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te cuarto, que le habia concedido á Carlos? ¡0desventurados sicilianos, desechada y abatida nacion, pues por nuestra parte no nos puede valer tan justa causa delante de un príncipe que confunde todas las leyes divinas y humanas y el derecho de las gentes, desamparando su misma madre y hermanos, y á sus naturales y súbditos , y no desamparando , sino entregándolos y poniéndolos en las manos y poder de sus enemigos ! ¡Cuánta diferencia hay de vuestra alteza al rey don Alonso vuestro hermano , príncipe digno de inmortal memoria, que habiendo con grande gasto y fatiga sustentado, principalmente esta guerra y la causa della, tanto tiempo por el derecho de aquel reino, siendo vos el que gozábades del fruto dél , perseveró en la demanda, hasta que hizo una paz, que aunque os agraviastes della, áquien sin pasion lo juzgare, parecerá ser obra de muy sabio y prudente rey, porquesacando la guerra de su casa y reino , la dejaba á quien aquello tan principalmente incumbia, y aunque en los conciertos de la paz se obligaba de procurar de persuadiros que desistiésedes desta empresa, y si no lo hiciésedes se habia de declarar por vuestro enemigo, bien dióá entender en el remate de su vida lo que él hiciera si no le atajara la muerte, pues dejó ordenado en su postrera voluntad , que vuestra alteza sucediese en el reino de Aragon, con tal condicion, que transfiriésedes y dejásedes de derecho, que os competia en el reino de Sicilia y en los estados de aquella corona, al infante don Fadrique vuestro comun hermano, príncipe merecedor de mayores reinos y señoríos, y en caso que eligiésedes de quedar en aquel reino,ántes que dejárselo, ó no viniésedes á estos reinos, instituia en ellos por heredero universal al mismo infantel Mas así ha sucedido que se descubrió la codicia de tenerlo todo, y cuando desconfiares de poderos sustentar en la posesion del reino de Sicilia, hicistes una paz, no solo amenguada y vergonzosa, pero deshonesta é injusta, contra todo derecho divino y humano, y contra la voluntad y disposicion del rey don Alonso, y lo que es mayor infamia, contra la excelentísima reina vuestra madre, que es nuestra señora natural, y dejais lo que no es vuestro á vuestros enemigos. Decid¿conquistástesnos vos por ventura con las armas, y comprástesnos con vuestro dinero, para que esté en vuestra mano de ajenarnos? ¿no es notorio á todo el mundo, que los sicilianos eligieron á vuestro padre y á vos por sus reyes, porque los defendiésedes de sus enemigos, y así lo prometistes y jurastes con grandes sacramentos? Dame ánimo para hablar tan libre y atrevidamente, vernos reducidos á lo último de las miserias humanas. ¿Si el rey don Jaime, á quien teníamos por nuestro señor natural , nos desampara y deja, á quién hemos de tener recurso? Y si es cosa que la permite la razon y derecho de las gentes, que los que tuvo por merecedores que fuesen sus vasallos, habiendo sido recogidos debajo de la fé y amparo de su corona real, se reputen por indignos, que sean por él en la necesidad defendidos, á quién manda que nos entreguemos? ¿Darnos hemos á aquel á quien por su causa, estando él presente, condenamos á sentencia de muerte? A quién entregaremos la reina su madre y la infanta doña Violante su hermana ? Por ventura, al hijo de aquél que fué causa que el rey Manfredo su abuelo, en un dia perdiese el reino y la vida ? A estas palabras, fué tan crecido el sentimiento y llanto de los embajadores comenzando á rasgar sus vestiduras, como es nacion muy aparejada á mover las gentes álástima y piedad, que refieren haber alterado

