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siese recoger, dejando al conde su yerno en el regimiento, siendo tan valeroso, ó por ventura teniendo hija que sucediese, no le fué permitido por la sede apostólica, que hiciese vida con su mujer, y es cierto que desde este año, puesto que se halla memoria de algunas donaciones que hize, y que siempre se llamó rey de Aragon, se entremetió poco en el gobierno, y todo se administró por el conde de Barcelona, y deste tiempo adelante muy poca ó ninguna mencion se halla

dél, por memorias y escrituras de aquellos tiempos en cosa de calidad, que no fuese juntamente concedida por el conde de Barcelona, y así es muy verisímil, que de allí adelante hizo vida de verdadero monje y religioso, retirándose de las cosas y negocios del mundo. Tampoco se hace mencion en las memorias que yo he visto de aquellos tiempos, á donde se recogió la reina su mujer, ni si entró en religion.

LIBRO II.

Cap. L–Que el conde don Ramon Berenguer tomó título de principe de Aragon.

Acabóse en el rey don Ramiro el Monje la línea de los reyes que por sucesion de varones descendieron del rey Iñigo Arista, y quedó el derecho del reino de Aragon en la reina doña Petronila su hija, y en el conde don Ramon Berenguer su marido, que era del linaje del conde Wifredo y de los condes de Barcelona, que fueron tan señalados príncipes y estendieron tanto sus conquistas. Pasaron ciento y cuatro años desde el principio del reino del rey don Ramiro el primero, que tomó título de rey de Aragon, hasta este tiempo que se juntó con el condado de Barcelona, segun parece por el autor antiguo de Cataluña , que señala el año en que el rey don Ramiro el primero comenzóá reinar, y en el que su nieto el rey don Ramiro el Monje dejó el reino, y sucedió en él el conde de Barcelona. Escriben algunos autores catalanes de las cosas destos tiempos, que por via de concordia fué convenido, que el conde no tomase título de rey, sino que se llamase príncipe de Aragon, y que se intitulase doña Petronila su mujer reina, y que las armas reales fuesen las de los condes de Barcelona, que son cuatro bastones rojos en campo de oro, y en la guerra se llevase el estandarte real por un rico hombre de Aragon. Lo primero está muy averiguado que el conde nunca usó sino de título de conde de Barcelona, y príncipe de Aragon, y la reina, puesto que en lo que yo he podido descubrir, nunca se ocupó en la administracion y gobierno del reino, tuvo siempre el título y nombre real. En lo que toca al traer las armas de los condes de Barcelona, no lo tengo por muy cierto, ántes he visto algunos sellos y divisas antiguas de los reyes de Aragon, desde el tiempo del rey don Pedro, nieto del conde de Barcelona, que eran de las armas que tuvieron los reyes sus antecesores, y se dice haberlas tomado despues de la batalla de Alcaraz, cuando fué ganada Huesca de los moros; que son la cruz roja en campo de plata, con las cuatro cabezas, no embargante que se preferían como mas principales las de Cataluña, por descender los reyes Por línea de varon de aquellos príncipes. Por este mismo tiempo Ponce Ugo conde de Ampurias hijo del conde Ugo, que andaba en su tierra levantado, y en guerra contra el príncipe de Aragon, y le habia quebrado

la tregua, se redujo á su obediencia, y por entrambas partes se concordó que los castillos de Carmenzon y de Rocaberti se derribasen por confederarse contra el vizconde de Rocaberti, que era un señor muy principal de Cataluña.

CAP. II.-De la concordia que se asentó entre el emperador don Alonso y el principe de Aragon.

