesidad se ofreciese, juntó su ejército para ir con el rey de Castilla en esta empresa, y fuéron con él don Berenguer de Vilademuls, arzobispo de Tarragona, don Pedro obispo de Zaragoza, Sancho Duerta, Fernando Ruiz de Azagra señor en Daroca, Artal de Foces, Ugo de Mataplana, Ponce de Guardia, Guillen de Beranuy, que fué un rico hombre de los muy esforzados y valerosos de aquellos tiempos, y se halló en muchas guerras con el príncipe don Ramon, y con el rey don Alonso su hijo, hombre de gran linaje, que descendia de los señores de Beranuy, y del príncipe Rigolfo de Florencia señor de Pallás, que fué muy señalado caballero en los tiempos del rey don Ramiro el primero. Iban otros ricos hombres de Aragon y Cataluña, y concertáronse vistas por este tiempo entre los reyes de Castilla, Leon y Aragon, para la primavera del año de mil ciento y setenta y siete, para asentar mejor las cosas de la guerra de los moros, y juntaron sus ejércitos para ir á poner cerco sobre la ciudad de Cuenca. Estuvieron sobre ella los reyes nueve meses, y al fin dellos se rindió la ciudad, y dejó en ella el rey de Castilla gente que la poblase y estuviese en la defensa de la frontera. Tambien se le entregó la villa de Alarcon, lugar fortísimo é inexpugnable. En esta empresa y victoria, parece en algunas memorias antiguas, que fué muy señalado el esfuerzo y gran poder de don Pedro Ruiz de Azagra señor de Albarracin, y que él fué el primero que puso cerco á la ciudad, y la estrechó tanto, que fué forzado rendirse para cierto dia, sino les fuése socorro. Estando en el cerco de Cuenca en el mes de agosto deste año, se confirmó por estos reyes de consejo de los prelados y ricos hombres que allí habia, la concordia que entre sí habian concertado de valerse y ayudarse contra moros y cristianos, exceptuando á don Fernando rey de Leon y Galicia, tio del de Castilla, y fué concordado, que cada uno de los reyes, de allí adelante, tuviesen libremente las villas y castillos que entónces tenian para sí, y sus sucesores, sin que pudiesen pedirse ni demandarse cosa alguna dello el uno al otro, por razon de las posturas y reconocimientos que hubiesen hecho, guardándose las concordias y asientos que entre sí habian acordado, en lo cual intervinieron los prelados y ricos hombres de Aragon y Cataluña y de Castilla, los condes don Pedro y don Gomez, Ruy Gutierrez mayordomo del rey, Pedro de Arazuri, Pedro Gutierrez, Gonzalo Copelin, Suer Pelayo y muchos otros. Desde entónces quedó el reino de Aragon libre y exento del roconocimiento y feudo que el príncipe don Ramon

TOMO IV.

habia otorgadoá don Sancho rey de Castilla. Una de las mayores contiendas que hubo entre estos reyes, fué por el señorío de Molina, pretendiendo cada uno que era de su reino; y por el rey de Aragon haber sido de la conquista de sus predecesores, y que fué ganado por el emperador don Alonso, y era estado que le codiciaba grandemente cada una de las partes. Mas en esta porfía púsose de por medio otro caballero, como don Pedro Ruiz de Azagra en lo de Albarracin, que los hizo iguales, aunque por diferente camino, porque segun refiere el conde don Pedro de Portugal, habiéndose dejado esta diferencia en poder del conde don Malrique de Lara, que era vasallo del rey de Castilla y su natural, y gran amigo y compadre del rey de Aragon, adjudicó para síá Molina con su señorío, y los reyes lo tuvieron por bien, y tuvo aquel estado de allí adelante, y sucedió en él don Pedro su hijo, y de Ermesenda hija de Aimerico, vizconde de Narbona, y llamóse conde de Molina, y éste fué hermano de doña Moffalda, que casó con el rey don Alonso el primero de Portugal. Tomada Cuenca, el rey de Aragon con sus gentes pasó adelante, haciendo guerra á los moros hasta llegará Lorca, porque el rey de Murcia, que era su vasallo, le asegurase el tributo de su conquista, y volviese á Teruel por el mes de octubre.

CAP. XXXVI—Que el rey don Alonso sucedió en el condado de Rosellon, por muerte del conde Gerardo.

