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no del obispo de Cuenca, y lo prendió y trajo ante el rey, y fué condenado á muerte, y ejecutada la sentencia, porque el rey con recelo de aquel caballero que entraba en Játiva, habia mandado pregonar, que en pena de la vida ninguno sin licencia hablase con los moros de Játiva, ni entrase dentro:y cualquiera que tuviese habla con los moros sin su licencia, fuese preso. Despues desto á cabo de un mes la villa de Enguera, que era del señorío de Játiva, se rindió al infante don Alonso, y entregó la tenencia del castillo á don Pedro Nuñez de Guzman, y puso en ella un caballero su vasallo en su lugar. Desto hubo el rey gran pesar, sintiendo gravemente, que el infante su yerno se entremetiese en ocupar de los moros todos los lugares que eran de su conquista, estando él en persona en ella: y entónces mandó irá correr todo el término de aquella villa, y pusieron los nuestros celada, y prendieron diez y siete moros, y fué el rey sobre ella y requirió á todos los vecinos que se la rindiesen: y no lo queriendo hacer, mandó á vista dellos justiciar los moros que fueron cautivos, y amenazólos, que otro tanto haria de los que tomase, hasta que la villa fuese yerma. En este medio el infante don Alonso envió á decir á su suegro que tuviese por bien que se viesen, y que él iria á Algecira: y mandóle responder, que haciendo primero satisfaccion del agravio que le habia hecho, daria lugará las vistas: y procediendo en estos conciertos, tuvo el rey inteligencia y trato con un caballero de la órden de Calatrava, que tenia por el infante áVillena y Saix, que le entregase los castillos, y hubo de los moros en aquella sazon los Capdetes, y Bugarra, que tenia el infante por de su conquista: y cuando el infante quiso acudirá Villena, y á los otros lugares de su señorío, estaban apoderados de los castillos los aragoneses. Entónces se concertaron de ver entre Almizra, adonde el rey estaba alojado, y los Capdetes, á donde el infante tenia sus tiendas. Fuéron con el rey don Guillen de Moncada, el maestre del Hospital, don Jimen Perez de Arenos, y Carroz señor de Rebolledo, y algunos caballeros de su casa. Con el infante se hallaron los maestres del Temple y de Uclés, don Diego Lopez de Haro, señor de Vizcaya, y otros ricos hombres y caballeros de Castilla y Galicia, pero fué mucha mas gente con el rey. Despues de haberse visto en el campo, el infante se vino al real por verá la reina, y el rey mandó que desembarazasen el castillo de Almizra y la villa, para que el infante se aposentase en ella: pero no quiso, y alojóse defuera al pié de la cuesta de Almizra, á donde habia mandado armar sus tiendas, y allí se hicieron suegro y yerno gran fiesta. Otro dia el maestre de Uclés, y don Diego Lopez de Haro, pidieron al rey que tuviese por bien de dar al infante su yerno la villa de Játiva, pues no habia dado parte ninguna de aquel reino, que se habia conquistado en contemplacion de dote á la infanta su hija, como era razon, y se lo habia ofrecido al tiempo del casamiento en su nombre Oviedo García, que fué el que concluyó el matrimonio. Mas el rey mostró harto desabrimiento por aquella demanda: y habido su acuerdo con la reina, y con los ricos hombres que allí se hallaron con él, respondióles, que dijesen al infante que no pensase de haber áJátiva, ni otra cosa de su señorío, pues nunca se le ofreciera aquella villa, ni otro lugar: y que cuando él casó con la reina doña Leonor su tia, no se le dió con ella tierra ni dinero: y que no entendia él que estuviese obligado á dar mas á ningun rey con su hija, que él recibió en dote con la

