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que por qué no esperé su respuesta, á lo menos á la que de aquí screbí á los 16 del pasado, no esperara una hora mas en despedir las naves, pues la tardanza del juntarse la armada y gente, y el número de la de los enemigos, y la prisa que el maestre da diciendo que no puede esperar el tiempo que es necesario, y los estorbos que veo que se ponen en lo de la infantería, me tienen ya con harto menos ánimo del que solia tener. Todavía digo que para cualquier ocasion es bien darme toda la gente que pido y no un hombre menos. Antes que el duque rescebiese mis cartas, en que pedia los españoles, me escrebió que queria despedir los italianos que tenia levantados y que le avisase si los queria; que le inviase dineros en Pulla y galeras para embarcallos, lo cual es mas defícil que traellos de España, en especial no teniendo aquí galeras y siendo la navegacion de mas de ochocientas millas y no muy segura. El da lo que le paresce que puede, y á mí me hace poco al caso no dándome los españoles. Los del duque de Urbino y duque Octavio le scribo que se entretengan, pues no hacen costa en ninguna parte hasta ver lo que V. M. será servido de mandar. La creencia del maestre que me ha traido Salvago, me ha parescido hacérsela poner en scripto y envialla á V. M. Tambien invío dos relaciones; la una del hombre que el virey de Ñápoles habia inviado para que veniese en la armada, y la otra de un genizaro que tomaron despues que este hombre salió della.