Por este tiempo emprendió el rey de pasar con su armada á la conquista de las islas de Mallorca y Menorca, que estaban en poder de infieles; y en el año siguiente, estando en Zaragoza por el mes de junio, á donde habia venido de Tarazona un capitan que no se declara de qué casa fuese, mas de llamarse el conde don Alonso, ofreció de venir con las galeras, y armada de Guillermo rey de Sicilia, hijo del primer Guillermo, para pasar contra los moros que tenian las islas de Mallorca y Menorca, y prometió el rey, que echando de la isla de Mallorca á los moros, le daria la mitad de la tierra, segun fuero y costumbre de Barcelona, que era no podérsele quitar aquella parte, sino por manifiesta y probada traicion, reteniendo para sí la tercera parte de las rentas que della procediesen, con que tuviese los castillos en fieldad por el rey, para se los entregar siempre que por bien tuviese, y le hizo pleito homenaje como vasallo, pero esto no hubo efecto, y fué reservada la gloria de aquella empresa al rey don Jaime su nieto. De Zaragoza partió el rey á gran priesa para Cataluña, porque en esta misma sazon falleció Gerardo conde de Rosellon, y por no dejar hijos, aquel estado recaia en la corona, y por el mes de julio fué á Perpiñan, para apoderarse de aquella villa, y de las otras fuerzas de Rosellon y de todo el condado, y fué sin ninguna contradiccion recibido por señor, y le hicieron homenaje, y de allí adelante se intituló rey de Aragon, conde de Barcelona y de Rosellon, y marqués de la Proenza.

CAP. XXXVII.-De la concordia que se tomó entre los re

yes de Aragon y Castilla, sobre los limites de sus con

quistas, de la cual se adjudica al rey de Aragon, el reino de Valencia, hasta el puerto de Biar.

Concertaron despues los reyes de Leon y Castilla, de se ver, por algunas diferencias que tenian cerca del repartimiento y division que se habia hecho de los reinos y tierras, que cada uno dellos pretendia ser de su conquista, y por la guerra que continuamente hacian

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contra don Sancho rey de Navarra. En el año siguiente de miliciento setenta y nueve entró el rey con muy poderoso ejército por el reino de Valencia, y puso su campo sobre Murviedro, lugar fortísimo y muy famoso, por las ruinas de la antigua Sagunto, en la region de los edetanos. De allí fué atravesando hácia la Andalucía , y se fué á ver con el rey de Castilla, y viéronse á veinte de marzo deste año, en un lugar que llamaban Cazola. Fuéron con el rey de Aragon don Pedro obispo de Zaragoza, Arnaldo de Tarroja maestre de la orden del Temple, Pedro de Castellezuelo, Blasco Romeu, Arnaldo de Pons, Artal de Alagon alférez del rey, Sancho Duerta mayordomo, Miguel de Santacruz, Berenguer de Entenza, Pedro de San Vicente, Fortun de Vergua y García de Albero. Con el rey de Castilla se hallaron el conde don Pedro Ruiz de Azagra, Pedro de Arazuri, Gomez Gardía, Pedro Ruiz de Guzman, Tel Perez, García de Puertolas, Martin Ruiz de Azagra, Suer Pelayo, Garci Muñoz. Allí se concordaron los reyes, en que todo el reino de Valencia sin contradiccion alguna, fuese de la conquista y señorío del rey de Aragon, y la ciudad de Játiva y Biar, con sus términos, desde el puerto que está allende Biar, á esta parte, y con la ciudad y reino de Denia, dejando al rey de Castilla la otra tierra y señorío que está de la otra parte del puerto de Biar, y que así se guardase por ellos y sus sucesores. Tomado este asiento cerca de la division de sus conquistas, renovaron las confederaciones y ligas contra moros y cristianos, y señaladamente contra don Sancho rey de Navarra, y comcordaron de se valer el uno al otro en persona, lo cual juraron de parte del rey de Castilla, Pedro de Arazuri, Gomez García su alférez, y Tel Perez. De parte del rey de Aragon lo juraron Sancho Duerta su mayordomo, Artal de Alagon alférez, y el obispo de Zaragoza. Quedó tambien concordado, que en caso que el rey de Castilla entregase al rey de Navarra los castillos de Laguin y Portilla, por cobrar la tierra y lugares que el rey de Navarra le tenia, lo pudiese hacer, no embargante que el rey de Aragon lo quisiese contradecir por la parte que en ellos pretendia tener, ni fuese obligado á le hacer por ello recompensa alguna, y que no diese otros lugares ni castillos de los que habia ocupado al rey de Navarra por esta razon, sino tan solamente estos dos, pero que pudiese dar en dinero la cantidad que quisiese, y que lo que se ganase del reino de Navarra se partiese entre ellos por medio. Hizose grande guerra desde entónces contra el rey de Navarra, y ganaron los castellanos á Logroño, Navarrete, Grañon, Briviesca, y otros lugares que tenian hasta montes de Oca, y no cumpliendo con el rey de Aragon el rey de Castilla, segun estaba capitulado, comenzó haber entre ellos grave discordia y disension.