á todos los que estaban presentes. Aquel dia se partieron de Villabeltran , y al tiempo que se despedian del rey, les rogó que encomendasen, cuanto mas caramenle pudiesen, á los sicilianos, á la reina su madre, y á la infanta doña Violante su hermana; y tras desto, dijo unas palabras que los embajadores las notaron muy bien que fueron estas. Del infante don Fadrique mi hermano no os pido ni ruego nada , porque como sea caballero, él sabe lo que debe hacer, y vosotros sabeis bien lo que habeis de hacer. El domingo siguiente uno de los arzobispos, legados de la sede apostólica, en presencia de todo el pueblo, alzó el entredicho que habia en los reinos de la corona de Aragon, y el mismo dia, ante toda su corte, el rey declaró que él habia renunciado y dejado la isla de Sicilia, y otro dia que fué lúnes, pasó á Figueras, que estaba á media legua , á donde el rey Carlos con la infanta doña Blanca le esperaba, y en continente se la entregó, y el rey á él sus tres hijos, con todas las otras rehenes que estaban en Su prision. El mismo dia se volvió el rey con la reina á Villabeltran, y otro dia martes, que fué primero de noviembre, en la fiesta de Todos Santos se celebraron sus bodas y oyeron la misa en el monasterio de aquella villa, y el rey Carlos se fué para Rosellon. Y pasando el Pertús, llegando á la Bellaguardia á cuatro del mes de noviembre, Luis, Roberto y Ramon Berenguer, sus hijos, loaron y aprobaron de consentimiento del rey su padre, la renunciacion que el rey de Francia y su hermano habian hecho de los reinos de Aragon, Valencia y condado de Barcelona, y de los otros estados de su corona , en favor del rey don Jaime, por razon de cualquier derecho que les perteneciese por causa de donacion , ó permutacion hecha con el rey de Francia ó su hermano, y prometieron, que en ningun tiempo intentarian contra lo que estaba capitulado, y el rey Carlos con sus hijos y corte, se fué á la villa de Perpiñan, y á siete del mes de noviembre, ratificó el tratado de la concordia en aquella villa. Vínose el rey con la reina á Barcelona para celebrar las fiestas de su matrimonio, y entónces se hicieron las bodas del infante don Pedro su hermano, con doña Guillelma de Moncada, hija de Gaston, vizconde de Bearne, que habia sido desposada con el infante don Sancho en vida del rey don Alonso de Castilla su padre, y despues se disolvió aquel matrimonio, y por ello se desavino el conde don Lope señor de Vizcaya, del rey, que era sobrino del vizconde, como está referido, y era esta señora la mas rica hembra que habia en estos reinos, y tenia trescientas caballerías en villas y castillos, y muy grande estado. Este año por el mes de noviembre se eclipsó el sol en tanta parte dél, que se oscureció el dia como si fuera de noche.

CAP. XV–Del requerimiento que de parte del rey se hizo á la reina de Castilla.

Volvió el rey otra vezá enviará la reina de Castilla en el mismo tiempo á fray Domingo de Jaca, y dos caballeros, que eran Simon de Azlor, y Domingo de Aran, y estando la reina en Coca á diez y siete del mes de diciembre deste año, en virtud de la creencia que llevaban , le dijeron de parte del rey, que enviaria á la infanta doña Isabel á Daroca para la fiesta de los Reyes con los instrumentos que se testificaron del matrimonio y de la paz, segun se habia tratado con la reina por el mismo religioso, y por Simon de Azlor, que habian ido por esto á Burgos, y que entregaria aquellas escrituras, y absolveria de los homenajes á los ricos hombres, que se habian obligado para el cumplimiento del matrimonio y de la paz, que se concertó con el rey don Sancho su marido. Pedian, que la reina para aquel mismo tiempo se hallase en Molina, y con ella el infante don Enrique, que era tutor del rey don Fernando , y era venido por este tiempo á España, y pidieron, que la reina de Castilla , y el infante don Enrique alzasen las obligaciones y homenajes de los ricos hombres de Aragon en nombre del rey de Castilla, y trujesen los instrumentos y escrituras de aquel matrimonio, y las unas y las otras se revocasen. Concertóse todo esto con la reina y señalóse un lugar en los confines de Aragon y Castilla, entre Daroca y Molina, adonde se entregase la infanta, y doña María Fernandez su aya y toda su casa, y se restituyesen las escrituras del matrimonio, y de las promesas y homenajes que se hicieron por razon de la paz, y se volviesen los castillos que estaban en rehenes. Por esta causa el rey desde Barcelona, á diez y nueve del mes de noviembre deste año proveyó, que Bernardo de Sarriá tuviese en su nombre el valle de Ayora con sus castillos y fortalezas, porque estaban en poder de personas, que las tenian por la infanta doña Isabel, y mandó, que se apoderase luego dellas, y puso con mas gente en el castillo de Hariza á Rui Gonzalez de Funes, y dió cargo del castillo de Daroca á Garci Garces de Arazuri y de los castillos de Monreal y Tornos á Pedro Jimenez de Iranzo, y mandó poner en órden todas las fuerzas de las fronteras de Castilla y del reino de Murcia, entendiendo, que estaban las cosas en rompimiento.

CAP. XVI–Que los sicilianos tomaron por su rey y señor al infante don Enrique.

