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habian restituido en Castilla. No podia sufrir la con- I que no querianjurar al infante, y prendió en el camino

dicion de la reina, que el emperador su marido la tuviese recojida y tratase tan ásperamente, y tuvo sus tratos con algunos ricos hombres de Galicia, y ellos tuvieron tales formas, que la sacaron del Castellar y pusieron en libertad, y para ello fué gran parte el tande don Pedro de Trava, que tenia cargo de la criandel infante. Aquel caballero que era gran señor, tuwforma de confederar los principales señores y caballeros de Galicia que estaban entre sí muy divisos, y seconjuraron para eximirse de la sujecion del rey de Aragon, y para ello fué principal ministro don Diego Gelmirez, obispo de la iglesia de Compostela, que fué despues erigida, siendo él prelado della, en metrópoli. Lo primero que trataron, fué procurar el divorcio, y aunque el parentesco era de manera, que venian á ser bisnietos como dicho es, del rey don Sancho el Mayor, el papa Pascual dió sus letras sobre aquel caso, y cometió al obispo don Diego, que corrigiese el incesto que a reina habia cometido; de suerte que se apartase dél, fuese prohibida del consorcio de la Iglesia, y del poderío seglar. Y tras de esto se acordó, de sublimar al inante á la dignidad y título real. Afirmaba la reina que aunque el matrimonio se efectuó muerto el rey su padre con voluntad y órden de los grandes de su reino, fué contra la suya, y que recibió muchos denuestos, y se le hicieron malos tratamièntos por el rey de Aragon, y que usaba de gran tiranía, y echóá los obispos de Burgos y Leon de sus iglesias, y prendió al de Paencia, y desterró al arzobispo de Toledo, por dos años de su diócesi, siendo legado de la sede apostólica, y que sacó del monasterio de Sahagun al abad, y puso en élá don Ramiro su hermano. Era la pasion tan terrible, que la reina afirmaba, que con gran furor y odio procuraba la muerte del infante, creyendo suceder en el reino, y con esto iban incitando y conmoviendo contra él los pueblos. El principal fundamento, con que se movian á procurar de salir de la sujecion del emperador, era con deliberacion de levantar por rey al infante, y la reina envió por él, y todos los mas principales de Galicia se conformaron de juntarse á la fiesta de su coronacion. Entendiendo el emperador, lo que la reina intentaba, juntó su ejército y entró con gran p0der en el reino de Galicia, y fué combatiendo y sujetando las fuerzas y castillos della, y puso cerco al castillo de Monterroso, y entrólo por fuerza de armas, y fuéron allí muertos algunos caballeros principales, ejecutando en ellos con rigor la venganza, y fuése apoderando de la tierra de Campos, y de toda Castilla y Estremadura, haciendo la guerra con gran furor, con fuego y cuchillo. Con este temor la reina, que trataba todas sus cosas con gran liviandad, cuando llegaron los prelados y caballeros para asistir en la ciudad de Leon á la coronacion del infante, ella se reconcilió con su marido, porque algunos grandes de su reino se interpusieron entre ellos, para concertarlos, y por su medio volvió el emperador á recibir á la reina en su casa, porque la reina, tampoco queria, que su hijo ni los que gobernaban se apoderasen del reino. Cuando los ricos hombres y caballeros gallegos entendieron esto, y se vieron burlados de la reina, con gran sentimiento que tuvieron dello, enviaron por el conde don Enrique, que casó con doña Teresa, hija del rey de Castilla, y tenia su señorío en la provincia de Portugal, y era de los señores de la casa de Lolaringia, y primo del conde don Ramon, y por su