CAP. XXXVIII.-De la disension que se movió entre los reyes de Aragon y Castilla y como redujo á su obediencia el rey de Aragon á los vizcondes de Nimes y Beses.

Mandó el rey por esta causa juntar sus cortes en la ciudad de Huesca y estando en ellas con la reina doña Sancha su mujer, fué acordado por los ricos hombres que allí se hallaron, que el rey enviase árequerir al rey de Castilla con don Berenguer obispo de Lérida y abad de Montagaron su hermano, y con don Ramon de Moncada, que volviese al rey el castillo de Hariza, que le tenia usurpado su señorío y mandase hacer enmienda de ciertos daños que se habian hecho en las

fronteras, y le amonestasen, que estuviese á derecho y justicia en las pretensiones que tenia contra el rey don Fernando de Leon y desistiese de hacerle guerra; y en caso que el rey de Castilla otorgase estas cosas y quisiese verse con el rey, se dió comision á estos embajadores, que concertasen las vistas. De otra suerte llevaron orden para desafiar al rey de Castilla, nó por lo que tocaba al rey en las cosas de sus pretensiones, sino por la guerra que hacia al rey don Fernando, que era cuñado del rey de Aragon y muy confederado y aliado suyo, declarándose, que no permitiria, que fuese desheredado de ningun príncipe, y con esto se interpuso el rey de Aragon en concordar al rey de Leon con el rey de Castilla á su sobrino, desistiendo el rey de Castilla de proseguir sus querellas por las armas.

Por estas novedades trataba el rey de concordar sus diferencias con el conde Ramon de Tolosa, y se ponian en órden las fronteras de sus reinos y el rey de Leon se valia del rey de Portugal y de los moros sus comarcanos para esta guerra. En el año del Nacimiento de mil y ciento y ochenta, estando el rey en Hariza por el mes de marzo, dió la villa de Alcañiz y sus términos á don Martin Ruiz de Azagra, que fué hermano de don Pedro Ruiz señor de Albarrazin y era maestre de la orden de Calatrava, y es la encomienda mayor que esta orden tiene en estos reinos, y aquella villa es una de las muy principales que hay en ellos, y de muy fértil y apacible comarca, y estaba en frontera de muchos lugares de moros, que eran del rey de Valencia. Esta concesion se hizo por el rey, con acuerdo y voluntad de sus ricos hombres, reservándose que los caballeros de aquella órden fuesen obligados de hacer guerra con el rey contra los moros y guardar la pazó tregua que con ellos tuviese. Eran los ricos hombres don Blasco Romeu señor en Zaragoza, don Artal alférez del rey señor en Alagon, don Blasco Maza señor en Borja, don Jimeno Romeu (señor en Tarazona , don Pedro Ortiz señor en Aranda, don Jimeno de Urrea en Epila, don Pedro de Castellezuelo, en Calatayud, don MIguel de Santa Cruz en Daroca y Teruel, don Pedro Ladron en Belchit, don Pedro de Sos en Sos, don Gombal de Benavente en Biel, don Marco Ferriz en Huesca, Fortuño de Estada en Estadilla, Peregrin de Castellezuelo en Alquezar, Sancho Duerta mayordomo del rey. De Hariza el rey se partió para la proenza y fué contra Arnaldo Athon vizconde de Nimes, que tenia aquella ciudad y muchos castillos, sin reconocer dellos el feudo y señorío que hacian á los condes de Barcelona, y hizo guerra contra él, de tal suerte, que le forzóá entregar la ciudad y los otros lugares y fuerzas, y hizo por ellas pleito homenaje y reconoció de nuevo el señorío á él y á sus sucesores. Esto fué en Beses, por el mes de octubre deste añó, y de allí fué el rey á Carcasona y fué recibido en aquella ciudad por Roger vizconde de Beses, que era su vasallo, aunque con grande liviandad despues de la muerte de Trencabello su padre, se habia confederado con el conde Ramon de Tolosa y le habia entregado la ciudad de Carcasona y algunas fuerzas que se tenian en feudo por el conde de Barcelona y por los condes sus antecesores, y no contento con esto, hizo dellas guerra. Pero como el rey puso su gente en orden para castigar su rebeldía, reconociendo su yerro se puso en su poder y le entregó la ciudad de Carcasona y el castillo de Minerva. Entónces le volvió el rey la ciudad de Carcasona, con sus castillos y fortalezas, y el castillo de Lauraco y Lauragues, y la ciudad de Rodes, Linoso, Tierra de Salt, con sus castillos y fortalezas, Termens y el castillo de Minerva en feudo, con que los entregase siempre que fuese requerido, de la misma manera que el vizconde Trencabello los tuvo por el príncipe don Ramon su padre. Esto fué así concordado en la misma ciudad de Carcasona, estando el rey en ella, el segundo dia de noviembre deste año. Por el mismo tiempo, en el mes de noviembre se ganó de los moros el castillo de Villel, que era una muy importante fuerza, junto á las riberas de Guadalaviar y se acabó de conquistar de moros todo lo que hoy es del reino de Aragon, hasta los límites del reino de Valencia.

