El Romancero y el Quijote: breves apuntes acerca de las afinidades existentes entre ambos libros

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Imp. del Asilo de Muérfanos del S. corazón de Jesús, 1919 - 91 páginas
 

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Página 80 - No hagas muchas pragmáticas, y si las hicieres pro»cura que sean buenas, y sobre todo que se guarden »y cumplan ; que las pragmáticas que no se guardan, »lo mismo es que si no lo fuesen...
Página 62 - Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino, con aquel progreso tan dulce y tan suave de sus amorosos y fuertes fechos.
Página 73 - Ayer era rey de España, hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos, hoy ninguno poseía; ayer tenía criados, hoy ninguno me servía, hoy no tengo una almena que pueda decir que es mía.
Página 78 - El ermitaño ruega a Dios por si le revelaría la penitencia que diese al Rey, que le convenía. Fuéle luego revelado, de parte de Dios, un día, que le meta en una tumba con una culebra viva, y esto tome en penitencia por el mal que hecho había.
Página 17 - Nunca fuera caballero De damas tan bien servido Como fuera don Quijote Cuando de su aldea vino...
Página 80 - Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad no cargues todo el rigor de la ley al delincuente , que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Página 87 - No quito Rey Ni pongo Rey de mi mano. Pero hago lo que debo Al oficio de criado. Y dió con el Rey de espaldas Y Enrique vino á lo alto, Hiriendo con un puñal En el pecho del Rey falso, Donde á vueltas de la sangre, El vital hilo cortando, Salió el alma mas cruel Que vivió en pecho cristiano.
Página 87 - Mudarrillo, hijo de la renegada, que si a las manos le hubiese, que le sacaría el alma. El señor estando en esto Mudarrillo que asomaba: — Dios te salve, caballero, debajo la verde haya. — Así haga a ti, escudero, buena sea tu llegada.
Página 62 - Lanzarote, Lanzarote, si antes hubieras venido no hablara el orgulloso las palabras que había dicho, que a pesar de vos, señor, se acostaría conmigo. — Ya se arma Lanzarote de gran pesar conmovido, despídese de su amiga, pregunta por el camino. Topó con el orgulloso debajo de un verde pino; combátense de las lanzas, a las hachas han venido. Ya desmaya el orgulloso, ya cae en tierra tendido, cortárale la cabeza, sin hacer ningún partido; vuélvese para su amiga donde fué bien recibido.
Página 60 - Oído lo ha don Manuel, caballero muy honrado, que de la afrenta de todos también su parte ha alcanzado. Sacó la espada de cinta, revolvió su manto al brazo; entró dentro la leonera al parecer demudado. Los leones se lo miran, ninguno se ha meneado: salióse libre y exento por la puerta do había entrado. Volvió la escalera arriba, el guante en la izquierda mano.

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