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viar copia, bien será que con tiempo nos advirtais sobre todo de vuestro parescer, pues habreis conoscido en la jornada pasada lo que se debe y puede hacer. Carta original de Felipe 2.° á D. García de Toledo. Del Abrojo 3 de mayo de 1565. Levantamiento de 10 mil italianos—Que no conviene sacar tropas de Nápoles por el estado de aquel reino—Provision de bizcocho—Que el gobernador de Lombardía le envíe mil españoles ó dos mil si fuese necesario—Número de gente española que podrá reunir —Compañía de D. Juan de Alagon—Artillería para armar galeras— Esclavos y remeros—Dinero—Deja á su voluntad la empresa que quiera hacer si la armada del turco no sale de Constantinopla— (¡aleras de Gabriel Cervellon—Sobre nombramiento de proveedor general de las galeras. (Archivo del Excmo. Sr. duque de Mcdinashlonla.)

El Rey.

1. Ule. D. García de Toledo, nuestro capitan general de la mar y visorey de Sicilia: Vi vuestras letras de 24 y 25 de marzo, y he holgado de saber que hobiésedes llegado en ese reino. Y aunque la dilacion que ha habido por causa de los tiempos ha sido mucha, soy cierto que con vuestra diligencia y providencia habreis hecho y hareis todo lo posible, así en lo de la justicia y gobierno, como en lo de la hacienda. Y agradecemos os la órden que decís habeis dado en lo que toca á moderar las ventajas y plazas de capitanes de armas y en caballos y otros gastos, y en lo de las galeras y cosas que os han parecido superfluas y que se podían excusar sin hacer agravio á nadie, hasta cantidad en cada un año de Tomo XXIX. 8 cuarenta mili ducados, que nos ha parecido bien, y confio que en lo de adelante con el tiempo ireis haciendo lo mismo en todo lo que se sufriere sin notable inconveniente; y así os lo ruego, pues veis en el stado en que está lo de nuestra hacienda en todas partes. 2. Ya habreis recibido nuestras cartas en respuesta de las que scribistes antes de vuestra partida de Ñapoles, con lo que mas se ha ofrecido de nuevo, de que debíades ser avisado y advertido; y aquí se satisfará á lo que nos habeis scripto en estas últimas.