CAP. XXXIX.-De la guerra que el rey hizo ál conde de Tolosa, en venganza de la muerte de Beltran de Albaus.

Fué muerto en el año siguiente alevosamente Beltran de Baucio, que en otro memorial antiguo se llama de Albaus, en el dia de Pascua, que fué vasallo del rey don Alonso y le habia servido en la guerra que tuvo con don Ramon conde de San Gil y de Tolosa, y le libró de gran peligro, estando en el castillo de Alberon, viniendo contra él muy repentinamente el conde, y le habia entregado mucha parte de la Proenza. Por lo cual partió el rey para allá, por castigar este delito, y cercó el castillo de Morull, donde se recogieron los matadores, y por fuerza de armas fué entrado, y fueron cobradas algunas fuerzas que habian ocupado y pasó contra el conde de Tolosa, talando y destruyendo su tierra y fueron asoladas algunas villas y lugares de aquel condado y de allí pasóá Guiana y fué á Burdeos por verse con el rey de Inglaterra. En este tiempo el rey dió al maestre y caballería del Temple, la tercera parte de Tortosa, y de otros lugares de aquella coII13"CB.

CAP. XL..-De la muerte de Armengol conde de Urgel, y de las vistas que el rey de Aragon tuvo con Ricardo conde de Putiers hijo del rey de Inglaterra.

Sucedió en el año de mil ciento ochenta y cuatro, que Armengol conde de Urgel, con Galcerán de Salas su hermano y con otros caballeros , hizo una entrada contra moros en el reino de Valencia , y cautivaron muchas personas, y volviendo con gran presa y despojo, se juntaron diversas compañías de ginetes y gente de guerra del reino de Valencia, y de todos los lugares circunvecinos, y fueron muertos el conde y su hermano, y muchos caballeros junto á Requena , y fué este destrozo á once del mes de agosto deste año; y en anal muy antiguo se escribe, que fué muerto por cristianos y no infieles, y lo mismo afirma el autor antiguo de las cosas de Aragon. Era el conde Armengol hijo del conde Armengol que llamaron de Castilla, porque se crió allá mucho tiempo, y fué nieto del conde don Peranzures, y habia casado el conde Armengol de Castilla, con la condesa Arsendis, y hubo en ella estos hijos, y á doña Estefanía condesa de Pallás, mujer del conde Arnal Mir, á la cual sustituyó en aquel estado de Urgel, en caso que sus hijos muriesen sin sucesion, y nombraba en su lugará Guillen Ramon Dapiser, y á otro sobrino suyo, que llama don Pedro , hijo de su hermana doña Teresa. Su bijo deste conde Armengol, que fué muerto en Requena, estuvo siempre muy confederado con el rey don Fernando de Leon, y con el rey don Alonso su hijo, que juntamente reinaba por estos tiempos en el reino de Leon, Galicia, Asturias y Extremadura, aunque era casado el conde con hermana del rey de Aragon, que como dicho es, se llamó Dulce,

