Kafka en la orilla

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Grupo Planeta Spain, 28 may 2013 - 592 páginas

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. Los motivos, si es que los hay, son las malas relaciones con su padre –un famoso escultor convencido de que su hijo repetirá el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica– y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, que se marcharon también cuando él era muy pequeño. Sus pasos le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a la misteriosa señora Saeki. Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia (en el sentido clásico), sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente del que salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años abandona Tokio y emprende un viaje que le conducirá también a la biblioteca de Takamatsu. Así, las vidas y destinos de los personajes se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni voluntades. Pero, a veces, hasta los oráculos se equivocan.

 

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Resumen de la contraportada: Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.
Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real–-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu. Vidas y destinos se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni voluntades. Pero a veces hasta los oráculos se equivocan.
Pasado y presente, sueño y vigilia, se funden y solapan creando una atmósfera en la que resulta difícil discernir deseo y pesadilla. Pero Kafka en la orilla es también una versión inusitada de la tragedia clásica pasada por el tamiz de una sensibilidad moderna, impregnada de su distanciamiento oriental y su desbordante imaginación, y salpicada de referencias culturales contemporáneas, música, sensualidad y un fino sentido del humor.
Kafka en la orilla, considerado libro del año 2005 por el New York Times, resulta ser una de esas novelas excesivas en todo. Aunque la novela se inicia con gusto lo cierto es que poco a poco va ganando terreno la irritación y la molestia por los excesos absurdos del relato. Este tipo de personajes, envueltos en un sin fin de peripecias fantásticas, malogran en parte otros aciertos de la novela: su enorme capacidad de evocación, el excelente dominio del diálogo, la poderosa magia verbal y oficio del autor. Pero son tantos los excesos imaginativos, algunos gratuitos, que se malogra el resultado final, cuando la historia va de acá para allá, de un símbolo a otro, de manera incesante, hasta la saturación final. Habrá quienes digan que eso es lo que hace atractiva la novela, su universo indescifrable, las continuas referencias al mito, la elevada altura de miras sobre el plano meramente racional y cotidiano, pero a mí tanto postmodernismo me quita las ganas lectoras y me lleva al terreno opuesto, a no sentir verdadero aprecio por las cuitas de esos personajes, a dejar de involucrarme en sus proyectos vitales; estoy por decir que me resultaron mucho más seductores algunos caracteres aparentemente secundarios como Saeki u Oshima, incluidos ciertos gatos. En cambio, tanto Kafka Tamura como Nakata, cada uno a su manera, me parecen un tanto necios y plastas. Sobre todo lo reiterado de algunas precisiones insistentes y pormenorizadas de sus rutinas gastronómicas o higiénicas. Y ni tan siquiera el aparente deseo de asistir a la ceremonia final del encuentro de ambos consigue mantener vivo el interés por el libro. El anciano puede seguir hablando con los gatos y adivinando lo que lloverá del cielo, y el adolescente puede seguir buscando lugares de acogida, toqueteos corporales y comidas baratas. Para cuando eso sea un lugar común el lector ya habrá renunciado a interesarse por ellos. Es un libro, en suma, que invita a un lento pero progresivo abandono del mismo. A lo mejor hay que seguir el consejo del autor: “la clave para entender la novela está en leerla varias veces”. No soy tan temerario, valiente ni paciente para cumplir con tal consejo.
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Sobre el autor (2013)

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka, el Jerusalem Prize o el Hans Christian Andersen, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España, ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras, concedida por el Gobierno español, y el Premi Internacional Catalunya 2011. Tusquets Editores ha publicado todas sus novelas —Escucha la canción del viento y Pinball 1973; La caza del carnero salvaje; El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas; Tokio blues. Norwegian Wood; Baila, baila, baila; Al sur de la frontera, al oeste del Sol; Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; Sputnik, mi amor; Kafka en la orilla; After Dark; 1Q84, Los años de peregrinación del chico sin color y La muerte del comendador (Libro 1 y 2)—, así como los libros de relatos El elefante desaparece, Después del terremoto, Sauce ciego, mujer dormida y Hombres sin mujeres, la personalísima obra Underground, los ensayos titulados De qué hablo cuando hablo de correr, De qué hablo cuando hablo de escribir y Música, sólo música y dos bellos relatos ilustrados, La chica del cumpleaños y Toni Takitani.

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