Parésceme que por lo que podria suceder y aun por lo que es menester para adelante, aunque Malta se defienda, conviene que V. M. mande principiar luego en Barcelona hasta cuarenta buques de galeras, y que para ellas se corte luego la madera, que pues he hallado el modo de traellas, es mejor que se hagan allá, así por la madera como por ser mucho mas barato de lo que suelen aquí y en Ñápoles; y siéndolo V. M. servido dello, mándemelo avisar, que inviaré los maestros que las han de hacer. En Ñápoles podria V. M. mandar hacer otros veinte buques de nuevo; aquí se podrán hacer otros diez ó doce, y con haber cantidad de buques con los expedientes que se podrán tomar para armallos, cesará de aquí adelante el gasto de las naves que es muy grande. Mande V. M. hacer en Flándes artillería para estas galeras que digo que se han de hacer, que esto es el último remedio para cualquier suceso. Comenzaré de aquí á tres ó cuatro dias las tarzanas para cien buques, que habiendo estos dias dado á entender que no estaba aun resoluto si las habia de hacer aquí en Zaragoza ó en Palermo, para asegorarse los del lugar que las hiciese aquí, me han venido á ofrecer, sin pedírselos yo, quince mill escudos, con los cuales se comenzará esta obra; porque si pasase esta comodidad del verano, hariase en el invierno con mas gasto el principio della, habiendo de entrar á fundalla por ser lugar mas cómodo en ciertos secanos do hay dos y tres palmos de agua. Usarse ha la diligencia que conviene, para que cuando los dichos buques se acaben, haya parte á do metellos. Han dicho que darán otros cinco mill ducados para que les hagan una muralla á manera de muelle por toda la marina, tres ó cuatro palmos alta. Héles dicho que es gasto poco necesario, que en otras cosas querria yo que echasen su dinero. Hánmelo tornado á rogar de nuevo: hacerse ha lo que ellos desean, si ya en este medio no se acabase con ellos que se gastasen en las tarzanas. A S. S. he scripto que V. M. tiene en orden mas número de galeras de las que es obligado por la concesion del subsidio, pues pasará de ciento y tres ó ciento y cuatro. Escribole tambien el excesivo gasto que V. M. hace en naves y Tomo XXIX. 14 en la gente que tiene levantada, porque al fin es bien que sepa que los dineros del subsidio no se cogen para comprar rentas, pues cada dia se venden para estos casos. Guarde nuestro Señor, etc. Copia de caria de S. M. á D. Gabriel de la Cueva. Aranjuez ii de junio de 1565. Le ordena que haga caminar á los puertos de Saona y Baya toda la infantería española de su mando y nombre un coronel para los italianos en lugar de Sigismundo Gonzaga. (Archivo del Excmo. Sr. duque de Medinasidonia.) El Rey.—Uustre D. Gabriel de la Cueva nuestro gobernador del estado de Milan y capitan general en Piamontc y Lombardía: Ya abreis visto lo que á los 22 del pasado os mandé escribir avisándoos de la resolucion que habemos tomado en sacar de los presidios de ese estado todos los españoles que en ellos residen, encargándoos los hiciésedes caminar la vuelta de Saona ó Baya, para que cuando D. Alvaro de Bazan llegase con las galeras que ha de llevar destos reinos los embarcase y tomase, dejando los bisoños que de acá han de ir. Y despues habemos entendido que habíades dado cuatro compañías que ha llevado y embarcado Joan Andrea Doria, lo cual os agradezco mucho, que lo habeis hecho y proveido muy bien y como de vos se esperaba segun la necesidad con que está D. García de Toledo, siendo llegada á Malta el armada turquesa, y teniéndose por cierto va sobre la Goleta, y por estas causas os encargamos y mandamos expresamente que toda la infantería española que resta la hagais luego caminar, si no está hecho, á los dichos puertos, para que el capitan Gil de Andrada que vino á Barcelona con ocho galeras y con otras tantas que llevaba de allí y partirá luego, tome y resciba la dicha gente y camine con ella donde el ■dicho D. García estuviere, porque si se esperase al dicho D. Alvaro, allende de que va muy cargado con la gente que de acá lleva, habria en esto mas dilacion. Y porque habíamos acordado que en lugar de la dicha infantería se metiesen en los presidios los soldados que de acá van, y esto en ninguna manera se puede hacer, por ser tan necesario juntar toda la infantería española como lo mandamos hacer para poner en él armada, que es la fuerza principal para poder socorrer y ofender y hacer los efectos que se pudieren en cualquier caso que se ofrezca, y porque lo de ahí quede con seguridad y proveido, como conviene, mandareis que la gente de armas y caballos ligeros que ahí teneis se pongan y metan en los dichos presidios, y si os paresciere que será menester alguna infantería, podréisla tomar de los tres mil italianos últimos que el dicho D. García os escribió que tuviésedes prevenidos allende de los primeros, con lo cual los dichos presidios están por agora proveidos bien. Con el correo último escribimos al coronel Sigismundo de Gonzaga levantase mill italianos para ir con ellos por este verano á Cerdeña, y á vos lo que cerca desto habreis visto, y porque entónces no habíamos entendido que le teníades nombrado para los dichos tres mill que D. García os escribió, y conviene que en esto no haya novedad, porque causaria mucha dilacion, nombrareis y proveereis otro coronel que sea persona cual convenga para que vaya á Cerdeña con los mill italianos, y dareis toda la priesa posible para que con brevedad se despache, que el embajador Figueroa proveerá de vituallas y lo demás necesario para su embarcacion y pasaje.

Y porque conviene que con esta gente y los mill y quinientos italianos que mandamos cumplir á D. Lorenzo de Figueroa para que asista en lo de Córcega vayan algunos comisarios que tomen las muestras y tengan las listas, enviareis dos á cada parte, que bastará que sean suficientes y de confianza de los ordinarios que ahí residen, si los hubiere ó de otros, dándoles instruccion de la órden que han de tener en todo, y que en librar el sueldo, y las plazas y ventajas que han de haber segun se acostumbra, de manera que haya buen recabdo enviándonos las copias dello, y mandándoles que ordinariamente envíen relacion á Eraso de las pagas que se hicieren á la dicha gente, y desde cuando les corre el sueldo, para la cuenta que acá se ha de tener en la provision del dinero que se ha de hacer desde acá. De Aranjuez 11 de junio de 1565.

De mano del Rey.

Esto que se os dice en esta carta conviene mucho á mi servicio que se haga luego, y así os lo encargo, y que useis en ello de la brevedad que yo de vos confio.—Yo el Rey.

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