y casó despues segun yo creo, con el rey don Sancho de Portugal, y siguió siempre el conde á aquellos príncipes en la guerra que tuvieron con el rey don Alonso de Portugal, y dióle el rey de Leon por heredad á Almenarilla y Santa Cruz, para él y sus descendientes, y por la parte de la abuela que era hija del conde don Peranzures, sucedió en el señorío de la villa de Valladolid, y en otros grandes heredamientos. Dejó un hijo de su mismo nombre, y por este tiempo traia guerra con Ponce de Cabrera, que estaba entónces preso en Castilla, y porque el conde de Urgel andaba fuera de la obediencia del rey, se trató, que Ponce de Cabrera su cuñado, que estaba casado con doña Miraglo, hermana del conde de Urgel, fuese puesto en su libertad, y saliese de la prision en que el rey de Castilla le tenia, y por esta causa se obligó Ponce de Cabrera, que tenia por el rey debajo de homenaje los castillos de Artesa, Monmagrastre y Castellon junto á Balaguer, Camporels, Torresellona y Hostalrich, para que pudiese dellos hacer guerra, y el rey le prumetió de le favorecer en la diferencia que tenia con el conde de Urgel, hasta tanto que llegase su contienda á concordia, y se estuviese con él á justicia, y que le tendria á él y á sus sucesores en su casa y corte, en el lugar que su estado requeria. Volvió el conde don Ramon de Tolosa, á reducirle á la concordia que habia asentado con el rey don Alonso, y por el mes de febrero del año de la Natividad de mil ciento ochenta y cinco, ratificó el tratado de la paz que se habia entre ellos concordado en la isla Gernica , añadiendo á aquel asiento, que fiel y lealmente ayudaria al rey contra cualesquiera rebeldes suyos, desde el puerto de la Clusa hasta los Alpes, y por todo el condado de Tolosa y Cahors y la Proenza , y quedaron concordes de valerse y ayudarse siempre que les pareciese seguir la empresa de la ciudad de Aviñon, exceptuando en aquella confederacion á los reyes de Francia y Leon , y al conde de Folcalquer; y determinaron que en caso que entre sí tuviesen alguna contienda, estuviesen á lo que en ella juzgasen el arzobispo de Tarragona, y don Bernardo Galcerán de Pinos, Guillen de Sobrano, y Ramon de Agolt. Pero no fué tan cierta y segura esta concordia que el rey de Aragon no tuviese su confederacion muy estrecha con Ricardo conde de Putiers, hijo del rey de Inglaterra, con el cual se vió en Najach por el mes de abril deste mismo año, y allí se confederaron y unieron para valerse contra el conde don Ramon, que fué príncipe de gran valor, y era muy fa vorecido del rey Filipo de Francia, porque fué casado con Costanza su hermana. En aquellas vistas Ricardo renunció al rey de Aragon la ciudad y tierra que Roger de Beses y Trencabello su hermano habian tenido, y se obligó que al rey de Castilla se restituiria el castillo de Hariza , y se le volvieron los castillos de Trasmoz y Cajuelos, que estaban en poder del rey de Navarra; y ofreció, cuando no lo cumpliese, que se pondria en poder del rey en rehenes, dentro de cuarenta dias despues que fuese requerido, y no saldria de su prision sin su voluntad. En este año á seis del mes de diciembre fallecióen Coimbra el rey don Alonso Enriquezde Portugal demas denoventa años. Fuépríncipe valeroso, y que igualóá los mas excelentes príncipes que hubo en aquellos tiempos; y si no le cupiera la suerte de su conquista dentro de tan angostos límites, su ánimo era tan grande que la quisiera estender hasta las costas de nuestro mar; pero para proseguir su conquista mas adelante, habia de tener primero guerra con los reyes de Castilla y Leon, y aquello era difícil de conquistarse en contradiccion de tan poderosos príncipes y de los infieles. Mas como su ánimo no se podia encerrar dentro de aquellos límites, emprendió de apoderarse de la ciudad de Badajoz, que era de moros y de la conquista del rey don Fernando de Leon, pero el rey de Leonjuntó un buen ejército, y fué contra el rey de Portugal, y hubieron una batalla en la cual fué el rey don Alonso vencido y preso; y en la concordia que asentó con el rey de Leon, porque pusiese su persona en libertad, fuéle forzado dejará Badajoz y toda la tierra que tenia debajo de su señorío desde Miño al castillo de Lisboa.

CAP. XLI.-Que don Pedro Ruiz de Azagra defendió el señorio de Albarracin, sin reconocer vasallaje á los reyes de Castilla y Aragon.