del rey de Castilla, y que no le pesase tanto desto, porque no daria á hombre del mundo áJátiva, siendo de su conquista. Porfiando en esto aquellos ricos hombres que se hallaron con el infante, mezclando con la demanda consejo, casi pidiendo mas con amenazas que con ruegos: al fin llegaron á decir al rey que debia hacerlo, porque cuando no lo tuviese por bien, el alcaide de Játiva se la daria. Á esto respondió el rey con ira, que ningun recelo tenia que le tomase la villa, ni el alcaide la osase dar, ni otro recibir:y que quien quiera que quisiere entrar en Játiva, pensase que habia de romper primero con él, y mostró recibir mucho enojo del modo y porfía que los castellanos con él tuvieron en esta contienda, mostrando, como se dice en la historia, demasiada ufanía, y despidió al maestre y á don Diego con propósito de partirse luego de aquel lugar. Desta manera trataron el rey y el infante con tanta contencion y porfía sobre aquel negocio, como si hubieran de pelear con las armas por la villa de Játiva: pero á la postre, por medio de la reina , del maestre y de don Diego Lopez de Haro, se concordaron en que partiesen la tierra por los límites antiguos de los reinos de Valencia y Murcia, y que el rey entregase á su yerno á Villena, Saix, los Capdetes y Bugarra, y el infante á Enguera y Muxen, que se habian rendido. Hízose division de los lugares de la conquista, de suerte, que al reino de Murcia se adjudicaron Almansa, Sarazul, y el rio de Cabribol:y al de Valencia, Castalla, Biar, Releu, Sajona, Alarch, Fnestrat, Torres, Polop y la Muela, que está junto de Aguas y Altea, y todo lo que se incluia dentro de los términos destos lugares:y con esta concordia partieron muy conformes. Luego volvió el rey sobre el cerco de Játiva y tenia sobre ella su real en el mes de abril, del año de mil doscientos cuarenta y ocho, y como quiera que el lugares extrañamente fuerte, y los moros lo defendian bien, pero con todo esto los de dentro padecian grande necesidad, y habia tanta falta de bastimentos, que el trigo valia en excesiva carestía:y temian no solo á los enemigos, pero á los suyos mismos, que no recibiesen al rey en la villa, y eligiesen la paz con servidumbre. A cabo de dos meses entre el alcaide y el rey anduvo un caballero de Aragon, que se decia don Jimeno de Tobia, con algunos medios, y concertóse, que el alcaide rindiese la villa y el castillo menor, y que le quedase el mas principal por tiempo de dos años, y el rey le diese á Montesa y Vallada, que eran muy buenos castillos junto á Játiva. Vino el rey en este partido, consultándolo con la reina y con algunos principales de su consejo, que eran Ugo de Folcalquer maestre del Hospital, don Guillen de Moncada, don Jimeno de Foces, don Marco Ferriz, don Pedro de Alcalá, don Jimen Perez de Arenos, Carroz señor de Rebolledo: y mandó reparar el castillo y bastecerlo de armas y viandas, y dejó en él por alcaide á don Jineno de Tobia. Con esto se ganó aquella plaza, que era la mas fuerte é importante de todo el reino de Valencia, muy famosa y nombrada en los tiempos antiguos dentro de los pueblos de la España citerior, que se dijeron contestanos, que por la parte de oriente se limitan con los edetanos y por el occidente con los bastetanos, que son de la provincia ulterior, y los primeros de la Bética, y por el septentrion con los oretanos: y creo que por no tenerse en este tiempo tanta noticia de su antigüedad, se dejó de erigir en ella iglesia catedral, como la hubo en la primitiva Iglesia. En el año de mil doscientos cuarenta y nueve el rey Luis de Francia tomóá Damiata, principal ciudad de Egipto: y continuando la guerra contra el soldan de Babilonia, fué muerto el conde Roberto su hermano: y tras esto sucedieron las cosas tan desastradamente, que el rey de Francia y don Alonso conde de Putiers, y Carlos conde de Angeus sus hermanos, fueron vencidos y presos: y rescatándose por gran suma de dinero, y desamparando á Damiata, salieron de poder del soldan. Tambien murió en este mismo año el último Ramon conde de Tolosa en Aimillan, á veinte y siete del mes de setiembre, y pretendia la sucesion de la Proenza, y se intitulaba conde de Tolosa y marqués de la Proenza. InstituyóáJuana su hija mujer de don Alonso conde de Putiers, por heredera en todos sus estados, sin hacer mencion de la concordia que se habia tomado con la Iglesia y con el rey de Francia , por donde mostró dejar su derecho á salvo á los legítimos suce. sores, señaladamente al rey de Aragon á quien pertenecia gran parte de aquellos estados. Mandóse enterrar en el monasterio de Fuente de Everardo, á donde estaban sepultados Enrique rey de Inglaterra su abuelo, y el rey Ricardo su tio, á los piés de la reina Juana su madre.

CAP. XLV-De las cortes que el rey tuvo en Alcañiz, y de lo que en ella se deliberó sobre la diferencia que hubo entre el rey y el infante don Alonso su hijo.