consejo el conde don Pedro hizo guerra contra los

junto al castillo, que llamaban Soriz, algunos caballeros principales, y volvióse con ellos á Galicia muy arrebatadamente, y por su rescate le entregaron el castillo Miño, y puso en él al infante. Habiéndose indignado muy mucho desto los gallegos sus adversarios, se juntaron contra él, y le echaron de la tierra, y con gran furia pusieron cerco sobre aquel castillo, y considerando el conde don Pedro, que aquello no tenia ningun remedio, sino se conformase con ellos la reina, vióse con el obispo don Diego cerca del rio Tamar, y acordaron de inducirla á su opinion, para que saliese del poder del rey de Aragon, y asistiese á la libertad de su hijo, y le alzasen por rey, y no les fué dificultoso por su gran variedad , y moverse muy lijeramente, y procuró la reina, por buenos y diversos medios, de persuadir á su opinion al conde don Fernando, que era gran señor, y muy valeroso y su deudo. Este caballero persuadió á la reina que se pusiese en poder del obispo don Diego con el infante su hijo, y se concertase con Pedro Arias, y Arias Perez y Fernan Sanchez y Alvaro Ordoñez, que se habian apoderado de la persona del infante, y eran enemigos del obispo. Por este medio salió el infante del castillo en que estaba, y le llevaron á la iglesia de Compostela, y fué ungido por el obispo ante el altar del apóstol Santiago, y recibió de su mano la espada y cetro real, y don Rodrigo hijo del conde don Pedro de Trava, hizo el oficio de alférez, teniendo á las espaldas del rey su lanza y escudo, conforme á la ceremonia que en semejantes autos se usaba en aquellos tiempos. Despues desta solemnidad deliberaron aquellos señores gallegos, de llevar al infante á Leon á su madre, y como fuese la que solia en su vida y costumbres, y el emperador entendió, que se gobernaba de otra manera, de lo que era su voluntad, sacóla de su reino y llevóla á Soria, y allí la repudió, segun el arzobispo don Rodrigo lo afirma, y la dejó, para que dispusiese de su persona, tan libremente como quisiese. Entónces, por acreditarse y mostrar que honestaba su persona, comenzóá entender en el regimiento de su casa y reino, por el consejo del conde don Pero Anzures, y pretendiendo cobrar los castillos de las personas, á quien el emperador los habia encargado, sintiéndose muy agraviados todos los ricos hombres de Castilla, por haber repudiado á la reina, y por ser preferidos los aragoneses en el regimiento del reino, á los naturales dél, apartáronse del vasallaje del emperador don Alonso, y entregaron á la reina muchas de las fortalezas y castillos que tenian. Por esto se escribe, que vino el conde don Pedro Anzures muy ricamente aderezado, ante el emperador don Alonso, con una soga en la mano, y se entregó por su prisionero á su merced por el pleito y homenaje que habia quebrantado; y queriendo proceder contra él, conforme á las leyes de España, rigurosamente fué declarado por consejo de todos sus ricos hombres, y de toda la corte, que el conde habia muy bien cumplido con la naturaleza y lealtad que debia á la reina, que era su señora natural, y con el juramento y pleito homenaje que habia prestado, pues entregaba su persona y fué dado por libre. La venida de los gallegos con el infante á la ciudad de Leon, fué con muy gran acuerdo de procurar, juntamente con todos los mas principales de Castilla, de poner todos aquellos reinos debajo de la sujecion y amparo del infante, y de todos los que tenian cargo del gobierno de su persona; y porque diversas gentes de aquellos que seguian la parte del rey de Aragon, se habian juntado en la ciudad de Lugo, y sustentaban su parcialidad en aquella provincia, el obispo y el conde don Pedro de Trava procuraron de reducirá su opinion aquel lugar, y tuvieron forma como se les rindiese. No tenian aun segura la victoria, y la discordia fué cierta, y nació entre los mismos castellanos y leoneses mucha disension, procurando el conde don Gomez de Campdespina de casar con la reina, como primero se había tratado, estando ya apartada del rey su marido, y con este color tomó mas parte en los hechos y negocios del reino, de lo que al beneficio dél, y al honor y dignidad de la reina convenia; y teniéndose por seguro del casamiento, en todo lo que se ofrecia, se trataba como mayor y señor, y mandó echar de toda la tierra á los aragoneses. En el mismo tiempo el conde don Pedro Gonzalez de Lara, alcanzó en la aficion de la reina mayor lugar de lo que el conde don Gomez quisiera, y teniendo el emperador dello noticia, y cuán revuelto andaba el trato, y el regimiento de todo el reino, mandó juntar todas sus gentes de Aragon y Navarra, y entró por todo el reino de Castilla muy poderosamente. Juntáronse entónces todos los principales del reino, con el conde don Gomez, con grandes huestes en Campdespina, cerca de Sepúlveda, en la provincia de Castilla muy vecina á la sierra; y partidas y ordenadas todas sus haces, tomó el conde don Pedro Gonzalez la avanguarda, é hicieron otras dos batallas, y en la retaguarda estuvo el conde don Gomez, como señor y general de toda la hueste. Comenzándose á herir de ambas partes la batalla, desamparó luego el conde don Pedro Gonzalez el estandarte real, y salió huyendo del campo, y el conde don Gomez con los castellanos de su batalla estuvo en ella muy firme, pero fueron á la postre desbaratados y vencidos y quedó el conde don Gomez vencido y muerto en el campo. En esta batalla se escribe, que fué muy señalado el esfuerzo y ánimo grande de un caballero castellano de los de Olea, que traia el pendon del conde don Gomez, porque habiéndole muerto el caballo, estando en tierra caido, y teniendo cortadas las nanos, se levantó con el pendon asido con los brazos, dando voces y repitiendo el apellido de Olea. Por algunos anales de las cosas de Castilla parece que se halló con el rey de Aragon, en esta batalla el conde don Enrique de Portugal, siendo cierto, como dicho es, que al principio de la guerra se favorecieron de los gallegos contra el emperador don Alonso.

