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le, Gobernador y Capitan General en estos Estados de Flandes por S. M. A los alcaldes de la casa y corte de S. M. y otros cualesquier jueces ordinarios ó de comision, en cualesquier reinos y señorios de S. M. y cada upo de vos á quien esta mi carta de justicia fuere mostrada, hago saber: que ante mi paresció el procurador fiscal de S. M. en estos sus Estados de Flandes y presentó una querella y acusacion contra Flores de Memoranci, Señor de Montigni, que está preso y detenido en los alcázares de Segovia por mandado de S. M., que es del tenor siguiente.

Hechos, razones y medios que ante la Excelencia del . Duque de Alba, Marqués de Coria, Gobernador y Capitan General destos Estados, juez especialmente cometido por S. M. en esta causa, propone y exhibe el procurador general demandante de una parte: contra Flores de Memoranci, Señor de Montigni, caballero de la Orden del Tuson, Gobernador y Gran Preboste de la villa de Tornay y Tornesi, preso detenido en España, defensor de la otra: con protestacion que si otros cargos se hallaren durante esta dicha causa, que el dicho procurador los podrá articular y deducir en cualquier estado que el dicho pleito estuvicre contra el dicho preso, implorando en lo demas el benigno y noble oficio de su dicha Excelencia.

Primeramente es muy notorio que despues de la vuelta del Conde de Hornes de España, el dicho Montigni y su hermano, é con los Príncipe de Orange, Conde de Agamont, Marqués de Berghues y otros principales señores destos Estados, vasallos y subjelos de S. M. se acordaron de conspirar, maquinar y establecer cierta liga, con juramento muy estrecho, especial, y expresa

mente contra un principal ministro (1) de su dicha Majestad; pero encubiertamente contra su servicio y en diminucion de su autoridad y soberanía en estos sus Estados Bajos, tomando por señal y divisa de su liga, cabezas de locos con capirotes rojos; y despues como esto les fué defendido, el manojo de flechas que ellos mesmos trujeron, y lo mismo hacian traer á sus aliados y criados; procurando tambien atraer á ello los de la nobleza de los dichos Estados, los udos por ofertas y promesas, y los otros por amenazas, diciéndoles que ellos se debian declarar de su parte contra el dicho ministro ó de la otra parte contra ellos: de la cual liga y conspiracion el dicho de Montigni con el Conde de Hornes su hermano, fué la causa principal; y de tal manera que fué entre los dichos señores conjurados concluido de hacer al dicho ministro de S. M. violencia en su persona ó á lo menos hacerle echar de los dichos Estados, diciendo el dicho Montigni que los negocios no se harian bien entretanto que no fuesen quitos dél; teniendo por medio los dichos de la liga el echar y quitar el dicho ministro para se hacer señores ó á lo menos apoderarse del gobierno de los dichos Estados y los regir y gobernar á su intencion: de lal manera que continuando los dichos de la liga en los susodichos designios y lemiendo el dicho ministro el peligro evidente de su persona por las amenazas de muchos de los de la liga y de los que los seguian, de le matar, y deseando evitar mayor escándalo en público, fué constrinido al fin con la buena voluntad de S. M. se ausentar de los dichos Estados en muy gran deservicio suyo por quitalle por tal medio un notable ministro instrui

(1) El Cardenal Granvela.