Por la diferencia y disension grande que habia entre el rey y el infante don Alonso su hijo, mandó el rey llamará cortes á los de Aragon y Cataluña: y junláronse en Alcañiz por el mes de febrero, del año de la Natividad de mil y doscientos y cincuenta, siendo don Martin Perez de Artasona justicia de Aragon. En estas cortes el rey pidió consejo á sus súbditos, para deliberar en ellas, como se removiese la discordia y diferencia que habia entre él y su hijo, proponiendo las quejas que dél tenia, por las injurias y desacatos que le habian hecho, y hacian él y el infante don Pedro de Portugal. Era así que el infante don Pedro con las villas y castillos que tenia en el reino de Valencia, tomó voz y querella del infante don Alonso, y siendo de parte del rey requerido, que acogiese en sus castilos su gente, como era obligado en paz y guerra, pues los tenia á la costumbre de Cataluña, no solo no lo quiso hacer, pero tomólos á su mano el infante don Alonso, y puso gente de guarnicion, de donde hacia guerra y daño con moros y cristianos á los que eran de la opinion contraria. Ofrecia el rey ante la corte, de estará derecho con toda igualdad y justicia con el infante su hijo, y cumplir aquello que fuese declarado por personas nombradas por la corte, y que por su determinacion y juicio se concordaria con el infante de Portugal, y así lo prometió conjuramento: y decia, que si los infantes no viniesen en ello, dejaria esla diferencia á la determinacion del papa y de su colegio. Por poner fin á tanta rotura, fueron nombrados por la corte jueces, y juraron que si el infante don Alonso no quisiese estará lo que ellos determinasen y rehusase de poner su querella en sus manos, le desampararian y seguirian al rey contra él, y le ayudarian en la guerra. Los jueces que se eligieron, fueron don Pedro de Albalate arzobispo de Tarragona, don Vidal obispo de Huesca, don Guillen obispo de Lérida, y el obispo de Barcelona, don Guillen de Cardona maestre del Temple, don Pedro de Alcalá castellan de Amposta, Ponce Ugo conde de Ampurias, don Ramon de Cardona, Ramon Berenguer de Ager, don Jaime de

Cervera, don Artal de Luna, don Pedro Cornel. que era mayordomo del rey, don García Romeu, y don Jimeno de Foces, y procuradores de algunas ciudades y villas de Aragon y Cataluña. Estaban los infantes en el mismo tiempo en Sevilla, y por reducirlos á la obediencia del rey, y atajar sus diferencias, fué de acuerdo de la corte general, que en nombre del reino y del principado de Cataluña, se enviase solemne embajada para persuadirlos, que depuestas las armas, pusiesen sus pretensiones en el juicio y determinacion de las personas que para ello eran nombradas. A esto fuéron el arzobispo de Tarragona, los obispos de Huesca y Lérida, y el maestre del Temple, y el castellan de Amposta, don Pedro Cornel, don Artal de Luna, don Jaime de Cervera, y los síndicos y procuradores de Zaragoza, Barcelona, Lérida, Huesca, Calatayud, Daroca, Teruel, Jaca y Barbastro. Ante estos embajadores, los infantes, en presencia del rey de Castilla y de los infantes don Alonso, y don Fadrique sus hijos, y ante Manfredo nuncio apostólico, y siendo presentes los obispos de Astorga, Segovia y Calahorra, juraron que estarian á la determinacion y sentencias de las personas que eran elegidas. En este medio el rey, despedidas las cortes, se fué con el conde de Ampurias, don Pelegrin de Atrosillo, don Gil de Atrosillo, y don Pedro Martinez de Luna y otros ricos hombres á Morella, que era uno de los lugares que habia dado alinfante de Portugal, de donde le habia hecho guerra, para esperar allí la respuesta de los infantes. Vueltos los prelados y ricos hombres de la embajada, hallaron al rey mediado el mes de mayo en Morella, y sabido que los infantes venian bien en dejar sus diferencias á determinacion y juicio de las personas nombradas, mandó dar letras de salvoconducto á don Ferriz de Lizana, don Pedro Ferriz, y á don Guillen de Pueyo, y al arcediano de Valencia, y á sus hermanos y parientes, que seguian la opinion del infante don Alonso, y á todos sus valedores y vasallos, y volvióles sus bienes, y puso treguas en sus reinos y fuera dellos con los infantes, y restituyó al de Portugal la posesion libre y pacífica en que primero estaba del campo de Tarragona y de la isla de lviza, y de los heredamientos que en sus reinos tenia, exceptuando cinco villas del reino de Valencia con sus castillos, de donde le habia movido guerra, que eran Morella, Segorbe, Murviedro , Almenara, y Castellon, que se habian de entregará los jueces, y estar en su poder, hasta que lo determinasen definitivamente, y se diesen á quien de justicia competian. Prometió asimismo de mandar poner en libertad á Ruy Martinez, nieto del infante don Pedro de Portugal, y otros prisioneros que estaban en su poder, y los jueces se habian de juntar en Calatayud ó en Hariza, para decidir estas diferencias por todo el mes de setiembre. Mas no embargante esta concordia, el rey proveía á lo venidero, como si estuviera cierto del rompimiento, y vínose á la ciudad de Zaragoza. Estando en esta ciudad á treinta del mes de mayo, dió el castillo y villa de Gotor, á don Jaime hijo del rey de Mallorca, para él y sus descendientes, y casóle por este tiempo con una señora principal de su reino, del linaje de Alagon , que se decia doña Eva, cuyos antecesores fueron señores de aquella villa, y descendian de don Roldan, que segun en algunas memorias antiguas parece, fué hermano de don Artal de Alagon el primero. De Zaragoza se fué el rey á la ciudad de Huesca, por el mes de agosto, y traía junta