Luego que se divulgó que el rey de Aragon habia renunciado el reino de Sicilia en el rey Carlos, pareciendo cosa increible á los mas, don Ramon Alaman, Juan de Proxita, Mateo de Termini, Manfredo de Claramonte, y otros barones y caballeros, señaladamente catalanes y aragoneses, sospechando que se habia echado esta fama cautelosamente, y que debajo deste color y ocasion, el infante don Fadrique, contra voluntad del rey su hermano, aspiraba al reino, porque no viniesen á su poder y fuesen forzados de condescenderá su propósito, contra la fidelidad y homenaje que le debian, habiéndose concertado entre sí, se recogieron en diversos castillos que tenian por el rey, que eran los mas principales de Sicilia. Estando las cosas en este alborozo, y los ánimos de los sicilianos muy altera

dos , la reina doña Costanza, con el amor que tenia á,

sus hijos, estaba con tanto recelo, que aun de lo mas seguro se temia, y mandó juntar los barones del reino,

para que se enviasen al rey algunas personas muy se

ñaladas y de gran confianza, que supiesen la causa desta renunciacion, y fueron nombrados los embaja

dores, de que arriba se hace mencion, y entendiendo.

que se declaró el rey en pública corte de renunciar el reino de Sicilia, y cuán firme estaba en su propósito, volvieron á hacer sus instrumentos, porque en ningun tiempo se pudiese dudar, si el rey don Jaime habia desamparado á los sicilianos, ó ellos á él, y con vestiduras negras y de gran tristeza se volvieron, y por sobrevenir una gran tormenta, Santoro Bisala fué á dar á la Proenza y quedó preso. Entónces, segun se refiere en la historia siciliana, don Blasco de Alagon, acordándose de lo que habia prometido al infante don Fadrique, se fué escondidamente á la isla de Sicilia, aunque el rey don Jaime le habia mandado que no lo