do por larga esperiencia y fieles servicios de los negocios públicos, por razon de lo cual el dicho de Montigni y olros señores de la dicha liga y faccion han cometido expreso crímen de læsæ Majestatis, aunque su dicha maquinacion ro hobiera sido causa sino de hacer retirar un tal y tan notable y lateral ministro á fin de privar y frustrar su dicha Majestad de su consejo y servicio para despues y en su ausencia poder venir al fin de sus perniciosos deseos, lo cual otramente en su presencia ellos entendian bien no poder efectuar siendo el dicho ministro solo el que lo podia contradecir, y ansimismo puesto en tal dignidad por razon de lo cual sus hechos eran tanto de mayor autoridad. Para lo cual tanto mejor y mas facilmente acabar, el dicho de Montigni y aliados, entendiendo que sus designios dellos no podrian suceder en la manera que ellos pretendian sin tambien proceder adelante acerca de otros leales servidores de su dicha Majestad, ellos han despues hecho un otra conspiracion, conviene á saber, de hacer quitar entre otros los principales Consejos de la corte y atraer al Consejo de Estado el conocimiento de los negocios tanto de la justicia, gracias y remisiones, que de negocios de hacienda, y en general que los sellos y abtoridad sobre todos los negocios fuesen puestos en sus manos, por donde los dichos Consejos cayeron en gran desprecio y vituperio tanto cerca del comun, como tambien para con los nobles, cosa que abiertamente lendia á rebelion y juntamente acompañada de destitucion de buenos y loables magistrados y subrogacion de otros malos, demás de quitar y innovar las buenas leyes y ordenanzas. Y no contentos de tal isorbitante mutacion, y descando mas adelante atraer á su devocion el pueblo ya grandemente alterado por las malas pláticas y meneos de los dichos señores de la liga y sus cómplices, ellos han en muchos lugares tenido pláticas con diversos amigos suyos aliados que su dicha Majestad queria en (1) estos sus Estados introducir la Joquisicion de España, esperando por tal camino con el tiempo divertir el pueblo del amor de su Principe natural y meter la república en tal confusion, para despues forzar á S. M. á acordar todo aquello que ellos quisiesen: lo cual fué causa de hacer enviar al dicho Conde de Agamont á S. M. á fin y entre otros de le inducir al mudamiento de los dichos Consejos y ansí mismo de quitar ó hacer cesar la Inquisicion y placartes sobre el hecho de la religion; y como despues S. M. inviase á Madama la Duquesa de Parma, entonces Regente y Gobernadora de los dichos Estados, sus cartas de diez y siete de octubre del año de mil y quinientos y sesenta y cinco, á fin de hacer continuar la dicha Inquisicion y juntamente el cumplimiento de los dichos placartes, y favorescer y asistir a los Inquisidores en la ejecucion de sus oficios, el dicho de Montigni tuvo pláticas entre otros por sus cartas dirigidas á Alonso de la Loo, secretario del Conde de Hornes, de data de once de marzo del susodicho año, en que se contenia que todo el mundo se escandalizaba cada dia mas de una tal resolucion de S. M. y señaladamente en la que tocaba á la ejecucion por S. M. ordenada de la dicha Inquisicion y placartes: y aunque la buena intencion y voluntad de S. M. no se enderezaba a otro fin sino de conservar la sancta fe católica y antigua religion; sin embargo por tales y otros semejantes propósitos, sembrados y esparcidos por el di

(1) La copia omite en que añadimos.

cho Montigni y otros sus aliados, se comenzó el comun, ya mucho antes solicitado por los criados y otros supuestos por los dichos señores confederados, á levantar de todas partes devulgándose en diversas partes por pública voz y fama, tanto entre aquellos del comun que de la dicha nobleza , la pretendida introduccion de la Inquisicion de España, y ansimismo que se habia de proceder contra los herejes con todo rigor en cumplimiento de los dichos placartes: y á la misma ocasion se echaban por todos clamores muy estraños y espantosos, no solamente contra la dicha Inquisicion y placartes, mas tambien contra el gobierno, policía y la autoridad de su dicha Majestad diciéndose por los alborotados y así mesmo por los dichos señores aliados que ellos no eran tan tontos y bestias que ignorasen la obligacion que tenia un Principe á su vasallo, y al contrario un vasallo á su Principe, y que se hallaria bien manera de hacer la guerra sin saber por quien ni como, juntainente con otros semejantes sediciosos propósitos de mal ejemplo para muchos que tomaban osadía de los imitar, cuanto mas que los dichos aliados informados de la dicha buena voluntad de S. M. se adelantaron en decir comunmente quellos no tenian medio ni voluntad de ejecutar el rigor de los dichos placartes ni dar asistencia a la Inquisicion, y mas que ellos deseaban ser descargados de sus gobiernos en caso que su dicha Majestad quisiese continuar su dicha resolucion. Despues como el Principe de Orange se habia retirado á su casa de Breda teniendo conventículo y junta á donde se hallaron muchos señores, ansí de los confederados como algunos de los que los seguian, y otrosí ansimismo algunos estranjeros, se halló apsimismo el dicho de Montigni con ellos, á donde fue determinado de to

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