mente con la reina doña Violante, grandes tratos con los ricos hombres de su opinion, para que los hijos de la reina fuesen favorecidos y mejorados, por el odio que al infante don Alonso habia concebido, cuyo desheredamiento procuraban por muy perjudiciales medios. Eran los principales, por cuyo consejo el rey pretendia esto, don Guillen y don Pedro de Moncada su primo, don Pedro Cornel, don Guillen de Entenza, don García Romeu, don Jimen de Foces, don Jimen Perez de Arenos, don Sancho de Antillon, y don Pedro Martinez de Luna: á los cuales el rey hizo nueva promesa y obligacion, de los favorecer y honrar, y acrecentar en sus patrimonios: y ellos hicieron á él y á la reina pleito homenaje de los servir y ayudar con sus personas y vasallos, y procurar el aumento de estado de sus hijos. Finalmente las personas nomloradas determinaron estas diferencias entre padre y hijo:y la suma de la concordia fué que el infante don Alonso se pusiese en la obediencia del rey, y como á primogénito le diese la gobernacion de Aragon y Valencia, reservando el principado de Cataluña para el infante don Pedro, hijo mayor de la reina doña Violante.

CAP. XLVI–De la segunda division que el rey hizo de sus reinos y señorios entre los infantes don Alonso, don Pedro y don Jaime sus hijos.

Acabado esto, partió el rey para Cataluña por dar órden, que los catalanes hiciesen homenaje al infante don Pedro, y le recibiesen por señor despues de sus dias, porque como en este tiempo habia ya muerto el infante don Fernando su hijo, habia determinado de hacer nueva division de sus reinos y tierras entre los infantes: y así acordó de dejar heredero y sucesor al infante don Pedro en los condados de Barcelona, Tarragona, Girona, Besalú, Vich y Osona: y en los de Rosellon, Cerdania, Conflent y Valespir, con el condado de Urgel, y en las ciudades de Lérida y Tortosa juntamente con los condados de Ribagorza y Pallás, y en todo lo que tenia, ó le podia al rey pertenecer desde el rio Cinca á Salsas, segun lo dividen y parten los montes Pirineos con el Val de Aran, que se incluian en estos límites hasta nuestro mar, de lo cual le hizo donacion entre vivos, especificando todos aquellos estados en harto perjuicio del infante don Alonso su primogénito, siendo declarado por legítimo heredero y sucesor, á quien los aragoneses y catalanes habian jurado y prestado homenaje de le tener por tal. Pero no embargante esto, hizo el rey la donacion al infante don Pedro, y mandó

ponerle en la posesion, reservándose el usufructoduran

te su vida, declarando ser el legítimo sucesor y propietario: y en caso que falleciese sin dejar hijos legítimos varones, sustituia en su lugar al infante don Jaime hijo segundo de los que hubo en la reina doña Violante. Esta donacion hizo el rey en pública corte que tenia á los catalanes en la ciudad de Barcelona, á veinte y seis del mes de marzo, del año de la Navidad de mil doscientos cincuenta y uno, y el mismo dia hicieron al infante homenaje Ponce Ugo de Ampurias, Bernardo de Santa Eugenia, Guillen de Aguilon, Jasbert de Cruillas, Ugo de Anglesola, Arnaldo Guillen de Cartella, Ramon y Galeerán Durg, don Guillen de Moncada, don Guillen de Cervellon, don Jaime de Cervera, don Ramon de Moncada, Bernardo Ramon de Ribellas, Ramon de Timor, y otros muchos barones y caballeros catalanes, y los ciudadanos de Barcelona, en presencia del rey, Por la misma