CAP. XXXVIII.-De la entrada que el emperador donAlonso hizo en el reino de Leon, y de la victoria qne hubo de los gallegos en Viadagos.

Despues desta victoria pasó el emperador á Duero, y fué por tierra de Campos para la ciudad de Leon combatiendo y ganando diversos castillos, reduciéndolos debajo de su obediencia; y no falta autor que dice, que en aquella ciudad mandó tomar todo el tesoro de las iglesias y las joyas y preseas que todos los reyes pasados habian dejado; y pasando mas adelante por aquel reino, salieron contra él, el obispo don Diego Gelmirez, y el conde don Pedro de Trava, que venia áLeon, y los gallegos y leoneses que se juntaron con el infante don Alonso, y hubo entre ellos una muy cruel batalla en Viadagos, entre Astorga y Leon, á donde fueron todos vencidos congrande pérdida y daño, y fué muerto el conde don Fernando y otros muy muchos caballeros, y quedó allí preso el conde don Pedro de

Trava, y el obisposacó de la batalla al infante y llevólo á su madre al castillo de Orcilion que era inexpugnable. Dejando la reina al infante en aquel castillo con muy buena guarda, pasó á Galicia, y fué socorrida del tesoro de la iglesia de Santiago, para proveer las nenesidades de la guerra. Cobráronse entónces algunos castillos , que se tenian por los nuestros en aquel reino, y juntó la reina un muy buen ejército; y en el año de mil ciento y once, vino con él á la ciudad de Astorga, y fuéron á juntarse allí los castellanos y asturianos, y de toda la provincia de Campos, que seguian su parte. Tambien el emperador de la suya se fué apoderando del reino de Toledo, y entró en aquella ciudad y fué recibido en ella como su rey y señor; y así en las memorias antiguas de aquel reino, que desto hacen mencion, se escribe, que entró en aquella ciudad á diez y ocho de abril deste año y que reinó. Que parece querer decir que tomó la posesion de todo equel reino. Juntó la gente de los pueblos de Nájara, Burgos, Palencia y Carrion y á los zamoranos y leoneses y de Sahagun, que le servian en esta guerra, y fué á poner su real sobre Astorga. Pasando entónces trescientos de caballo con sus lorigas, de Aragon, cuyo capitan era un caballero que se llamaba Martin Muñoz, segun lo escribe Muño Alfonso, fueron acometidos en ciertos pasos por el ejército de los enemigos, ántes que se pudiesen juntar con el real, y fueron rotos y vencidos, y el capitan con otros muchos caballeros quedaron en prision. Con este suceso. afirma este autor que en el año siguiente se levantó el real, y el emperador se fué á Carrion á donde estuvo cercado muchos días, porque la reina habia juntado un muy poderoso ejército contra él. En este medio vino á España un legado que se llamaba el abad Clusense, y con autoridad del sumo pontífice requirió al rey que no hiciese guerra contra aquel reino; y el rey y la reina hicieron cierta concordia, y salió el rey de Carrion. Volviendo despues para el reino de Castilla; hicieron sus gentes mucho daño en todos los lugares y castillos del conde don Pedro Gonzalez de Lara y de sus aliados, el cual se le encerró en Monzon junto á Palencia, con la reina doña Urraca; y despues de todas estas victorias vínose para Aragon con doblada gloria y triunfo, segun el arzobispo don Rodrigo escribe en su historia. Mas no cesó por esto la guerra y fuese continuando por todo el señorío de Castilla, y como el castillo de Burgos estuviese por el rey de Aragon, que era la mas importante fuerza de todo aquel reino, y la ciudad se tuviese por la reina y fuesen los del castillo muy combatidos, deliberó el emperador de ir en su socorro y proveerlos de alguna gente y de armas y sueldo, teniendo entendido que las huestes que se habian juntado de Galicia pasaban á poner cerco sobre el castillo, y que estaba á mucho peligro de perderse, porque un cerro que estaba junto en que moraban algunos judíos, se tenia en defensa por los de la ciudad, y desde allí se hacia mucho daño á todos los nuestros. Por esto estando la reina en Carrion , dió mucha priesa para que los gallegos pasasen adelante, y á gran furia llegaron á ponerse al derredor del castillo, y asentaron sobre él su campo. Como era aquella tan principal fuerza, y de tanta importancia, entendiendo el emperador que si se apoderasen della sus enemigos, seria echado muy facilmente de toda Castilla, juntó toda la mas gente que pudo para socorrerla; y los gallegos como se vie

