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más al poniente de las islas de Cabo Verde, y no ciento, como el Papa señaló. Castellanos decían y demostraban cómo no solamente Borney, Gilolo, Zebut e Tidore, con las islas Malucas, empero que también Zamatra, Malaca y buena parte de la China eran de Castilla y caían en su conquista y término; que Magallanes e Juan Sebastián fueron los prímeros cristianos que las hollaron y adquirieron por el emperador, según las cartas y dones de Almanzor. Y dado caso que hubieran ido primero portugueses allá, habían ido después de la donación del Papa, y no adquirieron derecho por eso; y que si querían echar la raya por Buena Vista, que mucho en buen hora, pues, así como así, cabrían a Castilla las Malucas y Especiería; empero, que había de ser con aditamento que las islas de Cabo Verde fuesen de castellanos, pues rayando por Buena Vista quedaban dentro en la parte del emperador. Estuvieron dos meses sin poder tomar resolución, ca portugueses dilataban el negocio, rehuyendo de la sentencia con achaques y razones frías, por desbaratar aquella junta sin concluir cosa ninguna, que así les cumplía. Los castellanos jueces de la propiedad echaron una raya en el mejor globo, trecientas y setenta leguas de Sant Anton, isla occidental de Cabo Verde, conforme a la capitulación que había entre los Reyes Católicos y el de Portugal, y pronunciaron sentencia de ello, llamada la parte contraria, en postrero de mayo de 1524, y encima de la puente de Caya. No pudieron los portugueses estorbar, ni quisieron aprobar la sentencia, que justa era, diciendo que no estaba el proceso sustanciado para sentenciar; y partiéronse amenazando de muerte a los castellanos que hallasen en las Malucas, ca ellos ya sabían cómo los suyos habían tomado la nao Trinidad y prendido los castellanos en Tidore. Los nuestros se volvieron también a la corte, y dieron al emperador las escripturas y cuenta de lo que habían hecho. Conforme a

GóMARA: HISToRIA DE LAs INDIAs.—T.I. 16

esta declaración se marcan y deben marcar todos los globos y mapas que hacen los buenos cosmógrafos y maestros, y ha de pasar poco más o menos la raya de la repartición del nuevo mundo de lndias por las puntas de Humos y de Buen Abrigo, como ya en otra parte dije. Y así parecerá muy claro que las islas de las especias y aun la de Zamotra caen y pertenecen a Castilla; pero cúpole a él la tierra que llaman del Brasil, donde está el cabo de Sant Augustin, la cual es de punta de Humos a punta de Buen Abrigo, y tiene de costa ochocientas leguas norte sur, y docientas por algunas partes leste oeste. Aconteció que, paseándose un día por la ribera de Guadiana Francisco de Melo, Diego López de Sequeira y otros de aquellos portugueses, les preguntó un niño que guardaba los trapos que su madre lavaba si eran ellos los que repartían el mundo con el emperador, y como le respondieron que sí, alzó la camisa, mostró las nalguillas, y dijo: «Pues echad la raya por aquí en medio.» Cosa fué pública y muy reída en Badajoz y en la congregación de los mesmos repartidores, de los cuales unos se corrían y otros se maravillaban. Conversé yo mucho a Pero Ruiz de Villegas, natural de Burgos, que ya no hay vivos sino él y Gaboto. Es Pero Ruiz noble de sangre y condición, curioso, llano, devoto, amigo de andar a lo viejo, con barba y cabello largo; es gentil matemático y cosmógrafo, y muy plático en las cosas de nuestra España y tiempo.

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La causa y autoridad por donde partieron las Indias.

