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cio, ó que habia corrido al Pozal ó á Cabo Pájaro. Halló don Juan cuando llegó al Pozal una barqueta del maestre, y por ella supo que San Telmo estaba en pié; y con esto volvió á poner la gente, aunque no supo nueva de su barca, la cual tornó en Secilia y le erró en el camino esta segunda vez, que le venia á dar aviso como la entrada estaba segura; y de las contraseñas que habia dejado en la ciudad, llegó esta segunde vez D. Juan, y vió un fuego estando cuatro ó cinco millas del lugar donde habia de desembarcar, y era el contraseño que habia dejado la barqueta, y creyendo que era fanal se tornaron la vuelta de Secilia. Fué hierro grandísimo no reconocer el dicho fuego; pero tampoco es posible dejar de errar los hombres, aunque este ha sido de la mayor importancia que se puede imaginar. Y tornáronse otra vez con esta esperanza al Pozal á do hallaron las barquetas que les dijo el contraseño y todo lo demás; y con esta seguridad tornaron y pusieron la gente en tierra á los 28 del pasado, dia de San Pedro y San Pablo á la noche, y hasta la otra siguiente no podían ir al Burgo, aunque se sabe que llegaron seguros á la ciudad por el contraseño que la misma ciudad hizo. Por mí no ha quedado de enviar estas galeras con harto tiempo ántes que San Telmo se perdiese. Si no se han dado buena maña, no me toca otra cosa sino el pesar que es bien grande; ni tenia otra persona que enviar con el cargo de las galeras, sino la que envié, ni debia enviar otra teniendo el cargo que tiene. El da sus desculpas, aunque no á mí por que no le he hablado palabra en ello; y ya tengo dicho que no es posible que los hombres lo puedan acertar todo. Aunque hayan entrado estos seiscientos hombres, no son bastantes para defender al Burgo y San Miguel estando tan falto el maestre de gente como escribe, por haber perdido en San Telmo mil y quinientos hombres; y aunque así fuese, no se pudiendo saber si han entrado ó no, antes sospechando lo contrario por lo que el maestre dice, no se puede dejar de hacer lo que diré, por no ponello en peligro de última perdicion. Aun si no me forzara la luna, enviara primero de hacer esta determinacion de las galeras á la ciudad á saber si los soldados entraron ó no; pero en este medio viene la luna ácrecer y á aclararse tanto, que quita con la claridad la esperanza que hay de poder entrar por la boca del puerto y esperar á que tornase otra vez á menguar. Era manifiesta perdicion de lo de Malta no habiendo entrado la gente, y peligroso despues de entrada, por el poco número al respeto de la falta que dentro hay. Envié á los 15 del pasado, como arriba digo y tengo escripto á V. M. por mi carta del 16 del mismo, á D. Juan de Cardona con la gente española y italiana, y con el número de caballeros que por aquella carta escribí. Para lo de Malta era muy necesaria provision; pero deshacerme de aquella gente para lo que está por venir es muy dañoso, y cualquier desgracia que sucediera á las galeras tambien lo fuera, porque nosotros desminuyéramos de lo poco que hay y ellos crecieran del número que tienen. Viendo agora al maestre en el término que V. M. verá por sus cartas soy forzado á envialle estas tres galeras, no obstante la falta que me hará y me puede hacer la gente que va en ellas; y envíoselas por la forma que V. M. verá por la copia que con esta va de la carta que le escribo. En ellas irán cuatrocientos soldados italianos de los del papa, y con ellos Pompeo Colona; irán doscientos españoles á cargo del capitan don Francisco Zapata. De las tres galeras que van, las dos son de la religion y una de las de mi cargo. Llevará esta galera doscientos forzados que de aquí allá harán su oficio, y allí servirán por soldados. Entre ellos habrá hasta cincuenta de buena boya, y los otros, de los que menos tiempo han de servir, de uno, dos, hasta tres años. A las galeras de la religion he conducido que dejen sus esclavos en otras galeras y tomen forzados para que hagan el mismo efeto que los de la galera de V. M., que ansí serán en todo mil y doscientos hombres y algunos marineros. Con ellos envió hasta quince ó veinte lombarderos y la pólvora que he podido. Tambien llevarán las galeras trigo para su mantenimiento, y no llevarán bizcocho, porque si se le mojase no se podrán aprovechar dél como del grano. Habiendo escripto tan largo, no terné que decir mas de que ántes que perder á Malta me parece que se debe pasar por cualquier peligro ó pérdida. Guarde Nuestro Señor la vida de V. M., etc. De Mesina á 5 de julio 1565.