forma hizo la donacion al infante don Jaime del señorío de Mallorca, Menorca, Iviza y del de la villa de Mompeller. No contento con esto, hizo donacion del reino de Valencia al infante don Jaime, y dello le prestaron homenaje los ricos hombres y caballeros, alcaides y vecinos de la ciudad de Valencia, y de los castillos de aquel reino. En este mismo año que la donacion se hizo á los infantes, se nota en algunos anales que falleció la reina de Aragon á nueve dias del mes de octubre, estando en Santa María de Salas: pero consta que su testamento se otorgó en Huesca á doce del mes de octubre deste año y que vivió algunos años despues. Mandóse enterrar en Valbona monasterio de religiosas de la órden del Cister en Cataluña ante el altar de Nuestra Señora, y dejó muy encargado al rey su marido al conde Dionisio de Ungría y á la condesa Margarita su mujer: cuyos hijos fueron Amor Dionis, y Gabriel Dionis, como dicho es, y dejóá los infantes don Pedro y don Jaime y don Sancho sus hijos el condado de Posana, que tenia Bela rey de Ungría su hermano: y se lo habia dejado á ella la reina su madre: y hácese en el testamento mencion de las cinco hijas que tuvo del rey. Hallo mencion en cierta relacion de don Juan hijo del infante don Manuel, que la infanta doña Sancha, que fué la tercera hija pasó en peregrinacion á la Tierra Santa, y murió en el Hospital de San Juan de Jerusalen, á donde residió mucho tiempo en hábito desconocido, y feneció allí sus dias, dejando gran ejemplo de su santa vida. Por otras memorias antiguas parece que este año murió la reina doña Leonor, primera mujer del rey, que fué hija del rey don Alonso de Castilla.

CAP. XLVIl.-Como se rindió al rey el castillo de Biar, y todo lo que restaba del reino de Valencia.

En el año de mil doscientos cincuenta y dos estando el rey en la ciudad de Valencia, vinieron á él dos moros, que eran de Biar, y ofrecieron que ellos con los de su parentela, que era allí mucha parte, le entregarian el castillo, que era el mejor de toda aquella frontera del reino de Murcia. Con esta confianza partió el rey luego para Játiva y concertó con ellos, que para cierto dia seria en Biar. Llevó el rey consigo uno de aquellos moros, y llegando cerca de Biar, vieron que estaban todos los moros fuera de la villa bien en órden puestos en armas: y por mandado del rey el moro pasó adelante: pero no le dejaron acercar, y detúvose el rey esperando lo que harian tres

| dias, y mandó asentar sus tiendas junto al camino

que viene de Moxená Biar desta parte del rio. Despues mudó su real á un cerro que está sobre Biar al camino de Castalla , y hízose allí el fuerte con propósito de no partir dél hasta haber el castillo por combate. Esto era en principio del mes de octubre, y hacia muy excesivos frios: y pasaban pocos dias, que no combatiesen. ó escaramuzasen con los moros de la villa que eran hasta setecientos bien armados y muy buena gente de guerra. A cabo deste tiempo viendo el rey que se pasaba gran fatiga en diferir tanto el cerco, propuso dar el combate con determinacion de aposentarse en la villa: pero defendiéronla los moros cuanto se pudo por gente muy ejercitada y diestra en aquel menester, y quedaron algunos caballeros heridos. En este cerco se detuvo el rey desde mediado el mes de setiembre hasta la entrada del mes de febrero del año de mil doscientos cincuenta y tres y despues de algunos combates y de diversas demandas y respuestas que hubo entre el rey y el alcaide que se decia Muza Almoravid, se rindió al rey el castillo, quedando los moros con sus haciendas en la villa. De allí volvió el rey áValencia: y por medio de don Jimen Perez de Arenos se le entregó Castalla, que la tenia por don Jimeno, Guillen Perez de Castalla: y renunció el derecho que pretendia en aquel lugar por el reyZeit Abuzeit: y en su recompensa dió el rey á don Jimeno á Jest y Villamarchant. Cuando los moros vieron que el rey tenia á Játiva y Biar, rindieron todos los lugares y castillos que habia desde el rio Jucar hasta el reino de Murcia, quedando en sus bienes, y así se acabó de apoderar de todo el reino de Valencia, que se incluye dentro de las regiones de los contestanos, edetanos é ilergaones, que eran de la provincia citerior, y la parte del reino que se estiende desde el rio Jucar, hasta los límites del reino de Murcia, era parte de los contestanos, y de Jucar hasta el rio de Millar que parece ser el que los antiguos llaman Uduba, que dista á cuatro leguas de Murviedro, mas adelante con la ciudad de Valencia, cabeza y madre del reino, se incluye dentro de la Edetania, que se estendia hasta confinar con la Celtiberia, Y lo mas oriental hasta los línites de Cataluña era de la region de los ilergaones.

