Emilio; ó, De la educacion, Volumen 1

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P. Beaume, 1817
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Pasajes populares

Página 189 - Bien ufano y contento , Con un queso en el pico Estaba el Señor cuervo. ¿Quién era el que estaba ufano y contento? ¿el árbol
Página 15 - mientras que el hombre de la ciudad es la unidad fraccionaria que determina el denominador, y cuyo valor expresa su relación con el entero, que es el cuerpo social. Las instituciones sociales buenas son las que mejor saben borrar la naturaleza del hombre , privarle de su
Página 179 - Se forman las cabezas por las lenguas, y los pensamientos se tiñen del color de los idiomas.
Página 22 - nuestras facultades, de todas las partes de nosotros mismos que nos dan la íntima conciencia de nuestra
Página 194 - Al oír un discurso Tan dulce y halagüeño , De vanidad llevado, Quiso cantar el cuervo.
Página 195 - Le dixo : Señor bobo , Pues sin otro alimento Quedáis con alabanzas Tan hinchado y repleto.
Página 141 - La única pasión natural del hombre es el amor de sí mismo , ó el amor propio tomado en sentido lato. Este amor propio en, sí, ó relativamente á nosotros, es útil y bueno;
Página 12 - necesitamos siendo adultos, se lo debemos á la educación. La educación es efecto de la naturaleza, de los hombres, ó de las cosas. La de la naturaleza es el desarrollo interno de nuestras facultades y nuestros órganos ; la educación de los hombres es el uso que
Página 123 - de la naturaleza, una inflexibilidad que no pudiera vencer fuerza ninguna humana, tornaría la dependencia de los hombres a' ser la de las cosas ; en la república se reunirían todos los beneficios del estado natural con los del civil; y á la libertad que mantiene al hombre exento de vicios, se agregaría la moralidad que á la •virtud le encumbra.

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