Luego que el conde de Barcelona tomóá su mano la posesion del reino, partió para Castilla, por concordarse con el emperador don Alonso su cuñado, sobre el derecho de los lugares y Castillos del reino de Zaragoza desta parte del rio Ebro, que pretendia ser de su señorío. Fuéron con él del reino de Aragon, don Pedro de Atares señor de Borja, Frontin, Juan Diaz, Lope Sanchez de Belchit, Artal de Alagon, y Bernardo Guillen de Entenza; y del principado de Cataluña, Ramon Folch vizconde de Cardona, Guillen Ramon de Moncada , Galcerán de Pinos, y en Carrion á donde el emperador estaba, se concertó que se entregasen al príncipe las ciudades de Zaragoza y Tarazona, y las villas de Calatayud y Daroca, y otros lugares que estaban ocupados por castellanos, con juramento y homenaje que por ellos le reconocerian señorío, y considerando el príncipe que no podia por otra via concordarse con él, fué contento de recibirlos, con esta condicion y prestarle homenaje, y allí se concortaron de hacer láguerra juntamente contra el rey don García de Navarra, que estaba apoderado de Tudela, y de algunos lugares de la frontera del reino de Aragon, y tenia gente de guarnicion de navarros en el castillo de Malon, el cual se habia entregado á un caballero que se llamaba Guiral Diablo, y tambien tenian en su poder los navarros á Frescano, lugar importante en aquella frontera, el cual se encomendóá otro caballero, que se decia Roberto de Matalon, y en Bureta se puso un caballero que se llamaba Roger, y la guerra se comenzó á romper con furia entre estos príncipes, y juntaron sus ejércitos, segun parece por historias antiguas, entre Gallur y Cortés, un domingo del mes de abril deste año que fué en las octavas de Pascua, pero escusóse entónces de dar la batalla. En este año de mil y ciento y treinta y siete, murió el rey Luis de Francia, llamado el Gordo, y sucedió su hijo Luis, que en los instrumentos de Cataluña se llama el Menor, y en este mismo año se casó con la reina Leonor, hija de Guillermo duque de Guiana, sobrina de la reina de Aragon mujer del rey don Ramiro. Tambien es este año muy señalado por la muerte del santo arzobispo de Tarragona Oldegario.

CAp. III.-De la alianza que hicieron el emperador don Alonso, y el principe de Aragon cóntra el rey don García de Navarra. Fué el rey de Navarra don Garci Ramirez muy valeroso príncipe, y estaba con toda su gente apercibido para defenderse del emperador, y del príncipe don Ramon, por razon de la pretension y derecho del reino de Navarra, y de todo su señorío, y llamábase rey de Pamplona, Nájara, Alava , Vizcaya, Guipúzcoa, y Tudela, y favorecióse del rey de Francia, que era su amigo y aliado. Por esta causa estando en Carrion se concordaron el emperador don Alonso y el príncipe de Aragon, de hacer guerra contra él hasta echarle del reino, el cual dividieron y partieron entre sí desta suerte. Concertáronse que Marañon con todos los lugares que el rey don Alonso que ganóá Toledo, poseia desta parte de Ebro el dia que murió, fuesen del emperador don Alonso, y al príncipe de Aragon quedasen la tierra y lugares que tenia el rey don García, que pertenecian al señorío de Aragon, y los poseyese de la misma manera que los tuvieron los reyes de Aragon, don Sancho y don Pedro, sin prestar homenaje, y de los otros lugares del reino de Navarra, por los cuales don Sancho y don Pedro reyes de Aragon reconocieron señorío al rey don Alonso de Castilla, y le hicieron homenaje por ellos, fuese la tercera parte del emperador y las otras dos del príncipe, y por ellas hiciese homenaje de la forma que le habian hecho los reyes don Sancho y don Pedro al rey don Alonso su abuelo, y que en la tercera parte del emperador se comprehendiese el castillo y villa de Estella, y en las dos del príncipe, la ciudad de Pamplona. Esto fué con tal pacto y condicion, que en las tierras que ganasen los dos, ó cada uno dellos sin el otro, por cualquiera via el emperador tuviese la tercera parte, y el príncipe las dos hasta que se acabase la conquista. Este asiento y concordia se tomó entre ellos á veinte y uno de febrero, de mil ciento y cuarenta años, en presencia de los ricos hombres de Aragon y Cataluña, que estaban con el príncipe don Ramon, y de don Berenguer obispo de Salamanca, don Pedro electo de Burgos, y de los condes Ruy Gomez, Fernando, y Osorio Martinez, de Gutier Fernandez, y Ponce de Cabrera, Diego Muñoz mayordomo del emperador, y Ruy Fernandez, y Lope Lopez. De allí partió el emperador para Burgos, y pasó los montes de Oca, con gran ejército para entrar en el reino de Navarra, y el rey don García tuvo su ejército muy en órden, y los ricos hombres que en esta guerra le sirvieron, eran el conde don Ladron señor de Aivar, Guillen Aznarez señor de Sangüesa, Pedro Tizon señor de Cadreita, Martin Leet señor de Gallipienzo y Peralta, Ramiro Garces señor de Santa María de Uxue, Jimeno Aznarez señor de Tafalla, Rodrigo Abarca señor de Funes y Valtierra, Rodrigo de Azagra señor de Estella, Ramiro Sanz señor de Marañon, Juan Diaz señor de Cascante. Pero apénas se habia rompido la guerra, y luego se concordaron los reyes de Castilla y Navarra. Fueron concertadas vistas entre ellos junto á las riberas de Ebro, entre Calaborra y Alfaro, adonde el rey don García se vió con el emperador y con la emperatriz doña Berenguela, y firmaron su amistad, y

