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sais juntar las galeras en ese reino, y tomar las naos de alto borde que fueren menester y se hallaren en él y en Ñápoles, y metiendo en ellas y en las dichas galeras un grueso golpe de infantería española y italiana, poneros adonde mas conviniere; teniendo asimesmo fin á que sigun el armada que viniere y las fuerzas que trujere, mirar si podreis usar del expidiente que de palabra me dijisteis en Barcelona, procurando de armar los veinte buques que el duque de Alcalá hace hacer, y tambien los que hubiere en ese reino y á este propósito ir haciendo la cuenta de las galeras que se podrán juntar , presuponiendo serán en número de ciento y diez con las de Malta, duque de Saboya, señoría de Génova, don Alvaro de Bazan y las de Portugal, con las cuales y ochenta chalupas bien armadas y marinadas que decís podrian ir de acá, se harian buenos efectos, no solo en el socorro, pero en lo demás que se ofreciese: y habeis hecho bien en avisarnos tan cumplida y particularmente de lo que en todos casos os ocurre. Y habiéndose mirado y tratado de este negocio, como cosa que tanto importa al servicio de Dios y bien de la cristiandad , y seguridad de las fuerzas que tenemos en Africa, y la costa de nuestros reinos, señoríos y estados, ha parecido remitíroslo como á quien está presente y tiene tan larga noticia y expiriencia de lo que mas converná, sigun los avisos tuvierdes de la dicha armada, y el número de ella y el propósito que tuviere, que de acá no se os puede decir ni ordenar expresamente otra cosa, mas de encomendaros mucho lo mireis y proveais con todo cuidado y diligencia como lo soleis hacer, advirtiéndoos que las galeras de Portugal no podrán ir, porque nuestro embajador nos ha escripto dias ha que las han desarmado, ó lo quieren en todo caso hacer, parcsciéndoles que no tienen necesidad de ellas. Y en k> de las chalupas , siendo como será la dicha ar

mada tan poderosa como últimamente scribís, parece que serian de poco fruto y que no se podrian embargar ni juntar para que fuesen allá á tiempo, por estar á punto de ir á las pesquerías, y haber dificultad en haber tanta gente de mar como es necesario que vaya en ellas; y ya que no hubiese esto, se gastarian y consumirian en el sueldo y provision de ellas casi cient mill ducados, que será mejor se ocupen en lo de los dichos navios de alto borde, y lo demás que habeis de proveer para juntar con las galeras, presuponiendo que serán en el número que arriba se dice, ó el que fuere bastante para que juntándose los navios de alto borde se pueda hacer el socorro donde sea menester, porque de otra manera, como vos muy bien entendeis, no siendo caudal suficiente para combatir con el armada del turco, el gasto extraordinario que se hiciese seria superfluo y de ningun efecto; pero como á quien tan bien lo entiende como vos, y está sobre el hecho os lo remitimos. Yo scribo con este correo al duque de Saboya, para que, demás de las tres galeras que tiene, procure de poner en órden la cuarta, y á la señoria de Génova que haga lo mismo hasta el número de seis, pues aprovechará para lo de Córcega y lo de la armada en que les va tanto; y tambien hareis diligencia con los de la religion para las que tienen y con el gran maestre por las suyas propias, tomando estas á nuestro sueldo por el tiempo que durare esta jornada presente, si no se pudiere hacer de otra manera; y al duque de Florencia para que adrece y ponga en órden las diez que es obligado, y se proveerá en lo que se le resta debiendo de el sueldo corrido y pasado, y en lo porvenir con la brevedad que ser pueda; encargando á todos las tengan á punto para mediado abril, y que hagan con ellas lo que vos de mi parte les scribiéredes y ordenáredes como soy cierto lu cumplirán; y así les avisareis al tiempo y cómo y dónde se han de juntar sigun los avisos tuviéredes de la dicha armada y de los cosarios de levante y poniente; y esperamos en Dios que con vuestra prudencia, y diligencia y buena provision se podrán hacer tales efectos en cualquier caso que se ofrezca, que los enemigos no harán cosa de sustancia. Al duque de Alcalá scribo que demás de las ocho galeras que están armadas, procure de echar á la agua las otras que pudiere, usando en ello de toda diligencia posible, pues vée la gran necesidad que hay de ellas, y que haga á cumplimiento de veinte buques, y vos terneis cuidado de solicitarle. En lo que toca á las galeras de D. Alvaro, como quiera que el prior y cónsules sentirán que teniéndolas para la guarda y defensa del viaje de las Indias, y pagándolas de las averías, salgan de su distrito, porque podria ser que no todas las que scribís se armasen, por dificultades que suelen subceder, ya que se hiciese no serán tan útiles este año como es menester, me he resuelto en que todavía vayan á Córcega; y porque lo hagan con mas voluntad y tengan menos ocasion de apartarse de lo que está capitulado con ellos, que seria de harto inconviniente, me ha parescido mandarlas pagar el sueldo del tiempo que se ocuparen en esta jornada, dende el dia que salieren de el dicho districto en adelante, porque con haberse cegado el rio de Tetuan, á que es ido el dicho D. Alvaro con todo lo necesario, y creemos que se habrá efectuado, la navegacion de las Indias quedará mas sigura. Y como quiera quescribió que se invíen cinco mill infantes, visto los spañoles que hay en Córcega al presente, que aunque escriben que son pocos los útiles por las enfermedades que han tenido, y haberse muchos de ellos ido á Lom