hiciese. Andaba en esta sazon el infante por la comarca del val de Mazara, proveyendo en la reformacion del buen estado de aquel reino, y habiendo entendido el tratado de la paz, mandó juntar los sicilianos á parlamento en la ciudad de Palermo, á donde concurrieron los barones y procuradores de todos los lugares desta parte del rio Salado, que casi divide por medio la isla, y siendo juntos muchos condes, barones y caballeros, porque pocos dias ántes en un parlamento que habia tenido en Melazo, se le habia pedido en nombre de todo el reino, que les notificase lo que se entendiese haber resultado de la paz que se trataba entre el rey y la Iglesia, y Carlos su comun enemigo, allí públicamente les dijo, que en aquella concordia que se habia asentado, el rey su hermano renunció la isla de Sicilia y el ducado de Pulla y principado de Capua, á la Iglesia y á Carlos, cediendo el derecho que por cualquier manera le pudiese competer. Hecha esta publicacion en aquel parlamento general, considerando los barones de la isla, que sin razon eran desamparados del socorro de un tan gran príncipe, y que lijeramente podrian caer en manos del que deseaba su perdicion , en gran conformidad, y de un acuerdo recibieron al infante por su señor, y él á instancia dellos y de los síndicos que allí se habian ayuntado, prestó su consentimiento, y le suplicaron por la sincera fé y devocion que en ellos habia conocido, que sin recelo y libremente pusiese su persona y estado á la defensa de aquel reino. Así fué elegido el infante por señor de la isla de Sicilia, y como ántes era lugarteniente general del rey su hermano, de allí adelante se pusieron en los instrumentos públicos, y en todos los títulos y cartas estas palabras. Señoreando el muy alto señor infante don Fadrique, hijo del muy alto rey de Aragon y de Sicilia, de buena memoria, en el año primero de su señorío. Tambien fué allí acordado por los condes, barones y síndicos que se juntasen y convocasen los síndicos de todas las villas y lugares de todo el reino de Sicilia, para la ciudad de Catania, mediado el mes de enero siguiente, y se celebrase allí parlamento general, y recibiese dellos el juramento de fidelidad y homenaje que era costumbre, y él jurase de guardar inviolablemente aquellas cosas que prometió de cumplir para el bueno y pacífico estado del reino, y desta manera comenzó á gobernar como señor soberano en Palermo á once del mes de diciembre deste año. Entónces el almirante, visto que de comun consentimiento de todos le elegian por su señor, y Vinchiguerra de Palici, que era hombre muy elocuente y de gran seso y prudencia, con otros varones, y señaladas personas fueron al castillo de Calatanijeta, á donde estaba don Ramon Alaman, y entendiendo que era verdad que el rey de Aragon habia renunciado el derecho del reino de Sicilia, y que los sicilianos querian por su rey y señor al infante don Fadrique, se redujo á su servicio, y con él todos los otros que se habian recogido á sus castillos. Acabado esto, todos los ricos hombres y caballeros aragoneses y catalanes que estaban en Sicilia, y los barones y síndicos tuvieron su parlamento general en la iglesia mayor de Catania á quince dias del mes de enero del año del nacimiento de nuestro Redentor de mil doscientos y noventa y seis, á donde en una muy larga plática el primero el almirante Roger de Lauria nombró rey de Sicilia al infante diciendo, que le era debido por ordenacion y disposicion divina, y por sustitucion del testamento del rey su hermano, y por general eleccion de todos los sicilianos. Tras él Vinchiguerra de Palici aprobó aquello mismo, y todos los grandes y caballeros que allí se hallaron, y los síndicos que eran seis de cada villa y lugar, de comun consentimiento acordaron de señalar dia, en el cual con gran solemnidad y fiesta se celebrase su coronacion. Ántes desto, entendiendo el papa la alteracion que habia en la isla de Sicilia, y que muchos ricos hombres catalanes y aragoneses se habian recogido á sus castillos, creyendo que seria buena ocasion para reducir los sicilianos á la obediencia del rey Carlos, envió por sus nuncios por el mes de enero deste año, al obispo de Urgel y á Bonifacio de Calamandrana, que era maestre de la órden y caballería del Hospital de San Juan de Jerusalen, en las partes transmarinas, al infante don Fadrique, y con ellos mandó que fuésen el arcediano de Gar en la iglesia de Urgel, y Juan Perez de Navales embajadores del rey de Aragon, para que le exhortasen y requiriesen que aceptase la concordia y paz, y fuese partícipe en un bien tan universal. En la historia de las cosas de Sicilia de aquellos tiempos solamente nombran á Bonifacio de Calamandrana, y allí se escribe, que fué á desembarcar junto al puerto de Mecina, y envió á pedir á los mecineses, que le diesen audiencia; publicando que llevaba tal mensajería, de que ellos serian muy contentos y aleges. Afirmaba que tenia poderes en blanco, para que los sicilianos pidiesen las absoluciones, fueros, costumbres y libertades que quisiesen, y ofrecia que todo les seria concedido y confirmado por la sede apostólica. Pero el almirante y Vinchiguerra de Palici, y muchos barones juntamente con los mecineses, que juzgaban muy diferentemente de aquellas promesas, y entendian de otra manera aquella embajada, no dieron lugará su entrada, y enviáronle á Pedro de Ansalon, que era un caballero muy prudente y valeroso, y díjole que los sicilianos estaban en un acuerdo conformes de elegir por su rey y señor al infante don Fadrique, y arrancando la espada añadió estas palabras diciendo: los sicilianos procurarán la paz, nó con papeles ni instrumentos, sino con esta en la mano , y os amonestan so pena de muerte, que salgais luego de la isla; y así se volvieron los embajadores sin dejarlos pasar adelante, y el papa quedó muy desconfiado, que el infante don Fadrique ni los sicilianos obedeciesen sus mandamientos hasta que el rey de Aragon fuése allá, porque de otra manera no se podria corregir su atrevimiento, y envió á pedir al rey que por esta causa acelerase su partida para verse con él, como estaba acordado.

CAP, XVII –Que el papa Bonifacio nombró por confalomer y almirante de la Iglesia al rey de Aragon, y se mandó á los caballeros aragoneses y catalanes, que estaban en Sicilia, que se viniesen al servicio del rey.

Entre las otras gracias que se hicieron por la sede apostólica al rey de Aragon, fué que el papa Bonifacio le nombró por capitan general de la Iglesia, que llaman confaloner, y por almirante para la expedicion y conquista de la Tierra Santa y contra todos los rebeldes y enemigos de la Iglesia. Este cargo se solia dar antiguamente por los pontifices, para la empresa de la Fierra Santa, y usaron dél diversos emperadores y príncipes, y así de allí adelante el rey don Jaime puso en su lugar, quién tuviese el cargo de las cosas de la guerra por tierra y por mar en nombre de la Iglesia, y sirvió de almirante de la Iglesia Roger de Lauria todo el tiempo que vivió. Esta eleccion se hizo por el papa