quedó concertado desposorio entre el infante don Sancho bijo primogénito del emperador, y doña Blanca hija del rey de Navarra, á veinte y cinco de octubre del mismo año. Halláronse en aquellas vistas don Sancho obispo de Calahorra, don Miguel obispo de Tarazona, don Estevan Prior de Nájara, el conde don Rodrigo, el conde don Osorio Martinez, el conde don Ladron, Guiter Fernandez, Diego Muñoz mayordomo del emperador, Ponce de Minerva alférez, Miguel Muñoz de Finojosa, y quedaron en su contienda como ántes, el rey de Navarra y el príncipe de Aragon. En el año de mil ciento y cuarenta y uno, se ganaron de los moros Chalamera y Alcolea en las riberas de Cinca por los ricos hombres de Aragon, que estaba en la frontera contra los moros, á cuyo cargo dejó el príncipe la defensa y guarda de Zaragoza.

CAP. IV–De la concordia que se tomó entre el principe de Aragon y el patriarca de Jerusalen y los maestres del Temple y del Hospital, por la sucesion del reino de Aragon. Despues que el emperador don Alonso fué muerto en la batalla de Fraga, como se tuvo noticia de lo que ordenó de su reino por mandado de Guillelmo patriarca de Jerusalen y de todo el convento del Hospital, fué enviado á España Ramon maestre del Hospital, para que su derecho se prosiguiese, ó procurase, segun el estado en que las cosas se hallasen aquello que mejor estuviese al Santo Sepulcro y al convento del Hospital y caballería del Temple. Mas cuando llegó el maestre á estas partes, ya estaba apoderado de la mayor parte del reino el conde de Barcelona y el emperador don Alonso de la parte que se ha referido, y considerando que si se llevara por contencion de juicio, no estaba tan fundado aquel derecho, que se tuviese porfirme la disposicion que el emperador hizo en perjuicio de los que pretendian derecho en la sucesion, ni á ello se daria lugar por los naturales del reino, ni por la union dél, por lo que convenia á sus libertades, y atendido que estando tan léjos, no eran menester ménos fuerzas y autoridad para defender la tierra de los moros, que la de un príncipe muy poderoso, acordaron de ceder su derecho al conde de Barcelona y á sus herederos, y con consejo y consentimiento de los priores y caballeros que en España estaban y de los ricos hombres de Aragon, que juraron de cumplir y guardar el testaumento del emperador don Alonso, el maestre se inclinóá tener por mas útil la concordia y á diez y seis de setiembre del año de la encarnacion, de mil ciento y cuarenta, cedió y transfirió la parte que pertenecia al Hospital, con que en caso que el príncipe muriese sin hijos legítimos, volviese á su religion, y retuvieron el maestre y convento en Zaragoza, Huesca, Barbastro, Daroca y Calatayud, y en las otras villas que se ganasen de los moros, sendos vasallos de cada ley y secta, con sus casas y heredades, con los derechos y servicio que pertenecian al rey, que fuesen libres y exentos de la jurisdiccion real, y solamente fuesen obligados de ir á la guerra contra moros, con el prior que acá residiese, reservando en las villas y castillos de treinta pecheros arriba, sendos vasallos desta misma condicion é inmunidad. En la ciudad de Jaca tomaron tanto espacio y suelo, que bastase para labrar la casa é iglesia del Hospital y por la misma forma se tomó asiento con el patriarca, prior y convento del Sepulcro de Jerusalen, y con el maestre y caballería de los Templarios, de consentimiento de Folch conde de Angeus, que era rey de Jerusalen y de todo el reino. Vino sobre ello á Cataluña Giraldo, canónigo del Santo Sepulcro, de parte del patriarca y de todo el convento, y trajo el instrumento de la cesion y concordia que se otorgó en la ciudad de Jerusalen, á veinte y nueve de agosto de mil ciento y cuarenta y uno, por la parte que pertenecia el Santo Sepulcro por el reino de Aragon, en nombre del patriarca, prior y convento de Jerusalen, en favor del conde de Barcelona y de sus descendientes, declarando que pudiese gozar de nombre de rey, y ser sublimado en la dignidad real. Esta concordia fué despues aprobada y confirmada por Adriano cuarto, al príncipe don Ramon y sus herederos, á su pedimiento é instancia por todo el reino y señorío que fué del rey don Alonso, que segun el papa dice en su bula, habia muerto sin heredero, sin hacerse mencion ninguna del rey don Ramiro. De aquí tuvo origen la casa del prior y convento de canónigos reglares, de la órden | del Sepulcro que se fundó en este tiempo por el mismo Giraldo en Calatayud, y de los otros conventos de la misma religion que hay en Aragon y Cataluña. Fué este príncipe sumamente aficionado á la orden y caballería de los templarios, imitando al conde don Ramon Berenguer su padre, que fué caballero del Temple, y compañero y hermano en esta milicia, y feneció sus dias en el hábito y regla della, y porque los que sucediesen en su señorío, persistiesen en la defensa de la iglesia occidental, y en la estirpacion de la secta mahomática. en ensalzamiento de nuestra religion, determinó de acrecentar esta órden, y dotarla en sus reinos, para que segun aquella regla é instituto debajo de obediencia perseverasen en ella, y la profesasen. Por esta causa envióá pedirá Roberto maestre de la caballería de los templarios, con diez caballeros de su órden, que enviase algunos de los mas ancianos y principales de aquella caballería, para que residiesen en estos reinos, porque esperaba que dello se siguiria grande utilidad y provecho á la cristiandad, y entónces fué admitida en Aragon y Cataluña esta Órden y caballería, y les dió el príncipe el castillo y villa de Monzon en el reino de Aragon y el castillo de Mongay, con los castillos y villas de Jaula, Pera, Barbara, Remolins y Corbins, con todos sus términos y derechos, para ellos y sus sucesores, con el diezmo de las rentas y censos de su tierra, y ciertas rentas en Zaragoza y Huesca, y la décima parte de todo lo que se ganase y acrecentase justamente á sus reinos, y la quinta de lo que se conquistase de los infieles, y hízolos francos y exentos de cualquiera tributo ó censo, y hizo voto solemne de no hacer paz con los moros, sino con voluntad y consentimiento de los caballeros de aquella órden. Esto se otorgó por el conde estando en Girona celebrando cortes, á veinte y siete del mes de uoviembre, del año de la navidad de nuestro Señor de mil ciento cuarenta y tres, en presencia de Guido cardenal legado apostólico, y de los prelados y ricos hombres, que fueron estos: don Bernardo obispo de Zaragoza, Dodo obispo de Huesca, don Guillen electo de Roda, y don Gregorio electo arzobispo de Tarrago- |

na, Arnal Mir conde de Pallás, Bernardo conde de Comenje, Pedro conde de Bigorra, Ramon Dapiser, Galcerán de Pinos, Guillen de Cervera, Ramon de Torroja, Berenguer de Ager, Ramon de Vilademuls, y otros barones y caballeros de la corte del

