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riores:—9.a Que se declare llegado el caso prevenido en el artículo 308 de la Constitucion, y suspendidas las formalidades para el arresto de los delincuentes, con respecto á los facciosos y demas personas que conspiren contra la misma Constitucion:—10. A fin de indemnizar los daños y perjuicios que causen los enemigos de la Constitucion en las causas que se les siga, tendrán la responsabilidad pecuniaria mancomunadamente para resarcimiento de los perjuicios causados á tercero:—11. Para inspirar confianza á los pueblos respecto de los funcionarios públicos encargados de ejercer la administracion de justicia, mandarán las Cortes abrir una visita de los espedientes de las propuestas hechas por el Consejo de Estado, autorizándose al gobierno para devolver las que no se encuentren arregladas á lo que previenen los decretos de Córtes en esta materia:—12. Por el término que estimen las Córtes quedará autorizado el gobierno para remover y reemplazar en propiedad y personalmente á los jueces militares:—13. El gobierno queda autorizado con el mismo objeto para reemplazar con persona que reuna las cualidades necesarias, aunque no sea cesante, al empleado que pertenezca á la magistratura y no cumpla con su obligacion:—'14. Todo funcionario público y empleado civil ó militar que se niegue á admitir el destino que le diese el gobierno, quedará privado del que anteriormente tenia, é inhabilitado para obtener otro,

y si luese militar, se le recogerán sus despachos: —15. Con el objeto de fomentar el espíritu público se crearán sociedades patrióticas, reglamentadas de modo que sean de pública utilidad, y se precava el estravío de la opinion:—16. Con el mismo objeto se procurará que en los teatros se hagan representaciones que inspiren amor á la moral y al ejercicio de las virtudes cívicas, y que conduzcan al amor de la patria y de la gloria:—17. Se dará un testimonio solemne de gratitud á la heróica Milicia nacional, guarnicion y jefes militares de esta córte, que se presentaron á defender las libertades pátrias del dia 7 de Julio, haciéndose estensiva á los individuos del ejército permanente, milicia activa y local, y demas personas que hayan dado pruebas positivas de adhesion al sistema constitucional:—18. Por último el gobierno desea, y espera de las Cortes que adopten cuantas medidas les sugiera su particular celo y amor al bien público.

Las Córtes tomaron en consideracion el proyecto, y nombrada una comision, de que fueron individuos los señores Domenech , Isturiz, Canga Argüelles, Ruiz de la Vega y Alcalá Galiano, leyó este último en la sesion del 17 el dictámen, reducido á proponer con pocas diferencias, las mismas medidas que pedia el gobierno. Hubo no obstante un voto particular sobre el arreglo de cabildos, y otro del señor Isturiz, proponiendo la extincion de monjes y regulares. Comenzó la discusion el 20, arrancando aplausos de la tribuna pública algunas ideas que se vertieron acerca de la conducta de una gran parte del clero, señalándose en este punto el señor Canga Arguelles, con frases como éstas: «¿Olvidarémos que es como un estado dentro de otro, y como si dijeramos un ejército, cuyos generales son los prelados, y la Inquisicion su reserva?» En cambio impugnaban las medidas hombres de ideas muy liberales y no poco avanzadas, pero de estricta legalidad constitucional, como don Agustin Arguelles, los generales Alava, Valdés y otros. Sin desconocer lo extraordinario de las circunstancias y sus especiales necesidades, entre ellas la de robustecer la autoridad del gobierno y ensanchar en lo posible sus medios de accion, repugnábales el facultarle para que se suspendiese artículo alguno dela Constitucion, ni para prescindir de las formalidades en ellos prescritas. Contestando, como en otras ocasiones, á Arguelles Alcalá Galiano, dijo entre otras cosas con su natural elocuencia: «Señores, no »nos engañemos, estamos sobre un volcan, cuya es»plosion puede de un momento á otro sepultarnos ba»jo las ruinas de la nacion. Mas si por desgracia, y »á pesar de estas medidas, llegásemos á vernos en »una crisis apurada, Horaria la suerte de la patria, »pero repetiria lo que dijo un ilustre representante de »la nacion francesa en momentos sumamente críticos: »Perezcamos todos, antes que veamos perecer la patria.»

Varias fueron las medidas cuya discusion suscitó debates acalorados, principalmente aquellas que tenian por objeto la suspension de algunas leyes, ó sea lo que se denomina las garantías constitucionales para el arresto y prision de los delincuentes. Mejor y más desembarazado era el terreno de los que las combatian, puesto que abogaban por el mantenimiento de las leyes y por la integridad de los preceptos constitucionales, cuya teoría, la más segura en el fondo, hace aparecer á los que la sustentan como hombres de más legalidad. Apoyábanse los otros en la necesidad de salvar la patria, que es la suprema ley de los Estados: salus pópuli. Arguelles, que era de los primeros, decia: tSeñor, ha llegado el fatal momento en que la »nacion española espera de sus representantes una •medida, que si bien las Córtes saben hasta qué per»sonas deben dirigirse sus efectos, no es facil pre•ver cuándo haya de cesar, y cuál haya de ser su es

• tension respecto á once millones de españoles que

• habitan en la península. Esta sola idea me indica »hasta qué punto deben ser circunspectas las Córtes »en esta discusion, que les puede atraer una de las »más terribles responsabilidades que tienen las repre

• sentaciones nacionales de los pueblos, gobernados •por principios constitucionales. Yo no sé si habrá un

• solo individuo de esta magnánima nacion, que pue»da estar tranquilo al ver que por esla medida que»dan al arbitrio del gobierno un inmenso número de • personas: consideracion que aumenta la necesidad

• dequelas Córtes traten este asunto con gran dete«nimiento.»

Defendia por su parte la comision la necesidad de las medidas por la situacion peligrosa en que se encontraba la patria y por el descaro y la impunidad con que trabajaban los conspiradores, bajo la salvaguardia de la seguridad individual que les daban las leyes. «En esta situacion peligrosa, decia el señor Saavedra,

• individuo de la comision, cuando se halla rodeada la

• patria de tantos peligros, y cuando está próxima á

• hundirse nuestra libertad social, no debemos separarnos por un momento de nuestras mas caras liber»tades, para después gozarlas con toda su latitud, sin

• susto y sin zozobra. Un gobierno firme y vigoroso

• puede salvar á la nacion, y es necesario quitarle to

• das las trabas, que tal vez se oponen á esta interesan»tísima obra. Señor, en toda la monarquía hay cons

• piradores, en número que debe llamar vuestra aten

• cion: éstos, escudados con la seguridad individual

• que les concede el código que profanan y procuran destruir, completan sus maquinaciones con la

• salvaguardia de no poderse decretar contra ellos

• auto motivado de prision. En las provincias to

• das, en esta capital misma, aun despues del memo•rable 7 de Julio, en que se dió una leccion tan

• tremenda á los tiranos, aun después vemos á los

• parricidas, los conocemos por sus nombres, y los

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