bardía con la otra gente, con ser ya el tiempo bueno se crée que reforzarán y llegarán por lo menos á mill y ducientos, demás de los italianos que tiene D. Lorenzo de Figueroa, ba parescido que bastarán que vayan cuatro mill, y no habrá poca dificultad en levantarse con la brevedad que es menester; pero usaré en ello de toda la diligencia posible. Y por lo que importa al bien de la empresa de Córcega y á lo 'de la mar que haya gente plática y experimentada, enviamos á mandar á D. Grabiel de la Cueva, nuestro capitan general en Lombardía, que de los que tiene en las guarniciones dé dos mill soldados de los mas útiles y bien armados, que vayan á aquella isla y estén á cargo de don Gonzalo de Bracamonte, á quien habemos proveido por nuestro maestre de campo, por no haber ya de ir allá el marqués de Pescara, pareciendo que no es cosa conviniente empeñarnos tanto en este negocio, sino ayudar á la señoría de Génova todo lo que se pudiere, y así le ha parescido al dicho marqués sigun nos lo ha escripto y enviado á significar con persona propia: y de los dichos cuatro mill que van de estos reinos, se le darán otros dos mill para que los ponga en su lugar, haciendo cuenta que en este verano se habilitarán y armarán de manera que dende en adelante se puedan tener por soldados pláticos, de que hay tanta nescesidad, como sabeis, de manera que podeis hacer cuenta que se juntarán en aquella isla hasta cinco mill soldados, demás de los mill y quinientos italianos de el dicho D. Lorenzo, para los cuales habemos de proveer de paga. Y acabado lo de la armada os encargamos que luego torneis á inviar á Lombardía los dos mill soldados viejos que ha de inviar el dieno D. Grabiel de la Cueva, los cuales entretanto que estuvieren en Córcega, ó los trujéredes en las galeras , se han de pagar del dinero que de acá proveyíremos,

porque el dicho D. Grabiel ha de hacer pagar á los dos mill soldados nuevos que en su lugar se han de meter en las plazas de las consignaciones que allí tiene para esto. El embajador de la señoría de Génova, que aquí reside, de parte della nos ha hecho mucha instancia porque mandemos proveer de la dicha gente para que se acabe aquella empresa por todo abril, presuponiendo que la dicha armada del turco sigun los muchos avisos se anticipará y verná por mayo; y como quiera que se le ha respondido que se ha hecho y hace todo lo posible, ha parecido decirle que lo que mejor les estaria seria tratar algun acordio con Sant Pedro Corzo, pues él lo ha procurado y habria medios razonables para ello, y que se debrian aprovechar de esta ocasion y gente que mandamos enviar para atraerle á ello, y hacerlo con mas reputacion, declarándoles abiertamente que no se puede en ninguna manera excusar que esta infanteria que va agora , y la que hay en aquella isla la habeis de tomar y meter en las galeras, para obiar los daños que la dicha armada podria hacer, ó para proveer las islas como vierdes ser mas convinientes; y asimismo scribimos desde luego al dicho don Gonzalo que lo haga, sin poner en ello dificultad ni dilacion, como lo vereis por la copia de su carta que va con esta, poniéndoles demás de esto delante ser el dicho Sant Pedro Corzo un foragido y andar por las montañas, y que teniendo como tiene la señoría las fuerzas, seria guerra trabajosa y larga de acabar, no habiendo en que poder hacer golpe sustancial, y él se podria salir y ir de la dicha isla, y siempre quedaria con grandísima speranza, de manera que si ellos están en lo que deben y les conviene, no dudamos sino que vernán en ello, aunque han puesto hasta aquí algunas dificultades , mayormente que esta gente que enviamos, tenemos por cierto que no podrá ser en aquella isla en todo

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