caballeros templarios. Este principio tuvieron en Aragon y Cataluña estas órdenes, y fueron desde este tiempo muy favorecidas y acrecentadas, y y de allí adelante quedó la fuerza principal de la frontera contra los moros en Daroca, por ser lugar de su sitio muy fuerte y de gran importancia, al cual el príncipe el año pasado de mil ciento cuarenta y dos, por el mes de noviembre, habia dado diversos lugares y castillos, por estar en la frontera, y dió fueros y grandes exenciones á todos los que poblasen en ella, y señalóles sus términos, que, fueron Villafeliz, Area, Acimballa, Cubel y Cubellejo y Zafra, que son dos lugares de tierra de Molina, Rodenas y hasta Santa María de Albarracin, Castelfabib , Ademuz y Serriella de la Puente, Torralva , Montan, Linares y hasta el rio Martin, Huesa y Fuente de Tosos, Villanueva, Longares, Consuel, que ahora dicen Cosuenda, Codo y Miedes, y todo lo que se incluia dentro destos límites se atribuyó á la guarda y defensa de Daroca, como á la principal fuerza que los nuestros tenian en las fronteras de los moros. Estando ocupados los ricos hombres de Aragon, divertidos en la guerra contra los moros, por las fronteras de Lérida y Urgel, el rey don García que estaba ya muy avenido y confederado con el emperador don Alonso, mediante el matrimonio del infante don Sancho, que era hijo primogénito del emperador y de la infanta doña Blanca su hija, todo el mayor peso de la guerra se convirtió contra nuestras fronteras; y estando el príncipe ausente deste reino, en la guerra de los moros, el rey don García corria, toda la tierra de Aragon desde Tudela á Zaragoza. Esto fué en el año de mil ciento cuarenta y tres; y en el año siguiente el rey de Navarra muerta su primera mujer, que fué hija de Rotron conde de Alperche, y se llamó Margelina, casó segunda vez con doña Urraca hija del emperador don Alonso, la cual hubo en una dueña que se llamó doña Contruenda, hermana de Diego Abrego, y della hubo el rey don García una hija que fué doña Sancha, que casó con don Gaston vizconde de Bearne, y no hubieron hijos, y por la muerte del vizconde casó con don Pedro conde de Molina, y hubo un hijo que se dijo Almerico, que fué vizconde de Narbona , porque el conde don Pedro su padre fué hijo de Ermesenda, á quien segun el arzobispo don Rodrigo escribe, pertenecia aquel estado, y así con doblado parentesco quedaron muy unidos los reyes de Castilla y Navarra.

CAP. V—De la muerte de Berenguer Ramon conde de la Proenza, y de la guerra que el principe de Aragon hizo á los bauceses por la sucesion del condado.

En el mismo año juntó el príncipe de Aragon su ejército, y salió de Zaragoza para ir contra la ciudad de Mompeller en favor y ayuda de Berenguer Ramon conde de la Proenza su hermano, en la guerra que tenia con los del linaje y casa de Baucio, que eran muy principales señores en ella. Fué entónces ganada la villa de Mompeller por el conde de Barcelona, pero no pasaron muchos dias que el conde de la Proenza fué muerto por ciertos cosarios en el puerto de Melgorio, el cual desde que sucedió en aquel estado trujo gran guerra con Ramon de Baucio y sus hijos, la cual duró mucho tiempo. Fué este Ramon

príncipe, y jurólo en manos de Everardo, y de fray 1 de Baucio casado con Estefania hija de Giberto conOstan de San Ordonio, fray Hugo de Borray, fray de de Aimillan y de la condesa Gisberga su mujer,

Pedro de Anticho, fray Bernardo de Reginol, "

