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Esta rápida y deseada reconciliación entre los fogosos combatientes de ayer, entre miembros de la misma familia, denota su elevada cultura, abre las puertas á la esperanza de un mejor por venir para los dos países, estrecha las relaciones de amistad y comerciales, y si algo queda que deplorar, es que no hubiera tenido lugar esta reconciliación sobre el propio campo de batalla, antes que una raza extraña y mercantilista hubiera intervenido en nuestras mutuas querellas, y aun siga interviniendo en los negocios de Cuba, limitando su independencia, é impidiendo el desarrollo natural de sus intereses.

Esa malhadada intervención impuesta por la Gran Re. pública del Norte, ó mejor dicho, esa anulación del Estado soberano de Cuba, no es menos odioso, como lo son todos los excesos del poder, que el ejercido por Rusia contra Polonia, Napoleón contra las pequeñas y grandes nacionalidades de Europa al principio del pasado siglo, y actualmente la amenaza constante de las grandes potencias contra los pequeños Estados de los Balkanes.

¡Raros contrastes! Comenzó el siglo XIX soportando un bandido de coronas, y concluye éste y comienza el XX sufrien. do á una República cesarista en el continente americano, que en Colombia, Panamá, Cuba hasta hoy, mañana quien sabe donde quita y da soberanías y corrije seculares Mapas, según las circunstancias......

Tiene V. razón, amigo Novo, en su valiente y diaria campaña contra la intervención ó protectorado de los Samueles del Norte. Su permanencia aquí constituye un sério peligro para los intereses de la joven nación digna de ser gobernada por sus hijos, que no luchó heróicamente durante un siglo para cambiar de tutores. Pero además ese peligro alcanza también á nosotros, á toda la raza latina, á todas las Repúblicas de origen hispano, y es un deber sagrado unirnos para la defensa del común patrimonio.

El secuestro de todos los mercados de América y Occeanía en beneficio de la colosa del Norte, aspiración suprema de sus hombres, norma de todos sus actos, anularía la influencia legítima, la personalidad, estirparía la raza totalmente de ochenta millones de latinos que pueblan los territorios.......

Mucho hay que temer del moderno maquiavelismo sajón. ¿Nos sorprenderán desprevenidos?

Pero volviendo al principal objeto de este escrito. ¿Estima V. conveniente y útil la reimpresión y difusión de las opiniones de los jefes de los partidos políticos y de los diarios cubanos, á propósito del saludo cariñoso de España á la bandera de la estrella solitaria? ¿Cree Vd. que el conocimiento de esos sentimientos, así como los agasajos dispensados á nuestro país, en las personas de nuestros marinos,

deban ser del dominio público en la Península, con la amplitud necesaria á formar exacta idea de lo aquí ocurrido?

Espero su valiosa opinión, que acataré como una orden, é interîn sabe le quiere su afectuoso amigo,

CASIMIRO FERNANDEZ.

Habana, 1 Junio 1908.
Sr. D. Casimiro Fernández.

Mi querido amigo: No ya plausible, sino conveniente y hasta necesaria considero la realización de su idea de recopilar toda esa serie de artículos que han escrito plumas cubanas de historia revolucionaria, con motivo de la llegada á este puerto, de la corbeta de guerra española, escuela naval de guardia marinas Nautilus.

Necesario he dicho, y he de insistir, porque no me propongo solo contestestar escuetamente á su consulta, no he de limitarme á aplaudir lo que en mi fuero interno considero plausible, he de corresponder de una manera más explícita al honor que me dispensa, eligiendo á tan humilde personalidad como la mía para consultar sobre un asunto transcendental indudablemente, y sobre el cual otros con mayores títulos y con más autoridad que la mía podrían hacerlo, enriqueciendo con su pluma el tomo que piensa Vd. dar á la publicidad.

No obstante lo dicho, no quiero eludirme de ese honor ya que apetezco otro: el de contribuir de algún modo á su patriótica obra de difundir documentos acreditativos de que es verdad, muy verdad, que aquí pudo acabarse todo, menos el sentiniento de amor á la madre patria, á la nación descubridora que prodigó á torrentes sobre esta tierra su sangre y su civilización, hasta el extremo de creerse los descendien. tes de la hidalga nación, capaces de confiarse á sus propias fuerzas.

Y esto es necesario que se sepa y que se divulgue, sobre todo en esta ocasión en que la explosión de amor y fraternidad, surge al mágico conjuro de los sonoros latidos del cañón español que saluda, reconociéndole en su verdadero carácter, al pabellón de la estrella solitaria por la que tanta sangre vertióse en la manigua cubana.

A este reconocimiento de España, no podría corresponderse de otra manera distinta a la que aquí se ha correspondido, porque la hidalguía de la raza, como Vd. dice, no puede ponerse en duda, y de los sentimientos propios del alma hispana no podrá nadie, jamás, despojar á cuantos en el altar de aquella patria querida comulgaron, y á cuantos son sangre de su sangre y con ella heredaron el amor á sus tradicio.

nes; comunes como es esa misma sangre, lo son, la cultura, la lengua, lazos todos indisolubles aún á través de las más encarnizadas luchas como las que aquí se trabaron hasta el momento, (á la historia dejo el calificativo) en que el pabellón español arriose del Morro.