á veinte del mes de enero deste año, que fué el segundo de su pontificado, mas aunque pareció en lo público, que principalmente se proveía para la empresa de la Tierra Santa, y se atribuia comunmente á gran honra y estimacion de la persona del rey, por ser preferido á los otros príncipes, y escogido por caudillo para tan santa expedicion, todavía se entendió que el papa con gran sagacidad y cautela tuvo principal fin de prendar al rey de Aragon con este cargo, y obligarle, para que emprendiese de restituirá la Iglesia la isla de Sicilia, y echar della á su hermano, y no lo pudiese escusar cuando los sicilianos lo quisiesen resistir: porque luego que se publicó que el infante don Fadrique habia sido elegido por los sicilianos por señor de aquel reino, y le nombraron por su rey, el rey de Aragon entendiendo que se habia de mover guerra por esta causa entre él y su hermano, por lo que él estaba obligado, envió á llamar con sus letras y mensajeros á todos los catalanes y aragoneses que residian en la isla, y á requerirlos que se viniesen á su servicio, y don Ramon Alaman, y don Berenguer de Vilaragut y otros caballeros que tenian en estos reinos, estados y oficios, obedecieron el mandamiento del rey; pero los mas como por esta causa no incurrian en caso de infidelidad, por consejo y persuasion de don Blasco de Alagon se quedaron, el cual en presencia de muchos barones y caballeros sicilianos, públicamente dijo, que entre todos los reinos del mundo si considerasen los fueros de Aragon y las costumbres y usos de Cataluña, eran las mas libres y de mejor condicion, y pues les constaba, que el infante don Fadrique hijo del rey don Pedro, de buena memoria, su señor natural, habia sido sustituido por heredero en el reino de Sicilia, y por la muerte del rey don Alonso su hermano sin dejar hijos, le competia, si pretendiesen defender su derecho contra los franceses, sus comunes enemigos, ¿quién los podia reptar de mal caso? y si lo contrario se afirmase, él lo defenderia en batalla , ante la corte de cualquiera príncipe, y siguiendo aquel parecer Ugo de Ampurias, aprobándolo con diversas razones, los mas determinaron de quedarse en Sicilia, y eran

estos caballeros tan valerosos, que se puede afirmar

con toda verdad, que fueron la defensa y amparo de aquel reino, y quedó en él don Blasco, mas heredado que otro ninguno, y dejó muy gran estado á sus sucesores. Era este caballero de tanto valor, que se aventajó entre todos los que hubo en sus tiempos, y fué mas estimado entre todas las naciones, y aunque no fuera nacido de la nobilísima sangre y casa de Alagon, que fué de las mas ilustres deste reino, por su esfuerzo y gran valentía, y por las proezas que hizo, y por el estado que por su persona alcanzó, bastara á ilustrar en aquel reino su nombre y el orígen de sus descendientes.

CAP. XVIII.— De la coronacion de la reina doña Blanca, y que fue llevada á Castilla la infanta doña Isabel.

De Barcelona se vino el rey á Zaragoza á tener la fiesta de Navidad y del año nuevo, adonde concurrieron todos los mas principales señores y caballeros del reino para la coronacion de la reina, que se celebró con gran fiesta. Fué llevada en la misma sazon á Daroca la infanta doña Isabel, y fuéron en su acompañamiento, don Ramon de Ribellas prior de la órden del Hospital de San Juan en España, y don Berenguer de Cardona maestre de la caballería del Temple en Aragon y Cataluña, á quién el rey la habia mandado entregar, y vinieron á aquella villa villa, Fernan Ruiz ayo del infante don Felipe, hermano del rey de Castilla, y maestre Nicolás, embajadores de la reina doña Maria, que era venida á Molina con el rey don Fernando su hijo y con el infante don Enrique. En presencia de aquellos embajadores por órden de la reina doña María y del 1ey de Castilla, y con consentimiento del infante don Enrique su tutor, la infanta, á once dias del mes de febrero deste año, atendido que el papa no habia querido dispensar en el matrimonio que se trató entre ella y el rey de Aragon, con voluntad de doña María Fernandez su aya , y de los embajadores de Castilla, dió por libre al rey y al infante don Pedro y á los ricos hombres de Aragon, que se habian obligado por aquella causa , y de allí á dos dias el rey don Fernando y el infante don Enrique, que se llamaba tutor y guarda de sus reinos, y la reina doña María, de la misma manera dieron por libre al rey y al infante y á los ricos hombres y á los castillos que se habian puesto en rehenes, y el rey tambien por su parte dió por libre, á los ricos hombres y caballeros que tenian en rehenes los castillos, que eran del rey de Castilla, y eran estos, don Tello por el castillo de Alarcon, don, Juan Alonso de Haro por los castillos de Agreda y Cervera, y Pedro Ruiz de San Cibrian por el castillo de Orihuela, Nicolás Perez por el castillo de Alicante, Lope de Saavedra por el castillo de Atienza, Rui Martinez de Sandino por el castillo de Hita, Juan Fernandez de Guzman por el astillo de Montagudo, Sancho Diaz de Bustamante por el castillo de Cartagena, y Juan Alonso Carrillo por el castillo de Santistevan, y en fin del mes de febrero don Lope Ferrench de Luna entregó al rey los lugares y castillos de Borja, Uncastillo, Roda, Somet, Daroca, Hariza y Verdejo, que tenia en rehenes por el rey y por la infanta. Casó despues esta princesa, que era la hija mayor del rey don Sancho, con Juan duque de Bretaña, y no quedaron hijos de aquel matrimonio.