que fueron abuelos del príncipe de Aragon, en la cual hubo á Hugo Guillermo, Beltran y Giberto de Baucio, y muerto el conde Giberto, Estefanía su hija y Ramon de Baucio su marido y sus hijos en su nombre pretendieron suceder en cierta parte del condado de la Proenza. Mas el conde don Berenguer Ramon, defendia su derecho, diciendo el conde Giberto habia dado aquella tierra y estado á su madre doña Dulce qué era su hija mayor, y habia casado á doña Estefanía y heredádola" segun conveniá á su estado; y como fuesen muy poderosos los desta casa y linaje de Baucio en aquella tierra, nunca cesaron grandes disensiones y guerras entre ellos y los de su valía, con el conde don Berenguer todo "el tiempo que vivió. Sabida por el príncipe don Ramon la muerte de su hermano y que dejaba un hijo muy mozo, que se llamó don Ramon Berenguer, partió para la Proenza y tomó á su mano á su sobrino y apoderóse de las villas y lugares fuertes del condado, y proveyó en el gobierno dél intitulándose marqués de la Proenza. Perseveraron Ramon de Baucio y sus hijos en su querella y hacian continua guerra al príncipe, asistiendo en ella contra sus súbditos, y contra los de la ciudad de Arles y contra otros sus valedores mucho tiempo, durante la cual se hizo mucho daño y estrago en los lugares de los bauceses y les derribaron muchos castillos, hasta que el mismo Ramon de Baucio de su voluntad vino á la ciudad de Barcelona, y se puso en poder del príncipe para cumplir y obedecer su mandado, y dejóle el príncipe el castillo de Trencatayas con homenaje que le tenia en su nombre, de la misma manera que lo habia tenido en tiempo de los condes don Ramon Berenguer y doña Dulce sus padres. Pero ántes que concordase ó declarase lo que habia de guardar y cumplir, murió Ramon de Baucio, y partió el príncipe para la Proenza, y se redujeron á su servicio doña Estefanía, y todos sus hijos, para obedecer y guardar lo que en sus diferencias se ordenase; y de consejo de los ricos hombres de su corte se trató en esta concordia, que doña Estefanía y sus hijos cediesen todo el derecho que pretendiantener en el condado de la Proenza, y reconociesen al príncipe, y al conde don Ramon su sobrino, y á sus herederos que tenian en su nombre el Castillo de Trencatayas, con todas sus fuerzas como de su directo dominio; y que le serian fieles, y le reconocerian señorío ellos y sus sucesores, y ayudarian y servirian con sus vasallos siempre que fuesen requeridos, y revocaron los estatutos nuevos que llamaban usages, y eran impuestos despues de la muerte del conde Giberto Esto se asentó estando el príncipe de Aragon en Arles, con intervencion de don Guillen Ramon de Moncada, Arnal de Lercio, Guillen de Moncada, Ponce de Cervera, Bernardo de Belloch, Pedro Beltran de Belloch, pero esta concordia fué de poca firmeza, y no se guardólo asentado como adelante se dirá. En este año segun parece en antiguos anales, siendo vuelto el príncipe de la Proenza, cobró la ciudad de Tarazona de un rico hombre, que se llamaba

Portoles, y la tenia por el rey de Castilla, y ganó á

Sos que setenia por el rey don García.

car. VI —De la guerra que el emperador don Alonso hizo en la Andalucía, en la cual se ganaron Córdoba, Baeza, y Almeria.

Quedaron por entónces apaciguadas las cosas de la Proenza, y el príncipe dejó al conde don Ramon su sobrino, debajo de la custodia de los proenzales, y vol