Habían debatido castellanos y portugueses sobre la mina de oro de Guinea, que fué hallada el año de 1471, reinando en Portugal don Alonso V. Era negocio rico, porque daban los negros oro a puñados a trueco de veneras y otras cosillas, y en tiempo que aquel rey pretendía el reino de Castilla por su mujer doña Juana la Excelente contra los Reyes Católicos Isabel y Fernando, cuyo era; empero cesaron las diferencias como don Fernando venció al don Alonso en Temulos, cerca de Toro, el cual quiso antes guerrear con las moros de Granada que rescatar con los negros de Guinea. Y así quedaron los portugueses con la conquista de Africa del estrecho afuera, que comenzó o extendió el infante de Portugal don Enrique, hijo del rey don Juan el Bastardo, y maestre de Avís. Sabiendo, pues, esto el Papa Alejandro VI, que valenciano era, quiso dar las lndias a los reyes de Castilla, sin perjudicar a los de Portugal, que conquistaban las tierras marinas de Africa, y dióselas de su proprio motivo y voluntad, con obligación y cargo que convertiesen los idólatras a la fe de Cristo, y mandó echar una raya o meridiano norte sur, desde cien leguas adelante de una de las islas de Cabo Verde hacia poniente, porque no tocase en Africa, que portugueses conquistaban, y para que fuese señal y mojones de la conquista de cada uno y los quitase de reyerta. Hizo gran sentimiento el rey don Juan, segundo de tal nombre en Portugal, cuando leyó la bula y donación del Papa; quejóse de los Reyes Católicos, que le atajaban el curso de sus descubrimientos y riquezas; reclamó de la bula, pidiéndoles otras trecientas leguas más al poniente, sobre las ciento, y envió naves a costear toda Africa. Los Reyes Católicos holgaron de complacerle, así por ser generosos de ánimo, como por el deudo que con él tenían y esperaban tener, y diéronle, con acuerdo del Papa, otras trecientas y setenta leguas más que la bula decía, en Tordesillas, a 7 de junio, año de 1494. Ganaron nuestros reyes las Malucas y otras muchas y ricas islas, pensando que perdían tierra por dar aquellas leguas, y el rey de Portugal se engañó o le engañaron los suyos, que aun no sabían de las islas de la Especiería, en pedir lo que pidió, ca le valiera más demandar que aquellas trecientas y setenta leguas fueran antes hacia levante de las islas de Cabo Verde que hacia poniente, y aun dudo con todo eso que las Malucas entraran en su conquista y parte, según común cuenta y medida de pilotos y cosmógrafos. Así que dividieron entre sí las lndias por no reñir, con autoridad del Papa.

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Acabada la junta de Badajoz y declarada la raya de la partición, como dicho habemos, hizo el emperador dos armadas para enviar a los Malucos, una en pos de otra; envió asimesmo Esteban Gómez con un navío a buscar otro estrecho por la costa de Bacallaos y del Labrador, que aquel piloto prometía, para ir por allí más brevemente a traer especias de las Malucas, según en su propio lugar se contó (1). Mandó poner casa de contratación en la Coruña, aunque más reclamaba Sevilla, por ser muy buen puerto, conveniente para la vuelta de lndias, y cercano a Flandes para la contratación de las especias con alemanes y hombres más setentrionales. Basteciéronse, pues, en la Coruña, a costa del emperador, siete naos traídas de Vizcaya, y metieron dentro en ellas muchas cosas de rescate, como decir lienzo, paño y bohonería, muchas armas y artillería; nombró el rey por capitán general dellas a frey Garcijofre

(1) Comenzó aquí la epopeya en demanda del paso del Noroeste—buscando al Norte de la Florida el paso a Cathay y las Molucas—que había de durar tres siglos y no terminar sino cuando Robert Mc. Clure, en 1854, halló el paso del Estrecho de Bering al de Davis. (Nota D.)

de Loaisa, de la orden de Sant Juan y natural de Ciudad Real, y dióle cuatrocientos y cincuenta españoles, y por capitanes a don Rodrigo de Acuña, don Jorge Manrique de Nájera, Pedro de Vera, Francisco Hoces de Córdoba, Guevara y Juan Sebastián del Cano, que llevaba el segundo lugar en la flota. Hizo Loaisa pleito homenaje en manos del conde don Hernando de Andrada, gobernador de Galicia; los capitanes lo hicieron en las de Loaisa, y cada soldado en las de su capitán; bendijeron el pendón real del emperador, y partiéronse con grande alegría y estruendo por setiembre de 1525; pasaron el estrecho de Magallanes, y la nao menor, que llamaban Pataca o Patax, aportó a la Nueva España. Desparciéronse las otras con el tiempo, y tuvieron mal fin; murió Loaisa en la mar, y en julio del año adelante; llegó su nao capitana, dicha la Vitoria, a Tidore el 1.° de enero 1527, y el rey Raxamira, que señoreaba entonces, rescibió los españoles para que le ayudasen contra portugueses, que le daban guerra, y Hernando de la Torre, natural de Burgos, hizo en Gilolo una fortaleza con ciento y veinte españoles. En Bicaia, isla donde aportó don Jorge Manrique, entró el rey Cotoneo en la nao como de paz, y matóle con su hermano don Diego, hiriéndolos con cuchillo de yerba, y prendió a los otros castellanos. En Candiga se perdió otra nao, y en fin vinieron todos a poder de isleños y de portugueses, cuyo capitán era don García Enríquez de Ebora, el cual hacía guerra desde Terrenate, donde tenían un castillo, a Raxamira y a los otros que no querían darse al rey de Portugal ni darle especias. Entonces se supo cómo la nao Trinidad, de Magallanes, que quedara en Tidore adobándose, caminó la vía de la Nueva-España, yendo por capitán un Espinosa de Espinosa de los Monteros, y que se tornó a Tidore por contrarios vientos que tuvo, cinco meses después que partiera, y que cuando volvió estaban allí cinco naos portuguesas con Antonio de Brito, el cual robó sete

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