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Aproximábase ya la noche; cuando á eso de las siete de la tarde (2 de junio, 1823) se recibió en el Congreso un oíicio del ministro interino de la Gobernacion, participando que á las seis y media habian salido SS. MM. y AA. para Cádiz, sin que hubiese habido alteracion alguna en la tranquilidad pública, y añadiendo que la Regencia provisional del reino se disponia á salir inmediatamente. En su virtud á las ocho de la noche levantó el presidente la sesion, que habia comenzado á las 11 del dia anterior, anunciando, conforme á una proposicion aprobada, que las Córtes suspendian sus sesiones para continuarlas en Cádiz. Sin molestia ni contratiempo, marchando á cortas jornadas y haciendo pausas, llegaron el rey y la real familia la tarde del 15 á la Isla de Leon

No hicieron tan tranquilamente su viaje los diputados que retrasaron un poco su partida de Sevilla, despues de aquella célebre sesion, que duró treinta y tres horas. Los que se descuidaron, fueron atropellados por la muchedumbre: los equipajes que quedaron rezagados cayeron en poder de la tumultuada plebe, que en Sevilla, como en todos los pueblos que quedaban desguarnecidos de tropa ó de suficiente fuerza

(4) Algun disgusto hubo en el y el presidente de la Regencia,

camino, por parecer les 4 los mili- su pariente don Cayetano Val des.

ciunos de Madrid, y á Riego, que Esto ocasionó algun bullicio: el

iba allí, no como autoridad, sino rey tuvo miedo, y de aquí nacie

ToluDtariamente y como aficio- ron después algunas calumnias,

nado, que se marchaba con de- pero en realidad no pasó de al

masiada lentitud, lo cual produjo gun amago de inquietud, agrias contestaciones entre Riego

de nacionales, se ensañaba con furor, y cometía todo linaje de insultos, desmanes y tropelías contra todos los que eran tildados de negros, que así seguian apellidando á los que se habian mostrado afectos al sistema constitucional. Allí el populacho se creyó más en derecho de dar suelta á las venganzas, por lo mismo que acababa de ser testigo de cómo habia sido tratado el rey. Grupos de gitanos y gente del barrio de Triana entraron á saco el salon de Córtes, y varias casas y cafés donde se reunian los liberales.

El mismo dia 15 á las seis de su tarde se abrieron las Córtes en Cádiz en el templo de San Felipe Neri, solo para dar cuenta de la siguiente comunicacion de la Regencia provisional desde el Puerto de Santa María: «Excmo. señor: La Regencia provisio»nal del reino nombrada por las Córtes no debe exis»tir sino por el tiempo de la traslacion de las miasmas y del gobierno á la Isla Gaditana; y debiendo • verificarse la entrada de S. M. en ella en el dia de »mañana, por hallarse ya en este pueblo sin novedad «en su importante salud, espera la Regencia provi«sional que V. E. se servirá decirme por medio del »espreso que conducirá este pliego, si están ya tras»ladadas las Córtes á la misma Isla, ó tendrá á bien «avisarme tan pronto como lo estén para los efectos «consiguientes.—Dios guarde á V. E. muchos años. «Puerto de Santa María, junio 14 de 1823.—Cayeta«fio Valdés.—Señor Presidente de las Córtes.»

Habiéndose leido la lista de los diputados presentes y de otros que se hallaban en la poblacion, se acordó contestar que las Córtes estaban ya trasladadas. En su virtud la Regencia anunció por decreto haber cesado en sus funciones provisionales; pero las sesiones no se reanudaron formalmente hasta el 18, segun lo acordado en la del 11 en Sevilla.

Así terminaron sus tareas las Córtes congregadas en esta última ciudad desde el 23 de abril, las mas famosas de la historia parlamentaria española, por el acto inaudito y nuevo en los anales políticos de las naciones que con la autoridad y la persona del rey ejecutaron: acto que juzgaremos á su tiempo, así como la conducta respectiva de las Córtes y del monarca en este breve, pero famoso período, limitándonos al presente al oficio de simples narradores. En este mismo concepto, y dejando por ahora al rey, al gobierno y las Córtes en Cádiz, procederémos en el siguiente capítulo á dar cuenta de los progresos del ejército invasor franco-hispano, y de cómo en el resto de España se verificaba la terrible restauracion absolutista.