vió á Cataluña, con propósito de hacer guerra á los infieles con el emperador don Alonso que mandaba juntar gran ejército para entrar con él por el Andalucía. Procuró el emperador para proseguir mejor esta empresa, que se concertasen el rey de Navarra y el príncipe de Aragon, y se viesen con él en San Estevan, y allí se juntaron por el mes de noviembre del año de mil ciento y cuarenta y seis, para tratar desta concordia, é intervinieron entre ellos el infante don Sancho, hijo del emperador, el conde don Fernando de Galicia el conde don Ponce nayordomo del emperador. el conde Amalrique, y el conde de Urgel, don Ramon arzobispo de Toledo, don Pedro obispo de Segovia, don Bernardo obispo de Sigüenza, don Estevan obispo de Osma, Gutierre Fernandez, que tenia cargo por el rey de Castilla de la frontera de Soria, y no pudiendo concertarlos, pusieron entre ellos cierta tregua. Acabado esto, entró el emperador el año siguiente de mil ciento y cuarenta y siete con muy poderoso ejército por el Andalucía, é iba con él el rey de Navarra, y entendiendo el rey de Córdoba que se decia Abenjama que no era poderoso para resistirá tan gran poder, se rindió con la ciudad, y el emperador por no disminuir su ejército, se la encomendó, y quedó en poder de los moros como ántes, y despues puso el emperador cerco sobre Baeza, y la ganó, y en aquel hecho fué muy servido de un rico hombre muy principal de Navarra, que tenia el señorío de Estella, y se llamaba don Rodrigo de Azagra, que fué padre de don Pedro Ruiz de Azagra, que fué el primer señor de Albarracin. De allí se continuó la guerra contra los moros, hasta llegará la costa de la mar, y poner cerco á la ciudad de Almería. En esta guerra le fueron á servir con su armada los genoveses; y el príncipe por el deudo y alianza que entre ellos habia, le valió con la suya, y con gran caballería de sus estados. Tenia el príncipe su armada en orden, cuando llegó la de los genoveses á la playa de Barcelona, cuyos anales refieren haberse movido por exortacion del papa Eugenio tercero, y es cierto como quiera que por sus autores se cuenten que esta empresa fué del emperador don Alonso, y ellos vinieron á ella á su sueldo, para servir con sus galeras durante la guerra, y ántes que pasasen de Barcelona á donde surgió la armada, se tomó asiento por el príncipe don Ramon con ellos, para que siendo de vuelta le sirviesen á él en la que queria hacer contra los moros que tenian algunas fuerzas muy prin– cipales en la costa, y pasasen á hacer guerra contra los moros que tenian las islas de Mallorca y Menorca, y ofrecieron que irian con su armada, ó sobre Tortosa, ó contra alguna de las islas. El príncipe les prometió que daría la tercera parte al comun de Génova, de cualesquiera ciudades ó lugares que se conquistasen por guerra, ó se le rindiesen, y que en aquella parte tendrian su iglesia, y baño y alhondiga, y jardin, y les permitió que en todos sus reinos y señoríos pudiesen tratar todos los de su nacion, libre y seguramente con sus haciendas y mercaderías, sin pagar ningun derecho de portazgo, ni el que llamaban ribaje, señaladamente el que solian pagar en Tamarit, reconociendo al príncipe y á sus sucesores por directo señor, y prestándole salva de fidelidad. Antes que el príncipe partiese á esta empresa se ganó de los moros Ontiñena, en la ribera de Alcanadre, que tenia un muy buen castillo y sojuzgaban de los moros gran parte de aquella comarca. Estaba el rey de

