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hablaba antiguamente en España era así griega, como la que ahora se habla es latina; quiero decir, que así como la lengua que hoy se habla en Castilla, aunque es mezclada de otras, la mayor y más principal parte que tiene es de la lengua latina, así la lengua que entónces se hablaba, aunque tenía mezclas de otras, la mayor y la más principal parte della era de la lengua griega (1). En esta opinion he entrado por dos puertas: la una es leyendo los historiado

(1) Esta opinion del autor es tan notable por su singularidad y estrañeza, que casi puede decirse con seguridad que es exclusivamente suya. La influencia griega en España hubo de limitarse á las colonias que fundaron los griegos en la costa de Levante, sin pasar de ellas, porque ni la historia dice que se extendiera nunca á lo interior de la Península, ni se puede explicar ni comprender que por una especie de milagro, desconocido en la historia, se usase por los españoles que habitaban tierra adentro, y que componían la principal parte de la poblacion, una lengua que ignoraban por completo. Los fenicios y los cartagineses intervinieron tambien en España con ras armas y su comercio, y, sin embargo, nada, á lo ménos que se sepa, influyeron de una manera radical y perpétua en la índole de sn lengua. Ni las naciones aceptan tan fácilmente los idiomas que se hablan en otras, por ricos y abundantes que sean, no sólo porque á cada una parece el suyo el más rico y el más abundante, sino porque la misma historia enseña que ningun pueblo abandona su lenguaje sino por la accion combinada y simultánea de la fuerza y de loe años.

En cnanto á los vocablos griegos que hay en la lengua española, puede tambien afirmarse en general que los que no entraron en ella desde el Renacimiento de los estudios clásicos, y entónces y despues por el tecnicismo científico, vinieron á enriquecerla, sin género alguno de duda, por conducto do la lengua latina, que ya los había hecho sayos. Lo mismo ha sucedido al frances, al inglés y al aleman.

Las etimologías, prueba fútil en lingüística, que exponen á continuos errores, y con las cuales se han cohonestado los mayores absurdos, no son bastante fundamento para derivar una lengua de otra, ni mucho ménos el español del griego. Lo que constituye y caracteriza la Índole de un idioma es su gramática especial y el mayor nú

res, porque hallo que griegos fueron los que platicaron más en España, así con armas, como con contrataciones. Y ya sabeis que estas dos cosas son las que hacen alterar, y áun mudar las lenguas; cuanto más que se lee que griegos vinieron á habitar en España; por donde es de creer que no solamente guardaron su lengua, pero que la comunicaron con las otras naciones; las cuales, por ser, como es, rica y abundante, la debieron de aceptar. La otra puerta por donde soy entrado en esta opinion es la consideracion de los vocablos castellanos; porque cuando me pongo á pensar en ellos, hallo que muchos de los que no son latinos ó arábigos, son griegos; los cuales quedasen de la lengua antigua, así como quedaron tambien algunas maneras de decir; porque, como sabeis, el que habla en lengua ajena, siempre usa algunos vocablos de la suya propia, y algunas maneras de decir.

Marcio. Cosa nueva es para mí, no lo que toca á las historias, sino lo que decís, que la lengua castellana tenga tanto de la griega; y si no me lo tuviésedes á mal, no lo querría creer hasta ver primero cómo lo probáis.

mero de Bus vocablos, y la gramática y el vocabulario del castellano son conocidamente de origen latino.

Sin embargo, nada tiene de extraño, en último análisis, que nuestro autor califique de griega á la antigua lengua de España, más para singularizarse y para demostrar que conocía el idioma helénico, cuando en nuestros dias se ha sostenido que era de origen hebreo.

Los modismos helénicos de Luciano, que nuestro autor cita en corroboracion de su idea, nada prueban tampoco, porque en mayor número, y áun mas análogos á los de nuestra lengua, los hay en otras, mucho mas diversas de ella que la griega.

Por lo demas, el mismo autor no da gran importancia á esta opinion suya, puesto que más adelante dice : «que la lengua latina es el principal fundamento de la castellana ; y de tal manera, que si él hubiera respondido que el origen de la lengua castellana es la latina, se pudiera haber excusado todo lo demas que ha dicho.»

'vaxj>És. Aunque el creer sea cortesía, yo huelgo que de esto que os he dicho no creais más de lo que viéredes.

Marcio. Aceptamos la licencia; y mirad que no os admitirémos los vocablos griegos que la lengua castellana ha tomado de la Sagrada Escritura, como son : escandalizar, atesorar, evangelio, apóstol, ni otros que son como anejos á esto, así como cementerio, martilojo, ni tampoco los que parece sean de la medicina, como son clistel, paroxismo, efímera , gargarismo, porque quiero que en sí muestren su antigüedad, porque de otra manera no valerá nada vuestra razon.

