La vida literaria de México

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los Hermanos Sáez, 1917 - 298 páginas
 

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Pasajes populares

Página 258 - ¿Por qué a mi helada soledad viniste cubierta con el último celaje de un crepúsculo gris?... Mira el paisaje, árido y triste, inmensamente triste. Si vienes del dolor y en él nutriste tu corazón, bien vengas al salvaje desierto, donde apenas un miraje de lo que fue mi juventud existe.
Página 229 - ... habla. En lo profundo de mi ser bucean, pescadoras de lágrimas, y vuelven mudas con las negras conchas en donde brillan gotas heladas. A veces me revuelvo contra ellas y las muerdo con rabia, como la niña desvalida y mártir muerde a la arpía que la maltrata.
Página 73 - ROSA divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura.
Página 289 - ¿me has besado? Tu breve mano oprime mi mano y yo a tu oído: ¿sabes? Esos besos nunca sabrás quién los imprime.
Página 227 - ENLUTADAS Descienden taciturnas las tristezas Al fondo de mi alma, Y entumecidas, haraposas brujas, Con uñas negras Mi vida escarban. De sangre es el color de sus pupilas. De nieve son sus lágrimas: Hondo pavor infunden...
Página 58 - AL QUE ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata, y mato al que me quiere ver triunfante.
Página 180 - Dios que ese era mi más hermoso sueño, mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer; bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño, sino en amarte mucho bajo...
Página 64 - ... el desengaño y no encontrarlo deseo. Si alguno mis quejas oye más a decirlas me obliga, porque me las contradiga que no porque las apoye. Porque si con la pasión . algo contra mi amor digo, es mi mayor enemigo quien me concede razón. Y si acaso en mi provecho hallo la razón propicia, me embaraza la justicia y ando cediendo el derecho.
Página 228 - ... en medio del bullicio, y son constantes, y nunca tardan. En las fiestas, a ratos se me pierden o se ponen la máscara, pero luego las hallo, y así dicen: —¡Ven con nosotras! ¡Vamos a casa!
Página 185 - Palmas, triunfos, laureles, dulce aurora De un porvenir feliz, todo en una hora De soledad y hastío, Cambiaste por el triste Derecho de morir, hermano mío!

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