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la gran dificultad de entender la lengua púnica, segun la variedad de los tiempos. Pero como la lengua púnica era

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hija de la fenicia, y ésta de la hebrea ó muy conforme á ella, por la lengua hebrea se puede rastrear el orígen de muchas voces españolas propiamente fenicias (1). 98 Despues de las lenguas hebrea y púnica, en mi opinion se sigue la céltica. Y no es mucho, porque no sólo Severo Sulpicio (Diálogo 1, in fine) (2), contemporáneo de San Jerónimo, sino tambien Sidonio Apolinar (lib. 3, epístola 3), escritor del siglo V, afirman que en su tiempo áun se hablaba la lengua céltica. Y si esto sucedia en la Aquitania, de creer es que en algunos parajes de España se conservaria tambien mucho tiempo la lengua céltica, y que de ella nos vienen muchas voces cuyos orígenes ignoramos. Lo cierto es que hubo celtas en las dos Españas Citerior y Ulterior, y que la mezcla de los celtas con los iberos dió nombre á la Celtiberia, segun Estrabon (lib. 1 y 3). Por eso dijo Silio Itálico (lib. 3, v. 340): Venere et Celta sociati nomen Hiberis (1).

ba las costumbres, ridiculeces y lenguaje de los de Cartago. Su principal interes consiste hoy para los sabios en las palabras cartaginesas, que nos ha conservado.

(1) Las lenguas semíticas, á cuya clase pertenecen la hebrea, púnica y fenicia, se dividen en tres ramas principales: 1.o, el árabe de la Arabia septentrional, lengua literaria y dominante desde Mahoma en los estados mahometamos, madre ó matriz del siriaco moderno, del egipcio, del dialecto corrompido que se habla en Berbería y Marruecos, y del de los malteses; 2.o, la cananea, que se habló en Palestina y Siria, y comprende el hebreo antiguo y el moderno rabínico, y el fenicio y cartagines; y 3.o, la aramea, usada antiguamente en Siria, Babilonia y Mesopotamia, que se subdividia en aramea occidentaló siriaca, y en oriental ó caldea.

Estas le, guas, llamadas semíticas desde Eichhorn, porque ántes se llamaban orientales, nacidas al Oriente del Eufrates, se distinguen de las demas por el predominio de los sonidos guturales, por las raies generalmente trilíteras de sus palabras, por su gramática, cuyas consonantes tienden siempre á persistir, al contrario que sus vocales, y por su ortografía, puesto que sólo se escriben las consonantes, no escribiéndose las vocales sino accesoriamente, ó suprimiéndose del todo.—(V. la Histoire des langues semitiques, de Ernest Renan.)

(2) Sulpicio Severo, historiador eclesiástico, nació en Aquitania hácia 363, fué primero abogado, creyéndose que despues, por muerte de su esposa, recibió las órdenes sagradas, retirándose hácia 392 en las cercanías de Biterra (Beziers), y hácia 409 á un convento de Marsella. Murió en 410 segun unos, ó en 421 segun otros. Su principal obra es la Historia sagrada, en dos libros, desde la creacion del hombre hasta el año 410. Su estilo elegante y conciso le ha hecho llamar el Salustio cristiano.

Y más claramente Lucano (lib. 4, v. 9):

Profugique a gente vetusta
Gallorum Celtae miscentes nomen Iberis (2).

Y Marcial, hablando de sí (lib. 4, epigr. 55):

Nos Celtis genitos, et ex Iberis
Nostrae nomina duriora terrae
Grato non pudeat referre versu (3).

Despues desta mezcla y confusion de iberos y celtas, me persuado yo que se hablaria en la Celtiberia un lenguaje compuesto del antiguo español y del céltico, porque el céltico más puro tomó asiento en la provincia Aremorica y entre los cimbros del principado de Gales. Y es verosímil que el antiguo lenguaje español y el céltico, como tan vecinos uno de otro, fueron dialectos de otra lengua, la cual me persuado fué la púnica, por la correspondencia que tienen muchas

(1) (Tambien vinieron los celtíberos.»

(2) Y los celtas, que, fugitivos de su antigua patria las Galias, confundieron su nombre con los iberos.»

(3) «Y yo, hijo de celtíberos, que no me avergüenzo de intercalar en versos armoniosos los ásperos nombres de mi patria.»