Copia de minuta de caria de D. García de Toledo á S. M. 5 de julio de 1565. Sobre provision de dinero. (Archivo del Excmo. Sr. duque de Medinnasidonia.) S. C. R. M.—El despacho de V. M. de los 10 y 11 del pasado en respuesta de los mios de 7 y 11 de abril, 16, 17, 19 y 21 de mayo he rescibido. Estando ya hecho el que este correo lleva, enciérrase en lo que agora scribo todo lo que podria responder á él, y ansí no seré largo en esta, pues lo soy tanto en la que con ella va. Los 100 mil escudos últimos han sido provisiones muy convenientes para el servicio de V. M., y los gastos requieren bien el cuidado que V. M. manda tener de ir proveyendo siempre de dinero; y para ellos daña mucho el haber habido el trigo tan caro y estar el vino en tan alto precio. A Gil de Andrada se tomará la cuenta de los tres mil escudos que de ahí se le han proveido, y dará razon dello á los oliciales como V. M. manda Dice á la vuelta: A S. M. á 5 de julio 1565. Copia de minuta de carta de D. García de Toledo á S. M. 5 de julio de 1565. Le envía el aviso del suceso de San Telmo. (Archivo det Excnto. Sr. duque de Medinasidonia.) S. C. R. M.—Con los dos últimos correos que V. M. me mandó despachar en 5 y 11 del pasado he rescibido todos los despachos de V. M. y de diferentes datas; y visto lo que manda en ellos, á los cuales responderé con otro por no detener este que va con el aviso del suceso de San Telmo y lo demás que el maestre me scribe tocante á los trabajos de aquella isla, como V. M. verá por las otras cartas mias que este lleva, á las cuales me remito. Dice á la vuelta: A. S. M. á 5 de julio 1565. Copia de caria de D. García de Toledo A la Republica de Genova. Mesina 5 de julio de 1565. Le pide dos galeras. (Archivo del Excmo. Sr. duque de Medinasidonia.)

Mirto, y Excmo. señor y muy magníficos señores: Por los avisos que invío al señor embajador entenderán V. E. y V. SS. el suceso que ha tenido lo de San Telmo, y el trabajoso término en que queda aquella isla, y ansí importando esto tanto al servicio de Dios, de S. M. y de toda la cristiandad se ha de procurar por todas las vias posibles de evitar tan gran daño. La armada de los enemigos ha crescido de fuerzas despues que llegó sobre aquella isla, como habrán entendido, y la de S. M. disminuido por las causas que dirá el señor embajador, de quien entenderán tambien V. E. y V. SS. el contentamiento que S. M. terná, y la merced que yo rescibiré en que manden acudir en esta necesidad sus dos galeras, como tengo por cierto lo harán, tanto mas viendo tan bien como van las cosas de Córcega, de lo cual huelgo yo en extremo, como á verdadero genovés. Y remitiéndome como digo al señor embajador, no me alargaré mas. Y Nuestro Señor la Ulma. y Excma. persona de V. Ex.' y las muy magníficas personas de V. SS. con mucho acreseentainiento goarde. De Mesina á 5 de julio de 1565. A las espaldas dice: A la Señoria de Genova.

Tomo XXIX. 17

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