Patria

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Grupo Planeta, 6 sep. 2016 - 648 páginas
3 Reseñas

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

 

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Imprescindible lectura de esta novela ambientada en el corazón del País Vasco durante los años duros del terrorismo de ETA, describiendo los sentimientos de los diferentes agentes de la población que vivieron esos dramáticos años. espectacularmente ambientada con una mezcla de hechos reales con otros novelados, donde es muy difícil discernir entre los real y la ficción. 

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PATRIA O MUERTE
Desde el sur, donde se encuentra preso Joxe Mari (hijo de Joxian y Miren), de quien se dirime en el texto de Fernando Aramburu si cometió o no el asesinato de el Txato (marido de
Bittori), lo que llegaba de el País Vasco era lo que va narrando el autor, en la distancia. Aquí, en el sur, se observaban, distantes, desde los “años de plomo” hasta “el cese de la violencia” o de la “lucha armada”; nos han sido familiares, por mor del asombro, los términos que corren por las páginas: porque nos sorprendían los nombres, la terminología, lo que nosotros considerábamos jerga y allende Logroño lengua: las ikastolas (escuelas), ikurriñas (banderas), los aberri eguna, los lehendakaris (aquí sólo aparece citado directamente José Antonio Ardanza –pág.144-). Pero luego estaba lo pendenciero: Euskadi ta askatasuna, las coordinadoras abertzales como KAS, los sindicatos –hasta los de distinta orientación como LAB-, Herri Batasuna, Eta político-militar y demás.
Esta última parte no es la que refiere en su escrito, pues viene a situarse en un País Vasco sin polimilis, así se detiene en los inicios de la “violencia de baja intensidad” de los cachorros de Jarrai y lo que luego se denominaría Kale Borroka. Hace la transición de los jóvenes hasta el aparato logístico, los entrenamientos militares, las primeras prácticas con las detonaciones y, con ellos, el periplo, somero, por los nombres que vinieron sonando en la época: la caída de la cúpula en Bidart, Francisco Múgica Garmendia “Pakito”, Idoia López Riaño “la tigresa”, Josu Ternera, Soledad Iparraguirre “Anboto”, "Yoyes" y el anverso, algún poítico como Iñaki Azcuna (pág. 591) y la muerte del otro lado: Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco (pág. 614)…
Se trata de una visión desde la raigambre de esta tierra y desde el dolor de los asesinados y del de las familias de presos no reagrupados. No sabría decir si equivalentes, equidistantes en eltesto pero ambos tienen cabida.
Sí que hay un malo en esta narración realista, o dos: la Guardia Civil, Policía Nacional y, Ertzaintza y el clero.Por lo que respecta a la txakurrada, los registros en casa de Joxe Mari son retratados con la extemporaneidad que se presupone (pág. 299), la profunda limpieza de la casa para eliminar rastros en algo que haya tocado cualquier policía (págs.300,301), las torturas en el cuartel de Intxaurrondo (pág. 505) o el maltrato penitenciario (pág.614).
Por otro lado don Serapio, el clérigo que guarda las esencias del nacionalismo en el sagrario y que es temido por las consecuencias que sobrevendrán si se descubre la homosexualidad de uno de los personajes (no es menester indicar cual), y cuando recomienda que en el entierro del Txato se hable del finado, no del asesinado.
Y de fondo, resuena en quienes asitíamos en los ochenta y los años sucesivos a los atentados, la banda sonora de las pintadas, algunas incluso en ciudades andaluzas: Gora E.T.A. o los “slogans” de las manifestaciones nacionalistas y constitucionalistas: Euskal presoak, euskal herrira o Julio askatu –por Julio Iglesias Zamora, tal vez trasunto de el Txato (inicialmente se pretendía un secuestro)-.
Supongo que caben continuaciones de “Patria”: como Iparretarrak o la E.T.A. francesa, la vida en los santuarios (México, Argelia) –aquí esbozados-, las conversaciones subrepticias –desde Argel a Aznar (MLNV)- pero al final de “Patria” o muerte –cuando se aproximan los últimos días de las dos matriarcas familiares-, luego de todo, han cambiado por completo las vidas de todos –los caídos y los arrepentidos- para que todo siga igual, para que Miren, salga de misa y siga en línea recta, directa hacia Bittori y se vean, sólo se miren, sólo silencio o muerte.
 

Páginas seleccionadas

Índice

Jarrón de porcelana
Tú llora tranquilo
Negros designios
El cursillo
El roce de la medusa
Comando Oria
Sólo fue a despedirla el doctor triste
Hes my boyfriend
El hijo que más quería
El país de los callados
Amaia
Vino de garrafón
Nerea y la soledad
La procesión de los asesinos
Boda de blanco
El cuarto miembro

Un mal azar
Vascos asesinos
El piso
Tenía otros planes
Setas y ortigas
Pan ensangrentado
El aire en el comedor
Susto
La lista
La caída
Txoria txori
La primera carta
La segunda carta
La tercera carta y la cuarta
Reconciliación
Síndrome de cautiverio
Encuentros en la plaza
Parte médico

Términos y frases comunes

Sobre el autor (2016)

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Narrador destacado, es autor de tres volúmenes de relatos y de las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra, Viaje con Clara por Alemania, Años lentos, La Gran Marivián, Ávidas pretensiones y Las letras entornadas. Ha merecido, entre otros, el Premio Euskadi, el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve.

Información bibliográfica