voces de montes, rios y ciudades de España, que son los nombres que más duran, con los desta lengua. De la cual no podemos subir más arriba por faltarnos la noticia de nuestros primeros pobladores, y por consiguiente, de su lengua. Como quiera que esto sea, áun hoy permanecen en España muchas voces célticas. Es cierto que ignoramos las terminaciones, que originalmente tenian dichas voces, porque los latinos, que son los autores á quienes debemos la memoria de su orígen, como escribieron en su lengua, les dieron terminaciones latinas, como ahora nosotros españolas. Y así los latinos, tomando de los celtas las siguientes voces, dijeron cervisia (Plin., lib. 22, cap. últ.), caterca (Vegetius, lib. 2, de Re Militari, cap. 2), becco (Suet. in Vitelio, cap. últ.), gurdus (Quintil. Instit. Orator., lib. 1, capítulo 9. Gellius Noct. Attic., lib. 16, cap. 7. Glossae Isidori), lancea (Varro apud Gellium, lib. 15, cap. 30), leuca (S. Isidor., lib. 16, Oríg., cap. 16), penna (Vide Alteserram Rerum Aquitanicar, lib. 2, cap. 17), sapo (Plin., Historia Natural, lib. 28, cap. 12), soldarius (Caesar, lib. 3, de Bello Gallico), y nosotros cerveza, caterva, pico, gordo, lanza, legua, peña, jabon, soldado. Si no es que este último, como voz moderna en España, venga de solidatus, y solidatus de solido (lib. 2, Feud., tít. 10), porque á los soldados llaman las Partidas y la Historia general caballeros ó peones, ó los de la hueste. Omito otras muchas voces célticas, que antiguamente se usaron en España, y ahora no. Y si no por los griegos y latinos, no sabríamos hoy lo que significaron. Tales son: aspalatus, especie de planta segun Plinio (Natur. Hist., lib. 24, cap. 13), hoy alargués; canthus, el calce de la rueda, segun Quintiliano, el cual, si fuese voz de orígen griego, como quieren algunos, no se lo daria latino (Instit. Orator., lib. 1, cap. 5); cocolobis, especie de videño segun Plinio (lib. 14, cap. 2); celia, que segun el mismo (lib. 22, cap. últ. Florus, lib. 2, cap. 18. Orosius, libro 5, cap. 7. Isidorus), era una bebida que se hacia de trigo; ceus, especie de pescado por el testimonio de Columela, español (Columella, lib. 8, cap. 16) (1), y de Plinio (Plinius, Nat. Hist., lib. 9, cap. 18, y lib. 2, cap. 11), á quien gustosamente repito, porque fué pretor en la Bética; gasum ó gesum, especie de arma, segun Atheneo (lib. 6) (2), palabra española, segun Servio (in 5 y 8. AEneid) (3) francesa, y por consiguiente probablemente céltica. El no permanecer hoy estas voces en el vascuence, es una de las pruebas más fuertes de no haber sido lengua general en España, pues si lo hubiera sido y permaneciera tan incorrupta como quieren, conservaria todas las referidas voces célticas ó la mayor parte de ellas. Hablo de aquellas, que sabemos que se usaron en España. Ahora sólo podemos rastrear que conservan tal cual, y eso no es mucho, conservando muchas más (como hemos visto) la lengua española. Y todavía queda en duda si estas poquísimas voces, que conserva el vascuence, eran propias de él, ó si las tomó del antiguo lenguaje español, el cual, aunque soy de parecer que tenía muchos dialectos, juzgo que éstos en lo general, como hijos de una misma lengua, serian entre sí muy conformes y tendrian muchas voces comunes, lo cual se puede probar con

(1) Lucio Junio Moderato Columela, el agrónomo más sabio de la antigüedad, nació en Cádiz en el siglo primero de la Era Cristiana, y poseyó vasta extension de tierras, que él mismo labraba. Viajó por diversas partes del imperio para instruirse en la economía rural, estableciéndose en Roma hácia el año 42 de J. C., en donde compuso un tratado de Re rustica en doce libros, y otro de Arboribus.

(2) Atheneo, célebre gramático griego, natural de Naucratis en Egipto, vivió bajo Marco Aurelio y sus sucesores hasta Alejandro Severo. Escribió una obra titulada Deipnosofistas, llena de datos muy curiosos.

(3) Servio Mauro Honorato, gramático del siglo v, conocido principalmente por sus Comentarios á Virgilio.

un ejemplo muy visible. Urió Uria significa poblacion. Por eso Gracchuris, llamada ántes Illurcis (Festus in v. Gracchuris), situada, segun Tolomeo en la Vasconia, y segun Floro (cap. 41), abreviador de Livio, en la Celtiberia (bien que pudo haber dos), es lo mismo que poblacion ó ciudad de Graco, porque Tito Sempronio Graco, siendo procónsul, habiendo vencido y admitido á discrecion á los celtíberos (Florus, ibid. juncto Festo in V. Gracchuris), quiso que aquel municipio tuviese su nombre. Asimismo Biturisé Iturisa, poblaciones antiguas de la antigua Vascónia, Calaguris, municipio de los vacceos, Harcuris, de la Carpetania, es lo mismo que decir poblacion de..... Asturica se interpreta poblacion de los astures. De la misma suerte Baeturia, poblacion junto al Bétis, cuyo territorio ocuparon los celtas (Plinius, lib. 3, cap. 2). Omito otros nombres de poblaciones, que parece aluden á lo mismo, como Urci, Urgao, Urium. Iri ó Iria tambien significa poblacion. Por eso Iria Flavia significa lo mismo que poblacion de Flavio. Aquí pertenece tambien el nombre Briga que se interpreta poblacion, tan frecuente antiguamente en las terminaciones de los nombres de las poblaciones, como lo es ahora el nombre de villa en los principios de sus nombres. Y así leemos Arabriga, Arcobriga, Augustobriga, Caliobriga, Cetobriga, Cottagoóriga, Deobriga, Deobrigula, Flaviobriga, Juliobriga, Lacobriga, Laucobriga, Nertobriga, Segobriga, Talabriga, Tarobriga, Tuntobriga, Veriobriga. Y por la vecindad de las letras, Abobrica, Comimbrica, Juliobrica, Mirobrica, que algunos terminan en ga. Y por ventura tambien deben contarse entre estos nombres Caetobric, Londobris. Todos los cuales nombres no es inverosímil que vengan (como de sus primeras raíces) ó de ur, voz caldea, que significa calle (Génes., 11, 31), ó de hir, hebrea, que significa ciudad. Y esto sería más fácil de discernir, si fuese posible averiguar con certeza las antiguas situaciones de dichas poblaciones. El

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