5. Cuanto á los diez mill italianos que os pareció se debían prevenir con tiempo para servirnos este verano, está bien, y así la órden que distes para que no se hiciese gasto ni se levantasen hasta tener vuestra segunda órden, que todo esto y mas es menester segun nuestras necesidades; y en lo de las personas que nombrastes, siendo cierto son las que conviene, por esta vez y la causa que scribís nos ha parecido bien, y así las partes que les scñalastes donde han de levantar la gente que creo será de la mas útil que hubiere en Italia, y fué acertado remitir á D. Gabriel de la Cueva, nuestro capitan general y gobernador del stado de Milan, que él nombrase la que ha de levantar la gente en Lombardía. 4. Y en lo que decís que para en caso que hobiese ocasion de ir á socorrer alguna plaza si los enemigos se pusiesen sobrella, ó se ofreciese otra necesidad que forzase á hacerles cara, converná scribir al virey de Nápoles que os dé y envíe la infantería española que tiene y lo demás que se le demandare de aquel reino; yo quisiera que las cosas dél estuvieran tan sosegadas y asentadas que libremente se pudiera hacer; mas ya terneis entendido los carteles que personas mal intincionadas han puesto y publicado con título de lo de la Inquisicion, y otras cosas para persuadir al pueblo; y aunque speramos no pasará adelante con lo que habemos ordenado, con esto y venir tan poderosa el armada del turco y haber de enviar á la Goleta los seiscientos soldados que le habemos scripto, parece no seria cosa razonable pedírselo tan precisamente estando á su cargo la conservacion y defensa de aquel reino, y no faltando en él y en todas partes malas intenciones, specialmente que nos ha hecho y hace mucha instancia en que no lo permitamos; pero yo le scribo cerca desto lo que vereis por la copia de su carta que va con esta; y yo no dudo sino que por este camino hará todo lo posible, considerando lo de la tierra y la mar y el stado de las cosas, y vos, como lo soleis hacer, terneis con él toda inteligencia y buena correspondencia, de manera que nuestro servicio se haga como conviene. 5. Y en lo de la provision de las vituallas para el armada que es en gran cantidad, aunque vos lo habreis hecho, yo le envío copia del memorial que enviastes, encargándole mucho provea y dé órden que se haga lo mas que fuere posible y con toda brevedad; pero porque lo de allí está muy alcanzado y terná necesidad en esta coyuntura del dinero que pudiere haber para levantar gente y hacer otras provisiones para las plazas importantes de la marina y otras partes, de lo que se os ha enviado y envía agora de nuevo, le proveereis de lo que viérdes ser menester; y desplácenos mucho que el año se muestre en ese reino como scribís, por cuya causa habíades cerrado la trata, y placerá á Dios que despues habrá sucedido de manera que la podais abrir y hacer los efectos que apuntais, y que ahí baya forma de proveros de buena parte de las vituallas que seria muy á propósito y menos costoso. 6. Al dicho D. Grabiel scribimos diciéndole que si no bu1 iio re nombrado la dicha persona, como se lo scribistes, lo haga sin consultárnoslo. Y porque importa mucho que lleveis soldados pláticos en el armada para los efectos que se hubieren de hacer, aunque como se os ha avisado le habia scripto que os diese mill spañoles de los que tiene, tomando otros tantos de los que agora van de acá, porque estando el tiempo tan adelantado y cuando lleguen á Córcega, que creemos que si es en todo este mes será harto, segun la dificultad ha habido en levantar y juntar la gente y navios, tengo por cierto que teniendo los avisos que teneis de la armada turquesca, habreis scripto y dado orden que la dicha infantería y la que hay en Córcega, que serán hasta mill y doscientos soldados españoles, pasen á donde vos estuviéredes sin detenerse, y por esto seria mucha la dilacion si como primero lo tenemos ordenado saliesen los dichos dos mill soldados de Lombardía y entrasen los otros en su lugar, porque ya sabeis los embarazos que se suelen ofrecer en el embarcar y desembarcar, y en las pagas de los unos y los otros y provision de vituallas, por cuya razon le scribo encargándole mucho, que pues vée y conoce de cuán gran importancia es esforzar lo de la mar, con lo cual se previene y asegura lo de la tierra y se pone en mas respecto lo tocante á la dicha armada, os envíe á lo menos solamente mill soldados españoles, sin que se le dé ninguno de los que de acá van, metiendo en su lugar si viere que es menester en los presidios de donde salieren, ó en las partes que le pareciere, otros tantos italianos vasallos nuestros, como algunas veces en tiempo de necesidad se ha hecho; y si por algunas causas hobiese en esto dificultad ó mas dilacion, en todo caso dé y provea los dichos dos mill soldados, tomando en su lugar otros tantos de los que van de acá, como le está scripto, y en lo uno y en lo otro soy cierto no habrá falta. 7. Y dando los dichos mill soldados terneis con los cuatro que irán de acá, y los mill y doscientos que hay en Córcega, seis mill españoles, y podrá ser que mas, porque se dieron las condutas á quince capitanes para que levantasen cada trecientos soldados; y aunque no salieron con ellos cumplidamente de los partidos donde los fueron á hacer, y van recogiendo otros por el camino, que sen todos los que al presente se pueden juntar demás de los quinientos que teneis en ese reino, y de aquellos que quisiese dar el virey de Ñápoles, de todos los cuales podreis usar y repartir, y poner en las galeras ó navios de alto borde, segun viérdes mas convenir. 8. Y allende desto porque deseamos proveros de todo lo que se pudiere como es razon, habemos ordenado á D. Juan de Alagon que en Zaragoza haga otra compañía de nuevo de quinientos soldados, y que vaya á embarcarse con ellos en las diez y nueve galeras que el dicho D. Alvaro lleva á cargo, por ser muerto el marqués Destepa, de que nos ha desplacido por la falta que hará, si tocare en aquella costa y no se desviare della, ó por el tiempo ó por no desamparar las naos, que andando como andan cosarios podrian correr peligro, lo cual le remitimos; y en tal caso los dichos quinientos hombres se habrán de quedar acá y ponerlos y repartirlos en Mallorca, y Menorca y Ibiza, demás de los ordinarios que al presente hay, porque estén aquellas plazas con mas seguridad, para si el armada de Argel quedase y no fuese á juntarse con la del turco, que como quiera que sea por no tener certinidad de lo que harán es necesario proverlo , y tambien las costas destos reinos en que no se gastará poco; y las dichas galeras irán bien proveidas y bastecidas de lo que hubieren menester. 9. Los mill y quinientos italianos que á nuestra cosía

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