Don Pedro Ruiz de Azagra en este tiempo andaba mas de lo que solia alborozado con gente de guerra y con los mas de sus deudos y vasallos, se hizo fuerte en Albarracin, porque se temia del rey de Castilla. Era tan valeroso y ayudábale en tanta manera el sitio y fortaleza de aquel lugar, que podia con sus amigos y vasallos defenderse si alguno de los reyes de Aragon ó Castilla dejaba de valerle, sin que hiciese reconocimiento como vasallo á ninguno dellos. Sucedió que pretendiendo cada uno de los reyes, que era su vasallo y natural, dejaba de serlo de entrambos, diciendo que no debia naturaleza ni vasallaje á ningun príncipe del mundo, y que estaba fuera de su señorío, nombrándose vasallo de Santa María y señor de Albarracin como lo acostumbraron sus sucesores. Cuando los reyes estaban entre sí discordes, que era lo mas ordinario, don Pedro tenia su partido bien seguro, porque cada uno le codiciaba para sí por ser tan oportuno y cómodo aquel lugar para ofender con su ayuda á su contrario. Tenia en Castilla, Aragon y Navarra, muchos parientes y amigos; y si acaecia que los reyes estaban en gran amistad y conformidad, él se acogia á su tierra y á aquella ciudad, como á muy cierta y segura guarida. Era tan prudente y astuto, que mas se guardaba en el tiempo de la paz que en la guerra, y con esto nunca el rey de Aragon, ni el de Castilla, siendo tan poderosos reyes, habiéndose confederado contra él para destruirle y echarle de la tierra, y apoderarse della como está dicho, pudieron ser parte para acabarlo; lo que no sé si es mayor hazaña que de caballero español haya quedado en la memoria de los nuestros. Muchas veces deliberaron entrambos reyes por esta causa de perseguirle hasta echarle de sus señoríos; mas como se trataba juntamente del derecho de aquella ciudad, y el que tenia el rey de Aragon, era muy notorio por ser de su conquista, como ya estaba reconocido, queria mas el rey de Castilla que estuviese Albarracin en poder de don Pedro, á que se entregase en manos del rey de Aragon, y por otra parte reputaba á injuria su desobediencia y soberbia, y deseaba su daño, y no se ofrecia ocasion como emprenderlo de manera que no se siguiesen mayores inconvenientes. Viéronse en Agreda por esta causa los reyes, por el mes de enero de mil ciento ochenta y seis y allí se determinaron que no recibiesen de allí adelante, ni acogiesen en sus reinos á don Pedro ni á ninguno de sus hermanos ni gentes, excepto á don Gonzalo Ruiz de Azagra, vasallo del rey de Castilla. Fueron los hermanos de don Pedro, don García, don Martin, don Gonzalo, don Rodrido y don Fernando;

y todos estaban muy heredados en los reinos de Castilla y Aragon, y don Fernando tuvo el señorío de Calatayud y Daroca en honor, y fué padre de don " Pedro Fernandez de Azagra señor de Albarracin.

CAP. XLII—Del reconocimiento que Gaston vizconde de Bearne hizo al rey, por aquel estado.

Estando el rey de Aragon en Huesca, en el principio de febrero de mil ciento ochenta y siete, vino á su corte Gaston vizconde de Bearne, y le hizo reconocimiento por aquel señorío, como la vizcondesa doña María su madre, y le prestó homenaje como vasallo por sí y por sus sucesores, por toda la tierra de Bearne y Gascuña, exceptuando algunos lugares que tenia Ricardo conde de Putiers hijo del rey de Inglaterra, y prometió de le valer y servir con su persona y vasallos, contra cualesquiera príncipes sus enemigos, no siendo entre ellos Ricardo, que sucedió en el reino de Inglaterra poco despues desfo, por la muerte del rey Enrique su padre. Por este tiempo Saladino, que habia entrado en el reino de Jerusalen con gran multitud de alárabes, hizo gran estrago en la tierra, y puso cerco contra la ciudad de Tiberiade, y vencióá los cristianos en batalla, y prendióá Guido de Lusiñano rey de Jerusalen y al maestre del Temple, y cercó la ciudad de Jerusalen y se le rindió á dos días del mes de octubre deste año; y fué ocupada por los infieles, ochenta y nueve años despues que la cobraron los cristianos en la primera conquista, Salieron de la ciudad por partido y concierto de los latinos, y la reina de Jerusalen, y quedaron en ella todos los cristianos de las naciones de Grecia, Siria y Armenia, y de las sectas de los jacobitas, georgianos y nestorianos; y fué cosa notable y advertida por hombres curiosos de semejantes acaecimientos, que habiendo sido el emperador Eraclio, el que en tiempo del papa Urbano segundo, ganó la cruz en que nuestro Salvador padeció muerte, se perdió en este tiempo, siendo patriarca del mismo nombre Eraclio, y Urbano tercero sumo pontífice.