CAP. XIX. – De la coronacion del rey don Fadrique, que tomó titulo de rey de Sicilia.

Á veinte y cinco de marzo deste año, en cuyo dia fueron las festividades de la Anunciacion y Resurreccion, celebraron los sicilianos la suya en la coronacion del rey don Fadrique, con grande é increible aparato, por el amor que á este príncipe tenian por haberse criado con ellos, y conocer en él su gran valor con que se ponia á tanto peligro en tomar la defensa y amparo de aquel reino, no solo contra la Iglesia y contra tantos príncipes tan poderosos, pero lo, que sobrepujaba á todo entendimiento, contra el rey su hermano. Fué esta fiesta en la ciudad de Palermo, á donde concurrieron todos los prelados, condes, barones y caballeros que se hallaron en la isla, con los síndicos de todas las ciudades y lugares principales, y en la vigilia de la fiesta. estando las calles públicas llenas de blandones y antorchas de cada parte, fué el rey desde su palacio á la iglesia mayor acompañado de

todos los barones, y veló aquella noche en la iglesia,

y el dia siguiente fué ungido y coronado en rey con gran solemnidad. Aquel dia armó caballeros mas de trescientos de los mas principales señores y caballeros, y les concedió grandes dádivas y mercedes, dando á unos títulos de condes y barones, á otros diversos lugares y castillos, y feudos y señalados oficios. Nombró por su almirante á Roger de Lauria, aunque le

sirvió pocos dias en aquel cargo, y por capitanes de la gente de guerra de todo el reino á don Blasco de Alagon, y á fray Renaldo de Pons, y á Guillen Galcerán conde de Catanzaro, y otros muy valerosos y valientes hombres de guerra. Desde este dia adelante tomó título de rey, intitulándose don Fadrique el tercero rey de Sicilia, y del ducado de Pulla, y del principado de Capua, y en intitularse el tercero, parece que quiso mostrar ser legítimo sucesor del emperador Federico el primero, y que le pertenecia por aquella causa legítimamente el derecho de la casa de Suevia, ó á lo que yo creo, fué para señalar ser el tercero de los reyes de la casa de Aragon, que reinaron en el reino de Sicilia, siendo llamados á la sucesion, y conquistándole por las armas. Tambien divisó diferentemente las armas reales, de como las llevó el rey don Jaime su hermano, el cual, como dicho es, trujo el escudo partido á cuarteles con el Águila y bastones, y él partió el escudo como hoy se traen en las insignias reales de aquel reino. En este tiempo se publicó, que el rey Carlos, que era vuelto á su reino, movia con su ejército contra la provincia de Calabria, que estaba debajo de la obediencia del rey don Fadrique, é iba á poner cerco sobre la Roca limperial, amenazando, que allí aguardaria á su enemigo, y consultado por el rey en las cortes que tuvo en Palermo en su coronacion, lo que se debia hacer", todos los sicilianos se conformaron, en que el rey fuése contra él con poderoso ejército, y declararon por tan justa aquella guerra, como si fuera por su libertad, y con un ánimo, y en gran concordia se pusieron en armas. Por esta causa el rey don Fadrique partió de Palermo la via de Mecina , y mandó al almirante, que tuviese en órden su armada , y su ejército Se ayuntase con celeridad, para mover la guerra por mar y por tierra contra su enemigo.

