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Granada con el Rey D. Fernando el V; siendo sus enlaces y entronques,' además de los expuestos, con las casas de Salbi, Feliu, Enrique y otras varias, que tienen intima union con la de que tratamos. Tambien este apellido hace años que se ha estendido por el obispado de Sigüenza en el señorío de Molina y ducado de Medinaceli. Hallamos aun D. Pedro Tavernér, gobernador que fué de Alicante, ú otra de las plazas del Mediterráneo, primo de los Presbiteros D. Miguel y D. Elias Tavernér, naturales de Maranchon: á D. Ignacio Tavernér, sobrino de estos, que por losaüos de 1823 era Capellan de la capilla Real de Toledo, y á otro D. Pedro Tavernér, natural y vecino deFuentelsaz, cerca de Molina de Aragon, primo del D. Ignacio.—Se dice que esta familia trae su origen de Barcelona, de donde fué espulsada en la guerra de principios del siglo XVIII, por su adhesion á la causa del Sr. D. Felipe V, y que distribuida en varias ramas, una de ellas vino á establecerse en el Castillo de Estables, dos leguas del lugar de Clares, que dista una de la Villa de Maranchon.

En abril de 18-24, existian en poder del escribano público de Molina de Aragon D. José Vicente del Castillo unos papeles de Nobleza de las familias deAseutiay Tabernero, sacados al parecer en Madrid el año de 1(392 á peticion de D. (iil Alonso de Azcutia, vecino de la propia Villa y Corte, y natural de Torrubia, diócesis de Sigüenza.-Aquellos documentos expresaban la descendencia de dichas familias, y respecto á la de Tabernero decían: que, como caballeros Ilijos-dalgo, tenían su noble, antigua casa y primitivo solar en el Principado de Catalu6a, y que pasaron á estos reinos, cuando se iban recuperando de los mueles, rfesde el lugar de Salrrá en la Veguería de Gerona. En aquel mismo punto existia la casa solar de Tavernér de Palagret, objeto de estos apuntes , por lo que se infiere que este linage ha sido castellanizado, «Tabernero», al venir á Castilla, como ha sucedido con otros muchos que seria ocioso referir; siendo tambien de notar, que en Francia hay familia no. ble del apellido de Tavemier, que pudo muy bien haberse afrancesado al pasar desde Cataluña alguna rama á establecerse en aquel reino; cosa probable atendida la proximidad de territorios, y que los roselloneses eran subditos de ambas dominaciones. En el Real Archivo de la Corona de Aragon hay noticias interesantes de diferentes individuos de este linage, y citaremos entre otros los siguientes: al fólio 133 del registro intitulado«Coro«nacionis Regís Martini', del año 1399, consta que fué convocado para asistir á la coronacion de dicho ¡Monarca Francisco Tavernér: al folio 3 del proceso de Córtés celebradas por D. Alfonso IV á los catalanes, en 1419, consta tambien que asistió á ellas en clase de hombre de parage otro Francisco Tavernér (1): en el diversorum 21 de la coleccion de registros del Sr. D. Felipe I de Aragon , II de Castilla, al fólio 31 y siguientes, se halla un privilegio de ciudadano concedido por dicho Monarca, en la Ciudad de Valencia el dia 5 de Febrero de 1586 , á Bernanio Tavernér, vecino de Barcelona, y á sus hijos y descendientes varones: Bernardo Tavernér, menor, á

(1i Cu 'mi l.i se perdió la última vez la ciudad de Barcelona en tiempo del Conde ll. RaimundoBorrell I, año de 1015, deseando de recobrarla de los moros, y viéndose con poca caballería, determinó rcclutar basta mievecientos cristianos, que con armas y caballos le asistiesen donde lo pidiere la necesidad. Y para esto les concedió el privilegio Militar con el dictado de hombres de Parage, esto es, que fuesen iguales en privilegios y prerogativas a los Caballeros , y confirmando el que el Emperador Garlo-Magno concedió en sus primeras aventuras á dicha Milicia y lionibrcs de Parage.

24 de Mayo de 1604, fué inscrito en el registro del brazo militar como individuo del mismo; y Miguel Juan Tavernér, se halla igualmente inscrito como á tal en el mismo registro.

En los «Anales de Cataluña» por Feliu, tomo II, páginas 331, y 332, primera columna, año de 1393, se dice: t Viendo Bernardo de Cabrera con cuanta frialdad se procedia (habla sobre el pronto remedio que pedian los asuntos de Cerdeüa, por la rebelion de los barones de Sicilia) y cuan remiso obraba el Rey en la dependencia de su mayor crédito y de su nacion, empeñó lo que le quedaba de sus estados en 150000 florines, y formaron un mediano ejército los catalanes.» Entre los principales que le siguieron á sus costas con sus amigos y vasallos, se encuentra un Francisco Tavernér. En la página 335, columna segunda, se cita á este sujeto, ú otro del mismo nombre, en 9 de Diciembre de aquel año, como uno de los hombres doctos que el Rey hizo ir á conferenciar con él á Perpiñan, « para hallar el medio mas acertado, en debido obsequio de la Santa Iglesia, para remediar la division y cisma que la molestaba;» y añade , que los que en ese tiempo fueron muy nombrados eran los siguientes: «Ferrer de Marza, Ferrer de Montañans, Francisco Tavernér, Ramon Despalau, Andrés Biure, Pedro Desvalí, N. Alarles, Juan de Meca tle Malfer.» — (Ibid. tomo III, pág. 261, columna segunda, año 1640). Con motivo de las revueltas entre la gente del pais y las tropas , que originaron muchos desastres, para cortarlos resolvió la ciudad de Barcelona enviar tres embajadores al Rey, y la Diputacion nueve, entre los cuales se halla Francisco de Tavernér, Doctor, Canónigo de aquella Iglesia Catedral.—(Ibid., página 413, columna primera.) Un Francisco de Tavernér era Conceller de Barcelona en Agosto de 1693 (i). Cuando la armada francesa, compuesta de noventa y tres bajeles y tres balandras llegó delante de Barcelona el 12 de dicho mes y año, al mando Mr. de Torvila, envió este á las cinco de la tarde al Gobernador un trompeta en una falua diciendo , que en todas las plazas de las costas de España le habian rega

