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que se hallaron en su poder. Bienes no se hallaron aquí donde estaba casado: se hacen las diligencias que convienen. Tambien murió en esta ciudad á último de diciembre Juan Fernandez de Gadalupe, pagador general de las galeras del subsidio. En su lugar ordenó D. García de Toledo serviese Martin García de Lasao que le ayudaba en el oficio, y que el dinero esté en una caja de tres llaves, y estas estén en su poder, y en la del contador é yó, cada uno la suya, y de allí se le entregue lo que fuere menester para pagar lo que en él se librare, y lo que una vez se le diere no suba de dos mil ducados, y gastados y dádonos cuenta, se le entregue despues por esta órden hasta que V. M. provea otra cosa. Halláronse del dinero de su cargo tres cajones de moneda de á 20 mil reales, y mas 7,459 rs., los tres mil dellos catalanes y 8,900 escudos en unas cédulas que se han cobrado, que estos se cambiaron en Barcelona por cobrar el resto del dinero que se libró en los diputados por cuenta del subsidio, y ciertas cadenas y prendas de oro, que todo ello se inventarió luego. Con esto y con lo que se ha prestado en dinero á estas galeras de Nápoles que se cobra agora, y á las de Secilia habrá aquí hasta 180 mil reales y no mas. Si para el verano se han de hacer bastimentos, advierto á V. M. que la prevencion y tiempo importa mucho para hacerlos con ventaja y como conviene.

La razon de los asientos de todas las galeras de particulares convernía que V. M. mandase enviar para que en estos dos oficios la hubiese, y se tuviese cuenta en hacer las bajas, que por no la haber solamente se tiene agora por memoria de las que andan por acá de V. M. y del subsidio. La copia del alarde que se tomó á todas las galeras particulares va con esta.

No se tiene razon en esta veeduria del coste de ningun esclavo, porque el dinero para la compra dellos se proveyó sin tomarla en ella, y despues no han enviado cuenta ninguna del coste dellos. La gente de cabo de las galeras de España padesce mucha necesidad. Gran bien y limosna les haria V. M. en mandarles pagar lo que se les debe del sueldo viejo, que la razon de lo que montó se dió á D. García de Toledo en Cartagena, sacada de los libros desta veeduría para enviarla á V.M.

A los de buena boya se debe muy mucha cantidad y todos piden libertad y el tiempo no lo manda. V. M. mandará veer en esto lo que conviene.

A los soldados de infantería y gente de cabo de las galeras Despaña que mueren por enfermedad serviendo en el cargo , no se les paga despues de su fin el sueldo que han de haber por lo que han servido en este tiempo de D. García de Toledo, por no lo haber consultado con V. M., que creo lo habrá ya hecho. Mandará V. M. veer si á los que lo han de haber se les podria librar para hacer bien por su ánima y ayuda de su entierro, que si esto se provée, á mi parescer, se sirve á nuestro Señor mucho por muchas vías, y los que mueren serán enterrados en sagrado y mejor que no hasta agora, que por no ser prolijo no doy mas relacion en este particular. Despues que vino guerrero de Anaya gobernador general de las galeras del subsidio á servir el oficio, se tiene cuenta á la par de todo lo que se provée, ordena y paga en estas galeras, de modo que una mesma razon, libros y cuenta haya en estos dos oficios. Hasta agora ne se le ha dado copia de los libros y cuenta de lo que se hizo ántes que él veniese por las razones que arriba he dicho. Dársele han osle invierno tales, que se entienda si se ha tenido la cuenta que es de razon en la hacienda de V. M.; y de que hasta agora no se le hayan dado no es de maravillar, porque cuando se me encomendó este oficio, la razon de todas las cosas estaba en papeles y borradores, y no claros, y en diferentes personas. Y de los libros de las galeras Despaña no me entregaron mas de los que cabia en una cajaela, que los demás quedaron en Málaga. Y aun para tomar luz de estos papeles y el oficio se sirviese con oficiales de experiencia, procure algunos de los que habian servido en él, y por buen salario que se les daba, no quisieron servir despues acá. Yo he servido con el cuidado y rectitud que D. García de Toledo y otros muchos han visto, sin sueldo, y sustentando y pagando mis oficiales á 4, 6, 8 y 12 escudos de salario al mes, porque entiendo que aunque D. García no me lo ha querido pagar sin que V. M. lo mande, V. M. me hará merced y me mandará pagar con darme ayuda de costa, mandándome emplear en que le sirva, pues ha proveido á otro en este oficio; y así lo suplico á V. M. humilmente, que por buscar esta ocasion seguí á V. M. de Madrid á Valencia, y aunque esta allí no la tuve, todavía quise volver á servir en esta jornada, que lo que en lo uno y lo otro he gastado es harta cantidad. Don Fadrique de Carbajal, general de las galeras de Secilia, está en este punto con la candela en la mano. Dicen los médicos que no puede vivir cuatro horas. Las galeras van saliendo de la dársena para partirnos á Secilia. Si ántes espiráre, irá la nueva de lo que Dios ordenare dél con este correo. Nuestro Señor la S. C. 11. persona de V. M. guarde con aerescentíitmento de mas estados y señoríos como los criados

