Un encuentro tardío con el enemigo

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Encuentro, 19 jun. 2006 - 352 páginas
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Prólogo-coloquio de Guadalupe Arbona con José Jiménez Lozano. «Éste es un cuento que produce un shock en el lector, y creo que la razón de esto es que antes ha producido un shock en el escritor». Así describe la autora el primero de los relatos de esta antología comentada, de nueva y cuidada traducción que ahora ofrece Encuentro. José Jiménez Lozano, en el prólogo, afirma: «Personajes que nos remiten a algo otro que ellos mismos y que lo dado ahí en el mundo. Flanenery O'Connor ha tenido esa experiencia en sus historias, y ha logrado transmitirla».
 

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Página 27 - Una historia — dijo él — debe contarse de tal modo que ella misma preste remedio." Y contó lo siguiente: "Mi abuelo era paralítico. Una vez le pidieron que relatase una historia de su maestro. Entonces contó cómo el santo Baalschem solía saltar y danzar durante la oración. Mi abuelo se puso en pie y continuó su relato, y el relato le arrebató de tal manera que se vio obligado a mostrar, saltando y danzando, cómo lo había hecho su maestro. Desde aquella hora quedó curado. Así deben...
Página 27 - Dice así: -En realidad, lo propio de la narración es el milagro. 'El narrador — dice Walter Benjamín — toma lo que cuenta de la experiencia propia o ajena, y lo convierte nuevamente en experiencia propia de los que escuchaban su historia'.
Página 20 - Estaba adornada con la facultad de recoger el ciento por uno, lo que para el artista es una fuente de energía mucho mayor que algo accidental como la residencia o la posición en la escala social. El poder de imaginar lo desconocido por lo conocido, de averiguar la implicación de las cosas, de juzgar el todo por una parte, la cualidad de sentir la vida en general tan intensamente que va bien encaminado para conocer cualquier rincón especial de ella-.
Página 11 - Barcelona 1998. risibles; pero también su tranquila conciencia de escritora y su humor en medio mismo de sus historias negras y de su propia vida, sabiendo como se sabía condenada a morir joven y sintiéndose morir poco a poco. Esas sus historias están escritas desde un yo ya una luz radicales: sub specie aeternitatis, y quizás de ahí ese amor por los seres humanos y el mundo entero. Es una escritura enfrentada en cada una de sus páginas al Gran Crítico: la Muerte.
Página 12 - O'Connor escribió únicamente solí Deo, como Bach hizo su música, y como pintaba Miguel Ángel; o como escribía poesía Hópkins entre la sospecha de sus superiores de la Compañía y el desprecio de los críticos, porque Él resultaba el único crítico atendible; no la Muerte naturalmente. No tenía ningún respeto a la Muerte esta señorita de la granja Andalusia, que ya había dejado fuera de combate a su Ángel de la Guarda. Y su coraje salvó para nosotros carretadas de vida en sus historias.
Página 26 - Edesiastés, por ejemplo, dice en su comienzo, según esa traducción al griego llamada de Los Setenta, y también en la traducción de la Vulgata: -Vanidad de vanidades y todo vanidad-; pero lo que literalmente dice el texto hebreo es: -Humo de humos y todo humo-; o neblina, o vapor de agua; esto es, una materia cercana al humo que no tiene consistencia y enseguida se disipa.

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