Vida de Don José de la Luz y Caballero

Portada
"El Mundo Nuevo-La América Ilustrada, 1874 - 327 páginas
 

Comentarios de usuarios - Escribir una reseña

No hemos encontrado ninguna reseña en los sitios habituales.

Otras ediciones - Ver todo

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 205 - ... quedó Cuba enteramente esclavizada. Ni las cortes ni el gobierno, que la despojaron de todos sus derechos, cumplieron la promesa de darle instituciones especiales. Pasaba un año tras otro, y ella sufría en silencio todos los males del despotismo. Buscábales un remedio; pero al mismo tiempo conocía que sus propias fuerzas no eran bastantes para conseguirlo. Aumentaba su dolor el ejemplo de su metrópoli, que ya empezaba a gozar de alguna libertad; y este contraste, tan injusto como humillante,...
Página 66 - Abrir nuevas carreras á la juventud de nuestra patria condenada á consagrarse exclusivamente al foro, á la medicina, ó á la holganza : difundir los conocimientos químicos para perfeccionar la elaboración de nuestros frutos y aprovechar nuestras ventajas naturales : facilitar la adquisición de luces para toda empresa que descanse en las nociones de las ciencias físicas y matemáticas : abrigar en nuestro propio seno, sin necesidad de mendigar al extranjero, hombres capaces no...
Página 206 - Ni guerra, ni conspiraciones de ningún género en Cuba. En nuestra crítica situación, lo uno o lo otro es la desolación de la patria. Suframos con heroica resignación el azote de España; pero sufrámoslo procurando legar a nuestros hijos, sino un país de libertad, al menos tranquilo y de porvenir.
Página 31 - ... esencial es el siguiente: París, 1° de julio de 1831... Me tomo la libertad de recordar a usted mi deseo de ver establecido en La Habana un curso regular de observaciones magnéticas horarias... No dudo que en una isla donde la Sociedad Patriótica (o Sociedad Económica de Amigos del País) ha dado tantas pruebas de su noble deseo por el adelantamiento de cuanto es útil y honroso, sean mis votos acogidos con indulgencia... Usted hallará, amigo mío, en usted mismo, en el gran número de...
Página 266 - Antes quisiera yo ver desplomadas, no digo las instituciones de los hombres, sino los astros todos del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de la justicia, ese sol del mundo moral".
Página 79 - Entonces habría una moral para cada caso, y los medios cualesquiera que fuesen, quedarían justificados como se consiguiera el fin. La sociedad es el estado natural del hombre. Esto no excluye sin embargo la diferencia entre lo que el hombre debe a su misma naturaleza y lo que debe a la sociedad.
Página 108 - ... honraba con su más acendrada amistad y benevolencia. Y no ya aspiro a rendirle un tributo digno de su valor, pues a tanto no podría llegar yo, ni aun en medio de toda la serenidad y contracción de que fuera capaz mi espíritu, hoy sacudido y atribulado. Porque, ¿ quién será bastante sentido y elocuente para pintar, ¡ qué digo pintar ! para reflejar siquiera débil y miserablemente el poderío inmenso de aquella voz dominante y de aquella razón superior con que así se enseñoreaba de...
Página 240 - ... de sus bienes ó reducirlos á la esclavitud , ni á prestar ayuda ó favor á los que se dedican á semejantes excesos, ó á ejercer un tráfico tan inhumano, por el cual los negros como si no fuesen hombres , sino verdaderos é impuros animales , reducidos cual ellos...
Página 19 - Considerad, caros amigos, qué sentimientos se habrán apoderado de mi espíritu, desde el momento en que me impuse el deber de venir a ocupar el mismo puesto que mi ilustre y siempre apreciable maestro y predecesor, hombre que sin duda alguna lo destinó la naturaleza para ser el órgano por donde había de comunicar a la juventud sus leyes inmutables y sus profundos arcanos, dirigiéndola por el sendero de las ciencias y enseñándole las máximas de la filosofía, no como quiera, por lecciones...
Página 50 - Prelado, cuando al llegar á la Puerta de la Punta, se agolpan multitud de jóvenes de todas profesiones, aunque la mayor parte estudiantes, todos conmovidos con el entusiasmo de su edad, queriendo conducir sobre sus hombros á porfía las reliquias mortales de su inmortal Pastor. Así lo verificaron estos mancebos tan decididos como tiernos, hasta llegar al lugar de la sepultura.

Información bibliográfica