CAP. XLVIII.- De la guerra que se movió entre el rey de Aragon y el rey de Castilla su yerno, y que el rey tomó á su cargo la poteccion del reino de Navarra, por la muerte del rey Tibaldo el primero.

En el año de mil doscientos y cincuenta y dos á treinta de mayo falleció en la ciudad de Sevilla el rey don Fernando, que fué uno de los valerosos príncipes que en España ántes dél reinaron, y conquistó de los moros las ciudades de Córdoba y Sevilla, y la mayor parte de la Andalucía. Sucedió en aquel reino el infante don Alonso su hijo, y despues de la muerte del rey su padre, habiéndose coronado en Sevilla, lo primero que trató, fué asentar treguas y amistad con el rey de Granada , que era la principal y mas poderosa fuerza que quedaba en España á los moros, que se redujeron á la aspereza y fragura de grandes montañas, y en ellas quedando su poder y reino en tan angostos límites, se defendieron tanto tiempo, parte por la fortaleza de muchos castillos que tenian, y parte por el ordinario socorro que les venia de África. Tras esto el rey de Castilla, con color que no tenia hijos de su mujer, desaviniéndose de su suegro, trató de se apartar della, y envió, segun se escribe en su historia, con sus embajadores, á pedir al rey de Noruega que le diese por mujer una hija qne llamaban Cristina, y comenzó á romperse la guerra entre suegro y yerno, y hacerse mucho daño por las fronteras de los reinos de Murcia y Castilla: é interponiéndose entre ellos algunas personas celosas de su servicio , estando el rey en el cerco que tenia sobre Biar, se procuró, que se hiciese enmienda y satisfaccion de los daños y robos que se habían hecho del un reino al otro, despues que el rey don Alonso comenzóá reinar, exceptuándose el derecho que el rey de Aragon pretendia en algunas villas y castillos del reino de Murcia, que decia ser de su conquista, por los pactos que los reyes sus predecesores asentaron con los reyes de Castilla. En este medio el rey de Noruega envió á su hija muy acompañada, como se requeria á una princesa que venia á ser reina de Castilla, pero en este medio la reina doña Violante se hizo preñada, y el rey de Castilla su marido casó á la in