ron mas poderosos salieron á defenderle la entrada, y tomaron los pasos de los montes, y llegaron hasta Atapuerca; y segun escribe Muño Alfonso, el emperador se volvió de Villafranca sin pasar mas adelante. Entónces segun este autor afirma, los del castillo trataron de rendirse si dentro de quince dias no fuesen socorridos, y al plazo se entregó el castillo á la reina, y esto parece haber sido en el año de mil ciento y doce. Sucedió despues que atreviéndose el conde don Pero Gonzalez de Lara, en el lugar y privanza que con la reina tenia, de la cual segun afirma Muño Alfonso, hubo algunos hijos y hijas; y como nunca perdonóá su mismo honor ni hizo diferencia de los maridos á los adúlteros, pensó de casar con ella, y poníase muy adelante en los negocios de todo el reino, presumiéndo de mandar y vedar como absoluto señor. Pero ella no se sabia sujetar, ni á su aficion ni á la agena. Entónces los condes y ricos hombres de Castilla, tomando ocasion del mal regimiento y trato que la reina ponia en las cosas de su casa y estado, juntáronse contra el conde don Pero Gonzalez, no consintiendo en el casamiento: y principalmente se señalaron en esto, don Gomez de Manzanedo, que era muy poderoso y tenia muchos castillos, y le seguia muy gran caballería, y Gutier Fernandez de Castro, y estos se determinaron de alzar por rey al infante con los de su parcialidad, estando ya el emperador ocupado en guerra contra los moros y prosiguiendo esta querella Gutier Fernandez contra el conde don Pedro, le prendió y le tuvo en el castillo de Mansilla, que es en el reino de Leon. Estaban todas las cosas de aquel reino en muy gran turbacion, porque no era la contienda con solo el emperador por lo del gobierno, pero entre los mismos castellanos y gallegos, siguiendo unos la voz de la reina que no queria dar lugar que el reino se gobernase en nombre de su hijo, siendo ella señora natural, y otros del infante, para que se rigiese por personas puestas por los ricos hombres y por todo el reino, mejorando cada una de las partes su pretension con tanto furor y estruendo de armas, cuanto se pudieran prevenir si las hubieran de emplear contra los infieles. Este desatino llegó á términos, que la reina fué cercada en las torres de Leon, y escapándose de aquel peligro, queriendo proceder contra don Gomez de Manzanedo que estaba muy poderoso, y sustentaba con mucha caballería la parte de su hijo, pensando haberle á sus manos y tenerle cercado, fué cercada de los contrarios; y la infanta doña Teresa su hermana, que era señora de todo lo que entónces llamaban Portugal, y don Pedro de Trava, acudieron con muy grande hueste y cercaron á la reina en el castillo llamado de Sobetoso: pero juntándose toda la gente que le seguia, se escapó otra vez de aquel peligro y se fué á Santiago. Entónces todos los mas ricos hombres y toda la mayor parte de aquel reino, alzaron por su rey y señor, á su hijo, y fué echado de la tierra el conde don Pedro Gonzalez, y fuése para el conde de Barcelona.