| Castilla sobre Almería, cuando llegaron á la playa

muchos castillos de la ribera de Noguera Ribagorzana, y entónces le hizo tambien donacion de las villa y castillo de Aytona y Albesa. Pedro Tomich nombra otros barones y caballeros de Cataluña que se hallaron en esta guerra y entre ellos dice, que fueron dos muy principales de Ribagorza, el uno rico hombre que era Ramon de Peralta, y Berenguer de Espes, puesto que eneltiempova muy diverso, porque afirma que estando sobre Lérida, seconcertó el matrimonio del conde de Barcelona, con la reina doña Petronila, por medio de don Guillen Ramon de Moncada. Entónces se restauró en la ciudad de Lérida la silla episcopal, que en el tiempo antiguo fué muy principal en la provincia Tarraconense, y llamóse el primer obispo, don Guillen Perez, que era obispo de Roda, é intitulóse de allí adelante obispo de Lérida y Roda, y algunos de sus sucesores. Tambien se halla en anales muy antiguos de Castilla, que confirma en haberse ganado este año Fraga y Lérida, y que en el mismo se ganó Mequinenza, lugar muy importante por el sitio y estar asentado entre las riberas de Ebro y Segre,á donde estos rios se juntan, que parece ser el que César llama Octogesa, sino está corrompido el nombre.

CAP. X–De la muerte del rey don Garcia de Navarra y de las vistas que tuvieron el emperador don Alonso y el principe de Aragon en Tudilen y de la nueva concordia que alli tomaron sobre sus conquistas.

Volvió el año siguiente el rey don Garci Ramirez de Córdoba, con el emperador su suegro y vino á su reino, y entónces estando muy airado contralos de Pamplona, queriendo ir contra aquella ciudad, murió junto á Lorca de Navarra súbitamente, y en anales de mucha antigüedad se escribe, que murió víspera de Santa Cecilia, del año mil y ciento y cincuenta. Fué muy valeroso y singular príncipe, puesto que trató con alguna aspereza y rigor á sus súbditos. Tuvo de la reina doña Margelina, que fué como dicho es, su primera mujer, hija de Rotron conde de Alperche, con quien hubo en dote la ciudad de Tudela, que el emperador don Alonso dió al conde su padre, al infante don Sancho, que le sucedió en el reino y á la infanta doña Blanca, que casó con el infante don Sancho, hijo del emperador don Alonso y á doña Margarita, que casó con Guillermo rey de Sicilia, que llamaron el Malo, hijo del rey Rugero. Tenia el emperador en su poderá la infanta doña Blanca, que era muy niña y estaba desposada con el infante don Sancho su hijo, y no embargante que habia asentado con el rey don García una muy confirmada paz, con grandes prendas, pero por la pretension que tenia en los lugares que el rey de Navarra habia ocupado, que fueron del rey don Alonso su abuelo, como tambien el príncipe don Ramon persistiese en su demanda en el derecho del reino de Navarra que los reyes de Aragon pacíficamente habian poseido, tornaron de nuevo á proseguir sus pretensiones, y sobre esta razon tuvieron vistas en Tudilen, junto á Aguas Caldas, en el reino de Navarra, á veinte y siete de enero de mil ciento cincuenta y uno, para tomar sobre ello algun asiento, y sobre otras diferencias que entre ellos habia, á donde se confederaron contra don Sancho rey de Navarra, que entónces habia sucedido al rey don Garci Ramirez su padre. Hallóse con el emperador el rey don Sancho su hijo, á quien habia dado título de rey de Castilla, porque al infante don Fernando, que era el hijosegundo, dejó sucesor en el reino de Leon y Gali