fanta de Noruega con el infante don Felipe su hermano, que era abad de Valladolid y electo arzobispo de Sevilla. Mas pasando las cosas á gran rompimiento entre el rey de Aragon y el rey de Castilla, á ocho de julio deste año de mil doscientos y cincuenta y tres, murió en Pamplona Tibaldo rey de Navarra, y el conde de Champaña y de Bria, sobrino del rey don Sancho. Éste fué tercera vez casado con Margarita, que segun el arzobispo don Rodrigo escribe, era hija del príncipe Archimbaudo, que se entiende que era un gran señor en Francia, de la casa que llamaban de Dampierre, y eran señores de Borbon, y della hubo dos hijos, y el mayor se llamó tambien Tibaldo, y el segundo don Enrique, que reinaron en Navarra, y quedaron debajo de la tutela de la madre. Luego que murió el rey Tibaldo, el rey don Jaime se fué á ver con la reina doña Margarita á Tudela, porque la reina quiso poner aquel reino debajo del amparo del rey, y él con ánimo muy generoso le recibió debajo de su proteccion y defensa contra el rey de Castilla, y el primero de agosto deste año, asentaron nueva concordia, para que estuviesen estos reinos unidos y confederados, quedando al rey de Aragon su derecho á salvo. La suma de la confederacion fué, que prometió el rey á la reina doña Margarita, y á don Tibaldo su hijo rey de Navarra, óá cualquiera otro hijo suyo que fuese rey, que seria amigo de sus amigos, y enemigo de sus enemigos, y situviese guerra con algun reyó con poder de rey, que quisiese hacer guerra á Navarra sobre la sucesion de aquel reino. ó de su señorío, le ayudaria con todo su poder á defenderlo contra todos los hombres del mundo por su persona hallándose en Aragon, y en caso que estuviese fuera del reino, ayudarian en la guerra los que tuviesen por el rey cargo del gobierno de Aragon y Valencia , con todo el poder destos reinos, moviendo de Aragon despues de treinta dias que fuesen requeridos, y que el rey no haria paz ni tregua sin voluntad de la reina. Juntamente fué concordado, que el rey daria á su hija la infanta doña Costanza por mujer al rey Tibaldo, ó si él muriese ántes que el matrimonio se efectuase, á cualquiera de sus hermanos que le sucediese en el reino: y en caso que la infanta doña Costanza muriese ántes de consumar el matrimonio, daria de la misma manera á doña Sancha su hija , prometiendo que nunca daria ninguna de sus hijas por mujer á ninguno de los Infantes de Castilla hermanos del rey don Alonso, ni á otra persona que tratase por medio ni plática de su yerno el rey de Castilla, sin voluntad de la reina de Navarra. Esta concordia se habia de confirmar por el papa, para que se ratificase con grandes penas y censuras, y la habian de jurar todos los ricos hombres de Aragon, los caballeros y procuradores de las ciudades y villas de Aragon y Valencia, que la reina quisiese, para que ellos procurasen que esta capitulacion se guardase y cumpliese por término de quince dias despues de la fiesta de san Miguel del mismo año. La reina en su nombre y del rey su hijo, se obligaba al rey de Aragon de valerle contra todos los hombres del mundo, exceptuando al rey de Francia y al emperador de Alemania, y aquellas personas de Francia á quien eran obligados por razon de señorío, y que procuraría con todo su poder que el rey su hijo, ó cualquiera de sus hermanos que sucediese en aquel reino, hiciese el matrimonio con la infanta doña Costanza, ó con doña Sancha, y cuando sus deudos del rey Tibaldo lo impidiesen, ofrecia la reina, que no casaria con hermana del rey de Castilla, hija del rey don Fernando, y de la reina doña Juana segunda mujer, ni con hija del rey de Castilla, hora fuese legítima, hora nó, ni con parienta suya que fuese hija de reina, ó de otra que él lo tratase ó moviese sin consentimiento del rey de Aragon. Halláronse á esta concordia el infante don Alonso, y don García obispo de Tarazona: y juráronla los ricos hombres y caballeros de Aragon y Navarra, que se hallaron presentes: y fueron estos de Aragon, don García Romeu, don Pedro Cornel, don Jimeno de Foces, don Jimen Perez de Arenos, don Ferriz de Lizana, don Pedro Martinez de Luna, don Sancho de Antillon, don Palacin de Foces y don Artal de Foces: don Guillen de Pueyo, don Rodrigo Perez de Tarazona y don Martin Perez de Artasona justicia de Aragon. Juraron del reino de Navarra don García Almoravid, don Sancho Fernandez de Montagudo, don García Gomez de Agoncillo, don Gonzalo Ibañez de Baztan, don Corbarán de Lehet, don Martin Garces de Eusa, don Pedro Gonzalez de Morentiu, don Martin Gonzalez de Morentiu, don Guerrero Sire, Simon Gros, don Pedro Jimenez de Valtierra y don Lope Arces dean de Tudela. Por esta novedad hubo grandes diferencias entre estos reyes , y envió el rey don Alonso gente contra las fronteras de Navarra , con título que le pertenecia de derecho ; y quiso entrar en persona en ella para apoderarse del reino y de los infantes. Mas el rey de Aragonjuntó sus huestes contra él, para se lo resistir, y porque habia falta de moneda, con consentimiento del reino, mandó labrar del cuño de la moneda de Jaca quince mil marcos de plata. Ayuntáronse por las fronteras de Sos y de Uncastillo gentes de los consejos de Huesca, Jaca, Tahuste y Alagon , y por la parte de Tarazona movió el rey con su ejército para entrar en el reino de Navarra, y salir contra su yerno. Mas todo el tiempo se ocupó en hacer muy grandes aparejos de guerra: y se pusieron en órden los lugares de las fronteras, así de parte de Castilla, como de Aragon : y el rey Tibaldo, cuando fué de edad de quince años, tomó la administracion de su reino : y procuró de confirmar la concordia que la reina doña Margarita su madre habia asentado con el rey de Aragon. Entrado cl mes de setiembre se fué el rey á Barcelona, y allí estando en su palacio real en público consejo, asistiendo á él el arzobispo de Tarragona , el obispo de Barcelona, Ugo conde de Rodes, don Ramon Folch vizconde de Cardona, don Guillen y don Berenguer de Anglesola, Bernardo de Santa Eugenia, don Jimen Perez de Arenos, Galceran y Ramon Durg, don Guillen y don Berenguer de Cardona, y don Benardo de Centellas, á veinte y tres de setiembre deste año, aprobó el infante don Alonso y confirmó las donaciones que el rey habia hecho á los infantes don Pedro y don Jaime sus hermanos: en que hizo donacion al infante don Pedro del condado de Barcelona y de toda la Cataluña, segun, lo dividia el rio Cinca, como discurre de los montes Pirineos y entra con Segre en Ebro :y por el corriente y riberas de Ebro hasta Tortosa, como va á entrar en la mar hasta la fuente de Salsas: y especialmente confirmó la donacion que se hizo de la ciudad de Lérida y de todo el territorio que está entre Cinca y Segre, de tal manera, que ni por razon de primogenitura, ni del juramento y homenaje que los ciudadanos de Lérida le hicieron en las cortes de Daroca, por aquella ciudad y su tierra, del cual, y de otro cualquier vínculo de naturaleza los absolvia, ni por otra causa pudiese contravenirá esta donacion. Des