CAP. XLlII.-De la concordia que se trató entre el rey don Alonso de Aragon y don Sancho rey de Navarra.

Celebró el rey cortes á los aragoneses en el año de mil ciento ochenta y ocho en principio dél en la ciudad de Huesca, y volviendo á Zaragoza con la reina doña Sancha su mujer, estando en su corte don Ramon de Castellezuelo, obispo de Zaragoza, don Ricardo obispo de Huesca, don Juan obispo de Tarazona, don Berenguer de Entenza, don Fernando Ruiz de Azagra , hermano de don Pedro Ruiz de Azagra, señor de Albarracin, don Garci Ortiz, Sancho Duerta mayordomo del rey, don Artal de Alagon, don Pedro Cornel, Aznar Pardo, Jaime de Vergua, Pedro Sese justicia de Aragon, y otros muchos ricos hombres y caballeros del reino; vinieron al rey embajadores de don Sancho rey de Portugal, para confirmar de nuevo las paces y confederaciones que tenian; y porque el rey don Alonso queria que se comprendiese en ellas el rey don Alonso de Leon y de Galicia, hijo del rey don Fernando y de doña Urraca, hermana deste rey de Portugal, y se concordasen con él, envióle árequerir sobre ello por sus embajadores, y con esto por entónces no se tomó con el rey de Portugal nuevo asiento, hasta que ambos estuviesen unidos; y procuró de traerá esta liga al rey de Navarra, por la sinrazon que le habia hecho el rey de Castilla, en no le guardar los capítulos y convenciones que entre ellos hubo, sobre la pretension del reino de Navarra y su conquista; en la cual habia sobreseido el rey de Castilla, despues que cobró á Logroño, Navarrete y Briviesca, y otros lugares que tenia el rey don Sancho, y fué esto fácil de acabar con el rey de Navarra, porque se tenia por muy agraviado en haber perdido aquellas villas que pretendia pertenecerle, con toda la tierra hasta los montes de Oca. Concertaron de verse el rey de Aragon y Navarra, sobre esta razon en Borja, á donde vino el rey don Sancho á siete de setiembre de mil ciento noventa, y allí se confederaron de se valer y ayudar contra el rey de Castilla, y defender y amparar cada uno el reino y tierras del otro; y para mayor seguridad, puso el rey de Aragon en manos y poder de don Ferman Ruiz de Azagra, que tenia los honores de Daroca y Calatayud, los castillos de Borja, Malon, Sos, Ruesta y Pitillas; y el rey de Navarra, otros cinco castillos, que fueron Santa María de Uxue, Valtierra. Ablitas, Montagudo y Castellon de Sangüesa, y se entregaron primero á los porteros reales, y despues se pusieron en poder de don Fernan Ruiz, para que los de Navarra los tuviesen por el rey de Aragon, y los de Aragon por el rey de Navarra; y en caso que no se guardasen las posturas, y quebrantasen las convenciones que tenian asentadas, se rindiesen por don Fernan Ruiz los diez castillos al rey por quien no quedase de cumplirlo; y cuando don Fernan Ruiz no quisiese tener estos castillos, fué concertado, que los del rey de Aragon se entregasen con las mismas condiciones á uno de cuatro ricos hombres de Aragon, á quien el rey de Navarra los quisiese entregar por mano de sus porteros, que fueron don Artal de Alagon, Sancho Duerta, Aznar Pardo, Miguel de Santa Cruz. Por la misma suerte, los del rey de Navarra se habian de entregará uno de cuatro ricos hombres que el rey de Aragon eligiese de aquel reino, y fueron nombrados, Pedro de Cascante, Bartolomé de Rada, Lope de Valtierra, y Almoravid; y así lo juraron el rey don Alonso y el infante don Pedro su hijo, y el rey de Navarra y su hijo el infante don Sancho, y ambos reyes hicieron pleito homenaje á don Fernan Ruiz. En el mismo mes estando el rey en Daroca, se tornaron á confirmar estos capítulos, y los ricos hombres lo juraron de hacer guardar y cumplir; y en caso que se quebrantasen , dejarian al rey y reino, éirian á servir al otro rey. Los de Aragon fueron don Artal de Alagon, don Pedro Cornel y don Jimeno Cornel, Miguel de Balmazan, Aznar Pardo, Sancho Duerta, don Lope Ferrench de Luna, Pedro de Estada, Pedro Sese, que fué justicia de Aragon, y gran privado del rey. Del reino de Navarra, Iñigo de Oriz, Almoravid, Miguel de Lerat, Pedro de Cascante, Bartolomé de Rada, Lope de Valtierra mayordomo del rey, Pedro Ladron. En este mismo año parece por memorias de aquellos tiempos, que el rey subió al condado de Ribagorza, y tuvo cercado el castillo de Montañana.

