Escritos y discursos

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Ministerio de Educación Pública, 1961 - 479 páginas
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Página 255 - ¿Qué hice yo allí? Leer, pensar, soñar, amar la justicia y la libertad; creer y, lo confieso, hasta blasfemar. En el fondo, buscar en mi conciencia, poblada de lampos rojos, al hombre que en mí pudiera servirle a su país, sencillamente, en el corazón de los humildes entre los cuales nací con el dolor con que tantos de ellos vienen al mundo.
Página 139 - El Maestro. — ¡Madre América, madre en esperanza de un porvenir cuya eclosión es un designio cósmico, en el cual se concentran, como savias de siglos, los ideales de las civilizaciones para alcanzar a ser luz y redención un día en la hazaña de una nueva humanidad!
Página 289 - De política mayor y menor en que la amabilidad de La Tribuna me permitirá agregar a las declaraciones que en estos días publiqué, algunos comentarios referentes a política más o menos militante. Confío en que el lector los excusará. No me propongo sino dar respuesta a preguntas implícitamente contenidas en algunos rumores, o en gratas curiosidades de amigos. No soy un creyente de la política. Estoy tan lejos de ahí, como de Mahoma. Si fuera posible realizar una política superior, en ella...
Página 139 - América, madre en esperanza de un porvenir cuya eclosión es un designio cósmico, en el cual se concentran, como savias de siglos, los ideales de las civilizaciones para alcanzar a ser luz y redención un día en la hazaña de una nueva humanidad! ¡ Madre que llegaste al mundo cuando ya no era tiempo de...
Página 346 - La educación, la escuela, es vasta y compleja obra social, en lo tanto, de cooperación. Desconocer la responsabilidad de cada ciudadano en ella, es obstruir el camino de las soluciones más serías. La escuela mala no es sino un signo inequívoco de una organización social, política y administrativa, mala también. Y atacar a la escuela en el momento en que pide dinero, para no dárselo, es acusar un desconocimiento básico del problema. Negarle oro a la escuela porque por deficiente no lo merece,...
Página 242 - Porque la escuela, obligada a ser madre nutricia del progreso, es hija del ambiente, y es bien difícil que alimentándose de sombras, genere resplandores.
Página 139 - Jesús lo volviese a decir desde los Andes, magnificándolo! ¡Madre, he aquí que bulle en mi espíritu una profunda gestación de superiores ansiedades y que, incitándome a crear, me mueve a pedirte una enseñanza para el destino de tus hijos... ¡Venga de ti la palabra reveladora! ¡Dígala tu voz, el maestro la interprete y el niño la comprenda, y juntos pongamos amor y reverencia en ella, a fin de que nos guíe hacia el maravilloso advenimiento! ¡Habla, América, como cuando respondiste con...
Página 336 - Economizar en escuelas es economizar civilización, y ningún pueblo de la tierra tiene derecho a hacerlo. Gastar pródigamente en educación, no es una cuestión de finanzas, sino una cuestión de honor, de decoro nacional. ¿Se quieren, por ejemplo, buenos caminos?, pues hay que abrir caminos de luz en el alma popular para que circulen por ellos la iniciativa y el desinterés, y entonces los caminos invisibles se plasmarán en la tierra ávidos de encauzar energías.
Página 143 - Siento en mí una silenciosa grandeza, un amor y una gloria. Siento que luchan para desprenderse de. mi carne, de mi pasión, de mi apetito, en ímpetu tan sutil como de lira que se estremece. No la sensación de las alas que se abren vigorosas. No, Dios mío! Todo calladamente, todo delicado. Impulso hay en mí de cerrar los ojos y juntas las manos sobre el pecho, ascender por el aire hacia la Luz... Ruego por los hombres! Para que las naciones en guerra se arrodillen sobre las armas. Para que un...
Página 145 - Que cada cual alzando la mano hacia el follaje luminoso, se sienta ennoblecido. ¡Oh encanto! dirán, y encontrarán que la maravilla está en ellos! El árbol parezca, sin embargo, por sencillo y sereno, un simple arbusto del camino ... Y haya en él magnífica profusión de regalos para las almas de los seres y de las cosas. Para la piedra, lo que pueda hacerla mármol o rubí. Para el lirio, la mano gloriosa del Arcángel. Para el ave, para la estrella, para todos . . . ¡Algo para todos! Para...

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