to hizo el infante homenaje en manos del rey su padre.

CAP. XLIX.-De la confederacion y liga que el rey asentó con Tibaldo rey de Navarra.

- En este medio se rompió la guerra entre el rey y su yerno el de Castilla, y el rey se vino de Barcelona á la frontera de Navarra , y fué el rey Tibaldo áverse con él á Montagudo, á donde estuvieron los reyes en principio del mes de abril del año de mil doscientos cincuenta y cuatro, y en la iglesia de Santa María de aquel lugar, el jueves de la Cena, que fué á cinco del mes de abril, firmaron nueva concordia de ser amigos de amigos y enemigos de sus enemigos. Prometia el rey don Jaime de valer al rey de Navarra con su persona y vasallos, y con todo su poderá defender su reino y el señorío de Navarra contra todos los hombres del mundo: y es cosa de notar, que tan solamente fué exceptuado por el rey don Jaime en esta liga , Carlos conde de la Proenza, hermano del rey de Francia, que fué el mas capital enemigo que el infante don Pedro su hijo y la casa de Aragon habian de tener, y se obligaron de no hacer ninguna tregua, ni tomar asiento en sus diferencias, sino de conformidad de los dos. Porque esta concordia tuviese mas firmeza puso el rey de Aragon luego en rehenes el lugar de Uncastillo, y los castillos de Rueda y Sos, y como quier que el castillo de Borja estaba puesto en tercería por las diferencias que el rey tenia con el rey don Alonso su yerno, fué declarado, que en caso que quedase libre de la fieldad en que estaba, por guerra que el rey de Castilla moviese, ó por otra causa se pusiese tambien en rehenes el castillo de Tiermas, que se labraba por este tiempo, cuando fuese acabado. Estos castillos se habian de tener por un rico hombre de Aragon que el rey de Navarra nombrase, y se habia de desnaturar, cuanto á ellos, de la fidelidad que debia al rey, y hacerse vasallo del rey de Navarra, y hacerle homenaje como á señor natural, y para rendirle los castillos, en caso que el rey de Aragon contraviniese á este asiento, y si no los rindiese, fuése habido por traidor, como el que se alzó con castillo de su señor natural. Por esta forma el rey de Navarra se obligó de valer al rey de Aragon, contra todos los hombres del mundo, exceptuando al rey de Francia y á sus hermanos, y se obligó, que no casaria con hermana ni con hija del rey de Castilla sin consentimiento del rey, y puso luego en rehenes los castillos de Gallipienza, Arguedas y Monreal, y quedó concordado, que cuando se pusiese en rehenes el castillo de Borja, el rey de Navarra pusiese por él el castillo de Lazun, y por el castillo de Tiermas señalóá Sangue sa la vieja para que se tuviese por un rico hombre de Navarra, de la manera que los de Aragon, y juraro" los reyes, é hicieron pleito homenaje que guardaran inviolablemente esta concordia : y fué jurada por los ricos hombres y caballeros de Aragon y Navarra, que se hallaron presentes, é hicieron pleito homenaje. Los ricos hombres de Aragon, eran don Bernardo Guillen de Entenza, don Pedro Cornel, don García Romeu, don

. Alvar Perez de Azagra hijo de don Pedro Fernandez

señor de Albarrazin, Gil de Rada, don Guillen de Pueyo, y don Beltran Ahones, y los caballeros aragono don Martin Perez de Artasona, Hurtado de Lihor, Pero Perez de Tarazona, Iñigo de Oriz, Pedro de Ejea, Ruy Jimenez de Luesia, Pero Ramir” Oria, Ponce de las Cellas, y nueve vecinos de los principales de Tarazona. Juntaron por parte del rey

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