CAP. XLIV.- De la liga y confederacion que se asentó entre los reyes de Aragon, Leon y Portugal.

Dejando las cosas de las fronteras bien en órden, partió el rey para Huesca, y allí le vinieron embajadores de don Sancho rey de Portugal y del Algarbe su cuñado, y de don Alonso rey de Leon y de Galicia; y en el mes de mayo de mil ciento noventa y uno se concluyó la paz y confederacion entre ellos, y que

daron aliados de no hacer paz ni tregua, sino de voluntad y consentimiento de todos. No se declara por los autores mas antiguos, si fué en este tiempo, cuando el rey de Aragon entró con muy poderoso y gran ejército por el reino de Castilla, haciendo cruel guerra y estrago por los lugares de las fronteras; y saliendo el rey de Castilla contra él por la parte de Agreda, entró en Aragon, destruyendo y talando todos los lugares por donde pasaba; y sabido por el rey de Aragon, movió contra aquella frontera muy apresuradamente, y dió batalla al rey de Castilla, en la cual quedó vencedor, y siguió el alcance y victoria; y allende el grande número de gente que de los enemigos murieron en aquella batalla, fueron presos cuatro mil personas, y cobróse el despojo y presa que llevaba, que era muy grande.

CAP. XLV.-Como redujo el rey á su obediencia á Armengol conde de Urgel; y que dió el condado de Bigorra al vizconde de Bearne, en dote con la hija del conde de Comenje.

Despues desto, en el año siguiente de mil ciento noventa y dos estando el rey en Tarragona, por el mes de abril, confirmó á Armengol conde de Urgel, la donacion que el príncipe de Aragon su padre hizo al padre del conde, de la ciudad de Lérida en feudo, y de las villas y castillos de Aitona y Albesa; y en recompensa de la quinta parte de Lérida, que el príncipe de Aragon habia dado á la órden del Temple, dió el rey al conde de Urgel, los castillos y villas de Gebut y Mequinenza, y así parece, que redujo el conde á su servicio, y dejó de dar favor á Ponce de Cabrera su adversario. Tambien en este mismo año por el mes de setiembre, dió el rey á Gaston vizconde de Bearne, todo el condado y tierra de Bigorra con la hija | de Bernardo conde de Comenje, nieta de Centullo con1 de de Bigorra, que era su prima, y aquel estado en defecto de varon, pertenecia al rey por razon del feudo. Diósele con esta condicion, que en caso que muriese sin dejar hijos varones legítimos de la condesa, que era menor de edad, volviese el condado de Bigorra al rey y á sus sucesores, dejándole el estado durante la vida del vizconde , ó dándole cincuenta y cinco mil sueldos morlaneses, como al rey bien visto fuese; y reservóse el rey todo el Val de Aran con sus términos, y que se hiciese á los reyes de Aragon homenaje por el castillo de Lorda, y por todos los castillos y fortalezas del condado, y se entregasen por los vizcondes de Bearne, airados ó pagados, segun la costumbre de España. Dió el rey por este mismo tiempo á la órden del hospital de Jerusalen, y al maestre, que llamaban entónces de Amposta, y se decia Armengol de Aspa, la villa de Caspe, que está junto á las riberas de Ebro en los confines de los edetanos, ilergetes é ilergaones, en una region muy abundosay fértil, y fué en su tiempo esta órden muy heredada en este reino. Esto fué estando el rey en Huesca, en el mes de marzo del año de la Natividad de mil ciento noventa y tres. En el año de mil ciento noventa y cuatro á diez y seis del mes de febrero fué muerto por don Guillen Ramon de Moncada, segun parece en antiguas memorias, don Berenguer arzobispo de Tarragona, que era del linaje de Vilademuls, que fué muy noble en el principado de Cataluña; y en el mes de junio siguiente murió don Sancho rey de Navarra, que llamaron el Sabio, y fué muy valeroso príncipe. Éste dejó de

la reina su mujer, hija del emperador don Alonso

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