CAP. XX—De la confederacion que se hizo entre el rey don Jaime y don Alonso, hijo del infante don Fernando, que se llamaba rey de Castilla, y de la entrada que don Alonso, y el infante don Pedro de Aragon hicieron en el reino de Leon, y del cerco que pusieron sobre Mayorga. Despues de la muerte del rey don Sancho, se movieron grandes alteraciones y guerras en los reinos de Castilla y Leon, por causa que muchas ciudades y villas no querian dar la obediencia, ni prestar la fidelidad y homenaje al rey don Fernando, y unos seguian la opinion de don Alonso, hijo del infante don Fernando, que se intitulaba rey, y tenia por tal, siguiéndole muchos ricos hombres de aquellos reinos, y favoreciéndose de los de Aragon, y otros tenian la voz del infante don Juan hermano del rey don Sancho, que estaba en Granada, y se queria intitular rey, Y entrar en la Andalucía con ayuda de los moros, pretendiendo allende del derecho antiguo, que le competia la sucesion en aquellos reinos, por ser nacido el rey don Fermando de matrimonio no legítimo, siendo el rey don Sancho su padre, y la reina doña María su madre parientes en grado prohibido , y no haber precedido dispensacion apostólica, como se requeria. Por otra parte don Diego Lopez de Haro bermano del conde don Lope, que estaba en Aragon, intentaba de hacer la guerra por Vizcaya, que pretendia ser suya, y que le pertenecia, cuyo señorío habia dejado el rey don Sancho al infante don Enrique su hijo, y favorecian á don Diego don Juan Nuñez de Lara, y don Nuño Gonzalez su hermano, y habíanse ayuntado con él, y formado grande union, prometiéndole de le ayudar, hasta tanto que fuese apoderado de aquel estado, y así lo cumplieron, por lo cual se le hubieron de rendir los vizcainos , y le entregaron todas las fuerzas y castillos, salvo Orduña y Balmaseda. Allende de tan grandes turbaciones y diferencias que en aquellos reinos habia, sucedió otra causa , que no fué la menor para sustentarlas, y para poner grande discordia y division entre castellanos, cuando las cosas estuvieran en sana paz, y fué que el infante don Enrique, tio del rey, hermano del rey don Alonso su abuelo, que fué puesto en libertad, en la conclusion de la paz, entre los reyes de Aragon y Francia, por el deudo que con todos aquellos príncipes tenia, y fué á Castilla poco ántes que el rey don Sancho su sobrino muriese, era un hombre muy maligno, y estrañamente revoltoso, y como se tuvo al principio por agraviado, en no tener parte en la tutoría y gobierno de aquellos reinos con la reina doña María, comenzó de hacer grandes ayuntamientos de los consejos de los obispados de Osma y Sigüenza, en la villa de Berlanga , ofreciéndoles, que los ampararia y se tendria con ellos, para que no fuesen desaforados, y le ofrecieron de seguir, para que tuviese la tutoría y guarda de la persona del rey, y el regimiento del reino. A estos siguieron otras muchas villas y lugares de Castilla y Extremadura , y principalmente la ciudad de Burgos, que es la cabeza del reino, y siendo ayuntados los castellanos á cortes en Valladolid, estando en ellas el rey don Fernando, y la reina su madre, se concedió al infante la tutoría y regimiento del rey, con tal condicion, que la guarda y crianza de su persona, quedase libre á la reina su madre, y aunque las ciudades de Toledo, Cuenca, Segovia y Avila lo contradijeron, por seguir la voluntad del rey don Sancho, que solamente habia dejado á la reina encargado el gobierno del reino, á instancia suya vinieron en ello, y otra vez fué recibido el rey don Fernando por rey y señor, y le hicieron pleito homenaje de le guardar el señorío real. En el mismo tiempo, el infante don Juan se iba apoderando de algunos lugares de Extremadura, y de allí se pasóá Portugal, para ir al rey don Dionis, que se confederó con él, y ofreció de ayudarle con su persona y estado, en la prosecucion de su empresa, y con su favor intentaba el infante de ocupar el reino de Leon, y al tiempo que se tenian por los castellanos las cortes en Valladolid, el rey de Portugal envió á desafiar al rey de Castilla, y al infante don Enrique, con dos caballeros de su casa, y á todos los ricos hombres, caballeros y universidades de Castilla y Leon. Estando las cosas en este estado en Castilla, poco despues que se concluyeron las paces sobre la renunciacion del reino de Sicilia , hallándose don Alonso hijo del infante don Fernando, que se llamaba rey de Castilla y Leon, á veinte y uno del mes de enero deste año, en Bordalva, aldea de Hariza, se concordó con el rey don Jaime, y se obligó el rey de ayudarle y valerle en la guerra contra el rey de Castilla, y por esta causa don Alonso le hizo donacion del reino de Murcia, y quedaron concertados don Alonso y el infante don Juan, en que el infante fuese rey de Leon, Galicia y Sevilla, y á don Alonso quedasen los reinos de Castilla, Toledo, Córdoba, Murcia y Jaen. En esta concordia entraron la reina doña Violante, abuela del rey don Fernando, y los reyes de Aragon, Portugal y Granada, y se concertó matrimonio entre la infanta doña Violante, hermana del rey de Aragon, que estaba en Sicilia, y don