Es necesario que eso se divulgue aquí y allá y á este allá bien sabe Dios la intención que quiero darle. No sólo me refiero á España, donde han de ser leidos con avidez y con verdadera gratitud esos artículos de revolucionarios cubanos, esos discursos de prominentes veteranos de la independencia, у los agasajos de todas clases que se disponen hacer, en honor de nuestros marinos, entidades cubanas de carácter oficial, todo ello elocuente reconocimiento de que España en su obra colonizadora puso su alma, alma que no ha desaparecido, porque esa es la que late en estos momentos.

Más ancho es el campo de la divulgación de todo esto, debiendo llegar allí donde desde hace más de medio siglo se viene fraguando contra Cuba el plan que desgraciadamente vemos en progresivo desarrollo, y que sabe Dios donde hubiera llegado, si lo que hoy presenciamos no constituyese un dique, infranqueable para la ambición desmedida de la raza mercantilista, que amenaza esta codiciada rama de la familia latina.

Para España, cuyo resurgimiento después de la hecatombe, no tiene precedentes en la historia, porque ni Francía después del Sedan, ni Rusia después de Puerto Arturo, lograron reponer sus fuerzas en tan corto plazo, será el documento que

V. prepara, joya preciada, que ha de compensarle de las amarguras sufridas.

Para los otros, para los que también sin precedentes en la historia de las naciones civilizadas entraron como el cartaginés, primero, y volvieron como vándalos despues, para no respetar siquiera lo que Inglaterra respeto al intervenir en Egipto, para esos puede que sea un documento amargo, pero en sus páginas quizás puedan aprender esas duras lecciones que solo al tiempo le están reservadas.

Haga Vd. pues cuanto piensa, y á su disposición pongo todo cuanto tengo y que V. considere digno de divulgarse como yo lo consideré digno de publicar en el Diario Español, y con ello habrá Vd. prestado un gran servicio á los intereses de la raza en Cuba, por cuya sagrada causa trabajé lo que pude desde mi arribo á estas playas motivo por el que me es grato, y en parte me resarce de las penalidades sufridas en la diaria lucha en pro de tan roble ideal, esa coincidencia de esfuerzos, en qué, si vencidos cayéramos, sería con honor, y si vencedores, la gloria pertenecería á cubanos y españoles, cuyas aspiraciones comunes son las de vivir en familia, sin amalgamas con raza extraña aunque conservando buenas relaciones de amistad con todas. Suvo affmo. amigo,

ADELARDO NOVO.

DOS PALABRAS AL LECTOR

En vista de la favorable opinión que antecede, del amigo Novo, cuyo fino espíritu de observación y experiencia adqui. rida, son garantía de acierto indudable en esta ocasión, damos á la publicidad conforme al propósito concebido, los autógrafos de los jefes de los partidos políticos, artículos de los periódicos cubanos de origen revolucionario, y extractos fieles de los discursos pronunciados con ocasión de los festejos ofrecidos á los marinos de la Nautilus.

Por el contenido de esas expontáneas minifestaciones, verán nuestros lectores como la estancia de ese buque en la Habana, marca para la historia de Cuba y España una de sus páginas más gloricsas, porque además de dejar sellada para siempre una mútua y sincera amistad, señala para los cubanos patriotas el principio de una adquisición efectiva de confianza en sus propios esfuerzos para asegurar la independencia. Y aun hay más, señala también la demostración palpa. ble del error padecido por aquellos otros cubanos y españoles acomodaticios, que á la unión y confraternidad con gentes de la propia raza, prefiérenla en algun momento con los de la extraña, basados en razones idénticas a las expuestas por los afrancesados de España de principios del pasado siglo al acatar, entre las generales protestas, la autoridad de José Bonaparte.

Respetables son los intereses creados al amparo del trabajo honrado, y el orden es su garantía eficaz, pero ni un acontecimiento aislado, demuestra soñadas incapacidades para gobernar, ni la intervención ó anexión aseguran la estabilidad de esos intereses, al menos sin vilipendio.....

EL AUTOR

EL COMANDANTE DE LA “NAUTILUS”

DON SALVADOR MORENO ELIZA

Capitán de Fragata

BIOGRAFIA

Nació en San Fernando, Cádiz, el 16 de Noviembre de 1854. Va á cumplir 54 años de edad y tiene 37 de servicios. Ingresó como aspirante en la Escuela Naval flotante, establecida en Ferrol, en la fragata Asturias, el 10 de Abril de 1871, siendo promovido á guardia marina el 19 de Abril del 72, formando parte de la promoción que inauguró la Escuela, pasando á Filipinas en la fragata Concepción, regresando en el mismo año por el Cabo de Buena Esperanza.

Asistió á la campaña contra los carlis. tas en el Norte, embarcado en la fragata Vi.' toria, sosteniendo fuego con las baterías carlistas, durante

A door steeds medias más de 60 días conse

zaid the ende abaron

-élentocete isbeth de ghean cutivos y encontrán-dose en diversas accio. fpeciesa otantikus csecake de nes, por las que fué recompensado con la Cruz roja de segunda clase del Mérito Naval.

Ascendió á Alférez de Navío el 19 de Abril de 1876.

En este empleo fué destinado á la Isla de Cuba, donde perntaneció durante más de un año, estando embarcado en . el vapor León, en el crucero Don Juan de Austria y en la fragata Concepción, en la que regresó á la Península el 79, después de terminada la guerra de los diez años.

En el vapor Colón continuó prestando sus servicios en España, haciendo varios viajes por las costas y por los Archipiélagos de Azores, Madera y Canarias.

Fué profesor ayudante de la Escuela Naval en la Asturias y estuvo también en la Villa de Bilbao, en las fragatas Numancia é Isabel la Católica y en la Escuela de instrucción.

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