CAP. XXXIX—Que el conde don Ramon Berenguer sucedió en el condado de la Proenza, y de la empresa que tocontra la isla de Mallorca, de la rebelion de los de Carcasona, y como se dió aquella ciudad en feudo al tizconde. Era en este tiempo conde de la Proenza y de Aimi

llan Giberto, y murió en el año de mil ciento y doce,

TOMO IV.

por cuya muerte sucedió en todos aquellos estados, el conde de Barcelona don Ramon Berenguer, que estaba casado con doña Dulce su hija, por no dejar hijo legítimo, puesto que Pedro Tomich , autor catalan refiere, que el condado de la Proenza fué dado al conde don Ramon Berenguer por el emperador de Alemania, porque combatió en campo por salvar el honor de la emperatriz, que era acusada alevosamente de adulterio, y que de Giberto solamente heredó el condado de Aimillan, que era patrimonio suyo, pero yo cometo tengo por dudoso é incierto lo que escriben desta batalla, emprendida por el conde de Barcelona, porque della ningun autor extranjero hace mencion, y ningun antiguo ni de los nuestros; en lo demás creo que intervino donacion y confirmacion imperial, por ser el condado de Proenza feudo del imperio, como adelante en esta obra se hace mencion. En el año de mil ciento y trece, parece por antiguos anales, que fué muerto Guitardo, conde de Rosellon, que fué sobrino de Guillen Ramon , conde de Cerdania, hijo de su hermano, y era señor de Valespir, y del castillo de Colibre. Emprendió en este tiempo el conde de Barcelona , la conquista de la isla de Mallorca, que estaba en poder de los moros, y trató con todos los pisanos, cuyos hechos en las cosas de la mar eran en aquellos tiempos muy famosos, que le ayudasen con sus galeras en aquella jornada, lo que se concerto por medió y autoridad de Pascual, segundo sumo pontífice, despues de haberse asentado las cosas de Italia y reducido en toda paz y sosiego, habiendo salido de Roma el emperador Enrico quinto, que fué coronado de la corona imperial, en el mismo año de mil ciento y trece, y parece por los anales antiguos que en este año vinieron con su armada á Barcelona, y fué tanto el sentimiento y furor de los moros en ver que el conde tomaba aquella empresa, que sus comarcanos y tributarios le rompieron la guerra, é hicieron muy gran destrozo y tala en aquellas comarcas. Esto fué causa qne se diferió la empresa hasta el año siguiente, que pasó el conde con su armada, y la de los pisanos áMallorca, y entró en la isla haciendo la guerra, y se defendieron en ella los moros con gran obstinacion, y fué muerto don Ramon obispo de Barcelona. Continuándose la guerra, pasó el conde con una buena armada que mandó juntará Génova y á Pisa , para traer las armadas de aquellas señorías que eran muy poderosas por la mar en aquellos tiempos, y con ellas prosegir su conquista, juntándose la armada pisana con las galeras genovesas y con la armada de Cataluña, pasó el conde con poder é hizo guerra á todos los moros de aquellas islas, de donde hacian daño, no solo en las costas marítimas de Cataluña y Rosellon, pero en todas las otras de la Proenza é Italia. Púsose el cerco contra la ciudad principal de la isla de Mallorca, que tiene el mismo nombre, y rindiéronla los moros al conde en el año de mil ciento y quince, y murieron algunas porsonas muy principales en aquella jornada; y fueron segun afirman muy señalados en aquella guerra dos barones muy principales de Cataluña, don Guillen Ramon Dapiser, de quien descendieron los de la casa y baronía de Moncada, y don Guerau Alaman. Vuelto el conde con su ejército por esta causa á la Proenza, puso cerco al castillo de Fosis, porque no reconocia el señor dél el directo dominio que tenia el conde, y en aquella guerra fué muy servido de la gente que habia enviado la ciudad de Barcelona por mar

