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mugeres. Los indios que han pasado estas pruebas, son entónces brujos hábiles, y yo he visto que podían hacer correr á su voluntad la sangre de otro indio, sin tocarla ni hacerle alguna herida. Ved aqui como el demonio se atrajo á Xulcamango, que nuestros padres han conocido mucho y que era el principal de sus Alcos ó sacerdotes. Por espacio de tres noches consecutivas, vid durante el sueño un águila, de que en vano intentaba apoderarse echándole la cubierta de su cama. Se afligió tanto de verse perseguido sin cesar por esta águila que perdió el apetito y el sueño y estaba siempre asustado. Viéndole el demonio en este estado se le apareció bajo la forma de un indio y le dijo que el mismo era el que habia visto bajo la forma de águila, que lo queria mucho, y que si queria entregarse á él, le colmaria de riquezas. El indio aceptó la proposicion, ayunó el tiempo necesario y llegó bien pronto á ser el gefe de todos los sacerdotes. He aquí el modo de que se valió el demonio para atraerse otro indio nombrado Xucalguaman. Mientras que pastoreaba el ganado de su padre se le apareció bajo la forma de un indio, habló . largo tiempo con él y acabó por proponerle que matase un cordero para comerlo entre los dos. El jóven consintió: el demonio bebió la sangre y dejó la carne. Volviò al siguiente dia y le hizo matar dos; y consumieron asi treinta, siempre bebiendo la sangre y dejando la carne que era devorada por los animales silvestres que son numerosos en este pais. Notando el padre del jóven la disminucion de su ganado, preguntó la causa y el jóven le respondió que los leones habian devorado los carneros que faltaban; pero temiendo ser castigado huyó de casa de sus padres. El demonio se apoderó entónces enteramente de él, y anduvo errante de un lado á otro haciendo toda especie de locuras; un sacerdote que encontró le dijo que todo esto probaba que el demonio lo habia elegido para su ministro: tuvo que observar los ayunos ordinarios y fué á adorar al ídolo Cataquil, de que hablaré despues; y en efecto pasó á ser maestro de brujerías. Asi es como este espíritu malo engaña con facilidad á estos pueblos que son tan simples como niños, á quien nombran Cupay; y el temor que le tiene, así como á sus guacas ó ídolos, es verdaderamente una cosa admirable. Antes de hablar de todos los ídolos que hemos destruido, diré que son grandes piedras esculpidas, pero tambien los tenian de madera; porque el demonio tenia tanto poder sobre ellos que les hacia adorar todo lo que queria. Hacian para sus ídolos grandes cojines, donde los colocaban. Este cojin era muy adornado y pintado de colores los mas brillantes, cuando eran destinados á los principales dioses, y mas sencillo cuando era para los de un órden inferior. Colocaban el ídolo sobre uno de estos cojines en un

cesto tejido de varillas blancas. Este cesto tenia cuatro ó cinco palmos mas de ancho en una de sus estremidades y cerraban la mas pequeña con un hilo para que el guaca no pudiera salirse. Cuando colocaban allí el ídolo lo cubrian todo con una tela de lama y en seguidas lo vestian como un señor con una túnica de cumla, especie de tela que tejen con la lana mas fina del pais. Pasaban por encima un manto guarnecido de joyas y cerrado con broches de oro ó plata, y colocaban en la cabeza las mas bellas plumas: colocaban al lado de estos ídolos vasos de chicha: les daban tambien algunos cascos de plata ó de cobre, broqueles y otras muchas cosas. El demonio entraba tambien en esta especie de muñeco, y hablaba, pero solo á los sacerdotes.

Cuando estos sacerdotes debian consultar á los guacas, los servidores del templo lo limpiaban con cuidado y tendian una pieza de tejido de diversos colores para que el pueblo no viese al que consultaba al ídolo; pero respondía tan alto que todo el mundo podía oir lo que decía. Algunos pretenden que ordinariamente no era el demonio el que respondía sino el sacerdote que fingía la voz; pero los indios afirmaban que era el demonio el que hablaba. Cuando obtenian la respuesta del oráculo que era casi siempre una mentira, celebraban sus fiestas y sus danzas, sacrificaban coyes y carneros, cuya sangre le ofrecian. Por esto es que siempre que hemos despojado á los guacas, hemos encontrado sus vestidos manchados de sangre. Los indios comian en seguidas la carne de los animales; pero el sacerdste que habia hablado al ídolo, debia ayunar durante los tres dias del modo que he dicho, cuando se concluía la comida el sacerdote ofrecía chicha á los ídolos: los indios comenzaban entonces á beber y cuando se embriagaban celebraban sus taquis: estos son cantos en honor del ídolo al que ofrecen despues zaco.