Alonso, á quien llamaban rey de Castilla, y allí como rey de Castilla hizo donacion don Alonso al infante don Pedro, que era señor de Moncada y de Castelvell, por juro de heredad, de la ciudad de Cuenca , con sus cas– tillos y aldeas, y de la villa de Alarcon. y del castillo y villa de Moya, y del castillo y villa de Canete, con mero y mixto imperio, estando el infante presente, y con él, don Pedro Cornel, don Pedro Fernandez señor de jar, Fernan Perez de Pina, y Bartolomé de Eslava, la cual confirmó allí don Fernando hermano de don Alonso. Esta donacion se hizo por don Alonso, considerando los beneficios que habia recibido del rey don Pedro su padre y del rey don Alonso su hermano y que el infante don Pedro se disponia de ayudarle con su persona y estado á cobrar sus reinos. De Bor

dalva se fué don Alonso á Seron, é iba con él el infante don Pedro, y á cuatro del mes de febrero ratificaron todo lo que habia asentado y capitulado en Bordalva, y el infante don Pedro se encargó de ir en persona á aquella empresa, y fué nombrado por general

de la gente de Aragon. Al principio siguieron esta voz don Diego Lopez de Haro señor de Vizcaya, don Juan Nuñez y don Nuño Gonzalez su hermano, y los que perseveraron mas en ella, fueron Pero Diaz de Castañeda, Lope Rodriguez y Rui Gil de Villalobos, Fernan Ruiz de Saldaña y don Fernan Ruiz de Castro, y el infante don Enrique que siempre trataba con am

bas partes, tenia sus tratos é inteligencias con ellos

secretamente. Estando la reina doña María en Cuellar, con el rey don Fernando su hijo, llegó á su corte un caballero del rey de Aragon, con el cual le envió á desafiar, por la causa de la pretension de don Alonso hijo

del infante don Fernando, y esto es mas verisimil, y

que se movió la guerra por el rey de Aragon por cau

Sa desta querella, la cual favorecia el rey de Francia, con quien nuevamente se habia confederado, que no lo que se escribe por un autor castellano, de las cosas,

de aquellos tiempos, que afirma ser rompida la guerra por el rey de Castilla por consejo de la reina y del infante sus tutores, por haber dejado el rey de Ara

gon á la infanta doña Isabel siendo el rey menor de edad, y estando Castilla dividida en tantas partes. Por

el mismo tiempo don Juan Nuñez de Lara, con un ca

ballero de su casa, envió al rey de Castilla que le al

zase la fidelidad y naturaleza que le debia, y anduvo por Castilla con el infante don Juan haciendo guerra contra el rey, y despues se vino para Aragon, y procuró que el rey don Jaime le hiciese de nuevo donacion de la ciudad de Albarracin y su tierra, y por

esta causa tuvo la reina doña María, forma de redu

cir á su opinion á don Diego Lopez de Haro y á don Nuño Gonzalez, y les dió toda la tierra que don Juan

tenia, y con mucha prudencia y cuidado fué granjeando las voluntades de los ricos hombres y caballeros y de los consejos de Castilla y Leon, y los fué

apercibiendo para que con los hijosdalgo estuviesen en órden para defender la tierra. Estaba la gente de guerra en el reino de Aragon, á punto para entrar en Castilla á nueve del mes de abril deste año, y con ella movieron de Hariza, don Alonso hijo del infante don Fernando, y el infante don Pedro y los ricos hombres de Aragon que iban con ellos, eran don

Jimeno de Urrea señor de Biota y del Vayo, don Pedro Cornel, don Pedro Fernandez señor de ljar, don Ramon de Anglesola , Lopez de Gurrea, Pedro Garces de Nuez, Fernan Perez de Pina, Bartolomé de Eslava, Luis Diaz de Rada, Berenguer de Tobia, Pe

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