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y por tierra. Fué así que el vizconde Bernardo Athon, que se vió echado por los de Carcasona de aquel estado, del cual estaba ya muy apoderado, viendo que no seria parte para resistir al conde de Barcelona , ni sojuzgar aquella ciudad y su condado, se confederó con Guillen conde de Putiers, que tenia usurpado el condado de Tolosa; y porque con su favor pudiese cobrar la ciudad de Carcasona , hízole pleito homenaje que lo tenia por él , con todo el condado en feudo, y movió gran guerra á todos los de Carcasona. Mas como el conde de Barcelona estaba ocupado en la guerra de los moros, y tenia aquella por su principal empresa , no pudiendo defender á los de Carcasona de la continua guerra que el conde de Putiers y el vizconde le hacian, los de aquella ciudad se concertaron con el vizconde, y se la entregaron, jurando primero el vizconde, que no les haria daño ninguno en sus personas y bienes, por la ocasion de la guerra pasada. Pero siendo apoderado de la ciudad Roger, que era hijo mayor del vizconde, contra el juramento de su padre, entró dentro y tomó presos á todos los mas principales, y á muchos dellos mandó sacar los ojos y cortar las narices, con gran crueldad, ejecutando en ellos castigo mas terrible que la misma muerte, y los desterró de aquella tierra muy ignominiosamente. Muchos dellos se vinieron á Cataluña, y el conde les hizo muy grandes mercedes en sus tierras, y no pudiendo sufrir tan grande afrenta é injuria, mandó el conde ayuntar un muy buen ejército, y fué contra el vizconde para echarle del estado, y castigar su rebelion, el cual tambien ayuntó mucha gente, y se puso muy en orden para resistirle y defenderse en la posesion de aquel señorio por las armas. Entónces visto que desta guerra recibia muy gran daño la cristiandad, y que el conde de Barcelona se divertia de la conquista que se habia tomado contra los infieles, muchos señores y personas muy religiosas se interpusieron, porque no se diese batalla, y se concertase aquella diferencia. Concordáronlos en que el vizconde hiciese pleito homenaje al conde de Barcelona, de tener por él en feudo la ciudad de Carcasona y todo su condado, y le siguiese y valiese con todos sus caballeros en las guerras que tuviese, y de la misma manera todos sus sucesores. Sucedió en este tiempo en la iglesia de Tarragona al arzobispo don Berenguer, Oldegario obispo de Barcelona, varon muy excelente, éinsigne en santidad de vida, y gran religion.

CAP. XL.- De las guerras que el emperador don Alonso hizo á los moros.

Antes desto, estando el emperador don Alonso embarazado en las guerras de Castilla, ponia gran fuerza en hacerla"por sus fronteras á los infieles. Lo primero que se acometió, fué poner cerco sobre la villa de Ejea , lugar principal á la frontera de Navarra, dentro de los límites de la region antigua de los vascones, y ganóla á los moros, y otorgó grandes franquezas á los pobladores; y porque se hallaron muchos caballeros de Gascuña y Francia, que le vinieron á servir en la guerra, y se hubieron muy bien en ella, fueles concedido por la concesion apostólica, otorgada al rey don Pedro su hermano, que las iglesias que allí se edificasen, fuesen anexas al monasterio de la Selva de Gascuña. Esto fué segun parece por la historia antigua de Aragon, en el año de mil ciento y diez; y allí se afirma, que en aquel lugar tomó el título de empe

rador. De allí fué discurriendo mas adelante, y tomó el lugar de Tahuste, junto á las riberas del Ebro, el cual se ganó por la valentía y grande esfuerzo de don Bachalla, y poco despues comenzó á poner gente plática en la guerra, y muy ejercitada en ella, que llamaban almogáraves, en el Castellar, para que estuviesen en frontera contra los moros de Zaragoza. Apoderándose de la sierra, y convocando los ricos hombres y caballeros de sus reinos, propuso de poner cerco sobre Zaragoza, y proseguirle hasta sacar aquella ciudad del yugo y servidumbre de los infieles; y segun en algunas memorias antiguas parece, en el año de mil ciento y diez, fué por él vencido en batalla, y muerto Abucalen, rey de Zaragoza junto á Valtierra, y ganó entonces á Morella, y de la toma deste lugar que está en el reino de Valencia, en los confines de Aragon, se hace mencion en los anales antiguos de Castilla, en que se dice haberse tomado por cristianos en el año de mil ciento catorce, en el castillo de Castellar, y de allí se emprendió la guerra, con determinacion de levantar el cerco hasta que la ciudad se rindiese, y divulgándose esta empresa, viniéronle á servir en aquella guerra muchas gentes extranjeras y señores y barones muy principales, y entre ellos fueron muy señalados Gaston señorde Bearne. Rotron conde de Alperche, el conde Centullo de Bigorra, y el conde de Comenje, el vizconde de Gabartet, el obispo de Lescares, Auger de Miramon, Arnaldo vizconde de Cabadan, que casó con doña Oria condesa de Pallás, y hubieron un hijo, que fué el conde don Ramon Roger, y otros muchos caballeros de Bearne y Gascuña. Los ricos hombres de Aragon y Navarra, que se hallaron con él en aquella guerra, fueron estos, Diego Lopez Ladron, Jimenez Fortuñon Delet, Jimeno Fortuñon de Puicastillo, Pedro Momez Almoravit, Lope Jimenez de Torrellas, Lope Sanz de Ogavre Cajal, Lope Lopez de Calahorra , Lope Carces de Estella, Sancho Aznar, Sancho Iñiguez, Galindo, Lope Garces, Pelegrin, Pedro Jimenezjusticia de Aragon, Galin Sanz de Belchit, Castant Ferriz de Santa Olalla, Juan Galindez de Antillon, Lope Fortun de Albero, Berenguer Gombal, Pedro Mir de Entenza, y Ramon Perez de Eril. Este Pedro Mir creo ser el mismo, de quien año de mil ciento y nueve, se halla intitularse conde de Pallás, que era hermano de Arnaldo de Mir, y fueron hijos del conde don Ramon de Pallás, y de la condesa Valentia.