Los guacas tenian una especie de mayordomo para servirlos y esclavos de ambos sexos para vestirlos; pastores que guardaban el ganado que les pertenecía, y otros indios que llenaban todas las funciones necesarias en los sacrificios. Los sacerdotes llevaban vestidos de plumas adornados con broches de oro y plata, y colocaban al rededor de la cabeza plumas elevadas. Hablaré despues de sus otros vestidos. El demonio, que siempre ha sido el padre de la mentira, ha inventado mil fábulas con que ha persuadido á esta nacion, para mas asegurar su poder. Ya he dicho que los indios creian que Ataguju habia creado primero á Sugud—Cabra y á Vcuz—Gabrad para servirlo y despues á Guamansuri." Los indios creen que este último fué enviado á la tierra por su señor y que llegó precisamente á la provincia de Guamachnco, donde encontró cristianos que en su lengua llamó Guacheminos. Viéndole estos pobre y abandonado, le hicieron esclavo y le obligaron á tra

bajar para ellos. Tenian una hermana que se llamaba Cauptaguan á quien guardaban tan bien que no la dejaban ver de nadie. Pero un dia que se habían ausentado, Guamansuri encontró medio de ganar acceso hácia ella y la sedujo con regalos. Al punto se hizo embarazada; y cuando lo conocieron sus hermanos se apoderaron de Guamansuri y lo quemaron. Los indios dicen que su ceniza ha subido al cielo y que está junto á Ataguju. Este acontecimiento fué el que por el momento impidió la creacion de los indios. Al cabo de algunos dias Cauptaguan dió á luz dos huevos y murió á causa de los dolores. Sus hermanos tomaron los huevos: los hecharon en estíercol y salieron dos niños que comenzaron á gritar. Un santo se los llevó: uno se llamaba el grande Apo-Catequil, príncipe del mal, y el ídolo mas respetado que hubo en el Perú. Se le adoraba desde Quito á Cuaco y los indios le tenian horror. Su hermano se llamaba Piguerao. Catequiel se arrimó al cadáver de su madre y la resucitó. Su madre le dió dos guarapas ú hondas que Guamansusi le habia entregado con órden de trasferirlas á sus hijos para que con ellas matasen á los Guacheminos cuando tuviesen edad, lo que hizo en efecto. Los que escaparon se escondieron muy lejos; entonces subió al cielo y dijo á Ataguju: “ah ra la tierra está libre; los Gua. cheminos están d-sterrados; te ruego pues que cries indios para que la habiten y cultiven.” Ataguju le respondió que puesto que habia combatido tan valientemente no habia mas que ir á las montañas de los guacas mas allá de Sancta, entre Trujillo y Lima, donde está hoy la ciudad de Parilla, y que ahollando la tierra con una anada de oro ó de plata, saldrian de allí indios que se multiplicarian, y poblarian el pais y tuvo lugar en efecto como lo habia dicho. Yo mismo visité las montañas y encontré una gran cantidad de cosas que los indios habian ofrecido á los guacas. Los indios miran á Catequil como al criador y por esto le tienen gran veneracion. Dicen tambien que produce el rayo y el relámpago, lanzando piedras con su honda, y tienen tal terror que le sacrifican todo lo que poseen para obtener que los libre de esto. Son tan pusilánimes que mueren algunas veces de espanto si sobreviene una borrasca al atravesar solos por una montaña y entónces creen que es Catequil quien los mata. Su Sría. Illma. verá por lo que precede que se conocian á los cristianos en este pais hace muchos años, y que se habia predicado el Evangelio; por que esto es muy conocido de los indios, y se ha encontrado en un parage, cuyo nombre he olvidado, una estátua de piedra que representa un apóstol con su tonsura, absolutamente como se representan en España (1) Los indios dicen

(1) Es de sentirse que estas circunstancias no las veamos comprobadas por otro autor ménos iluso y supersticioso que el que nos ocupa.