de V. M. habemos menester. De Ñápoles á 9 de enero 1565. —S. C. R. M. de V. M. muy humilde vasallo.—Sebastian de Carquizano. Sobre.—A la S. C. M. el Rey nuestro señor. Carta original de Don García de Toledo al señor Don Francisco de Eraso, fecha en galera en Baya á lo de enero de 1565. Tiene por seguro el encuentro con la armada del turco—Conveniencia de hacer una galera de mayor porte—Se envíen cartas á Nápoles y Milan para que le auxilien en lo que necesite. (Archivo general de Simancas.Negociado de Estado, legajo núm. 1054.) Ille. Señor. Yo creo que el correo que llevare esta, llevará tambien mi despacho ó el duplicado dél, en el cual podrá v. m. ver todo lo que me ocurre; y si de allá se me manda con presteza lo que hubiere de hacer, no quedará nada por mí de lo que se pudiere y yo supiere ejecutar. Paresciéndome, señor, que no es posible exeusarde encontrarnos un dia con la armada del turco, me ha parescido hacer una galera gruesa, y cual conviene para semejante jornada, así por la ventaja que con ella se puede tener, como para asegurar el estandarte que en ella se trae, el cual en cuanto está en pié hay en la armada ánimo y esperanza de victoria, pues todo depende del bien ó del mal de la capitana; y pensando que podria venir esta ocasion este verano, he solicitado aquí al virey, por ser mejor las maderas en Nápoles que no en Secilia, que se hiciese en el número de las veinte que de nuevo se hacen y se han de hacer: ha respondido que no tiene órden para ello. Si no he de tener autoridad de poder hacer una galera mas gruesa que las otras, y que los ministros me den crédito en lo que á mi cargo tocare , podré mal ejecutar lo que conviene, ni servir como deseo; y pues en este arte sé lo que hago, y las ocasiones me pueden meter á donde sea todo menester, dése órden tal cual conviene para que en cada cosa no haya dificultades, y demás del provecho en caso que se pelease, me parescia conveniente hacer un navio como este para la jornada que hemos platicado, habiendo S. M. de ir en ella, que en estos dos casos tenia pensado de varalle. El buque cuesta cuatro mil y ochocientos escudos, y los ordinarios que aquí se hacen cuestan dos mil y quinientos ducados; y mire v. m. que se ha de advertir al virey, que en los veinte buques que han de hacer aquí no se cuenten en ellos las galeras que están armadas, sino que estos sean de respeto para una necesidad, así como yo se lo he dicho aquí. Y porque en la que escribo á S. M. verá v. m. lo que mas se ofrece, remitiéndome á ella, no diré aqui otra cosa, sino que á mi señora doña Mariana beso muchas veces las manos. Guarde nuestro Señor la ilustre persona de v. m. con el acrescentamiento que mas desea. De galera en Baya á 13 de enero 1565.—Servidor de v. m.—Don García de Toledo. En papelito suelto j Postdata. Tambien suplico á v. m.

deTam?8maaieCtara?se me mande inviar ^^ particulares lee. ) de S. M. para Ñápoles y Milan, para

que ofresciéndose tal ocasion, como en mi último despacho he escrito, me den la gente que yo les pediere, pues no habria tiempo para venir estas cartas cuando la ocasion se ofresciese. Señor liras».

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