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cia, con Asturias. Allí se remitieron el emperador y el príncipe, y perdonaron cualesquier querellas y ofensas, que entre sí pretendian haber recibido hasta aquel dia, y cuanto al reino de Navarra y á las villas y castillos que el rey don García habia poseido y tenia ocupados el dia que murió, declararon de nuevo, que el emperador tuviese á Marañon y toda la otra tierra que el rey don Alonso su abuelo poseia; de todo lo restante el príncipe de Aragon hubiese enteramente lo que pertenecia á su reino, y lo que quedaba dél, y habian tenido los reyes de Aragon don Sancho y don Pedro, por lo cual hlcieron homenaje al rey don Alonso su abuelo, se partiese entre ellos por iguales partes, con que por la suya hiciese el príncipe de Aragon el mismo reconocimiento que aquellos reyes habian hecho, y en esta parte del príncipe entrase la ciudad de Pamplona, y en la del emperador Estella, y dividiesen por mitad la ciudad de Tudela con sus términos, y todos los castillos que tenia el rey don García desta parte de Ebro hasta Moncayo, sacando aquellos lugares y castillos que pertenecian al príncipe. Allende deste asiento hicieron division y repartimiento de la conquista de los reinos y tierras que estaban en poder de los moros, desta suerte. Que el príncipe de Aragon tuviese la ciudad de Valencia, con toda la tierra que hay desde el rio Jucar, hasta los límites del reino de Tortosa, con la ciudad de Denia, y todo lo que le pertenecia, con todo aquel señorío y términos que los moros poseian con tal pacto y condicion, que tuviese estas ciudades y lugares por el emperador, con el mismo reconocimiento y homenaje que los reyes de Aragon don Sancho y don Pedro hicieron á don Alonso rey de Castilla por el reino de Navarra. Demás desto, quedó en la conquista del príncipe la ciudad de Murcia y su reino, excepto los castillos de Lorca y Vera con sus términos, con tal condicion, que el emperador quedó obligado á valerle á conquistar lo de los moros, y despues que fuese suyo, lo tuviese de la manera y con las condiciones que tenia por él la ciudad de Zaragoza y su reino, pero adquiriendo y ganando el príncipe el reino y ciudad de Murcia, sin favor y ayuda del emperador, lo tuviese con el pacto y condicion que estaba declarado en lo del reino de Valencia. Prometieron el emperador y el rey don Sancho su hijo, que desde la primera fiesta de san Miguel adelante, le ayudarian á la conquista del reino de Navarra, y lo que se ganase se dividiria por iguales partes. Ofreció el príncipe al rey don Sancho, que en caso que el emperador su padre muriese, le haria el reconocimiento de las tierras que tenia, como lo habia hecho al emperador, y por muerte de ambos, al rey don Fernando su hermano, á quien dejaba el emperador sucesor en Asturias, y en toda la tierra de Galicia y Portugal. Demás desto fué acordado y prometió el emperador, que el rey don Sanchosu hijo desde el dia de san Miguel adelante tendria á su esposa la infanta doña Blanca, hermana de don Sancho rey de Navarra consigo, y la dejaria, cuando al príncipe de Aragon bien le estuviese, y fuese su voluntad, y le requiriese sobre ello, y se apartaria della perpetuamente, lo cual el rey don Sancho ofreció de cumplir, y se hicieron pleito y homenaje los unos á los otros en sus manos propias, al fuero y costumbre de España. Porque el príncipe fuese mas seguro, que el emperador y su hijo cumplirian lo asentado, se trató que en caso que no lo hiciesen, retuviese para sí y sus sucesores perpetuamente las villas y castillos de Alagon, Ricla, María y Belchit, con todos sus términos y

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