ValdÉs. Bien me podría servir de algunos de los que habeis dicho; pero no quiero sino dejarlos, por no contender, y deciros algunos otros, que á mi ver muestran ser antiguos; así bien, que bastan harto para que creais que lo que digo es verdad. Éstos son apeldar, por huir; malatia, por enfermedad; cillero, por el lugar donde ponen el harina; fantasía, por presumpcion; gazafaton, por cosa mal dicha; tío, rábano, cara, carátula, cadira, por silla. Tambien creo que quedase del griego trébedes y chimenea; y áun brasa, y abrasar; porque £pá£io quiere decir hiervo; y acornar, masa, mozo, mes, cañada, barrio, cisne,pringado, artesa, tramar, truhan, manara, celemín, gloton, tragon y tragar. Hay tambien algunos que comienzan en pan, y vienen del griego, como son pantuflos, pandero, panfarron, y otros muchos que debe haber, en que yo no he mirado. Hay tambien otros vocablos, que aunque tienen del latín, parece ser forjados á la significacion de otros griegos, que significan lo mesmo; destos es dexemplar, que en algunas partes de España usan por disfamar, el cual vocablo creo sea forjado desta manera, que soliendo decir, como el griego dice itapaSei-nj.», que quiere decir exemplum, el español, queriendo hablar latín, habló á su modo, y dijo dexemplar, así como el frances; porque hablando su lengua, por sí, dice ouidd, cuando viene á hablar latín, no se contenta con decir ita, sino añádele el da de su lengua, y dice auida. Esto me paresció; basta cuanto los vocablos. Cuanto á las maneras de decir, si mirais en ello, hallaréis muy muchas.

Marcio. Ea, decid algunas.

ValdÉs. Porque Luciano, de los autores griegos que yo he leido, es el que más se allega al hablar ordinario, os daré .dél los ejemplos.

Marcio. Más los quisiera de Demóstenos.

ValdÉs. Y áun yo holgára de dároslos, siquiera de Sócrates; pero contentaos con que os dé lo que tengo. Cuando en castellano queremos decir que tiene uno de qué vivir, decimos que tiene buena pasada. Desta mesma manera, queriendo decir esto mesmo, dice Luciano e^ei '0716^ irópov; y en castellano, queriendo decir nuestra hacienda ó su hacienda , decimos lo nuestro, lo suyo. Quien da lo suyo ántes de su muerte j merece que le den con un mazo en la frente; adonde dice lo suyo por su hacienda. Luciano en la misma significacion dice T«' %e'TEpa. Tambien si en castellano amenazamos á un mozo ó á un muchacho, queriendo decir que lo

castigarémos, decimos : pues si yo te empiezo ;y de la

misma manera dice Luciano ¡ao? [is'aou ijp^áTo, que quiere decir, me empezó por medio. Para confirmacion desta mi opinion, aliende de lo dicho, puedo tambien alegar la conformidad de los artículos y otras cosas, si no os contentais con lo alegado.

Marcio. Antes basta harto lo que habeis dicho. Verdad parece harto aparente y razonable esta vuestra opinion; y tanto de hoy más la terné por mia, y lo mesmo creo harán tambien estos dos señores. Agora, presuponiendo que es así como vos decís, que la lengua que en España se hablaba ántes que los romanos, habiéndola enseñoreado, le introdujesen su lengua, era así griega, como es latina la que agora se habla; proseguid adelante.

La vida me habeis dado en no querer contender sobre esto, porque por no porfiar me dejára vencer, haciendo mi cuenta que más querría quedar por necio que ser tenido por porfiado; pero mirad que si alguno querrá decir que la lengua vizcaína es en España áun más antigua que la griega, yo tanto no curaré de contender sobre lo contrario, ántes diré que sea mucho en buena hora, así como lo dirán; con tanto que á mí me conceda el señor Torres lo que digo.

Torres. No os concederé yo tan presto lo que concluís; porque Gravo Lucio y los dos Cipiones, Claudio Neron y Sempronio Gracco, siendo romanos, latinos y griegos no habláran con turdetanos, celtíberos ó iberos, y cántabros por intérprete, si la lengua antigua de España fuera griega; ni los mercadantes de Fenicia habían necesidad de intérprete en el contratar de sus mercaderías con los antiguos de España, ántes que cartagineses y romanos la combatiesen.

ValdÉs. Basta que la lengua latina, como he dicho, desterró de España á la griega; la cual así mezclada y algo corrompida, se platicó en España hasta la venida de los godos; los cuales, aunque no desterraron la lengua latina, todavía la corrompieron con la suya; de'manera que la lengua latina ya tenía en España dos mezclas ; una de la griega, segun mi opinion, y otra de los godos. El uso desta lengua así corrompida duró por toda España, segun yo pienso, hasta que el rey Rodrigo en el año de setecientos y diez y nueve, poco más ó ménos, desastradamente la perdió, cuando la conquistaron ciertos reyes moros que pasaron de Africa; con la venida de los cuales se comenzó á hablar en España la lengua arábiga, excepto en Astúrias, en Vizcaya y en Lepuzcua, y en algunos lugares fuertes de Aragon y Cataluña; las cuales provincias los moros no pudieron sojuzgar; y así, allí se salvaron muchas gentes

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