(1i En tiempos remotos, para administrar justicia en Cataluña, se juntaba un número de prohombres (promens óprohomensi que daban su consejo, y el Conde , ó en su nombre el juez de Córte, pronunciaba las sentencias. La existencia de estos consejos consta ya por un juicio celebrado en Barcelona en 28 de Marzo del año 990 por Borrell , Conde de Urgel. y otro en Tarrasa, año 10l7, en tiempo de Raimundo Borrell I, pudiendo asegurarse, que duró hasta esta epoca, cuando menos, aquella forma de administrar justicia. De estos consejos verdaderos jurados, vinieron á lomarlos Conceller* su existencia, mejor dicho, su restablecimiento. Así vemos que en las Cortes de Barcelona celebradas en el año ilu 1233, el Rey U.Pedro III, confirmó la existencia de los Goncelltrs, donde era costumbre que los hubiese (constitutions y altres dretsde Cathalonia, lib. l.,tit. 55, pág. 1311.—No nos detendremos en manifestar las alteracioues que tuvo esta institucion; pero si diremos que ni luí!) eran cuatro los Conceller*, aumentándose el número á seis en el año 1260; volvió á reducirse á cuatro en lüljo, y en 1574 se determinó que fuesen cinco. Los Coneelleri encabezaban el gran Municipio déla ciudad de Barcelona, ó el consejo llamado de Ciento.—La institucion de los Conceller*, como era lógico, inspiró celos y desconfianza, y el deseo, si rió de suprimirla, al menos de modificarla. El privilegio conced.do por D. Jaime II á Barcelona en 10 de las calendas de Febrero de 1319, dice: qite no podía tolerarse el cumplimiento de las ordenaciones ríe ¡os Concelleres y prohombres, sin perjuicio de la jurisdiccion Real, (i no ser que s". manifestasen documentas legítimas. Los Concelleres y piohombres probaron que pudieron formar las ordenanzas, y despues de examinarse plenamente todos los antecedentes y datos en el consejo del Rey, se declaro que los Concelleres que eran ó en lo sucesivo fuesen , y los prohombres de Barcelona, pudieran hacer perpetuamente!/ ordenar en la dicha ciudad y dentro délos límites sobrenombrados , bandos y ordenaciones, con penas pecuniarias y corporales, con mutilacion de miembros y muerte ó último tiplido. (Ibid, lib. 1." tu. 42, cap. l.°.pág. >"3). Tal era la importancia de esta magistratura; mas llegaron vapor último los grandes acontecimientos de principios del siglo XVIII, y en ellos hubo de sucumbir la institucion de los Concellers.

lado los gobernadores, y esperaba del de Barcelona el mismo agasajo. Participó el Gobernador el recado á la Duquesa de Medina-Sidonia y á los generales que se hallaban en la plaza,á los cuales llamó la Duquesa y fueron de sentir se debia dar gusto al general francés. Lo cierto es que no solo se llevó muy á mal semejante resolucion , sino que se manifestó enérgicamente á la Duquesa , t que nuestra nacion solo enviaba regalos de balas á los enemigos». No obstante, en nombre del Gobernador de la plaza D. Antonio de Oms, participó el recado fdel francés á la ciudad, y habiendo llamado los Concelleres su junta, le respondieron por medio de Francisco de Tavernér y de D. Antonio Porau, «que el recado era dependiente de la militar política, y que el gobernador tomase la resolucion de mas crédito á las armas del Rey.» A pesar de la fuerte oposicion de la ciudad , los regalos se enviaron al general enemigo con el mayor de la plaza.—([bid. página 431, columna primera.) Llegando en 1697 el Duque de Vendosme con todo su ejércitoá Hostalrich, ocupo sin oposicion la plaza, quedando la guarnicion en poder de los franceses. El peligro en que estaba la provincia era inminente , lo cual representado al Rey por la ciudad de Barcelona , llegó órden de formar la Coronela de los gremios de la ciudad, que constaba do mas de cuatro mil hombres de infantería; era su coronel el Conceller en Cap, ó cabeza de los Concelleres, Francisco de Tavernér, y teniente Coronel D. Antonio de Lanuza.—El 'mismo Conceller en Cap, Francisco de Tavernér, figura tambien notablemente en la defensa de la plaza de Barcelona. (Ibid. tomo, III, página 453. columna primera y segunda; 439, columna segunda; 442, columna primera; 444 , columna segunda.)

Cuando en 3 de Noviembre de 1700 (Ibid., página

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