CAP. XLI–Que el conde de Alperche ganó de los moros á Tudela.

Teniendo cercada la ciudad de Zaragoza los moros, que estaban en Tudela, que está á diez y seis leguas á la ribera de Ebro arriba, hacian grande daño á los nuestros, y salteaban á los que traian vituallas al real, y desde allí hacian muchas correrías y cabalgadas. Mandó el rey que fuése contra Tudela el conde de Alperche con seiscientos de caballo, y salió tan escondidamente, que sin ser sentido puso en celada los suyos y mandó que algunos ginetes y peones robasen el ganado y diesen en la gente que habia en el campo, por lo cual los moros de la villa, sin ningun recelo de la celada salieron á ellos, sin que quedase en la villa quien la pudiese defender, y así fué entrada, y se apoderó el conde della, y del castillo y fuerzas que en ella habia, y desde entónces se hizo grande daño en los moros, por toda la comarca, y fué gran parte para que los cristianos no desamparasen la empresa que habian comenzado en la conquista de Zaragoza. Fué ganada Tudela de los moros, segun en algunas memorias antiguas se halla, en fin del mes de agosto, deste año de mil ciento y catorce; y fué dada en feudo de honor, como era costumbre, al conde de Alperche, y se concedieron y señalaron grandes términos y libertades á los moradores della, y les fué otorgado, que fuesen juzgados por los fueros antiguos de Sobrarbe.

CAP. XLII-Que el conde don Beltran de Tolosa, se hizo tasallo del rey de Aragon, y el conde de Barcelona sucedió en el condado de Cerdania.

Cuando el emperador don Alonso hacia mas recia guerra á los moros, y mas se iba extendiendo su señorío, y estaba mas ocupado en aquella conquista, prosiguiéndola por todas partes contra los reyes de Zaragoza, Fraga y Lérida, y contra los otros sus comarcanos, el conde don Beltran de Tolosa, que fué un príncipe muy señalado en la guerra de ultramar, y deudo suyo, á quien pertenecia el condado de Tolosa, vino á su corte, y se hizo su vasallo, el cual fué hijo del conde don Ramon, que habia ganado gran prez y nombre en la conquista de la Tierra Santa. Fueron los condes de Tolosa, muy grandes y principales señores en el reino de Francia, y descendian, segun heleido en una genealogía muy antigua, destos señores de Torson, que fué el primer conde de Tolosa, en tiempo del emperador Carlo Magno, el cual despues de haberse sojuzgado la Aquitania por el rey Pipino su padire, que venció al duque Gaifredo, ordenó, segun el autor de aquella genealogía afirma, nueve condes en aquella provincia, del linaje de los francos. Estos fueron Himberto conde de Beses, Abon conde de Putiers, Rogerio conde de Limosins, Guido conde de Perigort, Iterio conde de Alvernia, Bulo conde de Valois, Anon conde de Albi, Seguino conde de Burdeus, y Torson conde de Tolosa; y á estos puso el emperador Carlo Magno debajo del reino y dominio de Ludovico su hijo. A este Torson sucedieron Isuaredo, Beltran, Guillelmo, Ramon de San Gil, Guillem Tallafierro, Ponce Aimerico, y don Ramon el segundo, padre deste don Beltran; cuya memoria fué muy celebrada, é ilustre en la empresa de la Tierra Santa, que se halló en el combate de las ciudades de Antioquía, y Jerusalen, y puso cerco contra la ciudad de Tripol de Siria, en el cual murió año de mil ciento y uno. Éste es el conde don Ramon, que casó con doña Elvira, hija del rey don Alonso el sexto de Castilla y Leon, que ganó la ciudad de Toledo, y hubo á este Beltran, que continuó en asistirá la empresa de aquella tan gloriosa expedicion de la Tierra Santa; y fué con setenta galeras de genoveses á Siria, y con ayuda del rey de Jerusalen ganó áTripol, y sucedió á su padre en el estado que conquistaron en Asia, y fué señor de aquella ciudad de Tripol. Tuvo otro hijo el conde don Ramon , que nació allá, que llamaron don Alonso Jordan, porque se bautizó en el Jordan, segun el arzobispo don Rodrigo escribe , el cual despues sucedió en el condado de Tolosa y de San Gil. Vino el conde don Beltran á Barbastro, por el mes de mayo del año mil ciento y diez y seis, y el emperador don Alonso le hizo grande recogimiento y fiesta, como se debia á un tan principal señor y señalado caballero, y por el deudo y amistad, que los reyes de Aragon en lo pasado tuvieron con los condes de Tolosa, desde el tiempo del rey don Ramiro el primero, cuya hija doña Sancha, y de la reina Ermesenda habia casado con el conde de Tolosa.