CAPITULO XVI.

PROGRESOS DEL EJERCITO REALISTA.

SITIO DE CADIZ.

1823.

(De abril á setiembre.)

Retirada de Ballesteros á Aragon y Valencia.—Los franceses dominan el Ebro y el alto Aragon.—Valencia sitiada por los realistas.—Libértala del segundo cerco Ballesteros.—Retirase éste á Murcia.— Entrada de los realistas en Valencia: tropelías.—Encamínase Ballesteros á Granada.—Persiguele el conde Molitor.—Batalla de Campillo de Arenas.—Capitulacion de Ballesteros.—Reconoce la regencia de Madrid.—Desaliento de los liberales.—Invasion de franceses en Asturias.—Huber, D'Albignac, Longa, Campillo, Palaréa.—Ejército de Galicia.—Abandona Morillo la causa del gobierno de Sevilla.—Su proclama á las tropas.—Sepárase Quiroga de él.—Llegada del general francés Bourcke á Galicia.—Unesele Morillo.—Apodéranse los franceses del Ferrol.—Concentracion de tro pas constitucionales en la Coruña.—Sitio de esta plaza.—Presos ahogados en el mar.—Manifiesto del rey á los gallegos y asturianos. —Rendicion de la Coruña á los franceses.—Sumision de toda la Galicia.—Cataluña.—Situacion del Principado á la entrada de los franceses.—El mariscal Moncey.—Decision y constancia de Mina y de los jefes y tropas constitucionales.—Abandónase la plaza de Gerona.—Bando terrible de Mina.—Muerte de Zorraquin.—Trabajos y penalidades de Mina y de su division en una espedicioc por

el Pirineo.—Garrea y su columna prisioneros de los franceses.— Mina enfermo en Barcelona.—Operaciones de Milans, Llovera, Manso, San Miguel y Miranda.—Cataluña inundada de franceses y facciosos.—Barcelona circunvalada.—Legion liberal estianjera.—Cuerpos francos.—Defeccion del general Manso con algunos cuerpos.—Unese á Moncey.— Sentimiento é indignacion de Mina.—Lealtad de los jefes y tropas de Tarragona.—Espedicion de Milans.—Cambio desfavorable en el espiritu público del pais. —Apuros en Tarragona.—Desagradables contestaciones entre Mina y Milans.—Renuncias de jefes.—Vuelve Müans á tomar el mando. —Desgraciada espedicion á Figueras.—Rendicion de aquel castillo.—Espedicion de San Miguel á Cervera.—Andalucía.—El general francés Bordessoulle enfrente de Cádiz.—Bloqueo de la Isla.— El duque de Angulema en Andalucía.—Célebre ordenanza de Andújar.—Contraste entre el comportamiento del príncipe francés 1 el do la Regencia española de Madrid.—Persecucion de liberales en toda España.—Activa Angulema las operaciones del sitio de Cádiz.—Correspondencia entre el rey Fernando y el duque de Angulema.—Apurada situacion del gobierno constitucional en Cádiz.—La contrarevolucion de Portugal.

El ejército francés marchaba y avanzaba como asustado y atónito de no encontrar casi en ninguna parte resistencia, pues no merecia este nombre la que halló á las inmediaciones de Logroño, en que pelearon los nuestros con poca fortuna, cayendo prisionero el intrépido caudillo de la guerra de la independencia don Julian Sanchez, y la casi insignificante que le opusieron en algun otro punto, á escepcion de Cataluña. Ya hemos visto la conducta del conde deLaBisbalen Madrid, que mandaba el tercer ejército, y lo que hicieron con sus restos el marqués de Castelldosriusy el general Zayas. Mucho habían esperado los liTomo xxviii. 13

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