que este Viracocha quiso otra vez convertirlos al cristianismo, pero dicen que fué echado del pais. Los indios creen que los cristianos son hoy sus enemigos para vengar á los Guacheminos que fueron muertos. Por su parte, ellos ódian á los cristianos porque los Guacheminos mataron á Guamansuri, y el demonio sostiene en ellos esta aversion para impedirles adoptar la fé cristiana. El demonio les habia ordenado construir un templo en Porcon á cuatro leguas de Guamachuco, en honor de Catequil, prometiéndoles que si lo adoraban en este lugar, les daria hijos, ganados y víveres en abundancia. Cerca de Porcon y á lo alto de una montaña hay tres rocas muy elevadas que los indios llaman Apo— Catequil, Mama—Catequil y Piguerao, dicen que es Catequil, su padre y su madre. El demonio les ha hecho colocar á lo alto de una de estas rocas una estátua de piedra que representa un hombre y este es Apo—Catequil, el ídolo mas reverenciado de todas estas comarcas. A las faldas de la montaña hay una gran ciudad que les pertenece y cuyos habitantes recorrian el pais para recoger limosmas en su nombre: desde Quito á Cúzco no habia un indio que no estuviese pronto á dar todo lo que poseia por temor. Todos los habitantes que eran muy numerosos no tenian otra ocupacion que servir al ídolo, que tenia cinco sacerdotes, dos mayordomos y una multitud de esclavos. Este es el lugar en todo el pais, en que el demonio tiene mas acogida. Cuando los cristianos llegaron á este pais, estaba desolado por una guerra civil entre los dos hijos del Inca Huaynacapac, Atabaliba y Guascar. Habiendo sabido el primero que el ídolo Catequil habia declarado que su hermano y no él era el que debia gobernar, resolvió destruir el idolo que se habia pronunciado contra él. Envió uno de sus capitanes, que habiendo encontrado poca resistencia en la ciudad; subió á lo alto de la montaña, derribó el ídolo de su pedestal, le cortó la cabeza reduciéndolo á pedazos. Los soldados que lo habian acompañado tomáron la cabeza y la echaron en un rio cerca de allí y se llevaron todo el oro que poseia el guaca. Se dice que este tesoro fué parte de aquel que se reunió despues para dar á los cristianos en Caxamalca. Este capitan hizo en seguidas reunir una cantidad de leña al rededor de la roca y le dió fuego. Los indios dicen que este fuego duró mas de un mes y todavía se vé en este parage mucho carbon y piedras quemadas. Los sacerdotes se quedaron sin embargo en la ciudad y continuaron en adorar la roca. Habiendo sabido el gran Pontífice que la cabeza de Catequil estaba en el rio, llegó allí con los otros sacerdotes y una porcion de indios, y la sacó del rio así como tres pedazos del cuerpo: los colocaron en una gran casa que ellos construyeron al efecto, y adonde iban á adorarle como ántes, ofreciéndole bellas telas; pero cuando vieron que el poder de los cristianos iba siempre en aumento, temieron que sería destruida y trasladaron la cabeza y demas restos de su Dios á una caverna situada á la cima de una montaña escarpada, donde el demonio hacía mucho. Los padres Antonio Lozano y Juan Ramirev descubrieron despues el templo de Porcon y lo destruyeron. Al cabo de mucho trabajo y de pesquisas encontraron tambien en la montaña la cabeza y los miembros de Catequil y los llevaron á su convento: tomaron el tesoro y los ganados del ídolo y lo repartieron entre los pobres. En cuanto á las telas se sirvieron de ellas para tapices y doseles en la iglesia. Se encontraron tambien en este lugar los vestidos de los sacerdotes y algunos clarines ó trompetas de bajo qui ates. El superior dió gracias á Dios que le habia hecho descubrir esta idolatría, y para dar fin á ella no solo redujo el ídolo á polvo, que hizo echar en el rio, sino que tambien trasportó la ciudad de Porcon á otro parage. , Algun tiempo despues de la llegada de los cristianos á este pais una india que pensaba en Catequil, descubrió prontamente una piedra pequeña delante de ella. La recogió y la llevó á un adivino que le preguntó. ¿Quién eres tú? La piedra ó por mejor decir el demonio le respondió: yo soy Tantaguaganay hijo de Catequil. Le replicó el adivino si eres hijo de Catequil condúceme adonde está él. Sin embargo, desde este momento se le adoró como tal. Bien poco despues se descubrió otra que llamaba Tantazoro, y al punto los sacerdotes se pusieron á escoger todas las piedras bonitas que encontraban diciendo que eran de los hijos de Catequil. Se multiplicaron con rapidez porque el mas pequeño pueblo hubiera tenido vergüenza de no tener á lo ménos dos ó tres. Nuestros padres han descubierto las dos primeras que quitaron á los indios. Tomaron y destruyéron despues mas de otras trescientas en diferentes pueblos. En tiempo de los Incas se adoraban en Guamachuco nueve guacas ó ídolos principales; cada uno poseia sus trompetas ó clarines, ganados y otras muchas cosas que les habia dado el Inca: cada uno tenia sus sacerdotes y sus servidores particulares: estos ídolos se llamaban Ulpillo, Pomacama, Coaquilca, Quimgachugo, Nomadoi, Garacayoc, Guanacatequil, Casipoma y Llaiguen. Con la ayuda de Dios nuestros religiosos han tomado, despojado y destruido todos estos ídolos. Fray Juan Ramirez descubrió una caverna que tenia, hasta el lugar á que pudo llegarse diez y ocho brazas de profundidad; siendo tan estrecha que no era posible ir adelante. Se bajaba por escalones bien construidos y el paves era de ladrillos de barro bien hechos; á un lado habia una piedra que representaba al Dios Llaiguen y se le invocaba para que lloviese. De todas partes venian á esta caverna para invocar á los dioses, y los indios se habia segado tanto por el demonio, que estaban persuadidos que este ídolo

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