Por este deudo, y porque estando en la guerra de ultramar, padre é hijo, se habia alzado con el estado Guillen conde de Putiers, que descendia de la parte de la madre de los condes de Tolosa , el conde Beltran se hizo vasallo del rey, y puso debajo de su señorío, no solamente el condado de Tolosa, pero el condado de Rodes y la ciudad de Narbona con todo el Narbonés, y el condado de Beses, y Agades, Caorz, Albi y Carcasona, y el honor que tenia el conde de Fox, que pertenecia á los condes de Tolosa, para que fuese del directo dominio de los reyes de Aragon, y el emperador dejó todos estos estados al conde don Beltran, para que los tuviese de él, con reconocimiento de vasallo feudatario, y los que en ellos sucediesen. No se halla en las memorias de las cosas de Francia, que el conde don Beltran quedase en estos estados, ántes se escribe, que el conde de Putiers tuvo usurpado el condado de Tolosa mucho tiempo, hasta que despues el conde don Alonso hermano de don Beltran, fué sacado por los de Tolosa, de un castillo á donde le tenian preso y le tomaron por su señor natural, echando de la tierra á Guillem de San Maurelo, que tenia el cargo del gobierno de aquel estado, por el conde de Putiers, y se habia apoderado del castillo, llamado Narbonés, y quedó desde entónces el conde don Alonso pacífico señor en aquel estado, y fué padre del conde don Ramon el tercero, y abuelo del conde don Ramon el cuarto, bisabuelo del conde don Ramon el postrero desta línea, conde de Tolosa, el cual dejó una hija sola, llamada Juana, que casó con don Alonso conde de Putiers, hermano del rey Luis de Francia, y no quedando dellos hijo ninguno, el rey de Francia se apoderó de aquel estado, y le incorporó á su corona. En el año de mil ciento y diez y siete, murió Bernardo Guillen conde de Cerdania , sin hijos, que era hermano de Guillen Jordan, y dejó el condado de Cerdania al conde de Barcelona; y parece en memorias muy antiguas de las cosas de Castilla, que el rey don Alonso, hijo del conde don Ramon, entró en la ciudad de Toledo á diez y seis dias del mes de noviembre deste año, y comenzó allíá reinar, que debió ser por reducirse aquella ciudad á su obediencia y salir del reco- " nocimiento que hacia al emperador don Alonso.

CAP. XLIII—Que el emperador don Alonso ganó de los moros la ciudad y reino de Zaragoza.

Todas las fuerzas y poder del emperador don Alonso, se convirtieron por este tiempo en proseguir la guerra contra los moros, que estaban apoderados de la ciudad de Zaragoza, que era la cabeza y principal asiento que tenian en el medio de España; de cuya conquista pendia todo lo restante, hasta llegar á las costas de nuestro mar. Fuese continuando la guerra, de manera que los moros se iban estrechando y reduciendo á la defensa de los muros de aquella ciudad, cuya poblacion era muy grande, y taláronse sus vegas y los campos, y prosiguióse la guerra sin cesar, empleando el emperador en ella, no solamente toda su caballería y gente, pero tambien mucha nobleza del reino de Francia. Sucedió así, segun por muy ciertas memorias parece, que estando aun en Castilla, mandóvenir de Francia para esta empresa, como está dicho, muchas compañías de gente de guerra , de las partes de Bearne y Gascuña; cuyos generales eran los que estaban nombrados, y otros principales señores, que le habian seguido, y servido en las guerras pasadas, que hizo contra los infieles; y segun la costumbre de aque

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